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LA MUJER QUE ESCUPÍA DIAMANTES – V (Género fantástico)

Prosigue la velada de nuestros amigos hasta el amanecer / Mujeres occidentales extraordinarias y poco conocidas

Por RAI

Opresión y ataque a la Paz

Ataque a la Cultura filosófica y espiritual

Prosigue la velada de nuestros amigos hasta el amanecer

En un momento de descanso de la velada musical, Juliette miraba divertida las cosas que le decía Sophie a Didier.

-Antes de que el taxi me deje en casa iremos a la pastelería de Ladurée de los Campos-Elíseos -comentó Sophie-. Espero que tenga pan y los pasteles de frambuesas que tanto me gustan, eso si no se lo han llevado todo los invasores -añadió con desdén.

-Bueno, acabarán llevándose hasta la Torre Eiffel si se lo proponen -contestó Didier.

Juliette llamó la atención del grupo -enfrascados en sus propias conversaciones- ya que Didier tenía que comentar algo.

-Como sabéis he regresado de Londres. Pronto tendré que volver a viajar. Mi bufete tiene mucho trabajo redactando numerosos contratos comerciales, y he aprovechado el viaje para enterarme de muchas cosas <<hizo una pequeña pausa para enderezarse en el sofá>>. Hay estrategias diabólicas por parte de los alemanes. Sabéis que por cada soldado alemán que muere en una emboscada, ellos escogen a diez personas al azar y los fusilan allí mismo para que todo el mundo lo vea -Sophie lo sabe bien ya que perdió así a un familiar. El terror que infunden en la población hace que la resistencia y los voluntarios venidos de otros países se replanteen la forma de luchar contra ellos. Aún no están bien dirigidos. Los alemanes, además de buscar el poder económico-político y territorial, quieren ejercer un control mental a toda la población. Están muy bien preparados. Su mejor arma es la propaganda y la manipulación.

-¿Cómo es eso? -dijo Jolie, la dueña de la casa.

-Sacaron una Ley en la que prohíben totalmente la actividad de Hermandades y Asociaciones Ocultas. La Masonería, el Martinismo, la Teosofía, los Rosacruces y todas las demás Órdenes herméticas serán cerradas y si es preciso encarcelados sus dirigentes ¿comprendéis?

-¡Ellos sí que son una Orden Diabólica! -dijo Gérard indignado, para añadir-. Éste es un país libre de gran tradición cultural filosófica y espiritual.

-Ya no -dijo Didier. Luego mirando a Juliette añadió-. Hay que avisar a nuestros amigos del Petit Hôtel, para que escondan todos los libros de las diversas religiones y corrientes espirituales, así como de todo símbolo que haga referencia a escuelas de pensamiento universal. Vamos a pasar muchas penurias a partir de ahora.

-Yo estoy leyendo los libros “Viaje de una parisina a Lhasa” y “Místicos y magos del Tíbet” de Alexandra David-Néel. Es una escritora, exploradora y aventurera única para mí, y no pienso deshacerme de ellos -dijo Sophie, con semblante de niña enfadada.

-Esos libros no son de ocultismo -la ciencia de los antepasados hombres sabios-, son de aventuras, pero hay que tener cuidado, lo vigilan todo, y la guerra cada vez se pone peor -añadió Didier, para luego continuar diciendo con cierta vehemencia-. La guerra es algo impresentable. Los que la provocan irónicamente son los mismos que luego piden la paz. ¡Es un absurdo! Madre -Mirra Alfassa- decía:

Hitler, guiado por “El Señor de la Mentira” quiere gobernar el mundo entero, pero una luz más poderosa que la que le guía a él acabará con su éxito. Madre, unas décadas antes, había vivido los horrores de la Primera Guerra Mundial. Veía cómo llegaban los trenes a París abarrotados de soldados heridos y mutilados. En 1912, dos años antes de iniciarse la guerra ella había fundado un grupo de Estudios Orientales de 12 miembros llamado “El Cósmos” (Cosmique). Distribuían y hacían lecturas de traducciones de las Escrituras sagradas de India, como el Bhagavad Gita, Los Yogas Sutras de Patañjali, y los Upanishads, entre otros. Las lecturas se hacían en voz alta. Y ¿sabéis una cosa? Madame Alexandra David-Néel fue una de sus miembros. ¿No os parece increíble?

