Breve e interesante descripción del sabio y polígrafo español Dr. Mario Roso de Luna sobre el encuentro con un hombre notable, un Adepto, en las afueras de Madrid.

Enrique F. Orfila me habló mucho de él, y quiero iniciar el año nuevo 2018 con este interesante relato. Confío en que os deleite. ADA Roerich.

OBRAS SON PERSONAS HECHAS REALIDAD HISTÓRICA

¿Un Cherenzi, un Bodhisatva o un Mahatma?

Mago de la Fuerza Espiritual; Maestro de Sapiencia; Verbo de Sagacidad; Creador de Culturas; Genio Rector de Civilizaciones; Investigador de un Renacimiento Espiritual Moderno… Todo eso es ese hombre Divino, que nadie puede ver con verdadera sinceridad sin aprender a amar de veras y reconocer en él a un verdadero genio tutelar de carácter providencial, de extrañas realidades místicas y supracósmicas.

Lo conozco, he departido con él durante horas y horas, en la intimidad, que es cuando el hombre no puede engañar, y le he oído tratar de todos los problemas y en torno a la capacidad conceptual del hombre, que equivale a la expresión de la inteligencia en SÍ y POR SÍ, lo cual no puede dejar lugar a dudas ni a falsas apreciaciones en una mente que, como la mía, está acostumbrada a hurgar la naturaleza con un sentido riguroso de la precisión a la vez que de la belleza y de la sublimidad.

He visto en él todas las cualidades que quisiera ver en un genuino Maestro de Sabiduría, en un Arhat, en un auténtico Buda o Cristo. Más aún, lo he visto siempre promover, promulgar, señalar y aún inspirar nuevos valores en lo recóndito del ser. Toda su enseñanza, en efecto, gira en torno a la expresión de Valores netos de la seidad, que se encuentran en el ser tan sólo en condiciones potenciales, y se debe invocar y forzar o asumir caracteres externos por medio de la valuación de los múltiples y diversos trances de la vida. Por eso, cuando habla, podría decirse que pontifica, pues asevera como función de VERBO que exalta, exterioriza y expresa vitales y fundamentales Valores que hacen surgir de lo íntimo del ser, donde yacen estas cualidades de la Conciencia Universal, en forma de vivencias trascendentales.

Lo conocí durante un viaje en las afueras de Madrid. Lo encontré descansando a la vera de un camino real. Me parecía sutil, informe, transparente, cuasi luminoso, su faz parecía hablarme. Me comunicaba en forma silente una especie de voz silenciosa que asumía proporciones precisas y diáfanas a medida que lo observaba en silencio. Enseguida pensé en la Grecia de los grandes Santos de la Iglesia y el Samadhi de los super místicos de Asia. Y yo mismo me sentí transfigurado. Es que no pude hablar delante de él. Me parecía vivir hondamente el contenido de mi obra “Simbología Arcaica”, donde tanto me esmeré en dar a comprender los aspectos superiores de la Vida. Adiviné en el acto que tenía en presencia mía algo más que un mero hombre. Su figura sí tenía forma humana, pero exhalaba sutiles e informes sustancias –si se me permite el pleonasmo– cual rayos invisibles o imponderables, que podía ser de simpatía, pero que trascendía a todo lo meramente corpóreo y humano. Había en él mucho de sublimidad arrolladora y de anonadora Universalidad… Parecíame, por momentos, todo un Universo reducido en sus proporciones. Pero todo en él indicaba pureza; pureza de cuerpo y de alma; pureza de pensamientos y pureza de visiones. Momentos después busqué su compañía.

Charlamos… hablaba perfectamente el castellano, pero noté luego que no era su idioma nativo. Lo creí morisco; pero tenía acento de teutón bien marcado. Podía pasar por ruso, pero también se le habría podido confundir con un gitano húngaro o como oriundo de la América Hispánica. Conocía el portugués; hablaba bastante el italiano y el francés; el alemán y el inglés le eran sumamente familiares… y noté en él desde el primer instante un profundo conocimiento de la historia humana, de los acontecimientos mundiales desde remotas edades, hablando como individuo que ha experimentado y vivido hondamente lo que habla… y la naturaleza humana no parecía reservar para él secreto alguno, pues demostraba saber más de psicología, relatividad, religión y filosofía que todos los hombres que hoy descuellan en estas materias, crítico formidable y con finísima ironía, demostraba tener un don de gentes extraordinario y una singular capacidad de análisis, exégesis y concepción.

