El pasado 3 de abril el Centro de Leonardo y Petri cumplió 40 años. Inaugurado con el estreno de la Democracia en España en el año 1978 se cumplió un sueño en el joven Leonardo.

Fueron cientos –llegan al millar- las clases de Raja Yoga y de Agni Yoga dadas por el Instructor Leonardo en todo este tiempo. Ahora lleva unos años saboreando la paz que se desprende del silencio y del jardín Roerich en las montañas del País Vasco. Escribe artículos, libros y da charlas culturales sobre los temas que domina. En todo este tiempo ha atendido a personas que llegan hasta él pidiendo consejo, o bien para escucharle sobre los temas de sus libros. Se mantiene lejos de programas de TV o radio, y de muchos líderes que dicen una cosa y luego hacen otra. Los hay en todos los sitios, grupos, ONGs y escuelas espirituales. Es como esas personas que enarbolan la Bandera de la Paz y luego a hurtadillas siembran mentiras y espejismos por doquier. Se envuelven en un nimbo de luz y amor para llevarte, si pueden, a su nido de serpientes.

Leonardo advierte:

 Esas personas, mujeres y hombres que deshonran el nombre del Maestro y de Dios, no portarán nunca la túnica azul que conduce hasta el Reino de Shámbala, el Reino de Dios dentro del Circulo no se pasa.

Hemos visto, en los últimos años sobre todo, que hay que mantener la plena lucidez en el camino al mundo espiritual. En América y en Rusia se ha hecho mucho daño en nombre de Roerich y se está caramelizando la figura de toda su familia de un modo mediocre y banal. Se usa el misterio, el misticismo y el lenguaje de los llamados “contactados” para presumir y cautivar a los necios, ¡Cuidado!

Leonardo nos dice:

Por eso hoy más que nunca se necesitan personas que hagan hincapié en la labor científica, arqueológica, artística y cultural-espiritual de la obra de la familia Roerich, y de tantos otros seres especiales por su humanidad.

   Se requiere estudiar sus libros y sus diarios para comprender tanto su labor humana como la espiritual. Hay que redactar informes que tengan una validez y adaptar sus enseñanzas a los requerimientos de la época en la que estamos viviendo.

   Hay que saber escuchar pero también hay que tener criterio propio y analizar cada cosa que se dice. Hay mucho engaño ahí afuera y también mucho autoengaño. ¡Cuidado con los cantos de sirena! La mayoría de las enseñanzas dadas por líderes espirituales en los últimos 200 años, no son más que cuentos para niños de parvulario o si acaso de primaria y secundaria. No son mentiras intencionadas, ni se deben al deseo de engañar. Se trata de un lenguaje adaptado a nuestra estrechez de miras. El verdadero investigador es un observador en las cortas y en las largas distancias. Medita, estudia y sirve hasta crecer y alcanzar una cosmovisión de todo. Sabe que el corazón es un templo sagrado, y la mente superior un hogar iluminado.

   Para los demás hay una posibilidad muy remota de que seamos capaces de atravesar la niebla de nuestra mente, que quiere ver lo que se imagina y no lo que realmente es, pero se puede conseguir. No sin esfuerzo y disciplina, pero se puede llegar a la otra orilla. Mientras tanto es fácil de confundir un pingüino con una sirena, una simple sombra en el Himalaya con la figura divina del yogui Babaji, un cactus de la montaña con una persona.

   La única manera de traer el cielo a la tierra es trabajando con amor hacia todo. Y eso es lo que se ha hecho en todos estos años. Recordando la verdad escrita siglos atrás en la India: No hay religión más elevada que la verdad. Y en el Antiguo Egipto: El que tenga los oídos preparados que escuche, el que tenga ojos que vea.

¡Gracias Leonardo y Petri!

¡FELIZ 40 ANIVERSARIO DARJEELING!

ADA Roerich