Sin querer producir polémica y sin acritud hacia nadie, el artículo publicado por Andrej Luft en su página de Facebook:
https://www.facebook.com/groups/roerichs.movement/permalink/2150651045195967/,

sobre el ICR y su inevitable desaparición, debido a su mal karma, es una visión parcial, como mostrar una mesa de tan solo dos patas.

Decir que una sucesión en cadena de causa-efecto, de acción y reacción, dio por resultado la destrucción del Museo, resulta pretencioso y miope. Recordemos, a la luz de las enseñanzas, que un proyecto de esta naturaleza tiene muchas facetas en la manifestación de la Gran Rueda de la Vida.

Encuentros Internacionales sobre los Roerich

La mayor parte de nosotros juzgamos los hechos desde el lado ganador, llevando “el ascua a su sardina”. Es comprensible, pero hay que eliminar antes la animadversión o enemistad instalada en la mente, y ver el diamante en todas sus facetas, y no sólo la parte no pulida. La visión del artículo de Andrej pasa por alto otros hechos que han supuesto un gran valor universal y que a todas luces parece que no se quiere ver.

El Museo Centro-Internacional de los Roerich (ICR)

             Para saber lo que ha sido el ICR para Rusia y para Europa durante sus 25 años de existencia, hay que aprender a interpretar y descifrar su impacto en la Tierra como “modelo energético” de un Servicio Especial, quizás no necesariamente Jerárquico en un principio, ni bien planteado, pero os sorprendería cómo la Jerarquía Espiritual utiliza “el esfuerzo de un grupo” cuando éste ha demostrado que su actividad cultural, filosófica y científica merece la pena.

Presentación artística de la Madre del Mundo y el linaje de Sabiduría a través de los tiempos.

Y ese fue el caso del ICR, una fuente de Luz, un centro de Agni Yoga Nuevo, un vehículo para el conocimiento de la Bandera de la Paz y del Pacto Roerich, y sobre todo un lugar desde donde se expandía y debatía la filosofía de la Ética Viva, y la investigación científica sobre la Energética Sutil que conforman los Universos. Esa es su huella energética imprimida en los éteres del espacio. El ICR, ha dejado un potencial tan especial que la gente normal no puede comprender, pero sí intuir.

Para hablar del buen o mal Karma de un Museo u Organización Cultural, hay que entender primero que el mundo se manifiesta y no se manifiesta. Todo es espejismo. Y la manifestación en el mundo fenoménico está sujeta a tres karmas: el bueno, el malo y el neutro. Al igual que su manifestación como los 3 Gunas: Sattva (armonía, bien, equilibrio), Rajas (el cambio, acción de atar y atrapar), y Tamas (inercia, malo, desequilibrio). Tres cualidades básicas de todo cuanto existe en el Universo.

Buscando una de estas cualidades en el artículo de Andrej Luft he visto que por lo que se juzga al antiguo Museo-Centro Internacional Roerich de Moscú, es por su aspecto Rajas. Se trata de la cualidad del cambio, y la de atrapar todo lo concerniente a la herencia de los Roerich, con –al parecer– una actividad de financiación única y quizás turbulenta que perturbaba la propia meta.

Desde luego el Museo ICR no estaba somnoliento, como sí lo están otros museos Roerich en el mundo, agarrotados en un pasado que ya no volverá. La fuerza de pasión mostrada por la Señora L.V. Shaposhnikova -la dama de hierro al más puro estilo de su compatriota Helena Petrovna Blavatsky– en su deseo de atar y elevar el símbolo de la Paz a la altura del Espacio Cósmico, llevada por cosmonautas en varias ocasiones, así como también a las más altas montañas del planeta, y a las instituciones culturales y científicas, llevándola incluso a la UNESCO (ONU) en Ginebra, Suiza, granjeó muchas envidias y conflictos.

El Master Building Museo Roerich de N.Y.C.

No voy a penetrar en las profundidades de los “modos” usados en la organización del ICR y de su relación con el Master Bank, pero sí sé que cuando una organización o grupo crece demasiado y su “calidad de trabajo” empieza a incidir en la vida social sin permiso de las élites gobernantes y de las “fuerzas Ahrimánicas”, entonces se le persigue hasta destruirle. Se trata de una “Guerra de Todos contra Todos”. Así pasó con el Edificio Master Building (M.B.) Museo Roerich de Nueva York. ¿Fue que desapareció por su mal karma también? Un proyecto Roerich que nada más crearse ¡lo tumbaron! (1929-1936).

