Ayuda del otro lado / Los tentáculos de la Bestia

Por RAI

AYUDA DEL OTRO LADO

  En la reunión siguiente, una vez juntos y tras degustar un té y café con dulces, el abogado extrajo de su maletín una gran cantidad de dinero con su correspondiente recibo. Se trataba de la venta de dos de los tres diamantes materializados por Juliette, y dijo:

–Con esto podréis afrontar todas las deudas del banco y a la vez podréis hacer alguna reforma en el hotel.

Colette y René se miraron agradecidos:

–Además, podremos agrandar la cocina y arreglar algunas de las habitaciones. Hemos pensado quitar el cartel del hotel, para no llamar la atención, y usar varias de las habitaciones para niños sin hogar, y habilitar otras para que las usen tres matrimonios con sus familias. A una de ellas la conocemos, a otras no, pero todas colaborarán con la casa. Haremos todo lo que podamos por darles de comer, y repartir alimentos entre los más necesitados, –dijo entusiasmada Colette.

René añadió: –Prepararemos un almacén adecuado para guardar harina de trigo y centeno, arroz, sal, azúcar, tocino, leche, galletas y otros víveres, y así ayudar al máximo número de personas.

–Eso está bien –dijeron todos. El abogado Didier comentó:

–Antes de que me preguntéis por el tercer diamante os diré que tal y como me dijo Juliette, lo he guardado en la caja fuerte de mi despacho. Más adelante lo cambiaremos por dinero en el lugar que lo he hecho ahora, un conocido barrio de judíos de París (tan solo unos pocos años después el barrio quedó totalmente dañado por el régimen nazi en lo que se llamó Viento Primaveral. Una persecución en la que colaborarían altos funcionarios franceses).

Entró en conversación Juliette, que lucía un collar de piedras negras. Una de ellas tenía unas suaves y finas inscripciones doradas, casi imperceptibles, dedicadas al planeta Júpiter.

–No os preocupéis por la procedencia de la materialización de los diamantes, ya que nada viene de la nada. He obtenido el permiso de los espíritus para extraerlos de la caja fuerte de un banco en el que hay cientos de pequeñas cajas en su Cámara de custodia. Cajas en una zona acorazada que contienen los tesoros de las fortunas de este país. Una de éstas, contiene 15 diamantes en una bolsita de terciopelo negro. Pertenecieron a un judío que falleció en la Primera Guerra Mundial, y que no tiene descendientes. Nadie sabe de la existencia de esa bolsa, ni siquiera el propio banco. Su custodia fue abonada por 50 años. Muchas de estas cajas quedan huérfanas, sobre todo con los conflictos armados, para mayor riqueza de… –Juliette, tosió suavemente sobre su pañuelo y añadió:

–Insisto, nadie sabe la cantidad de diamantes que hay. Y nadie los va a echar en falta. Hay muchos y distintos tesoros repartidos por el mundo a disposición de los espíritus guardianes, para momentos puntuales.

Armand, el librero, ya había leído en sus libros de ocultismo acerca de la materialización, –dijo:

–De vez en cuando se dan estos hechos, en particular en la India y en el Tíbet.

Henri, Didier y el matrimonio mayor Colette y René, miraban y escuchaban en silencio, pues ya habían visto otros fenómenos muy interesantes por parte de su amiga la médium. En cierta ocasión ella trajo un espejo de cobre perteneciente al Antiguo Egipto, propiedad de una amiga suya. Tras la sesión de concentración surgió del espejo una leve niebla azul, y acto seguido todos los allí presentes oyeron los sonidos de unos platillos metálicos y de un arpa o lira. Sonidos que parecía venir de muy lejos y por todos los lados de la habitación, para acto seguido desaparecer como vino.

Luego Juliette dijo:

–Dicen que hay que tener amigos hasta en el infierno, yo los tengo en el Cielo-Astral. Ahora debemos de meditar ¿estáis listos? Tratemos de descubrir soluciones ante lo que se avecina. Dejadme que haga una nueva exploración psíquica en este sentido.

Y entraron en silencio.

Cuando uno se sumerge en la calma de la meditación y actúa como observador expectante, se abre o se crea un espacio de felicidad.

Ahora eran las velas las que alumbraban mortecinamente el recinto, ya que se procedió a apagar las pequeñas bombillas de 125 voltios. A veces su tintineo del ir y venir la luz, molestaba. Mientras que la llamita de las velas creaba el ambiente adecuado para la conexión con los espíritus que ayudan desde el otro lado.

 

LOS TENTÁCULOS DE LA BESTIA

  De pronto, la médium comenzó a hablar y dijo: –Hay unas fuerzas oscuras que buscan la dominación mundial. Más allá de nuestro espacio y tiempo, está viniendo un horrible espectáculo. Algo está naciendo que va a devorar el mundo que conocemos. Se trata de… –titubeó un poco– de algo ponzoñoso, que quiere anular la vida. Veo ejércitos negros, y lo que es peor, muchos franceses colaborando con ellos… ¡con la oscuridad!

Luego hizo una respiración profunda y volvió en sí, aunque tampoco estaba totalmente sumida en el trance. Muchas veces no necesitaba cerrar los ojos para ver lo que luego pronunciaba por su boca. Sólo tenía que concentrarse en una joya brillante depositada sobre la mesa, para desencadenar con ella un torrente de imágenes en su mente. Tal era su poder de concentración.