-¡La gloria rodea y une a los que son puros de corazón! -dijo –Jolie.

Todos escuchaban con deleite y atención. Ocasionalmente se oía las tazas de té golpear los platitos de flores y bordes dorados que las sostenían al posarlas sobre la mesa.

Didier tomó de nuevo la palabra:

-Conocí en Londres a George Chklaver, Doctor en Derecho Internacional y Ciencias Políticas de la Universidad de París. Tuvo que exiliarse. Él fue uno de los principales colaboradores que ayudó al artista Nicolás Roerich a preparar el camino para presentar la Bandera de la Paz y de la Cultura (EL PACTO ROERICH) a los Organismos de Derecho Internacional, para la protección de los tesoros de la cultura en todo el mundo. Bajo la premisa: “La Cultura se apoya en la Belleza y en el Conocimiento” y tras varios cónclaves finalmente se aprobó en Washington, EE.UU. en el año 1935 con el apoyo de grandes figuras internacionales. Pues bien, su centro Roerich aquí en París ha sido cerrado, y le han intervenido 7 pinturas de Svetoslav y Nicolás Roerich. Y todo ello con artimañas legales reguladas a favor de los nazis. Las pinturas habían sido obsequiadas por la familia Roerich al grupo de Chklaver.

Didier tomo un sorbo de su taza de té, y continuó:

-Me dijo que todas las Hermandades Espirituales y la Sociedad de Amigos del Museo Roerich en Letonia (URSS) habían sido cerradas.

– <<J´en peux plus!>> (No puedo más)… ¡¡¡París dañado, París castigado!!! Si estuviera aquí Flamel o Paracelso los llevaría a todos a la tumba -respondió de nuevo Gérard mientras acariciaba la superficie de su piano.

-El tiempo y la muerte lo finaliza todo, pero dentro de cien años ¡volverán a salir de su sepulcro! -dijo con cierto misterio Juliette. No, no me miréis así. En el ser humano hay un ángel y un demonio, depende de a quién se le dé de comer, así serán las consecuencias más tarde, luego -respiró un poco más profundamente y añadió-. El Señor de la Mentira, campeó por la Tierra en siglos anteriores, lo hace ahora de forma infame, y también lo hará dentro de un siglo aproximadamente, disfrazado de otra manera. La pregunta que hay que hacerse es: ¿El ser humano debe seguir viviendo la vida en este planeta o debe desaparecer de la faz de la Tierra?

Todos se quedaron mudos.

-Mirad -dijo Juliette-, La Gran Fraternidad de la Luz Divina nos dio esta Tierra para volverla bella y sagrada. Es un jardín con sus leyes naturales, y con su propia evolución. Pero el hombre se ha convertido en un depredador para sí mismo. Todo lo que toca lo daña y enferma. Se cree el soberano sobre todo lo que conquista cuando aquí solo estamos de prestado. Ahora emplean los Zeppelin para espiarnos, luego usarán nuevas tecnologías para hacerlo. El caso es amordazar, inmovilizar, incomunicar y evitar que la población se relacione unos con otros en la paz y en la armonía. Pero os digo una cosa, si Dios encuentra aquí los vértices donde anclar el poder de las Fuerzas de la Luz, la Victoria será un hecho y el Señor de la Mentira se disolverá en los infiernos de donde surgió. Se restablecerá el orden verdadero y la civilización volverá a escribir sus odas a la Libertad y a la Belleza.

-¡Ah! ?exclamó -Jolie-. ¡Eso sí es ver la vida con esperanza!

-¡Brindemos por ello! -dijo Gérard mientras levantaban sus tazas de té negro de Darjeeling.

