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ROERICH FALSIFICADO

Una obra transmite sentimientos, Y cuando es falsa ¿lo hace también?

Se supone que el arte hace mejores a las personas, pero ¿qué ocurre cuando la intención es falsificar, usurpar y mancillar la obra de un Maestro? Emular a un artista de renombre y poner su firma en el lienzo para luego envejecerlo o dejarlo enmohecer unos años, y luego venderlo como un original, eso es una estafa, una burla, una manipulación que sólo degrada a su anónimo autor y al arte en general.

Pero ¿y si se hace por diversión? ¿O por una causa justa como la de conseguir dinero para luchar contra el mal de la Segunda Guerra Mundial? ¿O incluso por devoción?

Aquí entramos en el lado oscuro de la mente humana que se hunde en lo más primitivo de nuestro origen como seres bípedos, que un día pintábamos extrañas figuras o animales en las paredes y techos de una cueva. Seguramente la ingestión de bayas semivenenosas o de desconocidos frutos silvestres exaltaban la imaginación pictórica y auditiva de nuestros lejanos antepasados. Quizás fuera una conexión natural con el reino astral o “suprasensible”, donde reside la dimensión sutil y espiritual, donde se encuentra el conocimiento y por elevación todas las verdades. Es la percepción de ese Mundo Ardiente lo que lleva al artista a crear su obra, a mostrar lo que ha visto y descubierto en un reino más elevado. Y por eso merece el calificativo de artista, de genio, y está vinculado a la Ética Viva, a la honestidad, a la bondad. Porque lo moral y lo estético están relacionados en el nivel espiritual.

Todos estos pensamientos me surgieron cuando recibí una pintura de India, supuestamente de Nicolás Roerich, que me habían ofrecido por internet gracias a mi amigo David.

Examinadas las fotos por el ordenador tenía un “no sé qué” y pensé que merecía la pena traerla de la India a España. Además no contaba con el sello de “Tesoro Nacional del Arte”, lo que impediría sacarla del país de acuerdo a la Ley de Antigüedades. Una Ley que está asfixiada por el volumen de trabajo que tiene en verificar y autenticar cada obra o artefacto. Además en India suele faltar documentación, registros, inventarios, por la mala conservación y por la escasa capacitación del personal al cargo. Hay que decir que en la autenticación se mueve mucho dinero, y la presión llega a tal punto en el que surgen con facilidad las acusaciones y contra acusaciones. Y tanto en India como en todo el mundo se ha convertido en un juego de trileros lo que obra de una forma desastrosas para el arte.

Lo curioso del caso es que el autor de la pintura que tengo ahora entre mis manos parece haberse tomado muchas molestias; a fin de cuentas todo artista hace su camino. Veamos:

El Arquero del lago Pangong

Las colinas o montañas pegadas al lago eran pequeñas y numerosas, las que están situadas en primer plano. Las gaviotas son de cabeza negra o color café y las puntas de las alas también. El arquero es igual al lienzo “Compasión”, pintado en 1933 por N. Roerich.

Resulta que el lago parece ser el PANGONG, situado a una altura de 4.350 m. en el Himalaya, atravesando desde India a China-Tíbet. Mide más de 150 km. de largo y toca la meseta de CHANGTHANG, donde los Roerich fueron retenidos por casi tres meses de un crudo invierno, durante el transcurso de su expedición al Asia Central (1924-1928).

Esas mismas gaviotas de cabeza negra visitan ese lago y otros cada año en sus migraciones desde la región de Siberia. Conseguí numerosas fotos en Internet. Además descubrí que el citado lago se hallaba al otro lado de donde residía la familia Roerich en Kulu-Manali. ¿Acaso estuvo el artista pintando en ese mismo lugar? También hay otros lagos menores con las mismas gaviotas en la frontera India o región del Himalaya.

Mientras me hacía con estos datos, el anticuario se pone en contacto con David para comunicarle la aparición de nuevos lienzos lo que ya nos resulta extraño, pues David adquirió otro con la imagen de Buda.

