arpa-El logro silencioso de Mujeres que no quisieron ser protagonistas-

  Hoy no tengo estrellas en el cielo de La Colina de Laurel. Tampoco la luna se refleja en el cristal helado de mi ventana, y el búho no ha acudido a ulular a mi balcón como cada noche. Noche fría y silenciosa donde todo parece detenerse…

¡Faltan solo 3 semanas para la Primavera! Es la madrugada del 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer, por ello voy a dedicarlas un artículo.

Tras esta decisión de repente el ambiente se ha vuelto cálido. Las apsaras (bellezas voladoras femeninas a modo de ondinas y hadas) hacen su mágica presencia en el aire y siento la inspiración adecuada para comenzar a escribir.

Te lo dedico a ti, mujer, donde quiera que estés. Me gusta explorar en el mundo de los libros y descubrir cosas que no se conocen. En la literatura, me he encontrado a lo largo de muchos años de investigación, con mujeres extraordinarias. No voy a hablar de mujeres que han pasado a la historia y que son bien conocidas.

Tampoco voy a escribir sobre el movimiento feminista que sin duda han conseguido el reconocimiento de la igualdad de oportunidades y de derechos sin excepción para todas las mujeres. Cada paso dado para que la mujer tenga plena igualdad en el ámbito de estudios, profesional, jurídico y empresarial ha de ser bienvenido y potenciado.

Otra cosa distinta es la pérdida de las cualidades femeninas por imitación a su homólogo el hombre, repitiendo lo peor del mismo, alejándose de la belleza, sensibilidad y maternidad visto no como una servidumbre a su pareja, si no como una cualidad de evolución espiritual. Se hace difícil hablar de un tema cuando éste ha de analizarse desde una visión puramente materialista, lo que no deja de ser una manipulación social. De una sociedad que se descompone día a día envuelta en un torbellino de confusión, robo económico y psicológico.  

En todos los niveles de la sociedad algo se está desmoronando. La falta de ética, la desinformación y la manipulación, se han hecho insostenibles. Con este panorama es natural sentirse desorientados. Por eso les digo a ellas: “la falsa decencia del hombre, que no se convierta en la falsa decencia de la mujer”. No pretendo resignificar la palabra mujer. Tampoco quiero analizar su rol sexual, no me interesa este aspecto. Ni su sometimiento a estructuras patriarcales negándola los derechos mas fundamentales y humanos, como también lo han hecho y lo hacen religiones bien conocidas. Solo quiero profundizar en la noche y en su silencio, reflexionando en torno a la idea de “Mujer”.

Cuando veo a esa mujer ejecutiva, o en el ámbito de la política (que simples llegan a ser algunas de estas últimas ¡por Dios! y encima hay que verlas todos los días en la TV), percibo que no es todo lo que puede llegar a ser. Aún ha de superar muchas cosas, sobre todo así misma, utilizando potencialidades ocultas que son el camino hacia la memoria de la Diosa (Me parece terrible e incomprensible la preparación de “mujeres soldado” entrenadas para matar en las guerras).

Sí, he dicho Diosa ¿Por qué te asusta éste término? Hace varios miles de años y algunos más, en la tierra vivieron multitudes de diosas. Era una época en la que mujeres y hombres vivían en armonía entre ellos y con el poder de la vida. La Madre-Diosa era libre para ejercer sus funciones familiares, sociales y sagradas. Hasta que un día todo esto cambió.

No voy a tratar de lo que pasó ya que sería muy vasto el tema…la aparición de la propiedad privada, las invasiones y la esclavitud como trofeo y mano de obra barata, las religiones monoteístas y un largo etcétera quedando relegada a un mero arquetipo griego.

Miles de años después desde su origen en el Paleolítico la cultura del matriarcado pacifista se convirtió en la cultura del patriarcado. Ahora han llegado los tiempos esperados para el despertar de la Diosa escondida y remontar el vuelo hacia una nueva manifestación e iluminación interior.

¿Para que despertar semejante Diosa? dirán. Sencillamente para no repetir los mismos errores que ha cometido y sigue cometiendo el hombre. Y para despertar juntos el aspecto femenino o lado derecho del cerebro del hombre.

Esta es la verdadera manifestación a favor de la Vida, de la Paz y de la Igualdad. Mujeres, “¡Mirad hacia adelante, hacia la evolución del mundo!”

Por eso decimos: La llamada a la mujer debe ser primero de todo, para cambiarse a sí misma, para que se consagre a la auto-perfección, para la realización de su dignidad, y para su iluminación. Es la energía femenina la que tiene la solución a la crisis social actual, mostrando los valores de la Ética Viva, una Ética que significa acción adecuada, que lleve a recuperar la salud física y psíquica de la humanidad.  

La historia está llena de hombres héroes pero también hay muchas mujeres que fueron grandes heroínas, y en cambio siguen siendo desconocidas para el gran público. No importa en qué campo estas mujeres han desarrollado su heroicidad y valentía, en ciencia, en batallas, en política, en educación, en la literatura, en la medicina, en viajes, en el mundo del arte, como exploradoras, creadoras, en la aventura espacial, o como místicas. En cualquier caso fueron mujeres que desafiaron las normas de la sociedad en las que vivieron.

