Instructor de Raja Yoga

Cuando te acercas a la vida de un personaje espiritual o místico pareciera que ya todo está dicho. Pero hay que tener cuidado. No se trata de hacer un retrato sólo cariñoso y amable, obviando defectos y errores, lo que por otra parte les hace más humanos. Además esto les protege de que personas muy emocionales y sensibleros lancen reseñas equivocadas sobre sus vidas. O escriban y hablen sin demasiado fundamento. Guiarse sólo por el corazón o por una entidad espiritual que te habla, es algo intangible e indemostrable donde sólo participa un jugador, y hace que éste sea siempre el ganador del diálogo. ¿Quién le va a rebatir algo que no se ve? Uno debe callar cuando se trata de particulares experiencias espirituales, y hablar sólo si se le pregunta sobre ello.

En los últimos años se está generando una mitomanía hacia los Roerich a todas luces inadecuada. El propio Nicolás Roerich no se veía a sí mismo como un místico, sino como un científico del arte, de la arqueología y de la cultura, que investigaba el misticismo oriental y las migraciones culturales en Asia.

Hablar sin saber y sin conocer el verdadero ADN espiritual e histórico de un personaje o acontecimiento es faltar a la verdad.