Hay que señalar que Nicolás Roerich llegó a pintar 36 cuadros en un año, o sea, tres lienzos al mes. ¿No son muchos? Y 500 lienzos en la expedición al Asia Central, lo que sale a una pintura cada 2 ó 3 días, y todo eso en las condiciones climáticas más extremas, lo que resulta cuando menos extraño. Como extraño es ver la misma pintura en distintos museos con más obras Roerich del mundo, a saber el Museo Estatal de Arte Oriental de Moscú, el Centro-Museo Internacional de los Roerich también de Moscú, y el Museo Roerich de Nueva York. En estos museos pude ver repetidos distintos lienzos como la célebre pintura El Cofre Sagrado de Svetoslav Roerich entre otros, que yo recuerde. Alguno será reproducción digo yo, pero no lo pone al lado de la pintura.

El gusto artístico es muy particular, ya se sabe. No hay cosa que más indigne al comisario de una exposición o al dueño de una galería de arte que el oír a alguien farfullar que la obra expuesta es falsa. ¿Y él cómo lo sabe? ¿En qué se basa para afirmar eso? Y más aún si la persona no es una experta en el tema y le importa un bledo el arte. Igualmente bochornoso es que se pague cincuenta o cien millones de euros por una obra de arte. ¿A cuántos niños se les podía dar de comer y vestir en India, África o Tahití? Hay algo vil en el arte, y no sólo en las reproducciones falsas. Así lo siento yo.

Le dije a David que buscara denuncias por falsedad en el mercado de la India. Había que buscar noticias sobre el tema en Calcuta, Bombay, Manali, Bangalore…

¡Ya han aparecido 12 pinturas! Al parecer, el anticuario habla con otros colegas suyos de otras ciudades de India, y le mandan fotos de los hallazgos.

Algo se mueve con celeridad lo cual no dejaba de extrañarnos… ¡12 pinturas con la firma de Nicolás Roerich! Tras ofrecérnoslas a nosotros primero, algunas son compradas en las semanas siguientes por ciudadanos de la propia India.

Al mismo tiempo recibimos de Rusia y de varios expertos, un resultado negativo, siempre a través del examen de las fotografías digitales enviadas. No son de Roerich.

Ante esto, decido que ya es hora de llevar el lienzo a una conocida experta en restauración de Bilbao. Iñigo es el contacto. Llegado el día, visitamos el taller de restauración Petri, Iñigo y yo.

Tras las presentaciones, la restauradora examinó el lienzo y vio que la pintura no estaba craquelada o cuarteada (no necesariamente tiene que estarlo), el óleo no tenía un especial relieve, era romántica –decía. Yo la interrumpí y le dije:

–El lienzo viene de la India, veo que está como envejecido artificialmente con agua de café o algo parecido…

Tras mirar ella detenidamente el lienzo, dijo de ipso facto:

–¡O con agua sucia o con betún de judea! –y añadió–: ¡Es una pintura intencionada! No sé por qué ni por quién, pero la han ensuciado para envejecerla. Como bien dices, lo mismo puede tener 10 que 50 años. Alguien la vendió como antigua sin serlo. ¿Veis? Sólo han ensuciado por detrás y por delante lo que ocupa la pintura, el borde no tanto. Yo misma puedo hacerlo mejor.

–Era lo que queríamos saber. ¿Y se puede limpiar? La temática nos gusta… Enseguida dijo:

–No te lo recomiendo, es mejor dejarla como está, si no parecería un cromo.

–Ya, pero ¿están bien? ¿El que lo hizo es bueno?

–No lo sé, eso está en la apreciación de cada uno. Lo que sí sé es que hay una intención.

Entonces le expliqué que la firma es de un famoso pintor ruso, un artista genial lleno de luz y de trazos muy suaves y etéreos, lo que no corresponde con esta pintura.

–¡Pues ahí está la intención! –dijo ella medio disculpándose por no darnos mejores noticias.

