Museo de la Paz

martes
07 de septiembre de 2010
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HISTORIA DE UNA BODA CHINA

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HISTORIA DE UNA BODA CHINA
Tras celebrarse la Boda en Bilbao, nuestros protagonistas
nos sumergieron en el encanto de la milenaria cultura china.
Actualmente hay varias modalidades de casamiento en China, aunque lo más habitual consiste en combinar las costumbres chinas y las occidentales.
Todo comienza cuando el novio se presenta en la casa de la novia, y llama a la puerta con un ramo de flores. Tras varias preguntas que le hace la novia, y si ha quedado satisfecha, entonces se le permite la entrada. Una vez dentro y con una rodilla en el suelo, debe declarar su amor a la amada ante sus padres y amigas de ésta.
 La habitación, llena de globos, está también adornada con símbolos de la felicidad en color rojo, tanto en ventanas como en colchas o cortinas. El rojo es el color de la dicha y de la prosperidad.
 Después le siguen unos juegos inofensivos y cariñosos, como calzarle los zapatos tras buscarlos por la habitación, ya que previamente se habían ocultado. Se dan de comer uno al otro, se invitan a los amigos/as de uno y otro a que compartan los alimentos. Luego los novios presentan sus respetos hacia los padres, hay intercambio de flores y regalos en telas rojas, donde se halla enrollado dinero y se reparten dulces. Luego la novia cambia su vestido nupcial (lo hace cinco veces en el día), por otro de un hermoso color blanco con destellos brillantes. El novio, con traje oscuro y corbata roja.
 Así acuden a la ceremonia en un hotel. Los cohetes, petardos y los vehículos adornados con flores, son el escaparate que nos habla de una BODA en la ciudad. Vecinos y amigos se felicitan mientras los fotógrafos y el cámara no paran ni un solo momento de inmortalizar cada sonrisa y gesto de admiración del acontecimiento.
 La llegada al hotel de los novios en un flamante Maserati, convenientemente adornado para la ocasión, y una escolta de ocho mercedes engalanados con bellas flores, pone de manifiesto la importancia de la Boda y el cuidado con el que la familia china pone en el único hijo o hija que tienen de por vida. Un día es un día –dicen ellos–, y el hijo/a lo merece todo.
 Ya en el hotel, una gran foto de los novios, 3 x 2 metros, preside la entrada, y un presentador de ceremonias cuenta a los comensales –que hacen un total de 300– un poco sobre la vida de los protagonistas… Música y fotos de los novios se suceden en una gran pantalla digital, en un escenario lleno de globos de colores y lucecitas azules, flores blancas, copas de champán y otros…
 Una hora de ceremonia, que abarca la marcha nupcial, presentaciones de los padres de ambos novios, y muchas risas, tras lo cual y ante un representante del Gobierno, se procede a la puesta de los anillos, todo en forma dulce y alegre.
 Luego viene la comida y presentación de familiares y amigos, para lo cual los novios deben de ir mesa por mesa –hasta un total de treinta– saludando e intercambiando palabras de felicidad, y brindando por todos ellos.
 Recorridas unas cuantas mesas, la novia hace un alto para cambiarse de vestido y ponerse uno tradicional de color rojo. Continúa la comida pero los novios no comen, pues han de seguir saludando y brindando con el resto de los comensales. Finalmente, junto a los padres –que tampoco han comido– se sentarán en una mesa hecha en su honor con abundantes y exóticos manjares, sólo que ahora, sus estómagos se muestran demasiado llenos de los refrescos que han tenido que beber para brindar.
 Los comensales poco a poco se van y ella, la novia, vuelve a cambiarse de vestido varias veces para pasear con familiares y amigos por los jardines de la ciudad de Dandong, junto a los hermosos jardines y parques, y el malecón que da al río Yalu, y donde puede verse en la orilla opuesta a Corea del Norte.
 Continúan las fotos y las risas, se vuelan las cometas y ya al atardecer, el quinto cambio de vestido de la novia, esta vez de un color violeta, nos habla del final del día y el comienzo de la noche, hora de retirarse y de acurrucarse en el calor del amor.
 La vida continúa, pero para los novios (y sus familiares y amigos), hoy ha sido “El Gran Día” de sus vidas… y es que la vida, también está hecha de momentos muy hermosos.
                                                                 Leonardo O. Amaral
 

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