Pionera de la Radionica, la Ciencia Médica del Futuro.

  Ruth es una de las más fantásticas y desconocidas mujeres del Siglo XX. Nació en Greeley, Colorado (EE.UU.) un 21 de octubre de 1892 y falleció el 13 de marzo de 1965. Su padre estaba consagrado al nuevo arte de la fotografía y Ruth le solía ayudar. Con tan sólo 19 años se casó con el granjero Clarence V. Drown, con quien tuvo 2 hijos, Cynthia y Homer.

Tras 7 años de llevar una vida anodina y nada significativa decidió separarse de su marido y con apenas unos dólares en el bolsillo, cogió a sus hijos y se marchó a la ciudad de Los Ángeles en el año 1918. Su cuñado tenía una vieja gasolinera casi semirruinosa y se la ofreció a Ruth. La valentía de esta joven mujer y su capacidad emprendedora hizo que se pusiera a servir comidas, en un ambiente puramente masculino del Oeste americano. Esto caracterizó su apariencia ya de por sí un tanto varonil. Pronto vendió el negocio y encontró un trabajo más cómodo en un laboratorio de fotografía en Hollywood, mostrando sus habilidades aprendidas con su padre en la infancia.

Trata de ovnis, amebas o bacterias gigantes fotografiables con filtro violeta.

A medida que leía estos pasajes, tan atrayentes de su vida, en los años 70 y 80 en revistas como Borderland Sciencies de USA o en el libro de “El Pulso de la Vida” de Trevor James Constable (un libro muy codiciado hoy día, que tengo la fortuna de tener en mi biblioteca junto a otras 1.500 obras, algunas difíciles ya de encontrar en la actualidad), y más tarde en los años 90 en el Radionic Journal de Inglaterra, más y más me fascinaba. Sin duda su vida seguía los derroteros que el destino tenía preparado para ella. Como persona, Ruth había alcanzado ese nivel de discipulado que le da derecho a culminar con éxito su obra, sin dejar de lado las labores como madre educadora de sus hijos, lo que resulta de una entereza y valentía digna de admiración. La vida interna es impulsada en la dirección correcta cuando estamos preparados para ello. Sin duda, es una Ley Espiritual que se repite a medida que recorremos el Sendero de la Luz. Sin embargo, me pregunto ¿el resto de lo que llamamos civilización como se comportará con ella?

Nicola tesla, dijo: Si quieres entender el Universo, piensa en términos de energías, frecuencia y vibración. Y claro, nadie le entendió.

Resulta de agradecer que en nuestro país Pedro Quiñones nos acercara la Ciencia de la Radiónica y la vida de Ruth, en su obra Historia de la Terapia Natural, publicada por Ediciones Mandala en el año 1992.

La Radiónica sólo se puede entender desde el trasfondo de la vida, desde la trama de energía que opera en la substancia que da forma al todo. Para entenderlo se requiere una Conciencia Profunda cuyo pensamiento luminoso trasciende las palabras para convertirse en números y símbolos.

Como ya dije en otro de mis artículos: “Números, formas y patrones” rigen nuestro mundo, ¡son la esencia fundamental de la vida! Ver http://www.radionicaypenduloegipcio.com/radionica/numeros-formas-y-patrones-radionicos

Pero, ¿cómo llegó Ruth a este entendimiento que dio a la Radiónica las alas que hoy día tiene, y que en su tiempo no supieron comprender?

Según sus amigos de la época ella tenía un carácter noble, a la par que generosa, recta, tolerante y tranquila a pesar de su aspecto hombruno, como se decía entre los asistentes a las reuniones que celebraba el gran místico y ocultista Manly P. Hall, su mujer Marie y su amigo Oscar Brunler, un risueño médico y químico rosacruz. Sí, el gran talento de Ruth atrajo a los intelectuales y filósofos de la época.