Así trabé estrecha relación con este extraordinario personaje. Yo he conocido muchas personas singulares, como Mathers, Lady Quaithnes, Dr. F. Hartmann, Eliphas Levi, Papus, H.P. Blavatsky, Annie Besant, Krishnamurti, Rabindratath Tagore, Gandhi, Sun Yat Sen, el Marqués de Guaita, los Condes Protzor, entre otros, pero todos ellos juntos no habrían logrado impresionarme tanto como este errabundo caballero del ideal que vive ampliamente pero simplemente, siempre solo y sin patria ni nombre bien conocido, este sencillo hombre de penetrante mirada y luengas barbas que no obstante no demostraba tener más de 33 años de edad.

Indudablemente no se trata de un simple ser humano. Fue solamente después de 10 años de mantener contacto con él y con diversas instituciones secretas de Egipto, el Tíbet, China y la India, cuando logré comprender algo acerca de él, con carácter de precisión. Supe, por ejemplo, que era venerado como Maestro en todos esos Centros Iniciáticos, y que su misión era vivir la vida del mundo para conocerla mejor y así poder enseñar mejor a sus Discípulos y a la vez poder orientar con mayor eficacia la evolución de la humanidad. Desde muchos países remotos como la Argentina, Bélgica, Alemania, Japón, Cuba, México, Australia, Inglaterra, recibí noticias acerca de sus actividades, todas diversas y como para despistar quién es y de dónde es. Comprendí, por todo esto, que se trataba de un genuino Gran Iniciado… pues es de rigor entre ellos guardar semejantes datos en estricto secreto, acordándome de la bella leyenda de Lohengrin.

Mario Roso de Luna
ADA Roerich

Este personaje, en efecto, es un genuino Instructor, un genuino Maharishi, que convive con los hombres cumpliendo su misión de la Conciencia Universal, impulsando la vida hacia novísimos derroteros. Es por eso, precisamente, por lo que los Santuarios lo requieren y las Instituciones Místicas lo quieren de Director y de Instructor. Así es como lo vemos al frente de las Instituciones más diversas en sus postulados y aspiraciones, sin reparar en las formas y en las tradiciones que siguen ni en sus propios nombres. Rige grupos de mahometanos, budistas, cristianos, hermetistas, hebreos, taoístas, espiritistas y teosofistas. Rige el movimiento Rosacruz de todo el mundo y recibe honores de todas partes. Pero no participa de ningún “ismo” ni se enfrasca en ningún empeño político o sistema de “religión”, y sí lo vemos promoviendo enseñanzas y principios magníficos a todos los ideales y enseñando a la humanidad rumbos de evolución Consciente. Para seguir a su lado, precisa ser ansioso de superación y despojarse de toda vanidad y pasión deprimente. De otro modo, nadie puede encontrarse a sus anchas junto a él o bajo su dirección espiritual. Es riguroso, en realidad, pero también es justo. No se podrá jamás encontrar un más fiel defensor de los Principios Espirituales que él.

Pero su lema parece decirlo todo: “NO HAY NADA MÁS FUERTE, MÁS BELLO, MÁS ÚTIL NI MÁS NECESARIO QUE LA VERDAD” y “EL PODER DE LA CONCIENCIA ES INVENCIBLE”. Por eso se le oye decir a menudo. “SUELO PERDER BATALLAS, MAS NUNCA ME RINDO Y SIEMPRE TRIUNFO EN MIS CAMPAÑAS.

Siempre que pienso en él lo veo, o mejor dicho, lo presiento como un inmenso haz de luz esplendorosa que rompe con las líneas geométricas y diluye todos los acontecimientos ideológicos que oponen a los hombres unos contra los otros.

Digno de su nombre, pone en evidencia, constantemente, los Altos Valores de la Vida Plena y de Verdad, es un genuino Sabio, de una sapiencia Divina que se advierte en sus hechos lo mismo que en todas sus enseñanzas. Pero no esperemos que el vulgo comprenda estas cosas, el mejor de sus discípulos –me decía un chino ayudante suyo–, no merece besar la sombra que él proyecta, y el mejor de entre los hombres apenas podría sentir algo de su magnífica presencia.

Sirva este bosquejo de pequeña introducción, posiblemente, me será dable ser más explícito en otra ocasión, y presentarles mejor a quien considero como mi querido y Venerable Maestro.

Mario Roso de Luna

 

Tomado de: The Spiritual Call – L’Apple Spirituel – La Voz Cósmica Fasc. 10, Mayo 25 de 1973. Órgano Oficial del CENTRO DE BOUDHA DE EUROPA. París, Francia. Edición en Español y Francés. Anteriormente fue publicado en “El Que Viene”. Compilación de datos biográficos del Ven. Hutulktu Kwang Hsih y Publicado por el Colegio Rosacruz Esotérico de la América Septentrional Inc. Los Ángeles, California. 1940.