Leonardo Olazabal, Director del Museo Roerich, nos acerca a la desconocida Enseñanza del Agni-Yoga. El Yoga de los Maestros de Altaï, Tien-Shan, Himalaya y Nilguiris.

Agni es Fuego, Luz, Conocimiento, Amor y Síntesis. Yoga es Unión, Conexión, Paz, Ecuanimidad, Valor y Serenidad.

El conjunto de las palabras: “Agni-Yoga”, significa: Ética Activa o Viva. Y abarca y resume las filosofías y enseñanzas espirituales de todas las épocas.

Fue creado o reinterpretado por Helena y Nicolas Roerich a raíz de sus descubrimientos y vivencias personales. La primera Enseñanza de Agni-Yoga fue dada por el Maestro de Helena el 24 de Marzo de 1920. Desde entonces, cada 24 de Marzo se celebra el “Día del Agni-Yoga”. Luego, durante el viaje al “Corazón de Asia”, se fueron perfilando toda la Serie de libros de Agni-Yoga, hoy traducidos a numerosos idiomas. Ellos creían que la Paz sobre la Tierra era un requisito previo para la Iluminación Planetaria y el proceso contínuo de la evolución espiritual en cada uno de nosotros. La Unidad de culturas, la Unidad Cuerpo-Mente-Espíritu. La Unidad entre individuos y sociedad, se llama Yoga. Ir contra esto es reprimir la evolución de la conciencia.

El Agni-Yoga es una síntesis de todos los Yogas, sobre todo del Karma-Yoga, Bhakti y Raja-Yoga. Agni es La Enseñanza del Corazón. Es una forma de vivir la vida, dando prioridad a las intuiciones del Corazón más que a los esquemas rígidos del Intelecto. Se adapta a las necesidades presentes y mundiales. Y se dirige a conexionar con la Mente Superior -lo que llamamos en Yoga la mente “sin forma” o fuera del cráneo. O sea, la Energía Vital que nos conexiona con lo infinito y esto no es posible captarlo desde lo finito de nuestro cerebro… esa masa gris encerrada en un cuarto oscuro llamado “cráneo”. Los intelectualismos esotéricos no tienen cabida aquí. Contrariamente a lo que promulgan algunos “estudiosos de salón” seguidores de un autor que escribió sobre Agni-Yoga sin mencionar a Helena Roerich, este Yoga es un camino totalmente práctico y vivencial.

El Agni-Yoga es un “bautismo de fuego”. Hoy día se sabe de las ventajas médicas que tiene la práctica del yoga. Pero en el Agni-Yoga alcanza su auténtica dimensión estelar. ¿Por qué? Porque es un estilo de vida ético, respetuoso con su medio y orientado al crecimiento y bienestar personal además de al servicio social. Con tan sólo leer los libros y seguir sus prescripciones cerca de una persona espiritual (un Instructor de Alto Yoga, o un Maestro en la línea budista, zen o taoísta), es suficiente ya para evolucionar. Así es este Yoga, el Yoga de todos, pero que sólo unos pocos tienen la disciplina suficiente para ponerlo en práctica en este momento y en la sociedad actual en la que se vive.

Se trata de una apuesta humilde en una difícil época. Es común, hoy día, la falta de ayuda y sano interés. Cuanto más alto es el objetivo, menos son los que se identifican con él, por su propia sutileza e implicación abstracta. La Enseñanza del Agni-Yoga, como hemos dicho, se practica estudiando y meditando los libros cada uno en su propio hogar. No puede haber dinero por medio, como hoy ocurre en toda suerte de cursos de fin de semana. Existe una banalidad y una competencia brutal en toda esta feria de encuentros New Age. No se trata de ser un sujeto pasivo, muy por el contrario, se ha de ser activo e involucrarse en las buenas causas presentes.


Las técnicas

Se nos dice que las técnicas del Agni-Yoga –como todos los otros yogas–, se sirve del conocimiento de los Hombres Sabios del pasado. Los llamados Maestros, Mahatmas (Grandes Almas) siguen las mismas pautas que en nuestras Universidades. En esta línea de pensamiento, se realiza el estudio, la relajación y la respiración controlada. Además de las técnicas de concentración, visualización, meditación y servicio activo, que sería el último grado. Este servicio se entiende hoy como una forma de colaboración desinteresada o de voluntariado.

Hay tres técnicas que sirven para disciplinar las emociones y la mente y obtener el ansiado “equilibrio” en forma natural y con alegría, que es la base de todas las realizaciones.

  • La Técnica del Desapego o reconocimiento de lo superfluo de la vida. Ser indiferente a los valores presumiblemente “aceptados socialmente” pero que son dañinos para el ser humano y el planeta, -hoy día hay mucho engaño, intrusismo y adicciones-. Se aprende a controlar las emociones y lo ilusorio (hasta cierto grado) purificando el llamado Cuerpo Emocional (Bhakti), que esotéricamente corresponde al Agua Primordial.
  • La Técnica de la luz: Se trata de apaciguar la mente y liberarla de espejismos. Todo ese glamour de ensoñaciones, mentiras y falta de visión, tan prevalecientes en esta época. Controlar el NO-YO o personalidad mediante una pequeña “disciplina autoimpuesta”, fomentando la Intuición y trabajando para percibir la realidad (Raja-Yoga). Esotéricamente corresponde al Fuego Primordial.
  • La Técnica de la Presencia: En teoría aquí el Alma asume el dominio de la personalidad ¿Cómo se sabe esto? Porque lo trivial en la vida del aspirante queda destruido. Surge la Transfiguración, el Fuego de la Mente Superior. Esto es Agni. Esotéricamente corresponde al Espíritu Primigenio, la Mónada o el Átman.

Los aspirantes al Agni-Yoga han de ser “gente madura”, sana y con un buen equipo emocional y mental, lejos del estrés social y sobre todo que “se quiera a sí mismo/a, es decir, que desee evolucionar… que no se abandone. Que ame la aventura y la exploración de la Supraconciencia y el Psiquismo Superior en el individuo.

Se trata de ardor, valentía, pacificación, descubrimiento y honestidad en el comportamiento. Ser una antorcha que ilumina, calienta y quema toda imperfección tanto en uno mismo, como a su alrededor. Y para esto tenemos tres llaves: Amor, Belleza y Conocimiento.

Se trata de desarrollar en lo posible la afabilidad, la nobleza y la sencillez en las palabras. Esa es la clave para la práctica del Agni-Yoga hoy día. Lejos del intrusismo que con tanto ahínco prevalece, –donde todo se copia, machaca, y deforma–, ¬contactar con lo auténtico, no solamente es necesario, sino que se hace imprescindible.

Nicolas y Helena Roerich creían en la PAZ, y ahora que tanto se habla de ella, resulta el mejor momento para imprimir en nuestro lenguaje y en nuestras actitudes, la cualidad de la Belleza y el Conocimiento, de las que ellos nos hablaron.

© Leonardo Olazabal A.

Profesor de Raja-Agni Yoga
Director del Museo Bandera de la Paz N. Roerich
Presidente de la Asociación ADA Roerich.