Al poco tiempo de asentarse en el laboratorio fotográfico le ofrecieron un trabajo mejor, ahora como técnica de mantenimiento en la Edison Company del Sur de California. Se trataba de una nave llena de ruidosas y gigantescas máquinas que debían de imprimir papel para la contabilidad de la empresa. Un trabajo duro, más cuando siempre estaba bajo la mirada del encargado que creía que ella no estaba preparada para ese cargo mecánico. Con el tiempo su habilidad y tenacidad le llevó a dirigir a un grupo de operarias. Era la época de la radio. Pronto se interesó por este novedoso receptor que emitía música, voces y noticias a todos los hogares americanos. Dedicó sus horas libres a desmontar y construir estos aparatos reteniendo sus esquemas en la mente al igual que el Gran Nicola Tesla. Se llegó a decir que con los ojos prácticamente cerrados era capaz de extraer de una caja todo lo necesario para hacer funcionar una radio. Más aún, solía recoger de los contenedores de desecho de las tiendas, aquellos componentes electrónicos necesarios, que luego en su casa le servían para montar una radio que funcionaba perfectamente, sin sobrarle repuesto alguno. Tal era su intuición o dotes psíquicas.

“Dios no juega a los dados” Albert Einstein

Tras cuatro años de trabajo, un día del año 1923 asistió a una conferencia que le marcaría toda su vida. Un éxtasis sereno y radiante invadió todo su ser al escuchar las palabras del Dr. Frederick F. Strong. La conferencia versaba sobre la posibilidad de que las frecuencias de las ondas de radio sirvieran como portadoras para curar las enfermedades, en base a los estudios pioneros del Dr. Albert Abrams. En realidad se creía que se podía aplicar los conceptos del profesor De Sauer, con el que había estudiado el Dr. Abrams, sobre la naturaleza de la enfermedad por radiación. Es decir que toda materia irradia, y que las características de ésta dependen de los componentes moleculares con que esté formada la materia presentada sea viva o no. Vamos, algo que iba contra los principios de la ciencia del momento, pero que hoy día se acepta (Física Atómica). El Dr. Abrams lo comprobó en forma certera haciendo extraordinarios diagnósticos en su California natal. Ahora faltaba aplicarlo a modo de tratamiento.

Aquella hipótesis despertó en Ruth lo que de un modo ya estaba latente en su mente. El Dr. Frederick F. Strong la electrificó con su disertación, y le hizo percibir el futuro de la Radioterapia, unido a una compleja forma de pensamiento aún indefinido y que faltaba por desarrollar y darle la forma adecuada. Y para eso está la mente, el Yo Pensante, y no el Yo Emocional.

La Chispa Divina que emana del Creador, del Gran Magneto del Amor y de la Belleza, se introduce en el Intelecto de quién está preparado/a para recibirlo. Es esta diminuta luz la que refleja los mundos Superiores e induce al Descubrimiento. Curioso es que el Dr. Strong fuera teósofo como ella. Ruth leía con avidez los primeros escritos de Alice A. Bailey y estudiaba en profundidad la Cábala Hebrea. Ella sabía que todo tiene una emanación y la existencia del doble etérico lo demuestra.

¿Acaso se puede encarnar un pensamiento o concepto como una serie de números llamados “Rates” (frecuencias/tasas/sintonías) o valores numéricos?

“Todas las cosas son números” Así lo aprendió Pitágoras de los antiguos Hierofantes Egipcios, y éstos a su vez intercambiaron conocimientos con los Rishis de la Costa de Malabar de India (los mejores navegantes de la época antes de que se construyeran las famosas pirámides egipcias). Recuérdese que la primera civilización como tal procede del valle del Indo, a orillas de lo que hoy es el perdido río Saraswati, con 8.000 años de antigüedad, 1.000 años más antigua que la Civilización Egipcia y 1.500 años más antigua que la Mesopotámica. De hecho, el valor de pi en los Vedas llega hasta los 32 decimales. La mejor calculadora actual no puede llegar hasta ese número. ¡Tal era el Saber de los Gurus y Rishis de la tierra de Bharat, hoy la India!

Los distintos Radiónicos ingleses que visitaron mi casa y mi Centro “Darjeeling” en Bilbao, en los años 1990-91-92 y 93, me dejaron claro la honestidad con la que trabajaban, y su sinceridad al afirmar haber visto más cosas de lo que esperaban ver en ésta rama del saber, y que obtuvieron un conocimiento que no hubiera sido posible por medio de la ciencia conocida. Curioso, ¿verdad? Me dijeron los radiónicos más ancianos que “Emisor y receptor se encuentran en un continuo eterno”. Algo sin duda sumamente abstracto, pero que entendí perfectamente al llevar años utilizando –la Onda de Forma– del péndulo egipcio emisor, ver:

http://www.radionicaypenduloegipcio.com/el-pendulo/como-utilizar-el-pendulo-egipcio

Un Científico ha dicho: “Gran parte de lo que percibimos cada día del Universo está equivocado”. Me alegra oír esto porque parece el koan de un Maestro de Za-Zen, o parte de un escrito de los Vedas de India, o incluso una estrofa de un antiguo libro budista tibetano.