En fin, no hay nada de misterioso entre una pintura buena y otra mala, pensé. Lo malo es cuando entran en juego intereses ocultos, sueños egocéntricos, o vete a saber que. Actos como éste no honran el arte, si es que se hace sólo para conseguir el vil metal. Lo usual en la pintura de Nicolás Roerich es que en los bastidores haya símbolos y números, y si éstos faltan suele haber un sello o un papel pegado tras el lienzo. Donde sí hay dudas es con las pinturas creadas entre 1925 y 1930. Nicolás Roerich era precavido en este sentido, pero aun así se mueve mucho dinero en el mercado del arte, y sobre todo en la autenticación, y si ésta se quiere verificar sin error hay que datar los materiales utilizando la termoluminiscencia. Experiencia y transparencia no van siempre de la mano, por eso hay que emplear la ciencia en estos casos.

Motivo en la pintura de Nicolás Roerich en un vaso de cristal alemán.

Nos fuimos Petri, Iñigo y yo, confirmando lo que ya sabíamos. De hecho había extraído –unos días antes– un pelo de brocha sintético de la parte de atrás del lienzo donde se hallaba pegado. No obstante, un pensamiento orbitaba en nuestras mentes: ¿Qué intención tenía el artista al pintar el lienzo? ¿Era una intención buena o mezquina? Estamos aún ante este fascinante enigma. Mientras tanto, siguen apareciendo nuevos cuadros, algunos con papeles pegados en sus lienzos y autenticados como de N. Roerich, por un valor de 140.000 dólares USA cada uno. Pusimos a David al corriente de lo que nos había dicho la restauradora, y él me escribió diciendo:

–¿A ver si hay una mafia detrás? Volveré a la India y veré qué más descubro.

Estando con mi grupo de Agni-Yoga les recordé que cuando en el año 1936 se cerró el Museo Roerich en el Master Building de Nueva York, y se apropiaron injustamente de algo más de 1.000 pinturas, hubo una alarma entre todos los discípulos de Roerich en el mundo. Había que recuperar y recomprar las pinturas que se habían vendido. Los propios Roerich en la India se pusieron a crear nuevos lienzos para suplir una parte de la pérdida y buscar un beneficio económico para adquirir las que habían sido robadas.

El mismo día llevamos el lienzo enrollado a una tienda de marcos y cuadros para ponerle un nuevo bastidor e impedir así que se deforme. Quien nos atendió dijo que era una pintura oscurecida intencionadamente, ¡otra vez! Cuando fuimos a recogerlo la semana siguiente, le pregunté:

–¿Por qué dijo usted que estaba oscurecida a propósito? Y él contestó enseguida dándonos un dato que nos dejó a Petri y a mí ¡perplejos!:

–Le han dado betún de judea. No es extraño. ¡Muchos artistas lo hacen!

–¿Cómo? –dije yo.

–Sí, muchos lo hacen cuando no les gusta el aspecto crudo y reciente de la obra y por ello la oscurecen. Mire el color blanco de la nieve. Es el que más tarda en oscurecer. Por ello le han dado esta capa. Y por detrás se suele dar cola para preparar el lienzo y fortalecerlo…

¡El pelo blanco que encontré! –pensé.

–No necesariamente lo hacen para falsificar –añadió– sino para preparar el lienzo desde un punto de vista práctico y estético.

Nos mirábamos Petri y yo, al descubrir una nueva posible “bondad” en este extraño y enigmático lienzo…Y no podíamos dejar de sonreír.

En el mes de junio de 2017, y con motivo del 20 Aniversario de la Asociación Darjeeling Agni-Yoga en el 220 Encuentro Agni dedicado a La Energía Psíquica, expondremos al público la obra de este pintor desconocido, obra a la que hemos titulado “El Arquero”. Una pintura que nos ha hecho vivir, sufrir y reformular la visión que teníamos sobre el Arte Roerich –imitado o falsificado– en el mundo. Una cosa sí sabemos: ¡En India aún quedan muchas pinturas ocultas por descubrir!

Leonardo

Anillo Atlante, Péndulo Universal y Curación de Chakras ¿Estamos idiotas?

El escritor Roger de Lafforest, amigo de André de Belizal fue quien popularizó la historia del llamado “Anillo Atlante” (y no Belizal) y su protección ante la maldición del Faraón Tutankamón en su libro “Casas que Matan” editado en Francia con una foto muy pobre del anillo imprimida en blanco y negro, y que luego copiarían hasta lo inverosímil comerciantes sin ética alguna.

