Archivos de Categoría: Prensa

El Mini-Balneario de Ereño (Bedia)

El Mini-Balneario de Ereño (Bedia) en la novela de “La Colina de Laurel” de Leonardo Olazabal. La madre y el padre bajarían andando hasta el balneario de aguas sulfurosas (Uratza) conocido como bañu-etxe (casa de baños) junto al río Lekubaso («lugar del bosque») a las faldas de Ereño… …

Desde hace unos años se hallaba cerrado al público, ya que se había convertido en un «lugar de encuentros», donde ciertos señoritos de la ciudad se hacían los encontradizos con sus amantes… Desde aquí cogerían un carro que les llevaría con los bultos de viaje hasta el pueblo y de éste al tranvía para dirigirse a la ciudad de Bilbao.

Los abuelos Esperanza y Antonio se harían compañía. Él apenas alcanzaba a dar de comer a los animales de la granja; lo hacía con paso pausado, protegiendo su abdomen y riñones con una larga faja negra que tenía más de seis metros de longitud y que la abuela enrollaba, mientras él daba vueltas, con sumo cuidado a su alrededor.

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ENTREGA DEL ESTANTARTE DE LA PAZ ROERICH EN LONDRES

 Londres

La vieja y solemne ciudad de Londres ha sido el marco ideal para unir dos fuerzas extraordinarias. Por un lado el símbolo de la Bandera de la Paz Roerich y por el otro la ciencia holística de la Radiónica.

Dos fuerzas o expresiones, aún embrionarias, pues ambas surgieron en los años 20 del siglo pasado. Una nos habla de “armonía, paz y belleza”, la otra de “energía sutil, curación y equilibrio natural”. Ambas unidas nos hablan de esperanza para el futuro, de cooperación y aceleración de la conciencia humana.

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Las andanzas de una familia desde un caserío de Bedia hasta el Himalaya

LEONARDO OLAZABAL

ESCRITOR Y DIRECTOR DEL MUSEO ROERICH ETXEA DE BEDlA

“La novela mezcla las andanzas de una familia desde un caserío de Bedia hasta el Himalaya” Leonardo Olazabal acaba de presentar la novela ‘La Colina de laurel y Kalagiya, el Canto de Shangri-La’ de Ediciones Letra Clara, una obra que arranca con las historias de antaño de las que es protagonista un caserío del siglo XVIII, ubicado en la bella colina de Bedia, Bizkaia.

AINHOA AGIRREGOIKOA “Mi novela presenta los valores genuinos que levantan países y a las almas dormidas”. “La figura de los abuelos y de la mujer protagonizan cada una de las partes de la obra”. BILBAO.

Leonardo Olazabal acaba de editar su séptima obra, que en esta ocasión representa su primera novela. El libro, publicado por Ediciones Letra Clara, mezcla historias de antaño de las que es protagonista su caserío del siglo XVIII, ubicado en Bedia, en un recorrido que va por las localidades vascas de Irún y Bilbao para continuar por Francia, India y China-Tíbet, paisajes todos ellos donde se desarrollan sus personajes. Pero además de escritor, Leonardo es director del Museo Roerich Etxea y presidente de la asociación Cultural no-lucrativa ADA, ambas presentes en el municipio de Bedia desde hace 14 años.

 

Leonardo, ¿qué nos enseña esta primera novela suya?

Nos enseña la bondad, el amor de los abuelos, la correcta educación, el camino de la evolución transpersonal o espiritual. Nos enseña a amar la vida y a entender que todos somos viajeros de la vida. Y que es difícil recorrerla sin la correcta guía de los padres. En una sociedad que se está desmoronando por el desmantelamiento de nuestro estado de bienestar y los recursos del planeta además de la falta de humanidad, mi novela presenta los valores genuinos que levantan países y a las almas dormidas.

¿Por qué ésta temática y no otra?

