LEONARDO OLAZABAL

ESCRITOR Y DIRECTOR DEL MUSEO ROERICH ETXEA DE BEDlA

“La novela mezcla las andanzas de una familia desde un caserío de Bedia hasta el Himalaya” Leonardo Olazabal acaba de presentar la novela ‘La Colina de laurel y Kalagiya, el Canto de Shangri-La’ de Ediciones Letra Clara, una obra que arranca con las historias de antaño de las que es protagonista un caserío del siglo XVIII, ubicado en la bella colina de Bedia, Bizkaia.

AINHOA AGIRREGOIKOA “Mi novela presenta los valores genuinos que levantan países y a las almas dormidas”. “La figura de los abuelos y de la mujer protagonizan cada una de las partes de la obra”. BILBAO.

Leonardo Olazabal acaba de editar su séptima obra, que en esta ocasión representa su primera novela. El libro, publicado por Ediciones Letra Clara, mezcla historias de antaño de las que es protagonista su caserío del siglo XVIII, ubicado en Bedia, en un recorrido que va por las localidades vascas de Irún y Bilbao para continuar por Francia, India y China-Tíbet, paisajes todos ellos donde se desarrollan sus personajes. Pero además de escritor, Leonardo es director del Museo Roerich Etxea y presidente de la asociación Cultural no-lucrativa ADA, ambas presentes en el municipio de Bedia desde hace 14 años.

Leonardo, ¿qué nos enseña esta primera novela suya?

Nos enseña la bondad, el amor de los abuelos, la correcta educación, el camino de la evolución transpersonal o espiritual. Nos enseña a amar la vida y a entender que todos somos viajeros de la vida. Y que es difícil recorrerla sin la correcta guía de los padres. En una sociedad que se está desmoronando por el desmantelamiento de nuestro estado de bienestar y los recursos del planeta además de la falta de humanidad, mi novela presenta los valores genuinos que levantan países y a las almas dormidas.

¿Por qué ésta temática y no otra?

Porque estamos en el año 2012, un año de indignados y de caos. Se dice que la maldad y las guerras duermen con un ojo abierto; yo quiero que la gente tenga los dos ojos abiertos, para que no les engañen, les estafen y les llenen de mentiras. Por ello mi novela habla de ternura, de iluminación y sobre todo tranquiliza dándonos una visión más amplia de la vida.

La novela consta de dos partes diferentes. ¿Puede ampliarnos un poco más el contenido?

Sí, la primera parte titulada ‘La Colina de laurel’ está dedicada a la figura de los abuelos, es la historia de un viaje por la vida que se inicia en un ambiente rural en el año 1945, entre las paredes de un caserío del siglo XVIII del País Vasco. Sus protagonistas muestran una exquisita sensibilidad e intuición; lo que les lleva a despertar la fuerza del corazón que les impulsa en dirección de las regiones del Himalaya, la Tierra de las Nieves.

¿Y la segunda?

En la segunda parte titulada ‘Kalagiya, el Canto de Shangri-La’ la obra está dedicada a la mujer en general, pero en particular a la mujer india. Los protagonistas, siendo más maduros, muestran una tenacidad y un temple extraordinarios, no exentos de pasión y gozo por el trabajo bien hecho. Tenían la habilidad y el entrenamiento adecuados para llegar donde se lo propusieran y aportar al mundo una visión de la vida más bella y vibrante, en un ciclo social y humano abocado al materialismo más exacerbado. Llegan incluso más allá, alcanzando las fronteras invisibles que dan paso a las Regiones Sutiles de la mítica Dzam-bha-la (Shámbala), el Lugar de la Paz Perpetua.

Viéndolo así, parece que esta novela y Bedia con sus montañas son el marco ideal para un guión de película. ¿Lo cree usted así?

El caserío protagonista lo adquirí, en estado ruinoso, con mi mujer en el año 1991, y hemos vivido 16 años sin luz eléctrica y con agua de manantial. Aún seguimos sin agua potable del Consorcio, por eso te puedo decir que vivir en un caserío es muy duro, no hay apoyos municipales, pero nosotros estamos orgullosos de haber salvado uno realmente hermoso, y ahora la novela es el homenaje al mismo. Un tributo a la Colina de Laurel donde vivimos cada día nuestro particular Shangri-La que significa “cerca del cielo”.

Ha sido un trabajo muy costosa para el que ha dedicado mucho tiempo.

Comencé el libro en 2002 y lo acabé en 2005. Su publicación ha visto la luz este año 2012, una década después de empezar este proyecto.

¿Por qué ha elegido este género de novela? Mis obras anteriores trataban sobre ciencias no reconocidas, donde exponía mis experiencias como profesor instructor de Raja-Yoga. Ahora he optado por una obra para un público más amplio.

Usted es también propietario del Museo Nicolás Roerich de Bedia.

Sí, junto al caserío tenemos un edificio aparte convertido en Museo Roerich Etxea, dedicado a pintura rusa. Aunque es de carácter privada, llevamos a cabo exposiciones por todo el Estado para dar a conocer esta gran obra.

Deia, sábado 19 de mayo de 2012.  BlZKAlA