Pero no dicen que casi toda esta historia es ¡inventada! y que el propio Roger de Lafforest lo denuncia en un libro posterior titulado “La Magia de las Energías” donde dice entre otras cosas: “Mercantilistas sin escrúpulos lo mal copiaron y reprodujeron hasta la saciedad siendo vendido como un “gadget maravilloso”, pero ineficaz”. Y ahora hacen lo mismo con su Péndulo Universal o el Sello Atlante (el dibujo del anillo egipcio).

Ciertamente vivimos la era de la imbecilidad emocional. Atraemos por los chistes y anécdotas que contamos con cierto misterio. Y si se trata de sueños o canalizaciones ¡es ya lo que nos faltaba! Porque tratándose de canalizaciones no se puede demostrar nada ¿verdad? se trata de algo tan subjetivo e invisible que no se puede valorar o verificar, te lo crees o no te lo crees. Solo hay una dirección: lo que diga el interlocutor o interesado.

Ahora bien, antes eran los seres extraordinarios, como Altos Lamas, Yoguis y Maestros Zen o Hindúes, que profesan alguna forma de espiritualidad y que practicando agotadoras disciplinas durante años -muchas veces en alejados retiros espirituales- llegaban a tener una o dos revelaciones vitales en su vida. ¡Una o dos! Y además era algo privado. Ahora no. Ahora, ¡todo hijo o hija de pichichi tiene revelaciones diarias en el furor de nuestra sociedad enferma! Y la mayoría son más falsas que una moneda de 4 euros. Hay que poner distancia ante estos flautistas de Hamelín.

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Ereño Shangri-La en BioCultura 2016

Exposición Svetoslav Roerich en Gernika

RAJA YOGA: La búsqueda de la verdad

RAJA YOGA por Leonardo Olazabal

Maestro Zen Karlfried Dürckheim 1BEn esta época de locura, crisis y mediocridad en todos los campos, quién se para a pensar en el mundo de la Supraconciencia o la superación espiritual. Para qué pensar en la libertad espiritual si estamos presos en un mundo material en el que nos tratan como conejillos de indias. Han abusado tanto del ciudadano que sólo nos han dejado un resquicio para pensar cómo llenar nuestro estómago vacío. Todo a nuestro alrededor se derrumba, los medios de comunicación nos mienten, y quienes nos gobiernan muestran con toda su desfachatez un gran reservorio de millones de euros guardados en paraísos fiscales o invertidos en grandes mansiones y lujosos coches. Los gobernantes no creen en la Cultura ni en la ética, solo piensan en ellos mismos. Así las cosas, el hombre ha creado a su alrededor una concha cristalizada de necesidades, fantasías y de un bienestar desmesurado, sin tener en cuenta para nada la luz de la

Sveti 1954 Yoguis

Reunión de Raja-yoguis de Svetoslav Roerich

vida y la ética del mundo. Recuerdo las enseñanzas acerca de las diferentes etapas de maduración en el Camino al despertar interior de Jacques Castermane: “Me sorprendió mucho cuando en cierta ocasión dijo que al regresar de un viaje a la India, el Maestro Zen Karlfried Dürckheim le contó la historia de que había ido a India para contactar con un sabio, con un Gran Yogui, con un Iluminado. Y su sorpresa fue que se encontró con un hombre viejo, y baldado por el reumatismo. Algo muy lejos de la imagen que tenía acerca de lo que es un Yogui. Él habló con este anciano y le dijo que el concepto de Occidente es ver que los Yoguis son fuertes y saludables. El anciano, con una bella sonrisa y mucha picardía en sus ojos, le contestó: “No te dejes llevar por las apariencias. Dios me ha privado de la vista y también del movimiento articular, pero me ha dado la paz interior”.

Enseguida comprendí que este hombre era libre de su yo corporal, egocéntrico, de todos esos valores relativos a los que en Occidente nos aferramos. En cambio su conciencia era lo verdaderamente real y extraordinario, se podía apreciar la irradiación y la transparencia del ser. Al regresar de India me dediqué a meditar en este sentido de la transparencia y en orientar la conciencia del cuerpo hacia la misma”.