Archivos de Categoría: Blog

Viaje a la ciudad de Nueva York

Nikola Tesla 1904 artMi tercer viaje a la ciudad de Nueva York

 

Verano de 2013

  Empieza el gozo. Estoy en Nueva York, ciudad envejecida de calles tostadas por el clima y las heridas. Con sus edificios hieráticos que esconden vida, trabajo y sueños. Crisol donde se mezclan las auras de distintas razas.   Grandes ríos de taxis amarillos cruzan sus avenidas cargados de prisas y encargos. ¡Lléveme al Master Building donde los sueños de Roerich fueron rotos! O mejor aún, diríjase al Museo Nicolás Roerich donde el tiempo parece haberse detenido.   Y una vez embelesado

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Lecturas de las cartas de Helena Roerich…

Lecturas de las obras de Helena Roerich y del Agni-Yoga
 (Todos los domingos primeros de mes de 5 a 9 de la tarde)
 Casa de Exposiciones Roerich
Cartas de Helena Roerich Tomo I (1929-1938)

  Sobre la depresión en el caminar por el sendero de la vida:   Extracto de la carta: 2 de junio de 1934  

Me dices que estás cansado, que estás luchando contra la depresión y que no estás seguro si la vas a conquistar. ¡Por supuesto que lo harás! Recuerda que estos ataques de melancolía no siempre vienen de nuestro interior sino que, con frecuencia son el resultado de las tensiones sin precedentes en la atmósfera que nos rodea. Tan pronto como cambien las corrientes, esos estados de ánimo deberían cambiar.

Tú estás en lo cierto cuando escribes que “un guerrero abrumado puede esperar recibir una ayuda inesperada y milagrosa.” Sin embargo, tú deberías permitir que este maravilloso Poder juzgue cuando pueda llegar. Con frecuencia, hemos estado en las circunstancias más difíciles y hemos pensado que no íbamos ser capaces de soportarlo. Cuando ya habíamos agotado todos nuestros recursos, luego de un continuo sufrimiento, esa ayuda llegó de la manera más inesperada.

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La Consagración de la Primavera

A PROPÓSITO DE LA CONSAGRACIÓN DE LA PRIMAVERA

  El pasado 29 de mayo supuso el centenario de la premiere de La Consagración de la Primavera en el teatro parisino Des Champs Elysées, con libreto de Igor Stravinski, coreografía de Nijinsky para los Ballets Rusos de Diaguilev, dirección de orquesta de Pierre Monteux, así como decorados y vestuario de Nicolás Roerich.

Su inauguración supuso un auténtico escándalo en el ámbito cultural de París por su apuesta renovadora y experimental ante un público de gustos más conservadores, a excepción de ciertas figuras de la vanguardia cultural, que se situaban en los palcos, como Debussy, Ravel, Picasso, Jean Cocteau y Coco Chanel, entre otros.

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“COMUNIDAD, para una Nueva Era”

Presentación de la obra “COMUNIDAD, para una Nueva Era”

(Entiéndase por Comunidad también a la Sociedad y a los diversos Grupos de Servicio)

Muchos son los llamados a la colaboración pero pocos son los que atienden a la llamada. Consecuentemente casi siempre cae todo el peso en la misma persona, ¡la que tiene una entrega total al Servicio Espiritual!

Hay que entender que el Plan o la obra de editar libros espirituales ha de ser financiada por aquellos que se encuentran en el Sendero, o que tienen una afinidad con él, no por foráneos que nada entienden sobre el tema. Como dice la obra que estamos presentando y que sale a la luz por primera vez en España:

 

       “La cooperación debe estar basada en reglas sensatas… Algunos sueñan con arrojarse a los pies de los Instructores, pero en cambio no se atreven a ir con Ellos a la batalla…Es necesario esforzarse hacia lo más elevado, hacia lo absoluto”…

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El Mini-Balneario de Ereño (Bedia)

El Mini-Balneario de Ereño (Bedia) en la novela de “La Colina de Laurel” de Leonardo Olazabal. La madre y el padre bajarían andando hasta el balneario de aguas sulfurosas (Uratza) conocido como bañu-etxe (casa de baños) junto al río Lekubaso («lugar del bosque») a las faldas de Ereño… …

Desde hace unos años se hallaba cerrado al público, ya que se había convertido en un «lugar de encuentros», donde ciertos señoritos de la ciudad se hacían los encontradizos con sus amantes… Desde aquí cogerían un carro que les llevaría con los bultos de viaje hasta el pueblo y de éste al tranvía para dirigirse a la ciudad de Bilbao.

Los abuelos Esperanza y Antonio se harían compañía. Él apenas alcanzaba a dar de comer a los animales de la granja; lo hacía con paso pausado, protegiendo su abdomen y riñones con una larga faja negra que tenía más de seis metros de longitud y que la abuela enrollaba, mientras él daba vueltas, con sumo cuidado a su alrededor.

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