Esta vez, una copita de anís le aguardaba preparada por René.

Tras recuperarse plenamente, dijo:

–En los próximos años, Francia será ocupada por un ejército negro y diabólico. Portan símbolos extraños –(Luego se supo que algunos de éstos fueron arrebatados del Tíbet, como es la esvástica convertida en un icono de la propaganda nazi).

Después añadió:

–He apartado mi visión de la escena, ya no podía seguir viendo tal locura, muerte y más muerte –balbuceó–, y de pronto su rostro se volvió a mostrar pálido. Entonces Colette preguntó:

–¿Acaso lo divino no nos protege?

Y Juliette contestó:

–Es una lucha que viene de los planos inferiores del astral. El olor a azufre y a un gas pestilente lo impregna todo… y se extiende como corrientes de aire infectando por el norte de Europa, Italia y España.

Armand el librero dijo:

–Para vencerlos, nuestra voluntad debe ser soberana para ellos. No hay que tenerlos miedo, si no ¡nos dominarán!

Y luego añadió:

–Todo cuanto existe en la Tierra tiene su contraparte astral. Esto es un hecho, enseñado por las escuelas ocultas. Lo que ocurre en un plano afecta al otro, y viceversa.

–¿Qué quieres decir? –preguntó Henri (que solía acompañar a su amigo a las conferencias de radiestesia parisinas).

–Pensad y reflexionad acerca de las falsas ideas que conducen al ser humano hacia su propia destrucción.

Tras un silencio, como para que los contertulios asimilen sus palabras, añadió: –Tenemos que desechar los viejos hábitos de pensar. Hay que descubrir la manera de vencer este mal, y sobre todo, descubrir aquellas personas, hombres y mujeres que sean puros. Que trabajen con la luz de nuevas ideas y descubrimientos. Solo así podremos vencer a lo que se avecina.

–Pronto imperará solo una ley… ¡la del miedo! –comentó Juliette.

El abogado Didier dijo: –¿Cómo es posible que muchos individuos se desvíen del amor y se conviertan en amos dominadores? –Y luego con cierta firmeza dijo:

–Quien busca dominar, no son humanos. Ni en lo político, ni en lo social, ni en lo sexual –(Didier, era un gran admirador del modisto Paul Poiret, quien libró a la mujer de los corsés y de toda ropa incómoda llevándola a seguir su propio estilo y a descubrir su propia individualidad. Fue precursor del estilo oriental y el primer modisto en crear un perfume. Organizaba grandes fiestas, así le conoció Didier, hasta que se arruinó. Ahora vivía retirado en la campiña francesa dedicado tan solo a pintar, tras escribir sus memorias unos años antes).

Se produjo un nuevo silencio. Los ojos de Juliette estaban fijos en el tapete de color magenta, y seguido pronunció con voz firme:

–¡Debemos colaborar todos juntos!

–Y por supuesto ¡en secreto! –añadió alguien.

Acto seguido se levantó Colette y encendió la luz eléctrica, de las pocas bombillas que alumbraban aquel cenáculo tan especial. Didier volvió a tomar la palabra: –Mientras Collette y René hacen obras y los cambios pertinentes en su casita-hotel, nosotros viajaremos para buscar esas personas especiales, y nos mantendremos en contacto por teléfono. Quizá sea interesante que hagamos una lista de hermandades, logias y escuelas ocultas, para hablar con ellas y así hacer un frente común. Yo conozco a muchos de sus dirigentes. Buscaremos a gente de buena voluntad que esté en nuestra línea, y todos juntos influir en hacer un frente común, contra esta fuerza que parece crecer cada vez más y que ahora amenaza a nuestro País.

Armand añadió con gran entusiasmo:

–¡Pardiez! Hay que defenderse del mal a través de la Ley de la Verdad Absoluta, que es justa.

–Creo que esas leyes espirituales solo intervienen cuando la llamada invocativa es fuerte y poderosa –Interrumpió Didier.

–Amigo Didier, aunque sólo fuéramos una veintena en toda Francia, la fuente universal invisible y poderosa, nos ayudará. –Luego sentenció–: ¡El centro de la vida es el corazón y no podemos permitir que este corazón sea destruido por una fuerza oscura!

Didier añadió:

–Nos enfrentamos de nuevo a la destrucción social y al genocidio como personas, no cabe duda. Dañan la economía de los países y luego restringen sus libertades. Se trata de algo más que geopolítica. Esto es una megalomanía y un poder social que quieren implantar.

–Bien –dijo alguien– busquemos a esas personas y a las hermandades secretas, y utilicemos la Magia Blanca, la Magia de Dios, y de los secretos del Templo de Salomón y del Antiguo Egipto para vencerla.

A lo que René añadió:

–Napoleón, aun con sus errores, mostró siempre una fuerza vital extraordinaria. ¡Evoquemos esa fuerza Napoleónica y busquemos por toda Francia!

Después Colette vertió en las tazas que tenía ya preparadas un nuevo té y café, que degustaron hasta levantarse la sesión.

Continuará…

LA MUJER QUE ESCUPÍA DIAMANTES – III

La estrella de cinco puntas / Guerra de símbolos: La Cruz de Lorraine (Lorena).

La 2ª Guerra Mundial y París