Encuentro de Bandera de la Paz y del Agni Yoga bajo el lema: Belleza, Cultura, Paz y Cooperación.
En una tarde soleada del sábado 12 de octubre, Día de la Hispanidad, y en el momento en el que el Cometa del Siglo se hallaba más próximo a la Tierra, Leonardo Olazabal, presidente de la Asociación ADA Roerich, dio la bienvenida al País Vasco -en particular, a la Colina de Laurel, en el Jardín Roerich de Ereño, en Bedia-, a los numerosos simpatizantes de la filosofía de Nicolás Roerich, de la Paz y de la Cultura.
Ese día nos visitaron de Israel, Alemania, Madrid, Castellón, Zaragoza, León, y de diferentes puntos del País Vasco, para celebrar el 150 aniversario del nacimiento del profesor Nicolás Konstantinovich Roerich, y también el 33 aniversario del Baserri (Caserío) Olazabal-Martin. En el año 1991 ?nos dicen Leonardo y Petri?, tenían un sueño y ese sueño se ha cumplido ampliamente.

Novedad Editorial de Leo
Leonardo ha dicho: Ahora estamos aquí, reunidos como una gran familia de corazones flamígeros de llama azul, amantes de la Paz, del Arte, y de la Cultura, y por eso os felicitamos a todos y os damos las gracias por venir desde tan lejos. Os recibimos con una danza vasca tradicional de bienvenida, el Aurresku de Honor. Se trata de un festejo, de una danza, de un homenaje solemne y elegante. Así que gracias y ¡que suene el txistu!
Se bailó el Aurresku de Honor y se entregaron sendas txapelas de color rosa, blanco y violeta a las galardonadas.
Luego se procedió a entregar los galardones y los estandartes de la Paz y de la Amistad Roerich.
Hay que destacar la visita de la Señora Irina, que trabajó 16 años en el prestigioso Centro-Museo Internacional de los Roerich (ICR) de Moscú donde nos conocimos. Por eso mismo se le hizo entrega de un pequeño Estandarte Dorado que ha participado en numerosas exposiciones Roerich, y en particular, en la ciudad de la Paz, en Gernika, Bizkaia.
Leonardo y Petri, junto con Beatriz Picó, hicieron entrega y homenaje a la Señora Raquel Entero, Condesa de Pineda, y de parte de todos los miembros de la Asociación ADA, nombrándola:
Embajadora de la Paz y de la Cultura Roerich
Se hizo entrega de un Diploma por parte de Leo mientras sonaba la música. Petri, hizo la entrega de un galardón de cristal puro con el símbolo de la Paz impreso en él, mientras mencionaba el lema de éste:
“Si quieres la Paz, prepara la Paz”
Luego, la primera Embajadora de la Paz de la Asociación ADA, Beatriz Picó, hizo entrega del hermoso Estandarte de la Paz y de la Amistad.
Se colocó en el busto del Profesor Nicolas Roerich un collar de flores frescas con los colores de la bandera de la India, e igualmente a las galardonadas con los suyos propios. En este emotivo acto, el niño Unai (nieto de Petri y Leo) entregó sendas ramas de laurel, símbolo de esta casa de campo, a la vez que Leonardo decía que este instante de belleza era un privilegio que ilusiona y nos hace felices a todos.
La siguiente galardonada fue la Señora Esther Raydler, del Centro de Ética Viva Nicolás Roerich de Israel, por su larga trayectoria en dar a conocer la vida del Apóstol de la Belleza y Maestro del color, el Profesor Nicolás.

