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Declaración del “Congreso de los intelectuales” Moscú

Detener la destrucción del Centro Internacional de los Roerich

AUTOR: EchoMSK

17 de marzo de 2017

Una serie de sucesos recientes relacionados con el Centro Internacional de los Roerich (CIR) y su Museo “N. K. Roerich” deberían ser objeto de la atención pública y seria preocupación. El 7 de marzo de 2017 en las instalaciones del Museo se llevaron a cabo el registro y la sustracción de una gran cantidad de cuadros, otras obras de arte y el archivo de la Fundación Soviética de los Roerich. Junto con los miembros del Comité de Investigación de la Federación Rusa y del Escuadrón Policial de Asalto, unas 50 personas en total, unos representantes del Ministerio de Cultura y del Museo Estatal del Arte Oriental participaron en los procedimientos de la investigación criminal. Los últimos indicaban qué cuadros había que quitar de las paredes y sacar del Museo. El registro y las sustracciones se realizaron dentro de la causa criminal instruida con relación a la quiebra del banco “Master-bank” en contra de su director B. I. Búlochnik quien hasta noviembre de 2013 era el principal mecenas del Museo “N. K. Roerich”.

Para la actual dirección del Ministerio de Cultura esta causa criminal se ha convertido en el pretexto para liquidar el Museo “N. K. Roerich” que actualmente es el museo no gubernamental más grande de Rusia y que fue creado por el Centro Internacional de los Roerich (CIR). Se trata de desalojar el Museo de los edificios ocupados por éste y apropiarse de la colección del Museo. De esta manera se violarían los acuerdos concertados en 1989 entre un hijo de Nikolás, Sviatoslav Roerich, y los directivos de la URSS, sobre la entrega a la Fundiación Soviética de los Roerich (actualmente el Centro Internacional de los Roerich) el patrimonio de la familia de los Roerich. Estos acuerdos suponían crear en Moscú, en la finca de los Lopujín (dirección: Maliy Známenskiy per., 3/5), el Museo no gubernamental “N. K. Roerich”. El patrimonio de la familia de los Roerich incluye cientos de cuadros, archivo único en su género, objetos memoriales, biblioteca.

Sviatoslav Roerich puso como condición para devolver este patrimonio a Rusia, que su futuro propietario fuera el Centro Internacional de los Roerich, creado por su propia iniciativa y de que ninguna de manera se convirtiera en una una institución estatal. El Presidente del Consejo de Patronazgo del Museo no gubernamental “N. K. Roerich” Anatoli Kárpov y el ex ministro de cultura (2008-2012) Alexander Avdéev señalaron más de una vez que precisamente en esto consistía la voluntad de Sviatoslav Roerich. Sviatoslav Roerich nombró como su persona de confianza y albacea a Liudmila Sháposhnikova.

Sviatoslav Roerich daba una importancia excepcional especialmente al carácter no gubernamental del Museo, puesto que (igual que su padre) confiaba en que las formas no gubernamentales de cultura en Rusia eran el factor principal de renacimiento y desarrollo del país. Según pensaba Sviatoslav Roerich, el Museo tenía que ser guardián del patrimonio artístico de los Roerich, portavoz y popularizador de las búsquedas filosóficas y éticas, así como de los trabajos científicos de todos los miembros de esta familia.

El Centro Internacional de los Roerich, sin financiamiento estatal, gracias a las donaciones, restauró la semidestruida finca de los Lopujín y creó allí el Museo no gubernamental “N. K. Roerich”. El total de los gastos de la restauración de la finca, el equipamiento del museo y el mantenimiento de toda su actividad cultural constituyó no menos de 2 mil millones de rublos. Una considerable parte de la colección del Museo no gubernamental “N. R. Roerich” fue registrada como parte no estatal del Patrimonio de Museos de Rusia.

La directora General del Museo “N. K. Roerich” Liudmila Sháposhnikova fue condecorada con el Premio Nacional “Patrimonio Cultural”y el Premio de la Unión Europea por la restauración de la finca de los Lopujín; ella también fue condecorada con los órdenes de “Amistad” y “Al Mérito ante la Patria” categoría IV por sus méritos destacados en la conservación del patrimonio de los Roerich y el desarrollo de la museología. Durante los años de su funcionamiento el Museo no gubernamental “N. K. Roerich” y sus exposiciones itinerantes fueron visitadas por más de 4,5 millones de personas. El CIR editó trabajos de los miembros de la familia de los Roerich, libros dedicados a su vida y obra, que constituyeron en total más de 500 mil ejemplares de 200 títulos de libros.

