Se consiguió llevar la Bandera de la Paz y de la Cultura a los picos más altos del planeta. Se logró izar la Bandera de la Paz y de la Cultura en el Polo Sur. Se llevó la bandera de la Paz a la Estación Espacial Mir gracias a los cosmonautas rusos A.N. Baladin y a Solovyov dando 144 veces la vuelta a la Tierra, todo ello bajo el programa cultural “Espacio-Cultura-Humanidad”.

 

Monumento a la Paz en el jardín Roerich de ADA

Monumento a la Paz en el jardín Roerich de ADA

Fueron muchas las tripulaciones que decidieron trabajar en el Proyecto Espacial Científico y Educativo Internacional de Bandera de la Paz y de la Cultura. Era el año 1997. Su objetivo era convocar a la cooperación bajo la Bandera de la Cultura, en nombre de preservar la vida y la belleza de nuestro planeta. A partir del año 2000 fui invitado en numerosas ocasiones a participar de estas jornadas internacionales en el Museo Roerich de Moscú y siempre salía muy satisfecho de que lo científico, arqueológico artístico y filosófico se dieran de la mano en una síntesis encomiable.

Los seguidores del Profesor Roerich han venido desarrollando muchas cualidades positivas en Rusia… pero ahora parece que todo este entusiasmo se ha apagado.

El cosmonauta participante del proyecto Pavel Vinogradov dijo en aquél entonces: “Levantamos la Bandera de la Paz sobre el planeta para que el espacio de la Cultura expulse para siempre el espacio de la guerra y la enemistad de nuestro planeta ¡Llamamos a la construcción de una nueva cooperación espiritual, científica y artística de todas las personas y pueblos de la Tierra!”

Pues que así sea. Hagamos nuestro este llamamiento y tras la pandemia y otras incertidumbres que nos llegarán en los próximos años… pongámonos a trabajar.

¿Acaso se ha parado nuestra juventud a reflexionar sobre el futuro que les espera?

¡¡¡DISPERSEMOS LAS NUBES!!!

Leonardo