 Al hilo de una enseñanza sobre Radiónica impartida en mi Centro Darjeeling, comenté (Ver: https://youtu.be/kFkyYd7yx44 ) : ¿Tal vez algún día se pueda convertir la idea de curar en frecuencias sonoras? A lo que Diana Di Pinto, que además de impartir un curso sobre fotografía radiónica en mi Centro y en mi caserío de la montaña “La Colina de Laurel – Shangri-La”, contestó:– Mi padre George de la Warr ya lo investigó junto a mi madre Marjorie en nuestro laboratorio en los años 50 y 60. Nos visitaban muchos estudiosos de la música electrónica, entre ellos la compositora Daphne Oram, ver: https://www.youtube.com/watch?v=RTHXwgTpy90

 

 

Leo y Diana. Hija de los célebres investigadores Marjorie y George de la Warr. ADA Roerich.

Tristemente, cuando estaba escribiendo este artículo para mi libro y mi página web, me entero que Diana Di Pinto nos ha dejado. Aún conservo fotos, cartas y varios instrumentos que me dio personalmente. Nunca olvidaré su bondad y su eterna sonrisa. Ella hizo mucho por mi Centro de Investigación Radiónica enseñando y otorgando Diplomas, y además nos abrió las puertas de su casa y de su Laboratorio DELAWAR en Oxford, Inglaterra, justo antes de que se cerrara. Ella me enseñó uno de los 10 tesoros que en mi vida he llegado a ver y tocar: ¡¡La Cámara Fotográfica Radiónica!! ¡Om Shanti Diana! Te queremos.

 

Prosigamos.

Tras aquella memorable conferencia Ruth se encontró poco tiempo después, con la secretaria del Dr. Frederick F. Strong. Tras una breve charla Ruth se ofreció como enfermera para trabajar en su consulta, e insistió en que se lo dijera al Dr. Strong. Una nueva puerta estaba apunto de abrirse para ella. Maude, la secretaria habló con el Dr. Strong, y éste le dio un trabajo en su clínica como ayudante y limpiadora. Emocionada abandonó inmediatamente la buena posición que tenía en la Compañía de Edison, y aún ganando mucho menos dinero que en su anterior trabajo, ella se sintió la mujer más feliz del momento. Sabía que ésta era su oportunidad. Era un trabajo a tiempo parcial. El resto del tiempo lo empleaba en montar radios que luego vendía, además de atender a sus hijos y su casa. Con una disciplina sin igual, aún hallaba tiempo para leer numerosos libros aplicándose en su estudio.

Su firmeza y buen hacer para con los pacientes, sin ser titulada en enfermería, pronto le llevó a destacar en su trabajo. Otro médico de la clínica, el Dr. Thomas McAllister, osteópata, conocedor de los trabajos del Dr. Abrams, la contrató a tiempo completo con el beneplácito del Dr. Strong, y la animó a estudiar Osteopatía en la Universidad de Kirksville en Missouri. Allí adquirió una gran preparación en Histología, que le serviría para su trabajo en Radiónica. Sus hijos Cynthia y Homer estaban siendo cuidados por la abuela, su madre. Pero ésta cayó gravemente enferma, y Ruth tuvo que regresar inmediatamente a Los Ángeles, interrumpiendo así sus estudios de la Universidad. Enseguida sustituyó los anteriores estudios por el de Quiropráctica. Siguió trabajando en la clínica como enfermera, los pacientes la aclamaban a ella preferentemente sobre otras enfermeras, a la vez que colaboraba con los médicos radiónicos. En el año 1926 se formó finalmente como Quiropráctica y al año siguiente obtuvo la Licenciatura para el Estado de California. En esa época ella estaba experimentando con la energía descrita por El Dr. Abrams.