Como reconocimiento de los méritos del CIR en la restauración de la finca de los Lopujín, en agosto de 2014 el Gobierno de Moscú cedió los edificios de la finca al Centro Internacional de los Roerich para su usufructo gratuito por un período de 10 años. Sin embargo, en 2015 los directivos del Ministerio de Cultura consiguieron pasar la finca a la propiedad federal y entregar la dirección operativa de ésta al Museo Estatal del Arte Oriental. En febrero de 2016 el Ministerio de Cultura tomó la decisión de instalar en la finca de los Lopujín una sucursal del Museo Estatal del Arte Oriental para lo cual le asignó 36 millones de rublos. Con el fin de aniquilar el Museo no gubernamental “N. K. Roerich” el Ministerio de Cultura llevó a cabo numerosas inspecciones (sólo en 2016 fueron 20). Los medios de comunicación estatales participan en la persecución.

¿Acaso el Ministerio de Cultura hace todo eso para obtener un inmueble más? ¿Para satisfacer sus ambiciones y apetitos? ¿Para que el espacio cultural sea más uniforme?

Los del Ministerio no piensan que el arte y la filosofía de Roerich son inseparables. En particular, los puntos de vista filosóficos y éticos de N. Roerich se realizaron y forjaron en el Pacto Roerich sobre la protección del patrimonio cultural mundial.

Consideramos que es sumamente importante prestar la atención al aspecto cultural, político y ético de la “causa del Museo “N. K. Roerich”. Desde nuestro punto de vista, la destrucción de este Museo no Gubernamental significaría que la arbitrariedad y el trato despreciativo a la justicia se convertirían en las normas de nuestra vida.

Se puede evaluar de distinta forma los aspectos del patrimonio de los Roerich, pero no se puede destruir el Museo no Gubernamental creado por Sviatoslav Roerich y Liudmila Sháposhnikova, que funciona exitosamente en la finca de los Lopujín bajo garantías del estado. Por esta razón nosotros apoyamos al colectivo del Centro Internacional de los Roerich que fue creado como un organismo no gubernamental y funciona exitosamente como tal.

Nosotros exigimos al Gobierno de Rusia cumplir con el compromiso con Sviatoslav Roerich.

Exigimos a los órganos de investigación criminal, al Ministerio de Cultura de la Federación Rusa y personalmente al ministro de cultura Vladímir Medinsky devolver al Centro Internacional de los Roerich los cuadros y los documentos sustraídos.

Nosotros exigimos a la Agencia Federal de Bienes Raíces que el edificio de la finca de los Lopujín que fue ilegalmente pasado a la dirección operativa del Museo Estatal del Arte Oriental vuelva a pasar a la dirección operativa del Centro Internacional de los Roerich.

El prestigio de nuestro estado también depende de su capacidad de cumplir con sus compromisos.

Nosotros llamamos a todas las personas que reconocen los valores de la cultura y del derecho a apoyar estas reclamaciones firmando este llamamiento.

Firmado por:

Konstantín Azadovsky, crítico literario

Galina Akkerman, ensayista, traductora literaria, París

Liudmila Alekséeva, defensora de derechos

Grigori Amnuel, historiador, director de cine

Alexéi Arbátov, académico de la Academia de Ciencias de Rusia

Liya Ajedzhákova, Actriz Popular de Rusia

Alexandr Belavin, miembro correspondiente de la Academia de Ciencias de Rusia

Alexándr Bechtold, defensor del pueblo

Alexándr Bogomaz, defensor del pueblo

Valeri Borschev, defensor del pueblo

Anatoli Vérshik, doctor en ciencias físicas y matemáticas

Vladímir Voinóvich, escritor

Elena Vólkova, culturóloga

Tatiana Vorozhéikina, socióloga

Svetlana Gánnusgkina, defensora del pueblo Iliá Ginzburg, doctor en ciencias físicas y matemáticas, profesor

