Interesante libro de Ediciones S.R., recién salido de la imprenta, cuyo autor Leonardo Olazabal, nos muestra por primera vez en el mundo literario, los pormenores del secreto mejor guardado por la familia Roerich: ¡el Meteorito de Orión o Lapis Exillis! Veamos unas líneas… <Durante los años de exploración en el Corazón mismo de Asia, se juntaron
tres fuentes de energía, tan sutil como contundente: Se puede decir que Nicolás
Roerich, a la señal de la Chintamani o Meteorito, juntaba la fuerza de éste, con la
energía de los chakras de Helena y la de los cuadros pintados por el propio
Nicolás en lugares sagrados. Esta “fuerza magnética conjunta” era depositada en
lugares determinados de la ruta. Con ello “anclaban” el germen de lo que
podríamos denominar una Nueva Filosofía Cósmica, un Nuevo Sistema de
Conocimiento que ha de impulsar “la evolución y el descubrimiento” en el futuro.
Algo que a día de hoy no podemos comprender su trascendencia.
Gracias a esta fuerza y expansión de Conciencia -que les permitía el acopio
de una elevada energía psíquica- pudieron resistir todos los obstáculos y ataques
que pasaron en esos largos años de exploración. Sufriendo crudos inviernos, entre
ellos el último padecido, en la meseta de Changtan del Tíbet, donde fueron
retenidos en forma despiadada, casi sin alimentos, ni armas, ni ropas de abrigo.
Llevando tan sólo tiendas de campaña de verano, pues estaban de paso. Ahora
bien, ¡Lapis Exillis estaba con ellos!
Los Roerich decían: “Todo se queda en espera del futuro…”
Su misión en esta vida ya estaba cumplida. Se puede decir que tras lo
enseñado por Helena y Nicolás Roerich sobre la Piedra que aparece en esta obra,
la afirmación “Cognitio Absolutus” (Conocimiento Total) ya se ha alcanzado.
Decir más sería dañar o engañar>.