om5NICOLAS K. ROERICH
Su sueño, para el que se había preparado durante tanto tiempo, se hacía realidad

NICOLAS K. ROERICH
La voz de la paz, de la belleza y del pensamiento iluminado

A principios de los años veinte, aún quedaban rincones a lo largo del planeta que explorar, en particular en el Asia Central. Más allá de la conocida Ruta de la Seda, territorios ignotos y no menos peligrosos, fueron recorridos por los Roerich sin más ayuda que una brújula y el GPS de la intuición. Atravesar el Asia Central era el objetivo de Nicolas, Helena y de uno de sus hijos. Se trataba de George, al que llamaban Yuri, que en aquel entonces contaba con 22 años y era un excelente jinete, además de un innato estratega. Él conocía bien las destrezas tácticas, pues había estudiado en el Departamento Militar de la Universidad de París, además de La Sorbona, y anteriormente en Harvard, en Estados Unidos. Por ello, estaba a cargo de la seguridad de la caravana, la cual y gracias a su inteligencia y valor, pudieron defenderse del ataque de feroces bandidos. Más tarde, Yuri se convertiría en un gran orientalista, que antes del viaje ya hablaba numerosas lenguas europeas y asiáticas, además del sánscrito y el palí, que dominaba a la perfección, lo que hizo casi innecesario contratar intérpretes en los lugares de destino.

Ellos partieron de Francia en el barco a vapor “Macedonia”, y el 2 de diciembre de 1923, llegaron al puerto de la Bahía de Bombay. Su sueño, para el que se habían preparado durante tanto tiempo, se hacía realidad. Luego vino, tras recorrer diferentes lugares de India, los preparativos de la expedición, instalándose definitivamente en la ciudad de Darjeeling, en el Himalaya, lugar de inicio del gran viaje. De aquí pasarían a Sikkim y luego a Cachemira, donde escogerían los mejores caballos, guías y porteadores, para cubrir la primera etapa.

Del libro “El Corazón de Asia”. Ediciones S.R., de Nicolas Roerich.