Leonid Gozman, hombre público

Iván Golitsyn, Pintor

Alexándr Gorodnitskiy, poeta

Dmitri Grazhévich, art-manager

Elena Grigórieva, poeta

Natalia Dziadko, Centro de apoyo a la reforma de la justicia criminal

Marina Dmítrieva, hostoriadora de arte, colaboradora científica principal del Instituto de Europa del Este, Leipzig

Tatiana Dorútina, miembro del Consejo de Defensores del Pueblo de Sankt-Petersburgo

Natalia Evdokímova, defensora del pueblo

Leonid Zhujovítskiy, escritor

Andréi Zbarskiy, redactor

Andréi Zúbov, historiador

Askold Ivánchik, historiador, doctor en ciencias históricas, miembro correspondiente de la Academia de Ciencias de Rusia

María Kalmykova, pintora Irina Karásik, historiadora del arte

Ígor Karlinskiy Pável Katáev, escritor

Andréi Kiríllov, candidato a doctor en estudio del arte

Serguéy Kovaliov, defensor del pueblo

Irina Kráineva, historiadora

Andréi Krasúlin, pintor

Guennadiy Krasújin, literato

Xenia Lárina, periodista

Rostislav Lébedev, pintor

Alexéi Litvín, director del complejo de archivos y museos de la Fundación Gorbachov

Borís Lysikov, pintor

Anatoli Ménschikov, artista emérito de la Federación Rusa

Vladímir Mirzóev, director de cine

Valentín Mijáilov, doctor en ciencias históricas

Elena Movchán, traductora

Oleg Moroz, escritor documentalista, trabajador emérito de la cultura de RSFSR

Serguéy Nekliúdov, profesor, doctor en ciencias filosóficas

Yuri Nésterov, consejero estatal de 3er rango

Yaroslav Nikitenro, científico, activista

Alexándr Nikitin, jurista

Vitaliy Patsiukov, historiador del arte

Nikolái Podosokórskiy, publicista

Lev Ponomariov, defensor del pueblo

Irina Prójorova, editora

Maxim Protsenko, escultor, artista-accesorista teatral

Lev Prygunov, artista popular de Rusia

Tatiana Rúdina

Alexándr Rudnítskiy, defensor del pueblo

Yuri samodúrov, defensor del pueblo

Mijaíl Sítnikov, periodista

Borís Sokolov, escritor

Nikolái Sologúbovskiy, escritor

Alexéi Sosná, director del Centro de Zvérevo

Alexándr Sótnik, periodista

Serguey Sofrin, escritor de ciencia ficción

Serguey Stratanovskiy, escritor

Tatiana Sushenkova, pintora

Lev Timoféev, escritor

Ígor Toporkov, defensor del pueblo

Mark Úrnov, sociólogo

Eduard Uspenskiy, escritor

Ashfar Fattájov, jurista

Serguey Filátov, activista social y político

Eduard Jarkovskiy, ingeniero

Iliá Shablinskiy, doctor en ciencias jurídicas, profesor

El Símbolo de la Bandera de la Paz en la época actual

Lo que Nicolás Roerich soñó en su tiempo no se cumplió y tampoco en esta época.

La Bandera de la Paz debería de ondear en todos los museos y edificios artísticos de aquellos países donde hay conflictos bélicos, pero si no se respetan ni siquiera las escuelas de los niños y los hospitales, ¿cómo se va a respetar un edificio con la Bandera de la Paz?

Vivimos en un mundo donde todas las buenas ideas caen en saco roto, y las pocas manifestaciones o expresiones relacionadas con la Bandera de la Paz que hay actualmente se limitan a solemnes ceremonias de puesta en blanco, más que a acuerdos de mesa ministeriales o académicas.

No hay más que ver las imágenes que se dan en internet cuando se escribe en el buscador la frase Bandera de la Paz Roerich. Esto hace que cuando un político o un periodista quiere informarse sobre el tema, se eche para atrás pensando que está frente a un movimiento sectario. Y más con los ataques de la Iglesia Ortodoxa precisamente en el País que vio nacer a la familia Roerich.

