En el día de la Cabalgata de los Reyes Magos, oí a un niño preguntar a su madre ¿quiénes eran los Reyes Magos? La madre tras balbucear un poco dijo fríamente: ¡Unos señores con barbas que traen regalos! El niño se quedó mirándola en silencio con cara de insatisfacción. Vamos, que con esa descripción muy bien podían ser tres papás Noel, tres Santa Claus, o tres piratas.

Para ese niño y papás que quieran saber un poco más, ahí va una pequeñita aportación al tema.

Se dice que cuando los Reyes Magos de Oriente fueron a verificar y cerciorarse por sí mismos de que un gran ser espiritual había nacido en la Tierra tal y como predecían los astros, el niño tenía ya 10 meses.

Los Reyes Magos, Jefes de distintas Escuelas de Sabiduría, lograron burlar a los espías de Herodes. Cargados sus asnos con dulces frutos secos, olivas y algunas telas, pasaron como comerciantes hasta llegar a Belén (Bethlehem, casa de pan en hebreo). Tras días de largos ocultamientos antes de llegar definitivamente a Belén, los tres Reyes Magos por fin fueron conducidos por unos túneles hasta la familia carnal del Cristo encarnado como niño.

Antes se deshicieron de sus vestidos rústicos de vendedores ambulantes, ayudados por sus escribanos y discípulos que hacían un total de siete. El Rey Mago Indostaní, se vistió de blanco y oro. El Rey Mago Persa de blanco y turquesa. Y el Rey Mago árabe de blanco y púrpura. Cada uno de ellos con su corona de estrellas y ornamentos a modo de graduaciones que representaban las distintas conquistas del espíritu a lo largo del Sendero del Conocimiento.