Como Ciudadano del Mundo, fundó e inspiró la creación de diversos institutos para el reconocimiento y la promoción del Arte y la Cultura en su globalidad. Además de viajar a Egipto y Japón, emprendió diversas expediciones científicas al Asia Central, atravesando el Turkestan chino, Manchuria, el Altaï, Mongolia y el Tibet, descubriendo nuevos pasos de montaña y especimenes botánicos ignorados hasta entonces.

EL CORAZÓN DE ASIA

La Royal Geographical Society, fundada en 1830 con el nombre de Sociedad Geográfica de Londres, siempre tuvo olfateadores a lo largo del planeta, cuyos exploradores llegaron a muchos rincones entre los siglos XIX y XX. En aquel entonces, sus miembros temblaban de emoción cuando se hablaba de ciudades enterradas, ya sea en el desierto de Taklamakan o en el del Gobi. No sólo estaban interesados en la geografía y topografía del lugar, sino también en la arqueología. Su interés se centraba –además de cartografiar regiones enteras con sus valles, colinas y montañas– en ubicar y descubrir las ruinas de ciudades antiguas y templos budistas sepultados en la arena. Era algo que estaba bien visto, sobre todo si los hallazgos suponían pingües beneficios artísticos y monetarios para todos. Las dificultades y los peligros eran muchos, por ello la mayoría de estas excavaciones se hacían corriendo, sin rigor y sin la guía de un verdadero arqueólogo.

Exploradores como Sven Hedin, Albert von Le Coq, Marc Aurel Stein, y tantos otros, nos hablaron sobre sus hallazgos y los secretos que yacían escondidos en la arena, a lo largo de todo el Asia Central. Hermosas esculturas, monedas antiguas, manuscritos extraordinarios, frescos budistas, eran expoliados ante la indiferencia o desconocimiento de los gobernadores de la época.  Semejantes tesoros –sobre todo de gran valor espiritual– iban pasando poco a poco a las arcas de aquellos que financiaban las expediciones. Se trataba tanto de particulares, que contaban con una gran fortuna, como de sociedades culturales, academias y museos, que buscaban renombre creando para ello nuevas salas de exposición que atrajeran al público.

Hay otra clase de exploradores que, lejos de expoliar y desenraizar la cultura local, lo que buscaban era estudiar las leyendas, la sabiduría y la belleza oculta en esas mismas regiones.

Nadie como Nicolas Roerich, que tenía la formación de abogado, pintor, y arqueólogo, podía estar mejor preparado para recorrer, junto a su familia, el Corazón de Asia. Reconocidos hoy más que nunca, sobre todo en su propio país, Rusia; ellos son los grandes exploradores del alma, los paladines de la auténtica Cultura, los mensajeros de una Época Nueva, porque siempre actuaron con absoluto respeto y conciencia espiritual.

¿Quién fue Nicolas Roerich?

Nicolas K. Roerich, fue un gran artista, arqueólogo, explorador, filósofo, escritor y humanista, que nació el 9 de octubre de 1874 en San Petersburgo, Rusia, y abandonó su cuerpo en Kulu, India, en 1947. Sus obras pictóricas (más de 7.000, entre lienzos y croquis) están repartidas por 250 museos y colecciones privadas en el mundo entero. Las pinturas están compuestas de diferentes series inspiradas en sus viajes, representando la naturaleza, las altas cimas, las leyendas, los héroes, las lamaserías, y los personajes que han marcado la evolución de la humanidad.

El Profesor N. Roerich creó los decorados y los trajes de numerosos ballets, óperas y piezas de teatro, para los compositores y autores de su tiempo, tales como Stravinsky, Rimsky-Korsakov, Wagner e Ibsen.

Como Ciudadano del Mundo, fundó e inspiró la creación de diversos institutos para el reconocimiento y la promoción del Arte y la Cultura en su globalidad.

Además de viajar a Egipto y Japón, emprendió diversas expediciones científicas al Asia Central, atravesando el Turkestan chino, Manchuria, el Altaï, Mongolia y el Tibet, descubriendo nuevos pasos de montaña y especimenes botánicos ignorados hasta entonces. Sus viajes y descubrimientos están descritos en un buen número de libros de los cuales él es autor. Durante los últimos 20 años de su vida, el Profesor Roerich vivió en el Valle de Kulu -al norte de la India- donde creó el Instituto Urusvati de Investigaciones Himaláyicas, conjugando los esfuerzos de un gran número de sabios de reputación internacional.

Fue el inspirador del Pacto Roerich y de la Bandera de la Paz Cultural, lo que le supuso su candidatura al Premio Nobel de la Paz en dos ocasiones: En 1929 por la Universidad de París, y más tarde en 1935 por el Pacto Roerich. Su vida fue un himno al Arte, a la Cultura y a la Belleza.

«En la belleza estamos unidos, por la belleza oramos,
Con la belleza conquistaremos» (Prof. N. Roerich)

El Corazón de Asia

De los numerosos libros que escribió, el más conocido es “El Corazón de Asia”, que ahora sale publicado por primera vez en España, gracias a Ediciones S.R. En él han colaborado el Centro Internacional Roerich de Moscú y el Museo Bandera de la Paz de Nicolas Roerich de España.