Otra cosa distinta es cuando la Bandera de la Paz se entrega con la solemnidad propia del traje y la corbata en sedes o foros como la UNESCO, la Organización de las Naciones Unidas, y los Ayuntamientos, entre otros. Abordando el tema desde una perspectiva seria y más académica, tal y como lo hace el Centro-Museo Internacional de los Roerich de Moscú (recientemente atacado desde varios frentes), un museo que durante 25 años ha crecido enormemente, dando la Bandera de la Paz en Foros Internacionales, celebrando multitud de conferencias, actos artísticos y veladas musicales. El Museo ICR ha realizado más de 200 publicaciones, entre libros y revistas, que abarcan 500.000 ejemplares, y significativos documentales, siendo visitado el museo por más de cuatro millones y medio de personas de todo el mundo, entre ellos famosos científicos, escritores, músicos, artistas y cosmonautas.

Flaco favor se hace a los Roerich y a su filosofía de la Belleza y de la Ética, si en la sociedad actual se habla constantemente de maestros ascendidos, canalizaciones, la llama violeta, y otras tonterías.

Cuando se trata de discípulos muy avanzados en el Sendero como Nicolás Roerich y su mujer Helena, que cuentan con una profunda cultura y un notable conocimiento de la ciencia oriental y occidental (con sus defectos también) emular su trabajo equivale a elevarse por encima o llegar a la altura de la conciencia que ellos tenían. Y eso es difícil de conseguir. No es lo mismo las palabras de elogio de un artista occidental o de un instructor oriental, o de cualquier otro sabio ilustre, que el comentario simple y bobalicón de aquellos que se identifican con estas figuras y se las apropian como si ellos fueran los elegidos para representar a estos grandes pensadores. Esto no lo puede hacer cualquiera.

A nadie se le ocurre entre el público en general, hablar de un sabio de física cuántica y escribir sobre su vida, o identificarse con un Albert Einstein, o Alexandra David-Neel. Sin embargo, personas como los Roerich, que dirigieron sus vidas a la causa de la paz, la armonía, la cultura y la ciencia, ejercen un fascinante misterio, y atraen a cualquiera. Entonces todo el mundo goza de una arrogancia sin igual y se ponen a la altura de estos maravillosos seres, sin comprender que si ellos son famosos es por el enorme esfuerzo de trabajo y estudio realizado como investigadores del profundo conocimiento de la vida de Asia.

En el pasado, mucha gente creía en los conocimientos y filosofía Roerich. Más de 20 países del mundo con sus más de 80 departamentos, comités, institutos y escuelas, funcionaban bajo los auspicios de Roerich en diferentes áreas de la ciencia y de la cultura. Sólo cuando se acude durante varios días a las conferencias internacionales en Rusia, sobre los diferentes trabajos que realizó la familia Roerich, se puede ver el alcance y la extensión del trabajo de esta familia compuesta por cuatro extraordinarias almas, realizándose una valiosa contribución a la cultura mundial.

Son muchos los movimientos en los que se arrogan la idea de que con ellos comenzó una Nueva Era. Este término fue empleado realmente por primera vez por Alice A. Bailey. Curiosamente, Helena Roerich la repudiaba, lo que fue un gran error por parte de su ego.

Más tarde muchos señalaron otras fechas como el principio de la Nueva Era, según sus Maestros.

Ha habido muchos momentos para indicar el comienzo de una Nueva Era, desde el punto de vista esotérico el más notable fue la utilización de la bomba atómica.

Pero también hay que entender que en la evolución de nuestro mundo, hay pequeños y grandes ciclos de expansión de la conciencia. El descubrimiento de la pólvora, el de la electricidad, el del té en occidente o la llegada del café, la creación de las medias de nylon en sustitución de las de algodón, la invención del ascensor, son -cuando se estudian- de una interacción profunda que marcan el paso y la vida de la sociedad.

Por lo tanto, se puede decir que hay muchas circunstancias milagrosas que hacen que vayamos evolucionando, aunque siempre con una tendencia no del todo lo creativa y luminosa que desearíamos que fuera.

