Hace años leí un libro de Gurdjieff que se titula “Encuentros con hombres notables”. En aquel momento no me imaginé que muchos años después lo emularía.

A lo largo de mi vida me he encontrado con hombres y mujeres que se salían fuera de lo común y que han enriquecido mi vida de muy diversas maneras. No hay nada más extraordinario que encontrarse en el camino de vida con aquellos seres humanos de comprensión verdadera.

Mi investigación y estudio sobre la familia Roerich me llevó a realizar una entrevista con Svetoslav Roerich una tarde de verano de los años 90 en el hotel Ashok de Bangalore.

La habitación era sencilla, de dos camas con una mesa redonda para tomar el té y una cómoda cuyo espejo estaba rodeado de fotografías de distintos tamaños de Paramahansa Yogananda, Ramakrishna, Aurobindo, Ramana Maharshi, Sai Baba…

Svetoslav, Devika Rani (su esposa) y familiares de Devika se encontraban allí, nada evidenciaba que estaba ante la presencia de un hombre que había crecido en una de las familias más avanzadas de principios del siglo XX. Su acogida fue entrañable y natural, como si nos conociéramos de toda la vida; sus ojos manifestaban ternura y bondad así como una gran determinación. Sus manos eran las de un artista: dedos alargados dotados de una gran sensibilidad. Cuando nos quedamos a solas comenzó a hablar emocionadamente de sus padres, en mi cuaderno de notas de aquel momento tengo la descripción que Svetoslav hizo de su amado padre Nicolás:

“Mi padre era un hombre completo, un místico, se puede decir que no he encontrado otra persona que tuviera estas cualidades tan grandes, él podía, el conocía todo lo que era profundo. Era un hombre bajo todo punto extraordinario y mi madre Helena también. Mis padres tuvieron un contacto muy estrecho con los Maestros y ahora empezamos a entender sus enseñanzas. Los ideales de la bandera de la paz viven y están activos, en unos años habrá un gran movimiento que irá creciendo con el transcurrir del tiempo. Espero que se cuente con nosotros”.

Svetoslav era un artista ardiente que creaba belleza y esa belleza no sólo la manifestaba en sus cuadros sino a través de sus palabras y de sus gestos. Pidió expresamente al director del Museo de  Arte de Bangalore que se me mostrara parte de su obra y alguna pintura de su padre que estaban almacenadas en una habitación oculta al público. Fue excepcional tener ese privilegio y comprobar la luz de sus obras.

Si buscamos la autenticidad en el Ser, un claro ejemplo fue la definición que hizo de sí mismo Svetoslav:

“Mi vida es simple, todo lo que tengo es lo que llevo dentro”

Nicolás Roerich dijo una vez: “A través de la Belleza, vencemos” .

Belleza… armonía, humanidad y bondad en acción. Es el perfume sutil que Svetoslav compartió conmigo esa tarde de verano.

Otro de los seres humanos de comprensión verdadera es Michel Coquet. Lo conocí con 19 años y hemos compartido durante algo más de 25 años muchas vivencias y una intensa amistad. En el 2004 él tomó la decisión de retirarse de la vida pública para dedicarse a una vida enfocada a lo Divino y prestar más atención a su amada esposa Giselle.

En los años que tuve el privilegio de compartir con él, pude comprobar con respeto y admiración cómo enseñaba a pescar, nunca daba el pez hecho. Enseñaba para que cada cual aprendiera y descubriera por sí mismo, nunca imponía ni obligaba a nada. Tenía una disciplina personal férrea. Su humildad y sencillez no evidenciaban para nada la amplitud de conocimientos y sabiduría que manifestaba en conversaciones y que vemos reflejado en sus libros.

Siempre tenía un momento para escuchar y atender a todo el mundo. Sus explicaciones eran siempre de una magnanimidad sobria.  Michel tiene un gran amor por la naturaleza  además de un sentido del humor propio que le llevaba a realizar caricaturas de sí mismo exagerando sus debilidades propias, dada su exigencia personal. En ocasiones llegó a caricaturizarme a mí, exagerando mis puntos flacos para que aprendiera de ellos. Dibuja maravillosamente.

Como Sensei de artes marciales su ética y comportamiento eran impecables. Sabía que en toda forma de enseñanza había limitaciones pero también grandes valores. Era un gran rompedor de espejismos. Su maestría con el sable así lo evidenciaba. Donde los demás veían una piedra, él veía la manifestación de la chispa Divina. Él hacía siempre hincapié que no era un maestro al que había que adorar y adular pues todos somos manifestación de la chispa Divina.

Detrás de un mental muy avanzado se encuentra un inmenso Amor difícil de comprender cuyo objetivo era despertar la Divinidad que cada uno de nosotros llevamos en nuestro interior. Él siempre decía que Dios está en cada uno de nosotros y eso es lo que cuenta, uno puede dudar de sí mismo pero jamás de Dios pues es Él el que nos da la vida y la consciencia y entre Él y nosotros hay una eterna historia de Amor, de verdadero Amor.

No puedo tener más que palabras de Gratitud  hacia este Hermano Mayor.

“La palabra que sale del corazón impregna el espacio”. Jerarquía Agni Yoga.

El contacto con estos hombres inspira, da confianza, fortaleza y determinación para seguir con paso firme. La humanidad, tal vez algún día, sea capaz de desarrollar y expandir las cualidades de tantos seres excepcionales que ha habido a lo largo de los tiempos… el Desapego de Sankara, la Serenidad de Pitágoras, el Amor de Jesús, la Sabiduría de un Buda, la Pureza de  Zoroastro, el Espíritu de Síntesis de Sai Baba, y las cualidades de tantos y tantos seres humanos conocidos y anónimos.

13 de Marzo 2011 Luna creciente

Beatriz