Desde la antigüedad hasta ahora encontramos numerosos textos, que nos hablan desde todas las perspectivas posibles de lo que representa el sendero para el ser humano.
Si tuviéramos que definirlo de una manera sencilla diríamos que el sendero es el medio para lograr algo, como el que realiza una excursión por la montaña para llegar a la cima y desde allí contemplar una visión diferente del valle además de respirar mucho mejor.
Pero para que un ser humano dé sus primeros pasos en el sendero, antes tendrá que purificar los tres vehículos de su personalidad, física, emocional y mental.
En la época que vivimos hay muchos símbolos que se han puesto de actualidad, como pueden ser los laberintos, los mandalas, el Ba Gua, todos ellos tienen un hilo conductor, representan el viaje de la vida, en el taoismo se piensa que la travesía es en zigzag, mientras que en el budismo se lo ve como un círculo o espiral que culmina en el centro. Los laberintos son interesantes piezas de geometría con siete senderos anulares que giran tanto hacia adelante como hacia atrás en el interior de los cuartos creados por una cruz central original.
El laberinto más conocido es el que construyó Dédalo por encargo del rey Minos de Creta, que servía como prisión para el Minotauro, una criatura mitad toro mitad hombre, al que Teseo vence guiado por el hilo de Ariadna.
Todos estos símbolos tienen distintos niveles que representan el proceso interno de un ser humano a lo largo de distintas existencias. Parte de un punto que lo va llevando por distintos caminos y encrucijadas, en ocasiones se encuentra sin salida y debe volver a retroceder al punto de partida, teniendo que tomar otra dirección. Así, con ensayo y error, va disciplinando su cuerpo controlando sus emociones y trabajando su mente.
Debe integrar sus experiencias, si no lo hace actuará bajo las mismas pautas hasta que comprenda las enseñanzas que se le presentan y la manera de superarlas, dejando ir su naturaleza animal para ir convirtiéndose en un hombre.
La travesía de la vida de un ser humano está llena de complicaciones, dolor, aflicción, tensión, con la única finalidad de despertar.
Una vez que se ha despertado, es entonces cuando se entra en el sendero, pues éste está despejado y la triple personalidad está receptiva a una esfera superior de comprensión y consciencia. En ese momento, el ser humano está seguro de que la vida tiene en verdad un sentido último.
Y entonces se entra en una nueva fase de la existencia humana.
Un ser humano siempre está en eterno desarrollo, en eterna evolución, siendo digno de admiración y ternura.

19 de mayo 2010.
Luna creciente.
BEATRIZ