Grupo de música Aurresku de Honor de Portugalete
La música sonaba entre los sauces, cipreses, los ginkgos bilobas, y flores, a la vez que los galardonados daban las gracias por tan hermoso encuentro.
La socia Itsaso agradeció en euskera la presencia de todos, y Leo y Petri agradecieron que se muestre el anhelo de la familia Roerich, de que la Bandera de la Paz se extienda por todas las ciudades y pueblos hasta llegar al mismo Cosmos. En la actualidad, la paz ha de llegar también al corazón y a las mentes de toda la humanidad. Hay que destacar, que la Bandera de la Paz se otorgó en años anteriores a la ciudad de Gernika, y a Donostia (San Sebastián) entre otros.
A continuación, bajo un sol y cielo preciosos -tras semanas de un frío invernal- sonaron el txistu y el tambor con más entusiasmo que nunca, y comenzó “el ágape pránico” para felicidad de todos los allí presentes.
En los años 90 la Bandera de la Paz fue llevada al espacio por cosmonautas rusos en varias ocasiones y circunvaló la Tierra numerosas veces con la idea de Paz-Cultura. También se llevó a las cumbres más altas del planeta, con el objeto de que la odiosa discordia desaparezca de los pueblos de la Tierra. Algo que no parece concordar con los sucesos que actualmente ocurren en las distintas civilizaciones o en algunos países. No cabe duda de que los valores de la actual humanidad están en entredicho y de alguna manera están comprometiendo el destino de la civilización. Por eso mismo las palabras pronunciadas en su época por Nicolás Roerich cobran hoy todo el sentido, cuando dice:
“No pensemos en el ayer, sino en el nombre del mañana”.
Y Helena Roerich en una de sus cartas dice:
La tarea de una mujer que lleva La Bandera de la Paz es: ¡Hágase la Luz!
Y es que tanto Helena como Nicolás Roerich tenían el don de la palabra y de la síntesis.
Para él no había cosa más grande que cuidar el significado del símbolo -juntos y no por separado- la filosofía, el arte y la ciencia; y expresarlo a través de un símbolo que está inherente en todas las culturas y civilizaciones antiguas, desde las pinturas rupestres hasta en las pinturas del renacimiento. Y es este símbolo, la Chintamani, la Bandera de la Paz, que crea experiencias y sensaciones maravillosas, y nos invitan a la belleza y a la evolución verdaderas, algo que Leo y Petri llevan defendiendo desde hace más de 40 años.
El País Vasco, gracias a estos dos amantes de la cultura de la Paz Roerich, se alza como punta de lanza de toda Europa y de toda esta actividad y valores que enriquecen a las personas y embellece el entorno.

Boletín de ADA
Leonardo dice: La Bandera de la Paz no pretende solamente cuidar los tesoros artísticos que la humanidad ha creado a través de los tiempos, sino que también procura paz y sosiego a los corazones y las mentes de todo ser humano. Y gracias a este pequeño Museo situado en la Colina de Laurel, al que llaman El Templo del Maestro, se elevan los Grandes Valores Humanos, a través de las reproducciones hermosas de las pinturas y los libros de la entera familia Roerich. Permanecer unos minutos en él, produce un vínculo eterno e indestructible que conecta con la verdadera amistad y con una comprensión mutua de perfecto entendimiento y amor.
Sentarse en la silla del Maestro proporciona a cada uno, en mayor o menor grado, la visión y certeza que necesita en ese momento.
Este fin de semana dio para mucho y tras comer donde los amigos del Restaurante India Town en Bilbao, volvimos a Ereño donde el escritor Leonardo, presentó un diaporama con 222 imágenes de la vida de Nicolás Roerich y su influencia en las generaciones siguientes.
Su última obra dedicada a los niños con motivo del 33 aniversario del Caserío Olazabal-Martin, titulada: “El sendero esotérico y de paz contado a niños y adolescentes” cerró el acto de las enseñanzas Agni.

Artículo de Pedro Adalid
Leonardo, nos invitaba de un modo vehemente, a tomar medidas y proteger a los niños construyendo una paz duradera alrededor de ellos.
Ya entrada la noche del domingo una cena fraternal dio paso al intercambio de vivencias, risas, y experiencias, mientras en el jardín Roerich el cielo estrellado mostraba la constelación de Orión, recordando al ser humano que provenimos de las mismas, y que debemos cuidar este planeta azul que nos da la oportunidad de crecer y vivir experiencias tan maravillosas como éstas.
Recordemos, dijo Leo con su nueva obra en la mano, que los niños, son la futura herencia de la humanidad. Los niños no se tocan, los niños no son invisibles, a los niños no se les bombardea.
La Cultura de la Paz y su fortaleza sagrada forman parte del corazón de cada niño y de cada niña en el mundo.
“La Paz es el camino de la Belleza, la Verdad y la Vida”. ADA Roerich


















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