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Sobre Nicolás Roerich en el diario La Razón

https://www.larazon.es/opinion/20220307/sx42soidpve5znbawxhh76do2u.html

La Asociación ADA Roerich llama la atención sobre lo desafortunado de dicho artículo:

Empezar con un título como ¿Quién recuerda la bandera rusa de la paz? es ya en sí un error. Primero no es rusa, sino universal. La diseñó y creó, eso sí un ruso en India -de donde tomó la idea-, con el objetivo de aglutinar a todas las culturas y épocas, así que la intención de Nicolás Roerich ni mucho menos fue crear una bandera nacional, sino englobar a todos los países para crear conciencia de preservar y proteger los bienes histórico-artísticos, que pertenecen a la humanidad en su conjunto.

Pax-Cultura

La Bandera de la Cultura protege los monumentos y los tesoros artísticos que el genio humano ha creado. La Bandera de la Cruz Roja protege a la Humanidad.

Nicolás Roerich vendió cuadros en Rusia, Estados Unidos, Gran Bretaña, India y en muchos países más, no sólo al zar de Rusia…

La frase: “Salpicaba sus lienzos de cielos rojos, nubes negras y montañas de perfiles geométricas en las que se adivinaban rostros y mensajes ocultos, casi proféticos” no puede ser más desafortunada, ya que hizo gala de un amplísimo espectro cromático, tanto con líneas geométricas como más orgánicas, abarcando un dilatado estudio de color y forma, por lo tanto, la frase es severamente simplista. Además cae en los tópicos extendidos, pero incorrectos, de estar intentando siempre dilucidar rostros y mensajes ocultos, cuando muchos de sus trabajos ni lo son ni quisieron serlo.

Incidir de manera tan circense en los grandes maestros de Shambhala dentro de un medio de comunicación público, donde los lectores no están habituados a los contenidos de la literatura esotérica, no es de recibo, ya que esta cuestión no se va a entender, generando el efecto de la incredulidad, el recelo y el escepticismo. Por lo tanto, dichos comentarios en un medio público ni es el sitio ni el espacio adecuado para hacerlo.

En cambio, no se incide más en el carácter académico de Nicolás Roerich, en su voluminoso corpus literario, en sus actividades culturales y artísticas, en la creación de numerosas asociaciones, etc. Esto parece que no existe para el autor del artículo.

Se define a Roerich como un excéntrico, cuando se puede sobresaltar otras muchas facetas, pero se anota este calificativo, denotando un sentido negativo sobre el pintor ruso.

Según el autor, la Bandera de la Paz parece hoy olvidada. Pero curiosamente no se acuerda que durante el siglo XXI desgraciadamente se han sucedido varias guerras en distintos puntos del planeta, siendo una de las más devastadoras en destrucción de obras de arte, yacimientos arqueológicos, museos, monumentos arquitectónicos, la que ocurrió en Siria. Parece que sólo se acuerda ahora…

Por cierto, ponemos en duda que se definan a los moradores de Shambhala como rishis. Existen otros muchos apelativos más certeros y concretos para su denominación.

Cuando el autor afirma que “ni los rishis de Shambhala son capaces de hacer entrar en razón”, debería saber que aludir a lo que pueden o no hacer estos seres de un nivel de conciencia tan elevado está fuera de nuestro conocimiento y percepción, por lo tanto, supone demasiado y da por hecho una comprensión que está fuera de nuestro alcance en causas y efectos.

Se debería haber indagado más en los valores universales de la Bandera de la Paz (Pax-Cultura dirigida a la protección de los monumentos religiosos, científicos y edificios históricos, contra su demolición en caso de guerra o paz) y de su creador, que supo amar a su patria, pero a la vez tener una mirada global y universal, sin fronteras, ni limitaciones culturales. Para Roerich (Ciudadano del Mundo), todas las guerras resultan nefastas, no siendo unas menos que otras. La guerra no es una experiencia romántica y mucho menos vital, es amoral y anti-ética. Por lo tanto, se debería hacer uso del pensamiento de Roerich en cada uno de los conflictos y no única y expresamente en éste. Para saber más consultar a la Asociación ADA Roerich que lleva 25 años dando a conocer la Bandera de la Paz y de la Cultura en España y en Europa. NO A LA GUERRA, NO A LA DESINFORMACIÓN.

CARTAS INÉDITAS (Fragmentos)

Helena escribía a su amiga Sanusya en 1935:

Será significativo que ambas Américas firmen el Tratado… porque la Bandera de la Paz es la Santa Voluntad de la Luz…

 

Helena escribiendo

Helena escribiendo desde su habitación en Kalimpong, Norte de India

Resulta duro no tener a mis hombres junto a mí. Tanto Nicolás como mi hijo Yuri están en China por este año, y quizás el siguiente también (Svetoslav está en el sur de India). Han pasado 12 años desde que salimos de Nueva York… Mándame fotos de la casita… Cuánto hemos experimentado durante este tiempo. Han sucedido muchos eventos y cómo ha cambiado la conciencia en estos años. La lealtad es tan importante. Estoy abrumada con las escrituras y por dirigir tantos asuntos. ¡Ay, la correspondencia ha aumentado tanto que voy a coger aversión a toda escritura! Los textos de los nuevos libros son raros…

Es necesario trabajar para las nuevas generaciones. La nueva Rusia y la juventud tienen que tomar nuevos caminos, lejos de la moderna forma de vida depredadora. Tiene que haber una nueva reorganización del mundo, esto es obvio, y en todas partes las masas despiertan una conciencia más profunda sobre la dignidad humana, aun estando como lo están sumergidas en formas feas y salvajes. Hay que evitar toda ecuación que lleve a la muerte (igual que en el 2021). La monotonía, la nada, la no acción, es un modo de muerte que debe ser evitada.

Helena Roerich y sus libros

Las personas con una gran cantidad de energía psíquica serán consideradas el verdadero tesoro del Estado. Espero con alegría un nuevo encuentro.

Helena I. Roerich

Cortesía: Revista Una Nueva Era

Año: 1993 -ICR-

SE SUBASTAN EN UNA GALERÍA DE NUEVA YORK VARIOS MUEBLES PROCEDENTES DEL MUSEO NICOLÁS ROERICH

 

Silla Roerich

Silla Roerich procedente de Nueva York

No podía creer lo que veía. He visitado en varias ocasiones el Museo Roerich de Nueva York para ver a mi amigo Daniel Entin, ya fallecido. Y los muebles que he visto y fotografiado en tantas ocasiones, con su porte señorial, custodiando las pinturas de Nicolás y su familia, salían a la venta.

 

Presentación silla Roerich

Presentación silla Roerich

No me lo pensé dos veces. Puse en guardia a mis amistades… hice una exploración psíquica sobre un mueble en particular y… pujé por él. Esperé algo más de dos semanas. Tras varias peripecias sobre la autentificación y otras, además de enfrentarme a más de 420 personas que pujaban por los distintos lotes… finalmente llegó el momento, y la silla de estilo franco-flamenco del siglo XIX y tapizada en terciopelo rojo con toda la madera tallada, me fue adjudicada. Ahora luce en nuestro humilde pequeño museo privado Roerich en el País Vasco. Cuando se trabaja como un equipo unido se consiguen estas cosas. De todas formas no puedo dejar de pensar ¡Qué extraños resultan los designios provenientes desde el más allá!

 

Y desde luego, si hay que proteger las obras artísticas que el genio humano ha creado, nosotros lo hemos vuelto hacer.

Leonardo

Silla expuesta en el Museo Roerich de N.Y.

Silla expuesta en el Museo Roerich de N.Y.