Museo de la Paz

martes
07 de septiembre de 2010
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El Arte de trabajar con el péndulo

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El Arte de trabajar con el péndulo
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el arte del péndulo"Acerca del uso espiritual del péndulo en el Antiguo Tíbet, la Enseñanza habla acerca del péndulo que situándolo sobre la cabeza del que se presta a la prueba, comienza a hacer movimientos u oscilar, indicando la correcta o no condición de la conciencia del discípulo. Este experimento lleva su tiempo, ya que requiere concentración y una completa inmovilidad”.

(Corazón, Serie Agni-Yoga)

"Un experimento realmente antiguo es la utilización de la varilla de avellano, que se pone en movimiento reaccionando ante las aguas y minerales subterráneos. Es evidente que el origen de esta forma de detectar no está en la rama, sino en el instrumento humano"
(Comunidad, Serie Agni-Yoga)

El ser humano se halla sumergido en un océano de radiaciones –conocidas y desconocidas–, cuya energía se propaga a través del espacio (Éter) o por medio de conductos naturales o artificiales. La radiación de tipo electromagnética y las emisiones radiactivas, son bien conocidas. Pero hay otras de origen desconocido, aunque no tanto para el radiestesista, que es capaz con su péndulo y su mente, de captar otras ondas o informaciones a las que da nuevos nombres, desconocidos para la ciencia física o mundo científico. Entre ellas, ondas de forma, rayo fundamental, campos de infoenergía, o como me gusta denominarlo a mí, Respuesta de la Fuente Primordial o Primigenia, RFP.

¿Pero qué es la Radiestesia?

La palabra Radiestesia fue creada hacia el año 1890 por el abad Alexis Bouly quien fundaría la Sociedad de Amigos de la Radiestesia. Este cura francés tenía una sensibilidad especial. Provisto de un péndulo hecho de madera, (metal o mineral), y suspendido éste de una fina cuerda o cadena, convenía con su propia mente una suerte de recepción –parecido al Internet de nuestros días– que le permitía localizar todo aquello que con los ojos físicos no se podía ver. Son innumerables las experiencias radiestésicas, entre otras, la localización de objetos perdidos, el alumbramiento de pozos de agua, vetas minerales, la localización de proyectiles, obuses y minas que permanecían enterrados sin explotar de la Primera Guerra Mundial, siendo capaz incluso de indicar si eran de fabricación francesa, alemana o austriaca, lo cual facilitaba mucho la labor de los artificieros. Fue capaz de adentrarse en el mundo de las vibraciones microbianas y de estudiar su naturaleza y efectos en el ser humano. Alexis Bouly fue capaz de identificar cultivos microbianos sellados en tubos de ensayo donde no se mostraba etiqueta alguna. Pero volviendo al término de Radiestesia, diremos que está compuesto por un lado de la raíz latina “radius”, o sea radiación, y por el otro de la griega “aisthêsis” que significa “percepción o sensibilidad”, y habría de servir para designar al viejo arte de los zahoríes y de la rabdomancia, que utilizaban la varilla y el palo o baqueta. De esta manera se intentaba mostrar este noble arte con un carácter más científico y no como una práctica adivinatoria y misteriosa, tal y como la veían muchos sobre todo en el pasado. Esto no tiene nada de misterioso y aunque así lo pareciera, ya lo dijo Albert Einstein “La experiencia más hermosa es la búsqueda de lo misterioso. Esa es la verdadera fuente de todo arte y toda ciencia”. Así tenemos que Radiestesia es la capacidad de “sentir e identificar las radiaciones energéticas de diversa índole”, y sobre todo es un método para obtener respuesta a cada una de nuestras necesidades.
Grandes radiestesistas siguieron el sendero marcado por Bouly, como el Padre Jean-Louis Bourdoux, quien se especializó en el estudio de las plantas medicinales brasileñas, seleccionándolas y obteniendo la información de sus principios activos con el péndulo, y que más tarde sirvió como cepas para los homeópatas de Francia. El Padre Mermet fue el creador del método del “diagnóstico pendular”, que sirvió para hallar la causa de las afecciones ocultas y enfermizas, tanto en los animales como en los seres humanos. Más tarde, este método serviría como método de consulta a los radiónicos, además de algunos homeópatas y practicantes de la medicina natural. También fueron muchos los misioneros que utilizaron las nociones prácticas de la Radiestesia en diferentes lugares del mundo. El padre Jean Jurion hizo acopio de historiales clínicos correspondientes a más de 30.000 pacientes a lo largo de un cuarto de siglo, sin ser doctor, siguiendo el mandato de Cristo sobre la prioridad de “sanar al enfermo”. A estos le siguieron una pléyade de investigadores que van desde Léon Chaumery, André de Belizal, el Dr. Aubrey T. Westlake, Georges De la Warr, David Tansley, Ralph Harris, Bill Cox, Antoine Luzy, Greg Nielsen, Alfred Lambert y Emile Christophe, que fue el primero en emplear la expresión de “telerradiestesia” para designar la búsqueda a distancia sobre un mapa.

Hoy día, ya se sabe que este arte fue practicado por los antiguos egipcios (véase los trabajos de André de Belizal), quienes se guiaban sirviéndose del péndulo tanto en sus navegaciones, como en el desierto y en los subterráneos que conducían a los templos secretos. También se practicó en China dos mil años antes de Cristo, y en la Prehistoria para la caza usaban un palo agujereado por el que introducían el dedo, y suspendido en el aire les indicaba la dirección de la búsqueda del animal adecuado. Incluso en la Biblia se relata el uso de la palomancia o baqueta, cuando Moisés toca el suelo y surge un pozo de agua.



 

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