Porque estamos en el año 2012, un año de indignados y de caos. Se dice que la maldad y las guerras duermen con un ojo abierto; yo quiero que la gente tenga los dos ojos abiertos, para que no les engañen, les estafen y les llenen de mentiras. Por ello mi novela habla de ternura, de iluminación y sobre todo tranquiliza dándonos una visión más amplia de la vida.

La novela consta de dos partes diferentes. ¿Puede ampliarnos un poco más el contenido?

Sí, la primera parte titulada ‘La Colina de laurel’ está dedicada a la figura de los abuelos, es la historia de un viaje por la vida que se inicia en un ambiente rural en el año 1945, entre las paredes de un caserío del siglo XVIII del País Vasco. Sus protagonistas muestran una exquisita sensibilidad e intuición; lo que les lleva a despertar la fuerza del corazón que les impulsa en dirección de las regiones del Himalaya, la Tierra de las Nieves.

¿Y la segunda?

En la segunda parte titulada ‘Kalagiya, el Canto de Shangri-La’ la obra está dedicada a la mujer en general, pero en particular a la mujer india. Los protagonistas, siendo más maduros, muestran una tenacidad y un temple extraordinarios, no exentos de pasión y gozo por el trabajo bien hecho. Tenían la habilidad y el entrenamiento adecuados para llegar donde se lo propusieran y aportar al mundo una visión de la vida más bella y vibrante, en un ciclo social y humano abocado al materialismo más exacerbado. Llegan incluso más allá, alcanzando las fronteras invisibles que dan paso a las Regiones Sutiles de la mítica Dzam-bha-la (Shámbala), el Lugar de la Paz Perpetua.

Viéndolo así, parece que esta novela y Bedia con sus montañas son el marco ideal para un guión de película. ¿Lo cree usted así?

El caserío protagonista lo adquirí, en estado ruinoso, con mi mujer en el año 1991, y hemos vivido 16 años sin luz eléctrica y con agua de manantial. Aún seguimos sin agua potable del Consorcio, por eso te puedo decir que vivir en un caserío es muy duro, no hay apoyos municipales, pero nosotros estamos orgullosos de haber salvado uno realmente hermoso, y ahora la novela es el homenaje al mismo. Un tributo a la Colina de Laurel donde vivimos cada día nuestro particular Shangri-La que significa “cerca del cielo”.

Ha sido un trabajo muy costosa para el que ha dedicado mucho tiempo.

Comencé el libro en 2002 y lo acabé en 2005. Su publicación ha visto la luz este año 2012, una década después de empezar este proyecto.

¿Por qué ha elegido este género de novela? Mis obras anteriores trataban sobre ciencias no reconocidas, donde exponía mis experiencias como profesor instructor de Raja-Yoga. Ahora he optado por una obra para un público más amplio.

Usted es también propietario del Museo Nicolás Roerich de Bedia.

Sí, junto al caserío tenemos un edificio aparte convertido en Museo Roerich Etxea, dedicado a pintura rusa. Aunque es de carácter privada, llevamos a cabo exposiciones por todo el Estado para dar a conocer esta gran obra.

Deia, sábado 19 de mayo de 2012.  BlZKAlA

2012 el año de Bedia

OLYMPUS DIGITAL CAMERAUn pueblo tranquilo del País Vasco que ve nacer una novela desde el corazón mismo de un caserío con varios siglos de antigüedad y hoy Patrimonio Artístico y Cultural.

Su autor, vecino del municipio, nos habla de valor, humanidad, esperanza y paz, fruto de la buena sensibilidad y educación de padres y abuelos que a la sombra del viejo Baserri inculcan con paciencia a hijos y nietos su amor por la tierra y el mundo. …

Tras ello venía el descanso de las primeras horas de la tarde, el momento en el que el abuelo Antonio aprovechaba para encender de nuevo su pipa (la mayor parte del tiempo dejaba que se le apagara) y descansar así a la sombra del caserío.

Para entonces Amaia ya había hecho la mayoría de las compras y se acercaba a la confitería Santiaguito, donde era menester comprar los caramelos gigantes que gustaban tanto a los niños, caramelos que se derretían en las manos y por las que se chupaba hasta el papel para no dejar nada en el envoltorio del preciado dulce.