VIVIRÁS PARA VER LOS HORRORES COMETIDOS

POR LOS HOMBRES MÁS ALLÁ DE TU COMPRENSIÓN

Nikola Tesla

[Se dice que en la guerra todo vale. La mentira, la falsa propaganda, la prestidigitación a la hora de engañar al enemigo. Lo terrible es cuando además de hacer prisioneros, lo que se hacía era experimentar con ellos, torturarlos hasta lo indecible, donde médicos carniceros probaban sus nuevas técnicas en pro de la evolución de la ciencia y de la cirugía, cebándose con los parias sociales y los prisioneros judíos. Estas víctimas fueron llamadas los “juguetes de la guerra”, debido a todo lo que se hizo con ellos, algo que es innombrable. Si la Primera gran Guerra Mundial fue una guerra biológica, la Segunda era una guerra tecnológica. Y lo peor de todo es que una Tercera Guerra Mundial sería una combinación de ambas.

Por eso se hizo necesaria la creación unánime y universal del Código de Nuremberg (Código Internacional de Ética para la investigación con seres humanos del 19 de agosto de 1947). Para evitar en el futuro que la Bestia de la Gran Mentira se levante de nuevo y convierta a todos los seres humanos en esclavos, bajo el pretexto de apestada contaminación social (o en un lenguaje nuevo: sobran los ancianos y enfermos), como decía Hitler, se creó dicho Manifiesto o Ensayo. En él se llega a la firme determinación de que bajo ningún pretexto jamás la población de ningún país será forzada a la experimentación médica. Nada de gasear, inocular u obligar a tomar químicos, y mucho menos experimentar con ella con el pretexto de una Emergencia Médica. Nada de usar perversos sistemas de destrucción de la conciencia. En materia de salud pública una Nueva Bioética se establece a nivel mundial bajo el precepto hipocrático primun non nocere. Lo primero no hacer daño.

Ese todo vale en la guerra llevó a que psicópatas asesinos crearan todo tipo de elementos destructivos. Sistemas para envenenar las aguas, el ambiente con gases, la tierra donde comían los animales con ántrax o pulgas infectadas. Armas siniestras y perversas de apariencia inofensiva pero diabólicas en su concepción. Si esto se hacía en la Primera y en la Segunda Guerra Mundial ¿qué no serán capaces de hacer en el futuro? Las mentes perversas no descansan…Y por ello la población debe estar alerta para evitar ser anestesiada con pan y circo. El Homo-económicus, busca ovejas que no distingan cuándo se las esquila de cuándo se las castiga. El Homo-éthicus las libera.]

La velada finalizó y las horas pasaron más rápidas de lo deseado. Algo que siempre ocurre cuando las reuniones son para tratar temas interesantes afines a la luz del grupo, y éste al igual que el del Petit Hôtel tenían buena estrella. Se entiende por tener buena estrella al hecho de ser hombres y mujeres que saben elevarse por encima de ellos mismos y actúan en favor de un Ética Viva, Homo-éthicus.

Libros de Orfila y Sassi

Libros de Orfila y Sassi

Mujeres occidentales extraordinarias y poco conocidas

   Juliette, la médium, es una mujer nada corriente. Sus habilidades psíquicas de clariaudiencia y clarividencia denotan una percepción extrasensorial muy especial. Si admitimos la existencia de los Seres de Luz es lógico pensar que puedan existir también personas que intercedan entre ese nivel espiritual y el plano físico. La Biblia Sagrada está llena de ejemplos… Oír la voz de Dios, por ejemplo, o ver a un ángel guía. Ello involucra el despertar del tercer ojo y el desarrollo de la glándula pituitaria en conexión también con áreas sensibles del cerebro y de la anatomía sutil.

