Nueva reunión en el Petit Hôtel París

Por RAI

Reunidos para comer con los esposos Colette y René –los dueños del hotel– estaban Jolie y Gérard de la casa de Nicolás Flamel. También Juliette (la médium) y una amiga suya.

–Os presento a Madame Nadine (Esperanza) –dijo Juliette.

Nadine, una mujer madura y elegante en los gestos, a la par que sobria en el vestir, sonreía a todos.

–Ella –continuó Juliette– desciende del linaje de las familias de los Châteaux del Loira. Su madre es condesa y su padre fue colaborador de un famoso arquitecto parisino del siglo pasado. Tiene una pequeña colección de antigüedades egipcias, os hablé de ella en cierta ocasión y de su espejo mágico de origen egipcio y muy antiguo ¿os acordáis?

   –Sí, sí –dijo Didier.

Jolie y Gérard no conocían la historia, pero sí a ella.

Acto seguido, Sophie se presentó y también lo hizo Didier.

–Encantada de estar entre un grupo tan selecto –dijo Madame Nadine–. A petición de Juliette he traído el espejo egipcio ya que luego haremos una prueba con él.

–Esto se pone interesante –afirmó René mientras miraba a su esposa Colette.

–¿Dónde están los radiestesistas Armand y Henri? –preguntó Didier.

–Siguen investigando por la región de Bretaña –contestó René, para luego añadir–: Nos llamó por teléfono Armand y nos habló de un laberinto expuesto en una Basílica que conforma el punto focal de un espacio sagrado donde meditar se hace muy fácil, y en el que el péndulo se mueve con avidez arrojando todo tipo de respuestas energéticas.

–¡Caramba! tendrán muchas cosas que contarnos –dijo Didier.

–Desde luego. Al parecer, situándose a la entrada del laberinto dibujado en el suelo, y recorriéndolo lentamente hasta su centro te permite el acceso a un estado interior muy especial. Siguiendo la ruta correcta de navegación (hay laberintos que te llevan a un callejón sin salida o bien te desvían de nuevo hacia el exterior) hace que te desprendas de los errores cometidos en el pasado y te ayuda a identificar lo que haces mal. Cuando llegas al centro real del laberinto algo ocurre en tu psique que despierta todos tus sentidos. Y por lo visto te hace sentirte muy bien. Eso me dijo Armand muy entusiasmado.

Juliette, tomó la palabra.

–Vale, pero ahora vamos a sentarnos en torno a la mesa grande y preparar la vajilla.

[Didier aprovechó para reunirse en otra estancia con los dueños del hotel y con Juliette. Contó los pormenores de la venta del tercer diamante y todo lo vivido en Biarritz. Acto seguido entregó una caja de madera de vinos conteniendo todo el dinero conseguido con la venta. Ahora había que guardarlo bien para seguir dedicándolo básicamente a la obtención de más alimentos, y poder ayudar con ello a numerosas familias y niños durante los siguientes meses. Ya se rumoreaba que pronto ¡París sería libre! Los aliados ingleses, americanos y canadienses se preparaban para una gran ofensiva. Además, las tropas rusas cada vez estrechaban más el cerco sobre Alemania ganando terreno y liberando a varios países del yugo nazi. El Día D se preparaba con el máximo secreto utilizando para ello todo tipo de argucias de guerra].

Una vez en el comedor, el resto del personal ya habían preparado la mesa.

–Os he traído unas botellas de vino de cerca de Burdeos, de las bodegas Château de Pomerol –dijo Didier.

–Ah, lo ideal para tomar con un buen queso –dijo alguien.

–Sí, como el que ha traído Sophie –añadió Didier.

–Mon Dieu! ¡Es fantástico! Ah, quién fue el que dijo: Un francés luchará siempre por su país y por su vino –gritó René.

–Ya lo decía Napoleón: “En las victorias lo merece, y en las derrotas también, para que sean menos las penas de amarguras” –apostilló Didier.

–Jolie y Gérard nos han traído como postre una tarta de cerezas confitadas y pastas, ambas hechas por ellos para tomar a la tarde con el té –dijo Colette.

