TRATADO SOBRE MAGIA BLANCA O EL CAMINO DEL DISCÍPULO – ALICE BAILEY.

El discípulo muy pronto se da cuenta que los Maestros no son fácilmente accesibles. Se hallan tan ocupados, que difícilmente disponen de tiempo para comunicarse con el discípulo, y únicamente en una emergencia, en el caso de un principiante en el sendero del discipulado, utilizan la energía necesaria para ponerse en contacto. Con los discípulos antiguos y probados, los contactos son más frecuentes, se logran con más facilidad y tienen resultados más rápidos. Sin embargo, debe recordarse que cuanto más nuevo es el discípulo, mayor atención exige y considera que debe recibirla. Los servidores antiguos y más experimentados tratan de cumplir con sus obligaciones y llevar a cabo el trabajo mediante el menor contacto posible con el Maestro. Procuran ahorrarle tiempo y, frecuentemente, consideran que una entrevista con Él es una demostración de fracaso de su parte, y por lo tanto les produce desazón ocupar el valioso tiempo del Maestro, obligándolo a emplear Su energía en proteger el trabajo de cualquier error, y al discípulo de algún daño. El objetivo de todo discípulo avanzado es desempeñar su tarea y relacionarse con el centro de fuerza espiritual, su grupo, y estar así en continuo contacto con el Maestro, sin entrevistas ni contactos fenoménicos. La mayoría sólo espera establecer contacto con Su Maestro una vez al año, generalmente en la época del plenilunio de mayo. (p. 169)