En un grado inferior podemos tener percepciones diversas como un cosquilleo en un momento dado, una sensación clara, un nudo en el estómago, un escalofrío en la piel, un cambio de presión o de temperatura en el ambiente. A veces el olfato se agudiza, de tal manera que olemos a rosas, a diversas flores, o a incienso, sin que éstos estén realmente presentes y nos traen el recuerdo de un familiar fallecido o de una situación o lugar en el pasado.

Sensaciones y emociones muy especiales suelen ser señales de un “contacto psíquico real”. Esto suele ocurrir a muchos discípulos de buenos Maestros de los Yogas superiores en Oriente.

Desconocidas son mujeres como Juliette (médium), Alfassa (la Madre), Alexandra David-Néel (escritora y viajera), Katherine Augusta W. Tingley (teósofa y orientalista), Martine de Bertereau (zahoríe), Winifred Kimball gran teósofa y madre de Natacha Rambova.

Natacha se llamaba al nacer Winifred Shaughnessy, fue coreógrafa, diseñadora de vestuario, guionista, estudió Raja Yoga, practicó e investigó en lo que ella llamó la Astrología Psicológica, y en la última etapa de su vida fue Egiptóloga. Una Egiptóloga tan aplicada y metódica como un arqueólogo universitario. Siempre soñó con tener su propio y particular museo dada la gran colección que tenía de artefactos del Antiguo Egipto, Nepal, Tíbet, e India. Sueño que no pudo conseguir debido a que cayó enferma. Todas estas mujeres notables, al trabajar en otro nivel de conciencia resultaron invisibles para la sociedad.

Las gestas de grandes mujeres visionarias, por su formación interior y calibre espiritual, y por estar más adelantadas a su tiempo, no se mencionan en ninguna parte, pero todas ellas están inscritas en el libro de oro de los archivos secretos de los Ashramas de los Maestros del Himalaya.

En otro orden de vivencias, hay que decir que grandes museos y galerías contemporáneas de principios del siglo XIX en Nueva York fueron creados y propiciados por mujeres.

Durante la ocupación de Francia fueron muchas las mujeres que participaron en la resistencia, sobre todo como mensajeras y espías. Ellas creían en el futuro y no se conformaban con ver, oír y callar. Lo bello y lo hermoso a veces se volvía algo tenebroso cuando se trataba de defender la vida y a los propios familiares y amigos. Muchas mujeres de todos los estratos sociales escondieron a familias judías poniendo en peligro sus vidas. La historia también ha olvidado a muchas mujeres guerreras de la Segunda Guerra Mundial que se contabilizaron en cientos de miles de jóvenes que se alistaron en los diferentes ejércitos. Mujeres combatientes que llegaron a ser novecientas mil alistadas en el ejército rojo, por ejemplo. Ya fueran francotiradoras, aviadoras, tanquistas, informantes, partisanas judías, o agentes secretos de los diferentes ejércitos aliados, se dejaron todas la vida por la victoria y el fin del terror nazi. Y ya no hablemos de las enfermeras, madres, trabajadoras y obreras en la retaguardia.

Nunca se entenderá que una mujer o un hombre tenga que matar a otra muchacha o muchacho en el nombre de la patria.

Heroico para unos y triste para otros es el ejemplo de la francotiradora Lyudmila Pavlichenko. Para cuando fue retirada del frente herida en el verano de 1942, ya contabilizaba alrededor de 300 muertes enemigas, superando con mucho al famoso militar y francotirador soviético Vasili G. Záitsev. ¿Verdad o leyenda? En cualquier caso estos hitos de agua de rosas o de vinagre están condenados a la nada.

 

Elisabeth Warnon

Quiero destacar aquí cómo en Bélgica una mujer menuda, pero de gran corazón, salvó a docenas de pilotos heridos que tras arrojarse en paracaídas -derribados sus aviones- caían en suelo belga, ocupado por el Tercer Reich. Los escondía y luego los llevaba por rutas secretas a las fronteras, tanto de Francia como de Suiza. Ella se llamaba Elisabeth Warnon. Tras caer prisionera pasó 27 meses en los campos de concentración nazis (algo que también sucedió con Enrique Fernández Orfila, teósofo y republicano que fue deportado a un campo de concentración desde España al sur de Francia, hasta que luego liberado marchó a la India, tal y como relata en su libro “El Maestro. La Esencia más allá de las nubes de la mente” -su diario oculto-).