El abuelo, como un niño más, prefería comer las aceitunas negras que le traían en grandes jarras de barro y que guardaban en la despensa. Seguidamente acostumbraba a tomar un vaso de vino tinto mojando pan en él.

Más tarde, cada vez que le dolían las tripas, no había quien estuviera a su lado por el olor nauseabundo y aceitoso que dejaba en el aliviadero. Tenía la costumbre de acariciar a sus nietos pellizcándolos. Pellizcos que con sus gruesos dedos de tallador de piedra producían sin querer pequeños moratones en la piel de los niños. Las risas burlonas, carreras, gritos, lloros y alegrías llenaban de jolgorio el exterior del caserío.

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Perfume La madre del mundo ©

PERFUME LA MADRE DEL MUNDO ©

      El perfume “La Madre del Mundo” es un perfume natural, inspirado en los escritos de Helena Roerich y en los trabajos de su hijo Svetoslav en Bangalore, India. Svetoslav, creó en su día para su madre un bálsamo que llevaba el mismo nombre.
      El protagonismo de este perfume se enmarca en la aromaterapia energética. El mismo va dirigido al cuerpo sutil, y su cualidad es la de Reequilibrar el Fuego Ardiente, como se conoce en el Agni-Yoga, las enseñanzas de los Roerich, protegiéndonos de muchas enfermedades.
      La energía contenida en el Almizcle, la fragancia o poder de la Rosa, y las cualidades vitalistas del Cedro -además de otras flores y plantas- penetran en nuestra anatomía sutil y alivia los conflictos del Chakra Corazón y al corazón mismo. Nutre los órganos débiles, a la par que fortalece los cambios que se dan en los demás centros energéticos en el devenir de la vida de Servicio. Inspirar su aroma nos lleva del conflicto a la armonía, y aminora la irritabilidad tan propia de los estudiantes en el Sendero Espiritual.
     El perfume “La Madre del Mundo” nos protege y ayuda a reconectar con el Alma. En los estados de silencio o meditación facilita la percepción y las ideaciones de nuestra mente superior. Si se sigue una práctica espiritual, poco a poco sensibiliza y despierta el sentido supersensorio del olfato, y nos permite reconectarnos con nuestro verdadero origen espiritual.
     En Oriente se dice que los Devas (Ángeles) y Mahatmas (Maestros) del Reino Sutil se sienten atraídos por los perfumes y fragancias naturales del mundo de las flores, resinas, maderas y de las hierbas.         
     Yoguis, lamas y místicos de todos los continentes, tienen registros del “olor a sagrado”, una exudación mística y aúrica con olor a rosas, o incienso, benjuí, jazmín, loto, orquídea, violeta, almizcle…
    
    

CÓMO USARLO
                 
    Aplicar una única pulverización en el centro del pecho, en la glándula Timo (Chakra del Corazón o Anahata). Después, con el dedo anular y corazón dar un suave toque o masaje y tocar acto seguido la frente (Chakra Ajña) y en el centro de la cabeza (Chakra Coronario). Permanecer en silencio dos minutos para inhalar conscientemente sus principios activos (Aromaterapia). También puedes pulverizar -una o dos veces- un pañuelo y olerlo en diferentes momentos del día.
 No usarlo como perfume para ir de fiesta, ni mezclarlo con otros olores o ambientes inadecuados.
    El perfume la M.M. es para momentos de recogimiento interior, relax, meditación, lectura espiritual, paseo, o para el sueño.
    También se puede aplicar en el momento de nacer o de morir, teniendo o visualizando la pintura de La Madre del Mundo, de Nicolás Roerich.
                       
                             Tamaño: 8 ml. Lo encontrarás en el Museo Roerich:     Petri,  tfno.:  607 473 988
                                                     agni@shambala-roerich.com
                                    
                                           www.shambala-roerich.com