–Seguro que están hechas con la receta alquímica de Nicolás Flamel –afirmó su esposo René.

Todos rieron, y pasaron a comer. Un rico caldo hecho con los pocos alimentos frescos que había conseguido reunir Nadine, unas legumbres que almacena el hotel, y el queso de Sophie, completaron el pequeño ágape del día, endulzado finalmente con la tarta de cerezas.

Tanto en Inglaterra como en Francia los gobiernos instaban a la población a crear huertos en todos los jardines públicos, e igualmente los Castillos, Palacios y las Casas Señoriales privadas debían de sustituir los grandes jardines por la siembra de alimentos de primera necesidad. Se trataba de los llamados jardines de la guerra o jardines de la victoria.

El lema en Inglaterra era: WAR GARDENS FOR VICTORY.

Y en Francia: PLANTA ALIMENTOS EN TU JARDÍN POR LA VICTORIA.

También las frutas y las hierbas medicinales se recolectaban y se llevaban a los hospitales.

El grupo hablaba de ello e intercambiaban noticias de aquí y de allá.

[Radio París, dirigida por los nazis y colaboradores franceses, lanzaban proclamas de: ¡Inglaterra debe ser destruida! La BBC de Radio Londres, que se emite desde las costas inglesas, gritan desde sus micrófonos: ¡Radio París miente! ¡Radio París no es francesa! A la vez que ocultaban la información de que más de 30 barcos mercantes con suministros de todo tipo habían sido hundidos por los submarinos nazis en tan solo una semana. El océano atlántico era testigo de una tragedia naval y militar sin precedentes.

Poco tiempo después y habiendo conseguido que el matemático británico Alan Turing y su equipo –donde destacó una mujer brillante, Joan Clarke- descifraran los códigos encriptados de la máquina Enigma de los alemanes (la base principal de todas las comunicaciones nazis), hizo que el curso de la guerra diera un cambio total. La marina alemana se dio cuenta de que no podía derrotar a la Marina Real (Royal Navy) británica.

El océano atlántico oculta en sus aguas un cementerio de chatarra oxidada compuesto por convoys marítimos civiles, acorazados, cruceros, portaaviones y destructores, además de submarinos y minas. Más de dos millones de toneladas de hierro y acero mezclado con la sangre de los soldados abatidos y hombres mercantes y pescadores reposan en un olvido total.

Pero en tierra no iba a ser menos y los bombarderos de la Segunda Guerra Mundial, tanto de un bando como del otro y en todos los países implicados, serían los más crueles y carniceros de la historia humana. Morir por fuego amigo o bien muerte de la población civil con el fin de diezmar al enemigo o simplemente de desmoralizar o producir terror es algo que escapa al verdadero entendimiento humano].

¿Cuánto más iba a durar esta locura?

[En el Ocultismo y en el Yoga Esotérico se sabe que la personalidad humana está dotada de tres cuerpos o envolturas: El cuerpo físico-etérico (vital), el cuerpo astral (sede de las emociones bajas y altas), y el cuerpo mental (el intelecto y la intuición). Todos ellos son interdependientes y forman un conjunto junto al alma en los diferentes ciclos de encarnación. La Tierra también tiene estos tres planos o niveles de existencia].

Mientras tanto en India

[En India, la yoguini Mirra Alfassa (La Madre), cada vez que regresaba de los planos sutiles con su cuerpo astral, tras abandonar temporalmente el cuerpo físico en su habitación, y así poder ayudar espiritualmente a multitud de almas en su tránsito al más allá, solía caer agotada a su regreso. Su cuerpo físico presentaba un desgaste energético que le producía una gran fatiga en su sistema endocrino y nervioso. Apoyada en su camastro imploraba desde su habitación con estas palabras:

Mis ojos y sentidos espirituales han percibido la tremenda agonía de todos aquellos que mueren en el fragor de la batalla y en sus escondites y maltrechos hogares, muchas veces sin saber que una bomba les había caído encima o una bala había atravesado su cuerpo. Son terribles las pruebas que ellos pasan.