Fue al año siguiente de la creación del Pacto Roerich por la Paz y la Cultura (1935). El M.B. apenas duró 7 años. Al menos el Building ruso (ICR) duró tres veces más. ¿No es elogiable? Y tanto en América como en Rusia ya no habrá nada igual. Pero recuerden que los Gunas o formas de expresión de la vida, no pueden vivir el uno sin el otro. ¿Cómo proceder entonces? ¡Buscando lo bueno realizado! O lo que es lo mismo, buscando el aspecto Guna Sattva de esa increíble actividad que supuso el ICR para el mundo.

Ahora, es cuando se verá el “karma negativo” de quienes participaron y siguen participando en la violenta desintegración de semejante actividad cultural Roerich en Moscú.

La excesiva euforia de los aniquiladores del nuevo sueño ruso ICR, supondrá a la larga, un energético movimiento descendente que producirá oscuridad, desilusión y perturbación en el Mundo Roerich y fuera de él también, algo que tardará décadas en recomponerse.

Mi mentalidad analítica, unida a mi experiencia y vivencias como invitado del ICR desde el año 2000, (con su Junta Directiva y en particular con Ludmila V. Shaposhnikova y con Pavel Zhuravihin), he de decir con total honestidad, que ha sido siempre de un trato cordial, transparente y honroso. El respeto fue la nota principal en todos mis encuentros con ellos. Señalaré algunos hechos significativos en los más de 15 años de relación puntual que he tenido con ellos, y que son totalmente opuestos a los comentarios vertidos en artículo de Andrej y de todos los que piensan como él.

El Anillo de la Comunidad de Maitreya y el Dorje budista de la Compasión y de la Fuerza Espiritual.

Al menos permítanme señalar otra faceta del diamante en bruto que fue el Museo ICR, y todo ello sin ideas preconcebidas.

Vaya por delante que yo no pertenezco a ninguna organización. Soy tan solo el Fundador y Presidente de la Bandera de la Paz Roerich en España (Asociación ADA).

Conozco la vida de los Roerich y la divulgo desde los años 70 del pasado siglo. Y por eso mismo y por mis publicaciones sobre el tema –a lo largo de 40 años- se me respeta, algo que entendió perfectamente la Junta del aludido Centro-Museo Internacional de los Roerich de Moscú.

Siempre creí que los proyectos como el Master Building de Nueva York, (que agrupaba a más de media docena de logotipos, símbolos y organizaciones -algo de lo que se le acusa al ICR-) o la Comunidad Roerich de Samara en Rusia, y también la “Comunidad de la Ética Viva” de Italia, entre otras, eran y son Proyectos de Luz, de Paz y Conocimiento. Organizaciones culturales y de Síntesis que han de ayudar a asentar una Nueva Época y un Nuevo Orden más armonioso que el actual. La dinámica de estos grupos, su configuración y estructura -prescindiendo de lo esotérico- proporcionan luz-sonido-color al espacio y a la vida social con todos sus amplios y sutiles beneficios.

Por eso yo me he acercado a todos ellos. Y he observado y obtenido una coherencia y un flujo de luz continuos, que aún hoy permanecen conmigo.

Señalaré en 10 puntos lo que yo he visto en el Museo ICR desde el año 2000:

1.    Como Fundador de la Asociación ADA fuimos invitados (mi mujer y yo) todos los años a las Conferencias Internacionales celebradas en el Museo en un ambiente cultural, filosófico, artístico y científico sin parangón hasta entonces.

2.    En algún momento de los tres días me sentaban en la mesa presidencial como representante Roerich de España, a pesar de no entender el idioma ruso (aquí no subía la traductora).

3.    Durante los días que duraban las conferencias ponían a mi disposición una traductora de ruso-español, que ejercía también como guía dentro y fuera del Museo de Moscú.

4.    Era invitado a tomar el té/café/lunch en el área (VIP) reservada a embajadores, cónsules, científicos, oradores culturales y cosmonautas entre otros.