Lógicamente muchas de ellas pertenecían a una clase elevada, pero otras pertenecían al mundo obrero o a la vida sencilla del campo. Para mí es un gran placer mostraros un poco de estas buscadoras de la verdad y de la cultura luminosa que aportaron.

En particular quiero señalar a una mujer que trabajó, codo con codo con su marido, y que nunca quiso aparecer en primera escena,  siempre se hacía a un lado e incluso huía de ser fotografiada. Ella, como no podía ser de otra manera, consideró que lo único importante era el servicio a la Humanidad.

Me estoy refiriendo a Helena Ivanovna Roerich, esposa del Profesor Nicolás Roerich, y madre de dos hijos, Georges y Svetoslav. Hoy 8 de marzo, hago un merecido homenaje a las mujeres por su valentía y decisión en defensa de sus ideales y de su visión de futuro. Y lo hago a través de aquella que más defendió a las mujeres:  Helena Roerich. Ella solía ser muy contundente.

Decía: “Las miserias que salpican la historia de cada país y cultura desde el pasado hasta el presente se deben fundamentalmente a la ausencia de ética en el corazón, derivado por el mal trato dispensado a la mujer. Humillando a la mujer, se escupe al cielo, y así el hombre se humilla a sí mismo.”              

  Y también: “A toda mujer yo le digo: Despertad los aletargados fuegos ocultos en el fondo de vuestros corazones y haced de este mundo, un mundo bello y un mundo mejor.”

Helena Ivanovna Roerich nació el 13 de febrero de 1879 en San Petersburgo, Rusia. Murió en Kalimpong, región de los Himalayas, en 1955. Fue nieta del famoso mariscal ruso Kutuzov, y sobrina del célebre compositor Mussorgsky.

Desde muy joven, mostró un excelente talento musical y también una fuerte atracción hacia las enseñanzas sagradas de Oriente, de las cuales realizó un amplio estudio.

Grandes discípulas de los Roerich fueron: Sinaida Fosdick, Frances Grant y Catherine Campbell. Todas ellas tenían algo en común: ¡no se consideraban importantes! y ¡no facilitaban que se escribiera sobre ellas! En otro artículo hablaré de estas ejemplares mujeres.

Me viene a la mente el trabajo de Eleanor Roosevelt, de Estados Unidos, quien mantuvo una correspondencia con Helena Roerich. Eleonora, como Primera Dama, utilizó su posición para promover políticas honestas en las que creía de corazón, y que pasaban por condiciones adecuadas de trabajo, un salario mínimo para la  mujer, así como derechos civiles, cuidado de los niños, y un sistema de salud pública.

En definitiva, mujeres que con sus grandes actos y la belleza de su pensamiento iluminado, motivaban a las gentes de su alrededor y al mundo. Si algo nos ha elevado como especie ha sido los grandes hitos marcados por el hombre a lo largo de la Historia. Pero en la lucha por la igualdad de sexos, la mujer rusa del siglo XX merece el trono de la gloria.

Rusia ha contribuido a un elenco de mujeres que merecen ser ofrendadas con los laureles de la gloria universal. Permítanme que cite algunas: H.P. Blavatsky, Polina Dashkova, Morózova, Nadezhda Popova, y ya en la historia de la conquista del espacio, enfrentándose en las misiones más arriesgadas que el ser humano haya realizado nunca, tenemos a Valentina Terechkova, que en el año 1963 se convierte en la primera mujer en viajar al espacio. Después de esto, todas las niñas rusas querían ser cosmonautas.

Tenemos también la primera mujer que habitó una estación espacial, fue la cosmonauta rusa Svetlana Savítskaya. Menciono a otra mujer que admiro mucho, la Coronel Marina Popovich, que es una heroína nacional en Rusia. Tiene más de cien records aeroespaciales, fue piloto de pruebas o prototipos de aviones supersónicos. Ha volado más de 40 tipos de aviones distintos, entre militares y civiles. Ha perseguido y filmado objetos volantes no identificados. Es sobreviviente de seis accidentes  aéreos. Fue la primera mujer en romper la barrera del sonido. Y hoy día sigue  siendo conocida como la Dama del Mig. Es profesora en ciencia aerodinámica, y lo que es mejor, ocupa el cargo de vicepresidenta del Internacional Centro-Museo Roerich de Moscú, como admiradora y seguidora de la filosofía de vida de los Roerich.

También podría mencionar a mujeres como la francesa Alexandra David-Neel, que fue la primera mujer que entró en el Tíbet disfrazada de hombre

¡Hay que usar la imaginación! Por otro lado está Alice A. Bailey, fundadora de la Escuela Arcana, y muchas otras más como Curie, Juana de Arco…

Por último diré, que sólo los hombres sin luz interior, de semblante irascible, y de figura espectral, son incapaces de ver las cualidades de la energía femenina, que llena de amor por la vida, aprovecha la mínima oportunidad para darnos una lección de alegría.

Mis musas ya se retiran y yo lo hago también, para entregarme a las vivencias más allá de los sueños…la cortina que nos oculta el lado espiritual de la vida.

Leonardo Olazabal Amaral