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Sobre la foto del Maestro D.K. conocido como El Tibetano

Como decía Enrique F. Orfila, “No hay nada más grande y hermoso que el resplandor de la Verdad”. Y añadía: “Cuidado con los mitos. Es tan fácil engañarse”.

Hay muchas leyendas acerca de las imágenes de los llamados Mahatmas o Maestros de Sabiduría. Entre los estudiantes de la Escuela Arcana de Alice A. Bailey, circula desde el siglo pasado un dibujo del supuesto Maestro D.K. realizado por Annie M. Gowland, que impulsó la Sociedad Teosófica en Uruguay en los años 20 del siglo pasado.

Más recientemente se difundió como la pólvora una fotografía del supuesto Maestro D.K. en la que aparecía sentado y vestido como un monje budista junto a dos acompañantes. Se dice que esta fotografía la tomó Nicolás Roerich en una de sus expediciones o viajes señalando que era el Maestro D.K. El Tibetano, cuando esto no es así. Muchos seguidores de las obras del Agni Yoga creen que al mencionarse a D.K. en los escritos de H.R. éste sería el famoso maestro ya que la pintura de Gowland era prácticamente calcada a la imagen fotográfica. Y claro, antes de afirmar nada, hay que investigar mucho y ser responsable con el conocimiento adquirido.

Resulta comprensible que, tanto los estudiantes teósofos y otras escuelas ocultas o esotéricas como la Escuela Arcana, o los seguidores de la familia Roerich, se envuelvan -a veces- en un sentimentalismo misterioso y soñador (lo que por otra parte es normal) que con el tiempo los va a llevar a una gran decepción, por eso mismo hay que tener cuidado. Los aspirantes en el Sendero deben procurar no autoengañarse, como ya se ha escrito y dicho en numerosas ocasiones, ya que si uno carece del “sentido esotérico” y del “actuar con precisión y con inteligencia” tarde o temprano se dará el tortazo. Hay que saber que por lo general, los Maestros no se dejan fotografiar o dibujar, para no ser molestados por interferencias inadecuadas o emocionales por parte de aquellos que contemplan la imagen. Es como se explica en Los trabajos de Hércules cuando se dice “redime tu error antes de que intentes verme de nuevo”. Reflexionemos en ello.

A Nicolás y a Helena no les gustaba que cualquiera les hiciese fotos, y se puede observar este hecho en las numerosas fotografías de archivo que existen, donde ellos aparecen evitando mirar directamente a la cámara, siendo fotografiados cabizbajos y resignados.

Foto por gentileza de National Automotive History Collection, Detroit Public Library

 

Solo cuando se realiza un buen trabajo el Maestro te dice: “Ve y descansa, hijo mío”. Y aquí está la clave ¡en no descansar hasta hacer bien el trabajo!, como así lo ha hecho una mujer que, habiéndose desplazado a la ciudad de Nueva York con motivo de asistir a la cena anual del Fondo del Tíbet, sintió el impulso de investigar sobre la fotografía de los tres hombres asiáticos tan ampliamente difundida, donde se sugería que la persona central era ni más ni menos que el Maestro D.K. Esta mujer es Olivia Hansen.

Como la fuente de esta foto aparece en los archivos del Museo de Nicolás Roerich de Nueva York, Olivia hizo los contactos necesarios para que el actual director del museo investigara en sus archivos, llegando a la conclusión de que lo que figura en sus documentos de la época no era una foto realizada por Nicolás Roerich o por algún miembro de su familia, sino que pertenecía a un recorte de periódico que acompañaba la noticia de que los Roerich, desaparecidos por varios meses en el Asia Central, habían regresado a la India. La Agencia de Noticias Internacional enviaba a todos los EE.UU. este hecho y luego los distintos periódicos ilustraban la noticia con fotografías de otros exploradores y aventureros de la época que ya habían estado en la región tibetana, en Mongolia, Bután, Sikkim o Nepal.

La foto aludida, fue incluida en los archivos del museo -como otras- sin estar hecha por los Roerich. Era propio recabar y guardar toda noticia relacionada con la familia Roerich por sus discípulos/as americanos más directos.