Las Reacciones Electrónicas de Abrams, conocidas con las siglas de ERA, se trataba de un nuevo y moderno método de diagnostico y tratamiento de la enfermedad. El Dr. Albert Abrams, (ver mi artículo: http://www.radionicaypenduloegipcio.com/historia/historia-de-la-radionica-dr-a-abrams) informó del descubrimiento de ciertas propiedades radioactivas de la sangre, y de que el sistema nervioso humano reacciona al campo de energía de muestras patológicas. A un sujeto sano se le daba muestras de un tejido enfermo y su abdomen reaccionaba como si éste fuera el enfermo. El método que empleaba era el de poner el dedo índice de la mano izquierda apoyado suavemente sobre el abdomen del sujeto, y con el índice derecho daba pequeños golpes sobre el izquierdo a la vez que recorría la zona abdominal. Cuando obtenía un sonido sordo o reflejo muscular, señalaba el lugar y de acuerdo a sus apuntes y un mapa que iba completando, podía saber qué le aquejaba al enfermo. O lo que es lo mismo: diferentes enfermedades producen reacciones en diferentes áreas del abdomen, al punto que un particular sonido obtenido mediante la percusión le señalaba sin duda alguna la presencia del cáncer. Más tarde, Abrams planteó la percusión a lo largo de la espina dorsal (él empezó a publicar sus reflejos epónimos o procedimientos en 1898) y así generar reflejos a través de los nervios motores hacia los órganos o regiones específicas. Algo que la Osteopatía (nacida en 1874 gracias al médico cirujano Andrew Taylor Still) y la Quiropráctica (creada a través de una revelación en 1895 por Daniel David Palmer) desarrollaría bien. Es más, recientemente ha sido publicado un libro sobre Song Of The Spine, por June Leslie Wieder.

 Como dijo Edgar Cayce: “El sonido será el futuro de la medicina”.

 Este antiguo arte de diagnóstico fue hasta hace bien poco practicado por miles y miles de médicos en todo el mundo. El Dr. Abrams siguió investigando gracias a una considerable fortuna personal que tenía por herencia familiar. Desarrolló un medidor de resistencia que “sintonizaba” con la radiación emitida por los tejidos enfermos. Una antena y un dial medidor le daba “el punto crítico” y específico de la radiación emitida por una enfermedad. Así creó el Dinamizador, y poco después el Oscilloclast, Depolaray, Neurolinometer, Pathoclast y el Radioclast, entre otros. Ver exposición de instrumentos Radiónicos en el Museo Bandera de la Paz N. Roerich en Ereño, Bedia, Bizkaia: https://youtu.be/o_xS3-nr-5Q

Sin duda los descubrimientos del Dr. Abrams llenarían varios volúmenes de una lectura apasionante. Anticipó la diagnosis a distancia usando el teléfono, y sentó las bases para el nacimiento de la Radiónica. Ahora bien, sus aparatos como vemos funcionan en una sola dirección: como diagnóstico. Faltaba la otra dirección para compensar: ¡la de operar en sentido terapéutico!

Ruth practicaba la meditación diariamente. Conocía muy bien los instrumentos creados por Abrams, que alcanzaban la cifra de más de 50 equipos distintos, llegándose a distribuir varios miles, siendo en 1923 unos 3.000 los practicantes de la incipiente Radiónica. Un término que aparece escrito por primera vez en el año 1931, pero que fue acuñado en 1935 con la creación de la Asociación Radiónica Internacional.

Ruth los observaba y meditaba en ellos, y en el año 1929 puso a punto su primer instrumento. Había empleado 13 años de investigación para crear una máquina revolucionaria en la que no hubiera necesidad de emplear la energía eléctrica, y que funcionara con la propia energía vital del paciente. Tenía 9 diales graduados del 0 al 10, así surgió el nombre de los posteriores instrumentos radiónicos llamándolos: BASE-10. También creó el llamado detector táctil hecho con goma de caucho, un elemento básico de detención zahorí de las tasas o frecuencias que permitía diagnosticar y tratar al paciente a distancia, sirviéndose de una gota de sangre del mismo. Se pasaba la yema de los dedos por encima suavemente mientras se hacía la pregunta mental. Si éstos se adherían la respuesta era afirmativa.

El Dr. Leonard Chapman creía que tanto Abrams como Ruth estaban siendo inspirados por un conocido Adepto de los Himalayas.

