eticaTodo ser humano tiene un poder oculto, un poder que debe ser desplegado en toda ocasión y circunstancias. Todos tenemos una percepción interior que va más allá de los sentidos. Los límites psicológicos se están rompiendo y un nuevo impulso se está abriendo en la actual civilización. Ese impulso es la Ética Viva, la educación basada en los descubrimientos cósmicos.

Muchas veces en la vida hay que aparecer como lo que no se es. Se priva al vecino de la realidad genuina de nuestra manera de ser. Sin embargo, esta táctica de camuflaje hoy día ya no es deseable. El ser humano ha crecido en conciencia. Piensa globalmente y actúa localmente. Y lo que se valora es la honestidad, la profesionalidad y el buen hacer. Ética Viva significa no crear confusas expectativas, ni agradar exageradamente. Se trata de ser eficaz sin llegar a ser arrogante, ni excesivamente complaciente. Evitar ser pasivo o demasiado rígido, tratando de adaptarse a cualquier situación como el río lo hace a las orillas y curvas que encuentra en su camino. El excesivo entusiasmo o la inquietud llevan al error. La aplicación de la ecuanimidad en todo es igual a la caña de bambú, que cede su verticalidad sin resistencia a la tormenta de viento, dejándose mecer en todas las direcciones hasta llegar a tocar el suelo, para luego tras volver la calma, incorporarse sin dificultad y sin haber sufrido daño alguno, permaneciendo más fuerte que al principio.
Todo ser humano tiene un poder oculto, un poder que debe ser desplegado en toda ocasión y circunstancias, para llevar a cabo una acción positiva. No hay mayor paz que disfrutar de un trabajo bien hecho, y si además lo puedes compartir en armonía, lejos de la atmósfera polucionada de la envidia, el egoísmo y el resentimiento, entonces la alegría se convertirá en dicha interior, y eso alimentará el alma y llenará de gozo el espíritu haciendo de tu aura un escudo invencible.
No puede haber Ética Viva si no hay serenidad en la mente. Una disciplina mental, como la que surge de la práctica de la meditación, es altamente beneficiosa. Si esto no fuera posible, es suficiente con mantener cada día la simple actitud de comunicar verdadera sinceridad, comprendiendo que la violencia, los roces o la agresividad, por su propia naturaleza, sólo traen infortunio y una cascada de futuras dificultades al que la provoca.
No basta con las buenas intenciones, hay que ser creativo y eficaz ya mismo, y para eso hay que crecer. Hay que desarrollarse interiormente. Los juicios emocionales y los pensamientos incontrolados a los que nos vemos abocados, colorean las percepciones dando lugar a equívocos y malos entendidos que terminan por desequilibrar nuestro poder personal. Por ello, debemos buscar un espacio donde infundir nueva vida a nuestras acciones y metas. Ideas frescas que inspiren y regeneren la energía, tanto de uno mismo, como de la empresa o del profesional. Obrando así, el corazón se volverá ligero, alegre y libre, lo que es de desear, en una época de tantos infartos y muertes súbitas en la mesa de trabajo y en el deporte.

Del libro “Semillas Blancas para la Paz”. Ediciones S.R., de Leonardo Olazabal Amaral.