En el caso de Elisabeth, fue la Cruz Roja Internacional la que le salvó en el último momento de su vida. Luego recibiría condecoraciones y distinciones honoríficas, como la inglesa de la Reina Victoria, la DCM (Medalla de Conducta Distinguida) a su extraordinaria labor. Y otro tanto por parte de los belgas como de los franceses y americanos (ver fotografía).

Segunda Guerra Mundial. Elisabeth Warnon

Desolada y triste por la guerra vivida y por los horrores que había sufrido, un día escuchó una conferencia teosófica y encontró las respuestas a las preguntas que se hacía. Se hizo teósofa y colaboró en conferencias y seminarios. Más tarde conocería al Sr. Albert Sassi, profesor de Derecho Laboral en la Universidad de Ginebra, y gran teósofo en Suiza. Se hicieron compañeros de por vida. Un tiempo después, Albert Sassi le propuso viajar juntos a la sede de la Sociedad Teosófica en Adyar, en Madrás, India. Emprendieron el viaje y estuvieron varios meses trabajando y estudiando en la sede. Unos meses más tarde convinieron juntos retirarse a vivir a las montañas azules de los Nilguiris, distrito de Tamil Nadu en el sur de la India. Buscaban el silencio que les permitiera ahondar aún más en las enseñanzas espirituales de los Mahatmas. Allí crearon el Jardín del Maestro (Master Garden). Bajo una rigurosa disciplina espiritual de estudio y meditación en diferentes sistemas iniciáticos, como el Martinismo, el Raja Yoga y la Astrología Esotérica, obtuvieron lo que tanto anhelaban: ¡La conexión con el Maestro! (Ver el libro “Cartas desde la India” de Albert Sassi).

Elisabeth escribió varios libros con la bendición de su Maestro, y tiempo después, tras el fallecimiento de su compañero Albert, ella creó la Orden de la Madre del Mundo, donde se recalcan los aspectos femeninos de la manifestación divina. Un concepto superior a lo que hoy se entiende por feminismo. Actualmente, sigue creciendo la Orden como un centro de luz que disipa tanto espejismo social en todo el mundo.

Continuará…

De nuevo reunidos en el Petit Hôtel París

 

 

 

 

ENRIQUE TEMPLARIO

 

Mi diario oculto espiritual

Enrique Orfila, en nuestros paseos por el Jardín Roerich, y en nuestras discusiones en la cocina de Petri, me comentaba en más de una ocasión, que el hombre actual se está volviendo cada vez más clariaudiente y clarividente, pero que no se daba cuenta. Que la sensibilidad estaba creciendo en cuanto a estos supersentidos y que eso era muy deseable. Lo que pasa que es muy lenta la conversión de la humanidad hacia un nivel más alto de conciencia. Antes tendrían que cultivar la recepción intuitiva, pero el estudiante y la persona se pierde en las tonterías de la vida, y cuánto más en el plano astral, donde abundan todo tipo de espejismos.

“Mucha gente está ansiosa por entrar en posesión de los misterios sin estar ellos preparados para recibirlos”. Luego añadía: “Hay que ver ¿eh?” -Y sonreía. “La gente cree que la intuición es algo emocional, y sin embargo los Adeptos hablan de la intuición como un aspecto mental. Son las formas mentales las que hay que interpretar. Recuerdo que he tenido que lidiar muchas veces en los Planos Superiores con este tema, el de saber identificar que lo que el ojo interno ve es lo correcto” -decía.

“Recuerdo una de mis ocho reencarnaciones en la que fui templario”.