“Oh Señor, esta tierra gime y sufre; el caos ha hecho de este mundo su morada. La oscuridad es tan grande que solamente Tú puedes disiparla. Ven ¡Manifiéstate!

Madre, veía en su clarividencia, el dolor humano y lo sentía. Por ello solía padecer episodios de una severa e intensa soledad. Está claro, que ser una persona elevada y tener el poder de penetrar más profundamente que nadie en la trama de la vida, supone a la larga una carga y un sufrimiento solo comparable al Calvario padecido por el Maestro Jesús de Galilea].

Cuando la Supraconciencia (Supramente) ejerce su predominio, surge el visionario, el soñador, el idealista. Y éste en función de su capacidad perceptiva, alegre o melancólica, según su grado iniciático, vuela por los planos de la existencia y por los éteres del futuro salvando las voces engañosas y los espejismos propios de cada plano para ver la intimidad y el entramado que forma el DESTINO y así predecir cuál será el acorde armónico de la Victoria.

Se sucede el día en un aura de bienestar que evita por
un momento la angustia que se vive en la calle

Tras la frugal comida y sentados en cómodos sofás, unos y otros se intercambiaban información, mientras un fonógrafo reproducía música clásica.

Didier y Sophie, estaban sentados juntos en un sofá mirándose el uno al otro.

–Como dice el novelista Marcel Proust: Los lazos que nos unen a otra persona solo existen en nuestra mente… –dejó caer Didier, mientras acariciaba los finos dedos de Sophie.

–Eso lo dice porque él mismo se pasó toda su vida recluido en una habitación, debido a que era un enfermo crónico de asma, y su placer consistía en… soñar e imaginar, ya que no podía hacer otra cosa –contestó Sophie.

–Sí, ¡pero gracias a eso escribió su obra maestra! En busca del tiempo perdido, dividida ni más ni menos que en siete partes.

Sophie, se puso más erguida y estirando su cuello dijo:

–¿Quién quiere vivir recluido en una habitación de por vida? Yo quiero ver los amaneceres, oler las flores, la tierra recién mojada, y la hierba recién cortada, sentir la brisa en mi rostro, y…

Didier cortó sus palabras con un suave siseo a la vez que le preguntaba:

–Y ¿si es conmigo?

–Tú, abogado, ¿encerrado en una habitación de por vida conmigo? No, tampoco –y se echó a reír como para sus adentros mientras meneaba su cuello un poco a cada lado en señal de negación.

–¿Cómo? –dijo Didier, incorporándose de su relajada postura y haciendo amago de hacerla cosquillas.

–No, Didier, no te cambio por la libertad de ser una mujer libre, que respira y acaricia las flores y los árboles.

–¡Me parece muy bien! ¡Seré como una flor para ti o mejor aún como un árbol! –Y Didier simuló ser uno de ellos, con los brazos extendidos y moviendo los dedos de las manos en dirección del suelo a la vez que decía–: Mira cómo se mueven las hojas y las ramas ¿no me vas a abrazar?

Sophie, no paraba de reír con las ocurrencias de Didier.

–Qué tonto eres. ¡Pensé que eras un abogado serio!

–De verdad, ¿soy un abogado? A tu lado me olvido de que lo soy –dijo Didier a la vez que besaba cariñosamente una de sus manos.

Los demás amigos entrelazaban las conversaciones unos con otros, excepto Didier y Sophie que no paraban de jugar. Y es que el Amor en París se expresa de una forma tan natural como el respirar.

La tarde

Antes del té convinieron en realizar la meditación grupal. Guiados por la médium Juliette practicaron una visualización conjunta para dinamizar el símbolo de la Cruz de Lorena y de esta manera cargarla de protección y luz para los soldados y la resistencia francesa, además de a los aliados por la causa.

Una plegaría crearía el ambiente mental y espiritual para activar la protección de todos ellos, seguido de la ciudad de París y de toda Francia.

Juliette, dijo: “Toda plegaria sincera es atendida, toda llamada es respondida”.

Nuestros amigos sentados en sillas y con la espalda recta se pusieron a meditar en silencio.

