RECUPERAR UN ORIGEN OLVIDADO

Enrique Fernández Orfila regresa a Menorca 56 años después de dejar atrás un mundo que sentía cómo se le quedaba pequeño.

Quizás porque cuando uno se vuelve viejo ve como le invade la añoranza, en un último intento por recuperar algo de una vida que ya se adivina caduca, a menudo se oye el dicho popular de “roda el món i torna al born”. Algo debe haber de cierto en todo ello, cuando alguien, después de muchos años sin interés alguno por volver a su lugar de nacimiento, intenta reencontrarse con sus orígenes. Enrique Fernández Orfila se ha decidido a regresar a Maó (Mahón) 56 años después de haber abandonado esta isla en la que él mismo dice que “siempre me sentí como metido dentro de una caja”.

 

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Historia de un Diario Oculto

Convertido en un privilegiado jubilado, a sus 77 años está decidido a vivir a caballo entre Maó y Houston (Estados Unidos), donde trabajó los últimos cinco años de su vida profesional. Ahora, en el momento del reencuentro, superado el miedo al regreso, a los fantasmas que dejó atrás cuando se fue, “incluso la isla me parece más grande de lo que creía, porque esta España no tiene nada que ver con la que yo conocí”.

Maestro que nunca ejerció, tras estudiar en Palma, dio el salto a Barcelona, donde finalizada la guerra civil reorientó su vida, entró en la Universidad y convertido en químico montó una pequeña fábrica, tuvo una amarga experiencia matrimonial que acabó fracasando y de la que lo único que le queda es un hijo. Pero vivir sin libertad para Enrique Fernández, a pesar de que nunca se metió en política, no era vivir.

INDIA.

Su interés por temas trascendentales le llevó a la India a los 37 años, contratado por la compañía química inglesa ICI y, tras pasar un año en las montañas con los yoguis, se instaló en una casa cercana a la playa en Madrás. De una India multirracial con numerosas costumbres y religiones totalmente diferentes conviviendo, este mahonés que se educó teniendo por buena solo la forma de vida que le rodeaba, aprendió sobre todo que hay algo muy importante en la convivencia entre los seres humanos, algo tan básico como la tolerancia.

En los 25 años que pasó en la India, Enrique Fernández apenas tenía referencias válidas de la vida en España, quizás por eso seguía pesando tanto en él la imagen de un país de posguerra. Sin embargo, recuerda con especial cariño la visita de los Reyes de España a la India, cuando todavía eran Príncipes. “Un amigo del Cuerpo Diplomático me invitó a la recepción en Madrás, yo estaba en la segunda fila esperando a que bajaran del avión y se debía notar que era español, porque el Rey vino directamente a saludarme a mí, y aun siendo un acto protocolario, recuerdo que bromeamos”.

El calor en la India puede hacerse insoportable, con temperaturas que alcanzan fácilmente más de 40 grados, y con el paso de los años el cuerpo de Enrique Fernández ya no aguantaba como antes el clima de Madrás y decidió cambiar de aires.

ESTADOS UNIDOS

Editado por SoldeSol

El Maestro

En una muestra más de osadía, con 62 años se presentó en Chicago dispuesto a iniciar una nueva vida, pero huyendo del calor de la India buscó el otro extremo y el frío de Chicago se le hizo insoportable, por lo que cinco años después se trasladó a Houston, donde concluyó su vida profesional, siempre dedicado a su labor de químico.

Ahora, dispuesto a disfrutar de sus ahorros “que han sido más en 10 años en Estados Unidos que en 25 en la India”, con una autocaravana se dedica a recorrer Centroamérica y el sur de Norteamérica, afición que ahora piensa alternar con sus estancias en Menorca.

Toda una vida llena de anécdotas y experiencias que han marcado el paso de un mahonés, nacido en la calle Virgen de Gracia, por un mundo que intuía se le quedaba pequeño y que Enrique Fernández se ha apresurado a reflejar en un libro autobiográfico que ya está en manos de una editorial.

Ese libro ha sido publicado por su amigo Leonardo.