De acuerdo a Trevor James Constable, parece ser que una mañana llamaron a la puerta de su pequeño consultorio en Hollywood, un enigmático personaje. De forma cuasi sobrenatural aconteció algo inesperado, a juzgar por lo que ocurrió después. Tras intercambiar unas palabras Ruth le invitó a pasar y éste le habló de un instrumento de las características que Ruth acababa de crear. Ella le explicó las limitaciones de su aparato, ya que obraba en forma excelente para diagnosticar, pero no daba con la fórmula para aplicarlo en terapia. En poco tiempo el desconocido hizo las descripciones suficientes como para que la mente de Ruth diera con la solución. En esta Ardiente enseñanza e imbuida en sus nuevos pensamientos sobre las necesarias modificaciones a realizar, alzó la vista y el magnético hombre había desaparecido. Nunca supo quién fue y nunca pudo darle las gracias. Como dice Pedro Quiñones en el libro mencionado más arriba: “Había nacido el instrumento de curación más depurado y fantástico que la humanidad haya podido imaginar y experimentar…/… Aquél hombre debía de pertenecer a una de las escasas sociedades ocultas que hoy día todavía persisten, totalmente desconocidas para la inmensa mayoría del género humano, pero que incidentalmente conexionan con aquellos pocos seres humanos que consagran su vida al servicio de los demás”.

 Ruth, la pionera de la Radiónica tal y como la conocemos hoy día, no podía hablar de estas cosas con la gente común, ya que no la entendían. Algo muy común entre los discípulos que consagran su vida al servicio de la humanidad. Era una adelantada a su tiempo, como Nicola Tesla, René Quinton, Wilhelm Reich o el Dr. Royal Raymond Rife, quién demostró que se podían matar las células de cáncer con frecuencias sonoras.

 Os preguntaréis, pero ¿cómo funciona la Radiónica?

 Creemos que la emisión radiónica, como un paquete informativo, se plasma y se registra en el Cuerpo Etérico del individuo, siendo éste el que se autocorrige, produciendo un ajuste en la región de la materia que le corresponde. La interfaz se produce a nivel etérico, que es el cuerpo energético que sostiene al cuerpo físico y lo compenetra.

Suena a ciencia ficción, lo sé, pero a falta de mejores términos, emplearé éstos que corresponden al Yoga. En su época la falta de vocablos acertados fue un escollo para presentar este nuevo enfoque.

Cuando un Rate o Frecuencia, también llamado valor numérico, tasa o sintonía -como se ha dicho más arriba- es obtenida por la facultad zahorí, el instrumento se afina en la frecuencia detectada para la curación o restablecimiento del órgano, y entonces se emite. Esta emisión yo la llamo DIP (Diseño Informativo Primordial), es decir: un conjunto de sutiles vibraciones que llegan (más que llegar –surgen- pero esto es más complicado de explicar) al receptor a través del Campo Magnético o Etérico de la Tierra. Tanto emisor como receptor se unen, al encontrar una resonancia en el otro. Hay un traspaso de substancia invisible y de naturaleza no eléctrica, una comunión instantánea, limpia de substancia material, que sólo desde la Física Cuántica se puede llegar a comprender, pues aquí unos y otros, emplean términos como Onda Escalar, Zona Cero (lo que llamamos “espacio vacío” es en realidad un campo de energía sutil y real, aunque no pueda ser observado o medido), Energía Oscura (presente en todo el universo por eso Nikola Tesla lo llamó la mente de Dios), o el Entrelazamiento Cuántico conocido como el “Efecto Fantasma de Einstein” (acción fantasmal a distancia), llamado así porque Einstein se negaba a creer que dos partículas que hayan estado entrelazadas previamente, aun estando ahora separadas por todo el universo, las mismas pueden interactuar al instante. Lo que significa que de alguna manera hay una comunicación entre ambas que viaja más rápida que la velocidad de la luz. Y se conoce como “Electrones Gemelos”. Es sabido que a Einstein no le gustaba la Física Cuántica porque desafiaba la razón y la propia intuición.