Así las cosas, la investigadora Olivia Hansen decidió continuar indagando, y junto al actual director del Museo de Nicolás Roerich de Nueva York, encontraron que dicha fotografía se halla publicada en la Biblioteca Pública de Detroit, y que su autora fue ni más ni menos que la exploradora Aloha Wanderwell, conocida en aquellos años como la Indiana Jones femenina. Se trata de la mujer que más ha viajado en el mundo. Una aventurera y una verdadera heroína. Se puede encontrar su abundante historial y biografía en Internet donde cuenta con miles de seguidores.

Esta increíble viajera condujo en un vehículo Ford Modelo T, ochenta países en cinco años, dando así la vuelta al mundo. Luego repitió y dio varias vueltas más a todo el globo terráqueo. Era también aviadora, fotógrafa, guionista, cineasta, locutora de radio, traductora, hablaba once idiomas y ella, Aloha Wanderwell, es la autora que tomó la foto de los tres hombres asiáticos (Lamas-Bután) publicados como Lamas from Tíbet.

Olivia Hansen quiso investigar un poco más y se puso en contacto con Glenn Mullin, y éste tras ponerse en contacto con sus amigos de Bután le pudo confirmar que el linaje de esos monjes, así como sus vestidos, pertenecen a Sikkim, pero que la foto quizás estaba tomada en Bután. Era un monje sikkinés junto a dos familiares que visitaban por aquel entonces el país de Bután y Mullin aportaba más datos sobre su nombre y cargo, pero nada que ver con el Maestro D.K.

Se dice que la pintura (tan ampliamente difundida entre los estudiantes espirituales) que hizo la artista sudafricana Annie M. Gowland, pintada en la década de los años 30 del siglo pasado, representando al Maestro D.K., lo hizo copiando los rasgos de la fotografía aludida. Mientras que otros piensan que D.K. es el Panchen Lama, pero esto último no puede ser por varias razones y especialmente porque el Panchen Lama murió una década antes, de las muchas comunicaciones que se seguían obteniendo de El Tibetano (D.K.).

No cabe duda de que cada uno interpreta las enseñanzas (de cualquiera de las escuelas herméticas y esotéricas o espirituales) a la luz de su propia comprensión interna. Pero eso no quita para poder añadir verdades y corregir aquellas cosas que permanecen como tales aun estando equivocadas. Todos los retratos de los llamados Maestros son un enigma, y como decía Enrique F. Orfila “dichas pinturas o dibujos son un entretenimiento para los humanos que se hallan aún en el jardín de infancia”.

Esto me recuerda el retrato falso del Maestro D.K. que se exponía en el salón de los Maestros del Centro Museo Internacional de los Roerich en Moscú; salón que tuve la oportunidad de visitar en varias ocasiones. Me sorprendía que en esta sala, donde se encontraba el famoso cuadro Fiat Rex, había sobre éste los retratos de tres Maestros. De izquierda a derecha podía verse el retrato del Maestro Koot Hoomi, en el centro el Maestro Morya, y a la derecha el Maestro Djwal Khul, pero claro yo veía que ese no era El Tibetano, el Maestro Djwal Khul. Cuando lo consulté con las personas que llevaban el museo, y con la traductora correspondiente, les dije que eso estaba equivocado a la luz de la tradición ocultista. Y me dijeron que como eso es lo que decía Helena Roerich, pues eso iba a misa. Me sorprendió que no investigaran en ese tema, porque el retrato que allí se exponía daba la casualidad de que es un retrato que yo conozco bien, y numerosos ocultistas eslavos también. Además a mí, años atrás me lo habían regalado en mi Centro de Meditación, en los numerosos encuentros que mantuve con maestros de Raja Yoga de India, y con ocultistas de Occidente. Dicho retrato correspondía ni más ni menos que a la escuela del Maestro Philippe de Lyon, y por lo tanto era y es, bien conocido por los estudiantes de la Escuela Martinista. Ese retrato fue realizado por un artista húngaro conocido como Semikhen y hace referencia al supuesto rostro actual del Maestro Jesús. Una bella ilustración que se expone en La Gran Orden Martinista, y que por lo tanto no es el Maestro D.K., además este rostro de Jesús muestra unas facciones totalmente occidentalizadas y no tibetanas.