Recuerdos de esta vida:

Como se ha mencionado antes ésta es la única vida de las ocho, de la que recordaba su nombre. Enrique no sabía nada de esta época, de los Templarios, los Albigenses, etc. Como Bertran de Blanchefort fue el Gran Maestre de la Orden por casi 20 años y muy conocido en el mundo cristiano y más allá, su nombre debe haber «impregnado» la atmósfera mental de su tiempo, de manera que cualquiera podría «tropezar» con él cuando investigara esta época tan interesante de la historia. Es más que probable que Enrique supiera que había sido Bertran en los planos internos.

Entre los recuerdos que pueden fácilmente identificarse, está el del Castillo en donde creció, también viajando a otros castillos con familiares primero y más tarde cuando era mayor, montando a caballo. Cuando tenía unos 15 años se ve yendo a España, también a caballo con varios miembros de su familia, y cruzando los Pirineos. Seguramente en peregrinación a Santiago de Compostela. Cuando se hizo adulto era miembro de una unidad de caballería que tomó parte en una Cruzada a la Tierra Santa. Probablemente la Segunda Cruzada. Recuerda que antes de llegar a Palestina hubo mucha lucha. Tuvieron que retirarse y continuar el viaje por mar. Hubo muchos muertos y heridos. Los ánimos estaban muy bajos porque los objetivos de la Cruzada no se pudieron cumplir.

Museo Bandera de la Paz Más tarde recuerda vivir por largas temporadas en el país que ahora reconoce ser Palestina. Cuando ve fotografías o películas de este país, recuerda muchos lugares típicos de esta zona como áreas desérticas, montañas y ciertas zonas orográficas con erosiones típicas de este país. También recuerda viajar en galeras de aquel tiempo, muy a menudo a lo largo de la costa de Italia y Turquía.

Cerca del Castillo en donde había vivido casi toda su vida había lo que podía ser una fundición, con muchos hombres trabajando allí. Con respecto a ello hagamos una digresión. Durante el proceso en contra de los Templarios por la Inquisición, una cosa que apareció una y otra vez fue la existencia de una cabeza humana (caput), como parte de una misteriosa ceremonia; a veces de un hombre, a veces de una mujer. La razón por la cual mencionamos aquí este hecho es porque Enrique recuerda una de sus primeras experiencias ocultas en España en 1943, cuando por primera vez pudo pasar a voluntad del plano astral al plano mental, mientras su cuerpo dormía. Vamos a reproducir aquí lo que escribió en su diario al despertar:

«…lo primero que vi fue una enorme cabeza enfrente de mí, de una altura de unos tres metros, con rasgos faciales muy enérgicos, pero al mismo tiempo muy afectuosos, que me estaba mirando fijamente. Tal mirada era un aliento para mí, y tenía un profundo significado…»

¿Podría ser que ambas cabezas tengan algo en común y que fueran parte de una ceremonia oculta en la que algunos miembros de la Orden tomaban parte y recordaran así sus vidas pasadas?

E. F. Orfila

Hay la posibilidad de que cabezas simbólicas fueran fundidas y moldeadas en la fundición a que nos hemos referido para ser usadas en otros lugares de la Orden.

¿Fue la Orden del Templo una sociedad secreta en el sentido oculto? Sabemos que entre los Templarios había un grupo con raíces Albigenses. Creían en la reencarnación, se oponían a los dogmas y alentaban la «gnosis», el contacto personal con la divinidad. Esto de por sí haría de la Orden un canal para la manifestación de la «Luz», en una edad de oscurantismo, cuando Roma trató de eliminar toda oposición e imponer sus dogmas con sangre y fuego. Al mismo tiempo no tenemos que exagerar e imaginar que cada caballero del Templo era un Iniciado. En el mejor de los casos podemos imaginar que muy pocos individuos entre ellos estarían en condiciones de beneficiarse de ser miembros de una sociedad secreta de tal naturaleza como es dicha Orden. Las sociedades secretas no hacen a los Iniciados. Estos se hacen a sí mismos.

Un hecho interesante es la continuación de la Orden del Templo como una Orden Masónica, después de su disolución por el Papa.

