Leonardo Olazabal Amaral

Leonardo Olazabal Amaral. Años 70 del pasado siglo

La práctica del Za-zen (meditación) en los años 70 (aún no tenía la mayoría de edad) me llevó muy pronto a entender la vida y sus retos. Me di cuenta de que para ganar no necesariamente hay que llegar el primero, sino valorar cada momento como algo único.

La enseñanza de Shámbala, a través de las Escuelas de pensamiento arcano enraizadas en distintas parte del Globo, te hace más íntegro y seguro de ti mismo. Aceptar con ecuanimidad las dificultades, los imprevistos, la enfermedad, así como la salud, la buena suerte y los éxitos, es el camino y la actitud adecuada. He aprendido que todo es relativo y efímero en la vida y por ello amo la belleza por estar siempre presente.

En los años 70 conocí la radiestesia, la radiónica, la metapsíquica, el budismo zen, el Raja Yoga de Patañjali, y el Agni Yoga de la familia Roerich. Hoy, 50 años después, rindo homenaje a la luz que me guía y a mis creaciones literarias, que son 12 libros míos y 8 libros de otros autores desconocidos.

En el año 1978 abrí el “Centro de Meditación y Síntesis Darjeeling”, donde aleccioné a varios cientos de alumnos sobre la manera de sentirse mejor cada día y la actitud correcta para obtener la confianza interior. Como estímulo y enseñanza propia he publicado más de 100 boletines de filosofía yoga, y numerosos folletos informativos. He dado numerosas conferencias abarcando distintos temas de la Nueva Era. Sí, son cinco décadas reflejadas en gran parte en mis obras literarias, en los artículos de mi web y en mi canal de vídeos que ascienden a más de 60.

Y tras explorar todos estos años tanto el mundo visible como el invisible, hoy me sigo quedando con la misma alegría interior que percibí y experimenté el primer día que empecé a hacer meditación. Entonces se abrió para mí un caudal inmenso de tesoros internos que ya presentía, y que aguardaban salir con la plena satisfacción de saber que había descubierto un camino lleno de Belleza, de Luz y Conocimientos verdaderos. Y hoy sigo compartiéndolo desde mi humilde Shangri-La de la montaña. ¿Se puede pedir más?

Con el sol en mi signo zodiacal me quedo con la satisfacción de haber plantado -sin descanso- tantas semillas en todo este tiempo, y a la vez compartiendo la alegría renovada junto a las sonrisas de aquellos que entienden mi mensaje.

Video: https://youtu.be/KugBnVBq-T8