EL DOLOR

Cuando el dolor empeora, estos enfermos no pueden evitar pensar si forman parte de un sistema que los condena a una muerte por ignorancia o por abuso de poder.

Eso de que el dolor te hace más humano es falso. Te hace más despierto. Es el acicate que te hace apreciar la vida, te vuelve más luchador, más luchadora, aunque te crispe que los médicos no sepan qué es lo que desencadena estas enfermedades inmunológicas. Es horrible vivir solo para tomar entre 6 y 12 calmantes diarios, de tal manera que tu vida se convierte en tus pastillas. Sí, desde luego que la enfermedad te obliga a vivir y disfrutar del presente, pero si puedes evitarla, ¡la evitas y punto! No quieres que nadie la sufra, no es plato de buen gusto estar enfermo. Si el dolor, por tu patología te atenaza muchas horas del día te vuelve infeliz, y si estás infeliz eres incapaz de estar alegre, de irradiar felicidad, incluso de amar. En Yoga se apunta que el dolor está estrechamente relacionado con la mente, con la forma de pensar, y que es inherente al reino humano. Pero una cosa es el dolor físico lacerante, nervioso y eléctrico, y otra cosa muy distinta es el dolor por el remordimiento, por la injusticia o por dudar de si algo se está haciendo bien o no. En ambos casos hay que tratarlo, y la sociedad no ayuda en este sentido…/…

…/…Ahora vayamos a otro punto del planeta, a Kerala, en el sur de la India, o a Sri Lanka, y asistamos a unas sesiones de Ayurveda, en unos auténticos paraísos de la naturaleza llenos de vitalidad, con masajes de aceites naturales, barros, respiraciones y hierbas medicinales, entre ellas la Boswelia serrata, la Cúrcuma, la Ashwagandha y el Chyawanprash (medicinas que puedes adquirir en tu ciudad si no puedes ir a India). Después asistimos a la escucha de cánticos y sonidos que pueden transformar nuestro ADN y vitalizar así hasta la última de nuestras células. Acompañado todo ello con una dieta vegetariana o una alimentación correcta, integral, adecuada a tu constitución y al problema que tienes. A buen seguro, en unos pocos meses, volveríamos a recobrar nuestro estado de salud natural. Pero cómo hacerlo desde nuestro mundo obrero, desde la falta de trabajo, desde una economía que no llega a finales de mes. Por eso podemos decir bien alto que ¡la salud está secuestrada! Al menos en nuestra sociedad. “¡Cuando pasas de los 80 años ya no te hacen caso, no importa que tengas un seguro médico privado!”, gritaba una señora al salir de una consulta. Eso está ocurriendo ahora mismo…/…

…/…Somos seres libres, individuos éticos, con una conciencia que se encuentra en línea con la evolución de la vida, camino a un nuevo estado iluminatorio, a unas nuevas formas de vida aún no concebidas por el común de los mortales. Si a esto le añadimos la memoria, la imaginación, la creatividad y la sensibilidad hacia la observación, entonces es así como podemos estimular el movimiento original de la vida, de la salud en nosotros mismos. Sin olvidar que el diálogo, la tolerancia, el perdón, el respeto y la libertad, deben ser el clima de nuestra existencia. Hemos pasado del Homo erectus al Homo económicus, y de este al Homo egocéntricus, que ha de mutar en el nuevo Homo éticus, ya que deshacernos del ego es el paso necesario para acceder a la salud y la paz interior.

Que quede claro que no estoy tratando de imponer estas ideas. Estoy tan solo mostrando un camino hacia el equilibrio interior. Esta es mi misión especial. Cada uno de nosotros interactuamos con los demás en cualquier lugar del mundo. La Ley de Atracción Universal (lo semejante atrae a lo semejante), junto a la Ley de Correspondencia (como Arriba es Abajo o como se es por dentro se es por fuera). Estamos de alguna forma interconectados, no importa que se le llamen campos morfogenéticos o simplemente amor y unidad en la diversidad. Todos formamos parte de este mundo y entre todos podemos hacer que cambie. Las personas tóxicas tienen una pobre energía psíquica, como los individuos que traicionan, los que roban, los que dañan, los que mienten, los que difaman, y no vale la pena perder el tiempo con ellos.

El hombre y la mujer ética, en todos los campos del saber, tienen una psicodinámica del espíritu y una energía psíquica que irradia inmensidad y sabiduría. Un aura que nos invita a los demás a dedicar la vida a esa labor positiva en cualquier sitio donde nos encontremos (aquí sale mi vena yóguica y educativa).

La ética debe imperar en el campo de la medicina, el campo de las terapias, sean las que sean, oficiales, universitarias o no universitarias. Culturales, folclóricas, étnicas, y todas deben caminar juntas con respeto para modelar la sociedad del futuro. Como en las causas y efectos de una persona que no se cuida, y genera enfermedad más enfermedad, y termina por destruirse; igualmente nuestra sociedad, nuestro planeta, acabará destruido si no recobra pronto los principios éticos naturales de la concepción real del mundo, del por qué estamos aquí y para qué. Terapias hay muchas, medicina solo una, ¡la que cura! Para saber más: https://www.letrame.com/producto/no-tengas-miedo-la-artritis-reumatoide/