Una vez más vemos que se hace un uso y abuso de los retratos de los Maestros saltándose las características asiáticas o del medio oriente propias del nacimiento de cada uno de ellos, y se publican en internet con más o menos misterio para mantener la devoción de los estudiantes.

Son precisamente estos estudiantes los que no deben ignorar el sentimiento moral a la hora de investigar estos hechos. Todo el mundo puede equivocarse, pero no todo el mundo debe ser irresponsable. Hay que distinguir entre lo correcto y lo no correcto, entre lo discreto y la mentira, porque solo así podemos evitar la debilidad y pobreza mental propia de los no iniciados.

La civilización occidental está evidenciando una degradación cultural, una crisis política y económica a escala mundial, donde se diluye la fragancia y la inteligencia tan extraordinaria que se creó en el siglo pasado.

Vivimos un gran cambio con hechos extraños y espurios donde todo parece inconsistente… pero, veo que algo ya se acerca a la Tierra (MARANATHA) y que pondrá todo lo Ético en su sitio.

¿Lo veremos? no lo creo, pero mientras tanto llevemos esperanza, amor y paz a las gentes de a pie que así lo piden.

Y ahora se me ocurre otra cosa… Queda una cuestión por resolver… ¿Y si Aloha Wanderwell hizo la foto al Maestro D.K. (con el permiso de éste previendo su repercusión en el futuro) sin saber ella realmente quién era esa autoridad?…

    Agradezco a Olivia Hansen por su trabajo de recopilar la información de la foto y por darme a conocer a una mujer extraordinaria del siglo pasado ¡Aloha Wanderwell!

                                                                                                                     Leonardo Olazabal Amaral

Dos nuevas novedades que hablan de la pintura del Profesor Nicolás Roerich

 

Obra sobre la pintura de Nicolás Roerich

Kenneth Archer

Obra sobre la pintura de Nicolás Roerich

Francisco Javier Ortiz

Estamos de enhorabuena los amigos de los libros. Tenemos una excelente oportunidad para recrearnos en el arte pictórico del artista Nicolás.

Se trata de la obra de Kenneth Archer titulada “Nicholas Roerich”, un amigo que conocí en una cena en Londres y que tuvo de Guía de Agni Yoga a V. L. Shibaev, secretario de los Roerich.

 

La otra obra es de Francisco Javier Ortiz a quien también conozco así como a su mujer Loli. Ellos realizan una gran actividad Roerich en el sur de España. Ahora hacen una contribución al Mundo Roerich con el libro “El Legado del Agni Yoga”.

Ambas obras están ilustradas con hermosas imágenes, una creatividad que se integra en el camino a la filosofía de una nueva Conciencia Cósmica basada en la Paz, la Belleza y la Ética Viva. Avanzamos hacia una Ciudadanía Mundial para luego convertirnos en Ciudadanos Universales.

Tenemos que darnos prisa en liberar este conocimiento en los corazones puros.

Desde la Asociación ADA damos la bienvenida a estas dos nuevas obras ¡Felicidades a sus autores!

Sobre Nicolás Roerich en el diario La Razón

https://www.larazon.es/opinion/20220307/sx42soidpve5znbawxhh76do2u.html

La Asociación ADA Roerich llama la atención sobre lo desafortunado de dicho artículo:

Empezar con un título como ¿Quién recuerda la bandera rusa de la paz? es ya en sí un error. Primero no es rusa, sino universal. La diseñó y creó, eso sí un ruso en India -de donde tomó la idea-, con el objetivo de aglutinar a todas las culturas y épocas, así que la intención de Nicolás Roerich ni mucho menos fue crear una bandera nacional, sino englobar a todos los países para crear conciencia de preservar y proteger los bienes histórico-artísticos, que pertenecen a la humanidad en su conjunto.

Pax-Cultura

La Bandera de la Cultura protege los monumentos y los tesoros artísticos que el genio humano ha creado. La Bandera de la Cruz Roja protege a la Humanidad.

Nicolás Roerich vendió cuadros en Rusia, