Llevo algo más de 40 años hablando de la figura de Nicolás Roerich y a día de hoy sigo descubriendo nuevas informaciones e historias acerca de su vida y propósitos. Y esto se suma al de su familia, mujer e hijos. Tal es la magnitud de sus descubrimientos y creaciones. Pero hoy quiero, en el 87 Aniversario del Pacto, hacer un apunte sobre el mismo. 

EL PACTO ROERICH POR LA PAZ Y LA CULTURA, AÑO 1935

La Bandera de la Paz y de la Cultura fue propuesta por Nicolás Roerich a la Sociedad de Naciones, como emblema con la finalidad de proteger los tesoros culturales que el genio de la humanidad ha producido a lo largo del tiempo.

Hoy día está reconocida a nivel oficial por medio de acuerdos internacionales, firmados actualmente por más de 90 países.

Nicolás Roerich estipuló que las instituciones educativas, artísticas, religiosas y científicas, al igual que todos los lugares de importancia cultural, como museos, iglesias, edificios históricos artísticos, y bibliotecas, sean considerados y respetados por todas las naciones en tiempos de guerra y paz. Cosa que en la actualidad no se hace como estamos viendo cada día en los medios informativos.

El 15 de Abril de 1935 este Pacto fue firmado en la Casa Blanca, Washington, en presencia del Presidente Franklin D. Roosevelt, por 21 gobiernos de América. Más tarde sirvió de documento base para la redacción de la «Convención de la Unesco para la protección de los bienes culturales en caso de conflicto armado», firmado en La Haya, el 14 de Mayo de 1954.

El hombre, el género humano, tiene como meta el ascenso evolutivo y en su creatividad tiene derecho a la protección de todo su conocimiento, valores humanos y creaciones. Quien diga lo contrario no es humano.

La familia Roerich

    Es tal la abundancia de información, tanto pictórica como escrita, dejada a las siguientes generaciones, que en su prosa se hace difícil de entender si uno no tiene una verdadera formación esotérica en el tema. Por ello no es extraño encontrarte con interpretaciones llenas de infantilismo o superstición sobre su mensaje y vida.

Los Roerich, recogieron el saber de su época y lo más significativo de la Sabiduría Oriental, que unido a la recopilación de los mitos y leyendas de todos los tiempos y los textos de la teosofía, recrearon un nuevo amanecer con el beneplácito de la Hermandad Blanca. Una Hermandad Shambálica que no tiene sede física ni representante oficial alguno, salvo unos pocos iluminados que hacen su trabajo por el mundo de una forma discreta y en un nivel mental que no siempre tiene nada que ver con las emociones o sentimientos. Por otro lado somos millones de personas de Buena Voluntad en todo el mundo que buscamos la paz, la libertad y la curación del planeta Tierra y sus reinos mineral, vegetal y animal.

Como vemos, desgraciadamente a día de hoy, no podemos decir que la llamada bandera “Pax-Cultura” ondee en los edificios a proteger en ninguno de los de 50 conflictos que hay en el mundo.

Del Este al Oeste y del Norte al Sur, aún no se ha establecido una corriente simpática de energía que apoye con seriedad este Pacto por la Paz y la Cultura. Es evidente que debe tratarse de una cuestión de revelación para la cual la humanidad aún no está preparada, y así nos va. Pero el gran cambio está ahí. Todo va muy rápido hacia el Gran Cónclave Shambálico, de Badari Vana del año 2025, con su contundente fuerza liberadora –en todos los sentidos- en los cinco años siguientes.

Hacen falta Agni Yoguis, hombres y mujeres de fuego, activos sobre todo en las altas esferas de la vida social. Gente despierta que sienta un gran amor por la humanidad, y con la capacidad personal necesaria para el crecimiento espiritual.

La contribución de la Familia Roerich en el pasado siglo, hacia la importancia del núcleo familiar, la educación en el arte, en la belleza y en la filosofía cósmica de la evolución, presidida por una Ética Viva, hace que se diluya toda corrupción, fealdad y manipulación de cualquier tipo y origen. Pero hay que ponerla en práctica a través de Fundaciones, Corporaciones, Reuniones de grupos, y Congresos.

Desde la tranquilidad y la serenidad del Aula de la Naturaleza “Chintamani” el 3 de abril, con la entrada de la primavera, izamos de nuevo la Bandera de la Paz en su vigésima quinta vez en el jardín Roerich de las montañas de Ereño, Bedia, Bizkaia. ¡¡¡Paz, paz, paz, para toda la Tierra y sus habitantes!!!

Leonardo Olazabal A.

Presidente de la Asoc. ADA

Formador Psicoespiritual

Escritor