A la luz de las velas y con el olor a incienso Olíbano de Omán, Juliette invocó a los Espíritus de la Luz que estaban dispuestos a ayudar desde el otro lado.

Hacían el alineamiento con la Supraconciencia o el alma y llevaban a cabo la visualización creativa.

Luego finalizaban con una plegaria generada con el poder de lo Supramental que dice así:

¡Oh tú, Rey del Universo! Disuelve las nubes de la guerra.

Absorbe con tus rayos al enemigo de la Luz.

Queremos tu protección y la de todos los que sufren,

ya sean de un bando o del otro.

Queremos tu Amor, tu Bendición y tu Fuerza.

¡Señor de la Paz, ayúdanos!

Casi media hora después y finalizada la meditación, se tomaron un descanso, antes de que Juliette hiciera una sesión mediumnímica para hacer una lectura psíquica.

Madame Nadine comentó:

–El hallazgo de un buen libro puede cambiar el destino de un alma, dijo Marcel Prevost… –hizo una breve pausa y seguido añadió–: pero encontrar un grupo como vosotros es verdaderamente motivador y muy bello.

–Bueno, no es para tanto –dijo Didier, para luego añadir–: Amamos la lectura que expresa belleza, aventura y misterio. El misterio nos atrae, ya que una mente despierta –por su propia naturaleza– busca siempre lo desconocido y lo trascendente.

–Sí lo es –dijo Nadine–, he conocido y conozco a personas que dicen pertenecer a grandes hermandades o fraternidades y sus egos no les caben por la puerta. Son anticuados, tradicionales y duros de corazón. Vosotros en cambio se ve que os respetáis, nadie es más que nadie, y vuestro fervor es más mental que emocional, y eso me gusta. Os quiero dar las gracias por conoceros. Y… no sigo, ya me callo. Gracias.

Las mujeres aplaudieron mientras tocaban su hombro suavemente. Los hombres sonreían complacidos, a fin de cuentas, se trata de eso mismo, de agrupar todas las voces interiores en un solo acorde armónico de tal manera que se manifieste un espíritu victorioso.

El Yogui Sri Aurobindo escribió una vez:

La verdadera habilidad del diablo (la oscuridad o entidades Asúricas) no consiste en adueñarse de la mentira, el odio y la violencia, sembrándola por el mundo como los nazis, sino en coger un trozo de la verdad y deformarla, retorcerla hasta desfigurarla para confundir al hombre.

Los seres negativos aquí mencionados son “asuras”, entidades de sentidos atrofiados y corazón ennegrecido que viven en el bajo astral una existencia siniestra y grotesca, y por ello buscan la menor oportunidad para participar o adueñarse de la mente del cuerpo físico que lo invoca. Estas entidades del bajo astral buscan los vapores del alcohol, las drogas y el sufrimiento. A cambio, dan cierto poder, cierta falsa fuerza, y luego se quedan con los sueños del poseído, lo que termina arruinando a los dos. Las entidades negativas consumen el cerebro hasta convertirlo en un parásito de la noche. Conseguido el objetivo, estas entidades en su desesperación buscan un nuevo cuerpo a poseer ávido de más vapores a absorber. Una sociedad pervertida sin el sentido social de justicia, de la belleza y de la armonía, convierte la existencia es una comedia siniestra y grotesca.

La interpretación que hacen los mandamases del mundo está equivocada. Es verdad que el ser humano se halla ante el umbral de un gran cambio social. El proceso evolutivo así lo indica. Pero lo hace desde el contexto de un orden cósmico-ético, que es expresión de una Sabiduría Cósmica y Divina. Así lo afirma la filosofía de Sri Aurobindo. Y apunta sobre el “ideal ético” cuando dice: Solo el “Orden Cósmico Ético” es el hilo conductor evolutivo, representado en el sentido más pleno como Libertad, Igualdad, Fraternidad y Dignidad, algo propiamente experimentado en la experiencia de los Yogas Superiores, donde se descubre la Unidad Primordial y al verdadero Homo-Ethicus. Por eso la luz divina siempre triunfará.

Continuará…

Lecturas Psíquicas