Cartel Plaza Roerich PICASA

Cuántas tonterías se dicen por ahí de la pintura de Roerich, de sus Maestros o de la Chintamani. Hay gente que le gusta fomentar el mal misterio. ¿Qué consiguen con ello? ¿dinero? ¿fama? O quizás, pasar tan sólo una tarde divertida.

El caso es que algunos ven en los lienzos más conocidos de Nicolás Roerich, los del Museo de Nueva York, todo tipo de fantasías, entre ellas: naves interplanetarias que en realidad son manchas del lienzo. Seres que se adentran en una cueva para visitar el Reino subterráneo de Agharta, cuando la verdad es que son sólo mineros que acuden a trabajar en una conocida región de Rusia. O como en el tríptico Fiat Rex, “Larga vida al Rey” (1931), donde aparece el Maestro M. llevando en su mano “un fragmento de la Chintamani”, el meteorito de Orión.

Ahora, estudiosos del material de la Herencia de la familia Roerich han encontrado una referencia de cuando se pintó ese cuadro. En ella se señala que Nicolás pintó “una corona con un diamante engarzado en señal de pureza y hermandad para ser puesta sobre la cabeza de un alto espíritu”. Esa es la bonita verdad y no los chismes que nos transmiten desde las Américas. Como ya se ha dicho en numerosas ocasiones desde Rusia: “El estudio del Patrimonio de la Familia Roerich, requiere el dominio de una importante formación científica y cultural, y no se puede colocar en las manos de gente incompetente y sin educación, tan profuso tesoro.”

 

http://shambala-roerich.com/blog/ay-de-aquellos-que-recorren-el-sendero-espiritual-sin-etica/

Leo y la Bandera de la Paz en La Colina de Laurel

Leo y la Bandera de la Paz en La Colina de Laurel

 Y seguimos con la zanahoria que nos quieren poner los tontos para seguir por el camino que ellos nos marcan. ¿Tan distraída esta nuestra mente que no sabemos apreciar por nosotros mismos la verdadera Sabiduría que está ahí, ante nosotros? Y que ¡no es la zanahoria!

Necesitamos verdaderos Guías-Maestros con el carácter de un ser auténtico, ver: http://shambala-roerich.com/blog/el-maestro/