Enrique Fernandez y Orfila Esto podría inducirnos a creer que en realidad fue una Sociedad Secreta en tiempo de peligro, cuando era necesario mantenerse fuera de la vista del mundo. Hoy día, cuando el peligro ya no existe, no hay necesidad de tomar precauciones extremas. La Orden del Templo existe hoy día y el Príncipe de Gales es su Gran Maestre. (Extracto del libro “El Maestro. La Esencia más allá de las nubes de la mente”, de Enrique F. Orfila): https://www.editorialsoldesol.com/blog/portfolio-item/el-maestro/

La siguiente de la que nos habla el libro es la de Paracelso. La encarnación de Paracelso se la atribuye mucha gente de renombre, incluso mujeres escritoras. Y él solía decir que eso no es posible, ya que durante muchas encarnaciones se encarna, o bien como hombre o bien como mujer, véase el caso de Nicolás Roerich por un lado, y por otro el de Helena Roerich, su mujer. Curioso, ¿verdad?

Al parecer, desde el punto de vista teosófico, un embrión humano se desarrolla extrayendo información de sus átomos permanentes. Luego toma las formas del pez, de los anfibios y de los primeros mamíferos, imitando y recordando el universo primigenio. Hay una especie de psiquis en el átomo, y los de las últimas vidas tironean con fuerza las condiciones de la siguiente.

ARTÍCULO SOBRE ENRIQUE ORFILA DE UN DIARIO DE MENORCA 1 de mayo de 1991

RECUPERAR UN ORIGEN OLVIDADO

Enrique Fernández Orfila regresa a Menorca 56 años después de dejar atrás un mundo que sentía cómo se le quedaba pequeño.

Quizás porque cuando uno se vuelve viejo ve como le invade la añoranza, en un último intento por recuperar algo de una vida que ya se adivina caduca, a menudo se oye el dicho popular de “roda el món i torna al born”. Algo debe haber de cierto en todo ello, cuando alguien, después de muchos años sin interés alguno por volver a su lugar de nacimiento, intenta reencontrarse con sus orígenes. Enrique Fernández Orfila se ha decidido a regresar a Maó (Mahón) 56 años después de haber abandonado esta isla en la que él mismo dice que “siempre me sentí como metido dentro de una caja”.

 

Museo Privado de Leonardo

Historia de un Diario Oculto

Convertido en un privilegiado jubilado, a sus 77 años está decidido a vivir a caballo entre Maó y Houston (Estados Unidos), donde trabajó los últimos cinco años de su vida profesional. Ahora, en el momento del reencuentro, superado el miedo al regreso, a los fantasmas que dejó atrás cuando se fue, “incluso la isla me parece más grande de lo que creía, porque esta España no tiene nada que ver con la que yo conocí”.

Maestro que nunca ejerció, tras estudiar en Palma, dio el salto a Barcelona, donde finalizada la guerra civil reorientó su vida, entró en la Universidad y convertido en químico montó una pequeña fábrica, tuvo una amarga experiencia matrimonial que acabó fracasando y de la que lo único que le queda es un hijo. Pero vivir sin libertad para Enrique Fernández, a pesar de que nunca se metió en política, no era vivir.

INDIA.

Su interés por temas trascendentales le llevó a la India a los 37 años, contratado por la compañía química inglesa ICI y, tras pasar un año en las montañas con los yoguis, se instaló en una casa cercana a la playa en Madrás. De una India multirracial con numerosas costumbres y religiones totalmente diferentes conviviendo, este mahonés que se educó teniendo por buena solo la forma de vida que le rodeaba, aprendió sobre todo que hay algo muy importante en la convivencia entre los seres humanos, algo tan básico como la tolerancia.

En los 25 años que pasó en la India, Enrique Fernández apenas tenía referencias válidas de la vida en España, quizás por eso seguía pesando tanto en él la imagen de un país de posguerra. Sin embargo, recuerda con especial cariño la visita de los Reyes de España a la India, cuando todavía eran Príncipes. “Un amigo del Cuerpo Diplomático me invitó a la recepción en Madrás, yo estaba en la segunda fila esperando a que bajaran del avión y se debía notar que era español, porque el Rey vino directamente a saludarme a mí, y aun siendo un acto protocolario, recuerdo que bromeamos”.

