LA BENDITA PAZ

En este día de ansiosa paz compartida
este día en que la concordia es anhelada
una reflexión os dejo de manera sentida
pues quiero ver esta Tierra apaciguada.

De poco sirve esa contienda inmoderada
que tantas vidas erróneamente sacrifica
el hombre en su arrogancia poco claudica
sólo persiste en ver la razón exasperada.

He aquí la bandera de la paz enarbolada
clamando ver en los hombres la armonía
cantando con ellos esa fraterna melodía
uniendo su brazos en una ronda soñada.

La voluntad es égida que guarda protegida
esa calma que requiere la vida confortada
no para agredir Dios nos puso en esta vida
sí para amar Él dejó su sangre derramada.

Que callen las metrallas su bulla desalmada
que apaguen las bombas su estridente ruido
que el pertrecho en el fuego sea consumido
y que la dicha aflore una sonrisa renovada.

Las amenazantes ojivas hoy carecen de sentido
pues su detono sería el cruel final de la jornada
el átomo es un fuego que el hombre no ha sabido
manipular consciente y en una forma controlada.

Con cuánta torpeza nuestra ciencia hoy trabaja
para dejar este planeta por la ceniza consumido
no fue para esto que Dios la vida hubo concebido
basta ya o mañana el lodo será nuestra mortaja.

Sembrad hoy en vuestro corazón la tolerancia
y dejad que germine la viva simiente del perdón
cada que cultivamos la paz ofrendamos oración
y de esa flor amorosa sentiremos su fragancia.

Guardad pues en lo más recóndito de vuestro ser
esta bandera con sus tres esferas tan radiantes
pensamiento, palabra y acción están equidistantes
Padre, Hijo y Espíritu Santo actuando por doquier.

Mauricio Bernal Restrepo.
Bogotá, Colombia.