Este mes de mayo nos visitaron un grupo de seguidores de las Enseñanzas de la familia Roerich de Gran Canaria. Los integrantes de esta visita fraternal son Manuel, Merche, Javier, Mirian, Jesús, Soraya, y al frente de la misma la artista fotógrafa Mariluz Laforet.

Tras saborear un té e intercambiar noticias Roerich, se procedió a visitar la pequeña exposición en la colina de Ereño, en el caserío de Leo y Petri. Las ganas por conocer, la devoción por la enseñanza Agni, y el delicado perfume de la Madre del Mundo creó una atmósfera extraordinaria y de una contenida emoción y aroma a Nicolás, Helena y sus hijos Yuri y Sveti.

Al final del día, los presidentes-fundadores de ADA Roerich, en reconocimiento por el trabajo ya realizado por todos ellos y por los grupos espirituales Canarios en las últimas décadas, descolgaron el Estandarte Bandera de la Paz que ha presidido los últimos años los Encuentros Agni, y tras un pequeño ritual y bendición fue entregado con todo honor a Mariluz Laforet –Artisophía- junto a las premisas internas para el comienzo de un nuevo impulso de desarrollo Cultural, Artístico y de Belleza Roerich en Gran Canaria. Sin duda nada nuevo bajo el sol, pero sí el reconocimiento de almas humanas que trabajan por una causa común:

El poder transformar el mundo con nuestro ejemplo.

Y qué mejor lugar que el Monumento Natural del Roque Nublo para festejar el traslado de la Bandera de la Paz y de la Cultura de Nicolás Roerich que ondea en el Museo Roerich de Leonardo y Petri en las montañas del País Vasco, en Ereño-Bedia.

Mariluz Laforet y su grupo de estudios, llevaron a cabo el ascenso y la presentación de la bandera de la Paz en el Monumento Natural del Roque Nublo de Gran Canaria, formando un puente etérico vibratorio a modo de Antakarana, uniendo así los dos extremos de España. Se trata de un coloso Guardián -al igual que los que pintara el Profesor y pintor Ruso Nicolás K. Roerich- situado en el municipio central de Tejeda. La inmensa roca de ochenta metros de altura se halla enclavada a 1813 metros de altura sobre el nivel del mar. En este lugar es fácil apreciar -con las herramientas de un radiestesista- la peculiar energía benefactora que se desprende por toda la zona. Por ello no resulta extraño que en la antigüedad, los guanches del lugar lo utilizaran como lugar de culto y reconexión con la Madre Tierra, la luna y el sol.

Un suceso así se da en contadas ocasiones, y quienes saben sobre los distintos espacios espirituales, entienden la importancia de la construcción de esta matriz energética para el desarrollo de un Nuevo Mundo y Una Nueva Sociedad más bella, justa y saludable. Un Espacio Natural Protegido no ha de referirse solo al ámbito físico o material, sino también a la dimensión eco-espiritual de la Vida, y en ese espacio trabajan los Tejedores de la Luz.

ADA (Asoc. Darjeeling Agni-Yoga) Roerich