Entresacamos de su introducción las siguientes líneas:

“Él fue el último gran viajero espiritual. Fue la voz de la paz, de la belleza y del pensamiento iluminado. A principios de los años veinte, aún quedaban rincones a lo largo del planeta que explorar, en particular en el Asia Central. Más allá de la conocida Ruta de la Seda, territorios ignotos y no menos peligrosos, fueron recorridos por los Roerich sin más ayuda que una brújula y el GPS de la intuición. Atravesar el Asia Central era el objetivo de Nicolas, Helena y de uno de sus hijos. Se trataba de George, al que llamaban Yuri, que en aquel entonces contaba con 22 años y era un excelente jinete, además de un innato estratega. Él conocía bien las destrezas tácticas, pues había estudiado en el Departamento Militar de la Universidad de París, además de La Sorbona, y anteriormente en Harvard, en Estados Unidos. Por ello, estaba a cargo de la seguridad de la caravana, la cual y gracias a su inteligencia y valor, pudieron defenderse del ataque de feroces bandidos. Más tarde, Yuri se convertiría en un gran orientalista, que antes del viaje ya hablaba numerosas lenguas europeas y asiáticas, además del sánscrito y el palí, que dominaba a la perfección, lo que hizo casi innecesario contratar intérpretes en los lugares de destino.”

Shámbala

El Lugar donde la Voluntad del Logos es conocida

En la segunda parte de esta obra, Nicolas Roerich nos habla de la región Sagrada de Shámbala. Tanto las leyendas antiguas, como las actuales enseñanzas budistas, predican que cuando lleguen los tiempos propicios, conoceremos la vida luminosa de este País Secreto. Un lugar donde al parecer, los seres más sabios rigen los destinos del mundo en forma sutil.

En este libro se nos muestra por primera vez, fotografías de la expedición en blanco y negro, además de una bonita galería fotográfica en color, de los lugares por donde pasó la familia Roerich. Las mismas fueron realizadas por la Sra. Ludmila V. Shaposhnikova, Vicepresidenta del Centro-Museo Internacional Roerich y Directora General del Museo Nicolas Roerich en Moscú. De esta manera, ella ha podido demostrar que muchos de los lugares que el Maestro Roerich plasmó o llevó a sus lienzos, en verdad sí existen. Y ahí están las fotografías de la Sra. Shaposhnikova para demostrarlo. Ella recorrió una gran parte del viaje realizado por los famosos expedicionarios, y además de hablar con algunos ancianos que los recordaban, inmortalizó esas regiones en fotografías que ahora se pueden ver en esta obra.

La caravana Roerich recorrió 25.000 kilómetros que fueron realizados tanto a pie como a caballo. Numerosos cuadernos de campo y los diarios de varios miembros de la Expedición, son el testimonio del estudio “in situ” de los lugares por donde ellos pasaron. Así, distintos especimenes botánicos de la región, que se contaban por cientos, y que se archivaban cuidadosamente para posteriores estudios; unido a la documentación de los distintos nombres que se daban a pueblos enteros en ruinas, junto a la observación de textos antiguos de las bibliotecas budistas, que se estudiaban cuidadosamente cuando no se podían adquirir; y la labor creativa en el lienzo, ocupaban gran parte del día. Un viaje que duró cuatro años, y donde los Roerich, hallándose casi al final de su viaje, en la meseta más alta y gélida del Tíbet, fueron detenidos durante tres largos meses, temiéndose por la vida de todos ellos. Y todo por la intriga y presión del gobierno británico en esa región. Ello no impidió que Nicolas realizara su misión con éxito, y pintara cerca de 500 lienzos, llenos de frescura, color, luz y paz, que nos hablan de la renovación del Espíritu y de la Conciencia. Las experiencias y descubrimientos que hicieron tanto él como Helena, su mujer, y el hijo de ambos, George, sirvieron para escribir varios libros que se publicarían en los años siguientes. Entre otros, los Anales Azules, y la Serie Agni-Yoga, conocida como Ética Viva, ahora renombrada por los cientistas rusos como “La Filosofía de la Realidad Cósmica”. En esta última se nos habla de la necesidad de educarnos bajo los principios de los grandes descubrimientos Cósmicos, lo que traerá una nueva forma de ver las cosas y una Nueva Civilización. Está en nosotros el que facilitemos hoy día el camino a nuestros hijos, para la construcción de esa Nueva Sociedad, donde la generosidad, la libertad y la estabilidad, harán acto de presencia en la familia humana, colmándola de felicidad.

Por último, sólo añadir que estos hermosos seres, custodiaron durante todo el viaje un pequeño cofre conteniendo la Piedra Sagrada del Cosmos conocida en Oriente como “Chintamani”. Y a pesar de las numerosas emboscadas que les tendieron feroces forajidos, jamás pudieron arrebatársela. Este poderoso talismán obraba también como un poderoso escudo protector, que les permitió llevar a cabo la misión que ambos, Nicolas y Helena, tenían que cumplir. Para saber más acerca de este asunto, ver la Novela “La Colina de Laurel y Kalagiya, el Canto de Shangri-La”, del autor de este artículo, que próximamente también saldrá publicada en Ediciones S.R.

Leonardo O. Amaral