El caso es que en el nivel etérico de la persona, se puede detectar cualquier anomalía antes de que aparezcan los síntomas en el cuerpo físico propiamente dicho. Cada tejido, órgano o sistema tienen una composición atómica, química y electromagnética que produce una “radiación”. Esta radiación en estado sano varía cuando está desequilibrada o enferma. La radiónica es el Arte de percibir estos estados, y de regularlos para el mayor bienestar del hombre y de la tierra. Se trata de curar desde dentro hacia a fuera, y no al revés como hace la Alopatía o la medicina ortodoxa. Hay que buscar las causas y no guiarse tanto por los síntomas. El ser humano se engloba en un Todo, muy complejo, y no se puede tratar una enfermedad desde el lado solo de una especialidad. Los avances tecnológicos y de cirugía son asombrosos, y nos congratulamos en estos aciertos de la Ciencia. Pero si las ciudades están contaminadas, la alimentación resulta ya un veneno, el ruido atenta en cada esquina, llenamos las escuelas infantiles de potentes wifis, el agua ya no es un bien sanitario, y bombardeamos de vacunas a la población, en especial a las embarazadas –como se pretende ahora– los niños y ancianos, ¿qué pretendemos conseguir? Cada vez hay más patologías, niños con más problemas, hospitales llenos, y ancianos que no se les da lo que necesitan porque ya tienen edad de morir… ¿No es terrible la deshumanización que hay en nuestra ya maltrecha y enfermiza sociedad?

No hay más que una vida, una substancia y una energía que se manifiesta en diferentes planos

                                                                                                            Ruth B. Drown

 

 

Instrumento radiónico creado por la Dra. Ruth.

      Ruth sabía lo que hacía. Ella fue capaz de crear, a lo largo de 30 años con sus propios instrumentos radiónicos, miles de Rates o Frecuencias que abarcaban todas las enfermedades conocidas y sus derivaciones. Ella diagnosticaba con extraordinaria eficacia y rapidez. Podía detener una hemorragia al instante, sin importar a qué distancia se hallaba el paciente, y con tan sólo una muestra de su sangre. Llegó a crear su más increíble instrumento radiónico: Homo-Vibra Ray, o Radio-Visión Drown, ver fotos.

Este instrumento merece un capítulo aparte, pero diré que era capaz de tomar fotografías (no de un modo convencional) de cualquier órgano con tan sólo una muestra de sangre. Ella colocaba los pies del enfermo sobre dos placas metálicas en el suelo conectadas con cables al instrumento de análisis radiónico. Tras éste, hacía la foto tratando de visualizar la causa del problema. Con sus facultades mentales lograba remover los éteres o Biocampo del cliente analizado y se producía la impresión en la placa de cristal de la época. No en vano ella trabajó de niña en el laboratorio fotográfico de su padre. Ahora todas las experiencias de su pasado parecían servir para completar un puzle que para los médicos y científicos de la época sonaba a Ciencia Ficción. Aún hoy día se considera una superchería.

Ella tenía un talento psíquico superior, una Energía Ardiente que se dice en el Agni Yoga. No creo que sea posible la operatividad radiónica sin el uso de la facultad Psi, sin la intención e ideación dirigida del operador radiónico. Estas unidades mentales de energía psíquica se traen a la superficie mediante la meditación diaria y llevando una vida serena y expectante. Un Adepto (Maestro en Filosofía Esotérica) ha dicho: La energía psíquica es una corriente de fuego y consciencia que se dirige al futuro, pero también al pasado.

 

Instrumento de Radio- Visión.

  Y Ruth ¡lo hizo! Se cuenta que llegó a fotografiar ¡su propia boda! Entre otros acontecimientos del pasado.

A lo largo de todos estos años he comprobado, como Profesor de Raja Yoga y practicante de Radiestesia & Radiónica, que hay un vínculo energético entre conciencia, mente y materia. Es difícil de demostrar y evaluar esto de una forma plausible, pero los numerosos y variados resultados así lo demuestran.

Cada vez que se obtiene un buen resultado –no siempre se consigue– un cambio en las moléculas, una transformación, un salto cuántico que no me es posible definir ocurre en esos momentos. Inverosímil pero cierto. Piénsese que hasta hace poco se creía que las neuronas de la corteza gris del cerebro eran lo importante, y ahora se sabe que en el tejido blanco hay millones y millones de conexiones mucho más numerosas y rápidas que las neuronas. Y lo que es más importante y desconcertante para los neurólogos/as: ¡un 85% de las células del cerebro ¡¡no se comunican mediante impulsos eléctricos!! Se llaman células GLIALES. Algunas fabrican Mielina, y otras protegen a la neurona y se llaman Astrocitos, ¡la clave de nuestra inteligencia!

