Cuadro de Helena en el ICR

Helena Roerich Svetoslav Roerich, 1937 (India). Museo-Centro Internacional Roerich, Moscú.

La Sra. Lyudmila V. Shaposhnikova ha hecho posible que una pintura de Svetoslav Roerich en la que retrataba a su madre Helena se salvara de su deterioro total. Esta es la increíble historia: La Sra. Shaposhnikova, administradora del patrimonio de la familia Roerich de la India en Rusia, contó cómo este retrato había sufrido los rigores de la humedad y del tiempo estando almacenado con otros objetos Roerich en la India. A pesar de su deplorable estado (tal era el deterioro del lienzo que se decía que estaba perdido) la Sra. Shaposhnikova decidió traerlo a Moscú.

La pintura fue creada en 1937 en la finca de los Roerich en Kullu (Norte de India), donde la familia se estableció después de finalizada la expedición al Asia Central. En esa época, Helena escribió a uno de sus amigos: “…a mí realmente no me gusta actuar o posar para retratos o fotos, salvo en la infancia, de ahí que éstas sean casi inexistentes, a excepción de dos o tres tomadas por la fuerza. Recuerdo el retrato de Serov no muy exitoso por cierto, y ahora está en una colección privada en Inglaterra. Hace dos o tres años, el Gran Maestro dijo a mi hijo Sveti -comienza a pintar un retrato de tu madre- y yo ahora ¡tengo que encontrar el tiempo necesario para posar! Cuando esté listo, haré una foto y te la envío…”

En una carta a Catherine Campbell (K. Kempbell-Stibbe) del 26 de agosto de 1937 Svetoslav escribió: “Es casi imposible conseguir que mi madre pose, pero cuando se pone a ello, lo hace perfectamente.” Svetoslav Roerich logró reflejar toda la profundidad de la personalidad de Helena, mostrando su sutil mundo espiritual.

Esta pintura se hubiera perdido si el ICR no se hubiera implicado firmemente en rescatarla. De hecho el deterioro y la naturaleza de los daños eran tan significativos que desde el principio no había certeza de que el retrato se pudiera restaurar. Numerosas consultas con los principales restauradores de Moscú no tuvieron ningún resultado positivo. Sólo en el año 2008, surgió la técnica y la persona adecuada para que se pudiera afrontar este complicado caso. Se propuso la restauración, brillantemente acertada, a la restauradora de lujo la Sra. Margarita Nikolaevna Alexeeva. Fue un trabajo duro. Durante el proceso de restauración surgían cada vez nuevos problemas. Sólo para reforzar el lienzo supuso dos años. De acuerdo a los expertos más profesionales, la reparación de dicho retrato suponía una gran y pesada labor, y algunos de los mejores restauradores no se atrevían a emprenderlo. Con la respiración contenida, el público escuchaba las palabras de la Directora General del ICR, la Sra. Shaposhnikova, y esperaban el momento de ver el retrato finalizado, tras proyectarse unas diapositivas del proceso de restauración. Finalmente los participantes de aquella memorable noche rusa, vieron la deslumbrante imagen de esta destacada mujer espiritual, Helena Roerich. Un retrato que ahora tiene su legítimo lugar en la colección permanente del Museo ICR de Moscú. (Museo que ha concedido a Leonardo Olazabal una copia y el permiso para su exposición).

El “Día del Maestro” fue el elegido para presentar el lienzo casi perdido del retrato de Helena Roerich, pintado por su hijo – Svetoslav Roerich. Esta obra maestra después de 70 años, se presentaba ante el público tras un trabajo delicado de restauración muy compleja. Al final de aquella memorable tarde la Sra. Shaposhnikova, entre los aplausos de la audiencia, entregó a la restauradora Margarita N. Alexeeva, la medalla conmemorativa de Helena Roerich y un diploma, como muestra de agradecimiento por su gran trabajo.

(ICR Moscú) No cabe duda de que cuando Nicolás Roerich dijo que en el futuro, la energía femenina o una mujer, haría lo indecible por defender su Herencia, Filosofía y la Bandera de la Paz en todo el Mundo, esa mujer es hoy ¡la Sra. Lyudmila V. Shaposhnikova!

Leonardo Olazabal Amaral