El calor en la India puede hacerse insoportable, con temperaturas que alcanzan fácilmente más de 40 grados, y con el paso de los años el cuerpo de Enrique Fernández ya no aguantaba como antes el clima de Madrás y decidió cambiar de aires.

ESTADOS UNIDOS

Editado por SoldeSol

El Maestro

En una muestra más de osadía, con 62 años se presentó en Chicago dispuesto a iniciar una nueva vida, pero huyendo del calor de la India buscó el otro extremo y el frío de Chicago se le hizo insoportable, por lo que cinco años después se trasladó a Houston, donde concluyó su vida profesional, siempre dedicado a su labor de químico.

Ahora, dispuesto a disfrutar de sus ahorros “que han sido más en 10 años en Estados Unidos que en 25 en la India”, con una autocaravana se dedica a recorrer Centroamérica y el sur de Norteamérica, afición que ahora piensa alternar con sus estancias en Menorca.

Toda una vida llena de anécdotas y experiencias que han marcado el paso de un mahonés, nacido en la calle Virgen de Gracia, por un mundo que intuía se le quedaba pequeño y que Enrique Fernández se ha apresurado a reflejar en un libro autobiográfico que ya está en manos de una editorial.

Ese libro ha sido publicado por su amigo Leonardo.

ENCUENTRO CON UN MAHATMA, UN REY MAGO DE VERDAD, EN LAS AFUERAS DE MADRID

Breve e interesante descripción del sabio y polígrafo español Dr. Mario Roso de Luna sobre el encuentro con un hombre notable, un Adepto, en las afueras de Madrid.

Enrique F. Orfila me habló mucho de él, y quiero iniciar el año nuevo 2018 con este interesante relato. Confío en que os deleite. ADA Roerich.

OBRAS SON PERSONAS HECHAS REALIDAD HISTÓRICA

¿Un Cherenzi, un Bodhisatva o un Mahatma?

Mago de la Fuerza Espiritual; Maestro de Sapiencia; Verbo de Sagacidad; Creador de Culturas; Genio Rector de Civilizaciones; Investigador de un Renacimiento Espiritual Moderno… Todo eso es ese hombre Divino, que nadie puede ver con verdadera sinceridad sin aprender a amar de veras y reconocer en él a un verdadero genio tutelar de carácter providencial, de extrañas realidades místicas y supracósmicas.

Lo conozco, he departido con él durante horas y horas, en la intimidad, que es cuando el hombre no puede engañar, y le he oído tratar de todos los problemas y en torno a la capacidad conceptual del hombre, que equivale a la expresión de la inteligencia en SÍ y POR SÍ, lo cual no puede dejar lugar a dudas ni a falsas apreciaciones en una mente que, como la mía, está acostumbrada a hurgar la naturaleza con un sentido riguroso de la precisión a la vez que de la belleza y de la sublimidad.

He visto en él todas las cualidades que quisiera ver en un genuino Maestro de Sabiduría, en un Arhat, en un auténtico Buda o Cristo. Más aún, lo he visto siempre promover, promulgar, señalar y aún inspirar nuevos valores en lo recóndito del ser. Toda su enseñanza, en efecto, gira en torno a la expresión de Valores netos de la seidad, que se encuentran en el ser tan sólo en condiciones potenciales, y se debe invocar y forzar o asumir caracteres externos por medio de la valuación de los múltiples y diversos trances de la vida. Por eso, cuando habla, podría decirse que pontifica, pues asevera como función de VERBO que exalta, exterioriza y expresa vitales y fundamentales Valores que hacen surgir de lo íntimo del ser, donde yacen estas cualidades de la Conciencia Universal, en forma de vivencias trascendentales.

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