Sólo quiero señalar que seguimos aprendiendo acerca de nosotros mismos, el cambio y el descubrimiento se suceden continuamente, y eso hace que el futuro sea luminoso.

Ahora bien, esos lobos disfrazados de cordero que manejan el mundo sin ética, pueden utilizar este conocimiento para sus ocultas perversiones, y sólo ellos son los responsables de cuanto ocurre a la humanidad.

La Ley Cósmica les dice: ¡Hoy ganáis, pero mañana perderéis, y para siempre!

Lobos que carecen de energía psíquica y que han dado la espalda al sendero que les conduce hacia arriba. Ahora sin las alas del espíritu se entregan a la traición, la mentira y la cobardía. Uno de estos lobos se asomó por la puerta del laboratorio de Ruth Drown. El libro de Trevor dice:

“Durante su vida, la Dra. Ruth Drown fue una de las mujeres más ampliamente falsificadas y vilipendiadas de América. La basura venenosa circuló sobre ella en revistas y periódicos, escritos realizados por gente que no la conocían. Presuntas descripciones técnicas de los trabajos Drown, siempre condenatorios y siempre inexactos, fueron impresos en revistas nacionales y publicados en libros de escritores que nunca habían conocido a la Dra. Drown, y mucho menos habían estudiado su trabajo. La ridiculización se prolongó durante décadas”.

Si, así es. Su hija Cynthia, que ayudaba en las tareas del laboratorio, y su hijo Homer, que hacía las cajas radiónicas, fueron a la cárcel junto con su madre.

Ella, hizo miles de fotografías y demostraciones tanto en su consulta, como en la de los demás que así se lo pedían, y en congresos médicos, con éxitos y pruebas irrefutables.

No podemos enumerar aquí todo cuanto hizo esta mujer. Ahora sus huesos han ido a parar a una fría cárcel, destruyeron todos sus instrumentos radiónicos, materiales de investigación y notas. Prohibieron esta práctica médica tachándola de patraña, crearon ridículas copias de instrumentos rotos que exhibían en público buscando la carcajada fácil. ¡Como hoy día se hace con las terapias naturales o energéticas, que ganan terreno a la industria farmacéutica!

Un jurado compuesto de 12 ciudadanos que no entendían nada la declararon culpable, a pesar de que el Juez discrepó de su veredicto. Numerosos médicos la avalaron honestamente y testimoniaron a su favor sin miedo a la impopularidad. El Juez impuso una simbólica multa y ordenó la libertad para ella y sus colaboradores. Muchos de sus instrumentos radiónicos fueron requisados y destruidos por agentes federales. Afortunadamente algunos de ellos fueron escondidos en granjas, establos y desvanes.

15 años de búsquedas me sirvieron para dar con uno de ellos que hoy día exhibo en mi museo privado Nicolás Roerich.

Maltrecha y conmocionada por lo ocurrido con sus hijos y su laboratorio además de ella misma, vivió dedicada a la investigación y a crear modificaciones en sus instrumentos que incluían la Radiestesia.

La persecución de las Agencias médicas no cesaron, y el populacho continuó con sus calumnias.

Un día mientras comía fue detenida y llevada a los tribunales de nuevo. –No entraré en detalles- Tenía 72 años. Agotada por sus esfuerzos en defenderse, y antes de que se pronunciara su sentencia, murió de pena en prisión.

Lo mismo le ocurrió a otros investigadores como el propio Wilhelm Reich.

Es lo que ocurre por ser genuinos, honestos y transparentes con sus descubrimientos. Y por querer servir a la humanidad sin ánimo de lucro. Son las instituciones oficiales las que no soportan ni les agradan que se descubran soluciones válidas –sin casi costo alguno– que ayuden a toda la sociedad.

Ante esta ingratitud yo digo en voz alta: ¡Viva la integridad y el coraje de Ruth y de las mujeres que son como ella!

En la luna llena de Febrero de 2017

Leonardo Olazabal Amaral