5.    Llamaban la atención sobre Ecología, denunciando los abusos ambientales que se daban en regiones como el lago Baikal de Siberia, o en Altái, entre otros.

6.    La labor docente y formativa en las artes era muy notable:

A. Educación de los niños en las Artes plásticas y la música.
B. Trabajos sobre la Energía Psíquica y el Arte Budista.
C. Ediciones de obras científicas, históricas y documentales en DVD.
D. Exposiciones de pintura infantil, danzas y conciertos.

7.    Ellos me facilitaron todo tipo de datos sobre las obras de los Roerich y de la Ética Viva para poder editar en España varios libros como era mi deseo, y todo ello sin pedir nada a cambio.

8.   En España no había ningún referente histórico relacionado con la familia Roerich, salvo la del del pintor vasco Ignacio Zuloaga, que fue miembro honorífico del Master Building (Museo Roerich) de la ciudad de N.Y. y que obtuvo la Medalla de Oro Roerich por sus exposiciones junto a las obras de Nicolás y de Svetoslav, como descubrimos en una de nuestras investigaciones sobre el tema.

Igualmente desgrané -gracias a un anónimo amigo- toda la historia del Secretario Don Ramón Padilla y Satrústegui de la Embajada de España en Washington, EE.UU., sobre la firma del Pacto Roerich de los años 30. De estas cosas les hablé.

También investigué la conexión de Svetoslav Roerich con la actriz, astróloga y más tarde egiptóloga, Natacha Rambova (Winifred Kimball – Hudnut). Me interesaba los numerosos escritos rusos -sobre este tema y otros que en Europa no se conocían- y el Museo Roerich de Moscú siempre ponía a mi disposición el material que disponían sobre el tema, tratándome siempre como a un igual.

9.    La Bandera de la Paz Roerich era un tema muy sensible para el Museo ICR, y sin embargo nunca, absolutamente nunca, pusieron reparos a que yo entregara la Bandera de la Paz a las instituciones que yo considerase, sino que además ellos participaron dándome las banderas para el pueblo de la paz “Gernika” en Bizkaia, y para la ciudad de la Cultura “Donosti-San Sebastián” en Gipuzkoa, ambos en el País Vasco (España), sin pedir remuneración alguna, sino siempre como un servicio a la comunidad mundial.

10.    Por último diré que yo mismo tengo patentado el símbolo (temporalmente) de la Bandera de la Paz en España desde el año 2005. Nº expediente: M-2685666. Y el ICR nunca me puso pega alguna. Conocía mis entregas de la bandera en India en los años 90 del pasado siglo. Y gracias a este expediente español conseguimos que alrededor de unos diez centros, consultas o despachos de abogados que utilizaban el símbolo en España, ajenos a los centros Roerich, retiraran el mismo antes de entrar en juicios.

Libros de Agni Yoga publicados en España.

El ICR pensaba que la Bandera de la Paz Roerich, era un caramelo goloso del que se apropiaban grupos extraños en todo el mundo, y había que evitarlo; como así se demostró en más de una ocasión. Lo mismo que se respeta el símbolo de la Cruz Roja y nadie ajeno a la organización debe usarlo, también la Bandera de la Paz Roerich debe ser respetada, y evitar que caiga en manos de personas emocionales que sin ser organizaciones o asociaciones representativas de la misma la exhiben sin pudor en cualquier sitio o fiesta.

Además, patentar el símbolo con un número de expediente no es apropiarse de él, se trata de protegerlo, ya que las patentes duran unos pocos años y luego se renuevan o no. Incluso se pueden cambiar y reclamar.

Comprendo que ante artículos como el de Andrej Luft, y el mío propio, surjan reacciones diversas, y eso es bueno si al menos sirven de reflexión y cordura. Se trata solo de distintos puntos de vista y percepción. Todo tiene su parte tangible y su parte intangible. La metafísica que estudia el reino del pensamiento advierte: “De alguna manera todas las cosas son luz”.

Estemos orgullosos de que la Ética Viva seguirá siendo La Conciencia Energética del Cosmos, y Rusia y la India tienen la llave de esta Luz.

Leonardo -ADA Roerich- España