Actualmente hay profundos cambios sociales y uno de ellos es la facilidad con que nos llega la información de todos los actos corruptos que se dan en todos los estamentos sociales, incluido en el militar o gubernamental. Lo que en los años 60 eran grandes secretos archivados, hoy distintas herramientas y discípulos sacrifican su vida personal por hacer público lo que hasta entonces era un abominable secreto. Es como si todo el pus y la podredumbre malsana que se hallaba escondida, saliera para que todo el mundo la vea y se produzca la acción justa que lleve al equilibrio y a la ética perdidas.

El proceso de expandir la conciencia de la humanidad es y ha sido el objetivo de los Maestros Espirituales, de todos los tiempos. No importa cómo se denominen a estos Avatares o Jerarquías.

En el pasado, las religiones tomaron esta tarea dirigida al público en general, pero deformaron la luz y la verdad a su antojo e intereses propios, y se corrompieron también. Ahora todo se está desarrollando de acuerdo a nuestra evolución y grado de libertad. Los gobernantes del mundo y sus títeres los políticos, junto a las agrupaciones de mentes oscuras, intentan coartar y destruir todo atisbo de verdadera luz espiritual, pero no pueden evitar que la verdad venga de todos los lados. Y con unos cuerpos y conciencias más sensibles, y la actitud adecuada, se desarrollará en el interior de cada persona la intuición de lo que es la verdadera percepción y el gozo interior, lejos de la comida basura, las drogas, la polución, y la intoxicación informativa.

Es el momento de la verdad. Tenemos que intentar trabajar para limpiar la suciedad que invade a este planeta, y hay que hacerlo desde todos los niveles de la vida y en toda parcela social. La inversión en armamento nuclear adquiere unas dimensiones terroríficas, mientras una parte de la humanidad necesita auxilio y comida.

Una suciedad planetaria, que se extiende y contamina desde lo más físico a lo más psíquico. Y por mucho que quieran dormirnos a esta realidad debemos de incorporarnos y con una proyección equilibrada decir: ¡Basta ya! ¡No hay medias tintas! Hay que formarse interiormente de una manera sólida para equilibrar y gestionar nuestro mundo interior, y así proyectarnos a embellecer el exterior, con la meta de no metas, sino sirviendo diariamente, reposadamente y con aplomo, como un Dharma o Deber Sagrado. Cuidemos los bosques, los ríos, montes, mares y océanos. Cuidemos el arte y la cultura. Cuidemos a la humanidad.

Leonardo

Cultura. Indignación en Moscú por el asalto al Museo Roerich

Asaltan con la policía antidisturbios el Centro Museo de los Roerich en Moscú y se incautan cerca de 200 pinturas y dibujos (pendiente de ver) por un valor de decenas de millones de euros. Cuando nos informen lo daremos a conocer.

El Ministerio de Cultura y el Museo Estatal de Arte Oriental, parece ser que están detrás de este expolio. No sería de extrañar que la finca de los Lopukhins con sus dos edificios donde se encuentra el Museo Roerich se la quede el Museo vecino.

Esta claro que el Ministerio de Cultura Ruso no acepta ninguna de las ideas filosóficas o culturales de Nicholas Roerich, a decir de los trabajadores del Museo. Mientras que otros piensan que esto ha sido con la ayuda de servicios de inteligencia occidentales.

Seres de rostro acerado y de gran poder tejen sus hilos negros para apropiarse del legado Cultural de los Roerich y en particular de las 900 pinturas que tiene el Museo ICR.

Otros grupos Roerich se frotan las manos viendo como cae el centro que más publicaciones y conferencias internacionales ha realizado sobre los hallazgos de la familia Roerich. Y es que de la discordia nacen los males humanos. Aún quedan muchas décadas para llevar a cabo un crecimiento de la Conciencia que impidan atropellos, con más o menos razón, como éste.

Lo mismo ocurrió con el Master Building de Nueva York donde el dueño del edificio, con más o menos razón también, saco con nocturnidad y alevosía algo más de 1.000 pinturas propiedad de los Roerich y las vendió por todo América poco después de que se aprobase el llamado Pacto Roerich.

El futuro se tiñe de incertidumbres, pero la pintura de Nicolás Roerich y su filosofía de la belleza seguirán brillando más que nunca.

Vista aérea del Museo Bandera de la Paz N. Roerich

Presentación del Canal Shangrilaum de Leonardo en YouTube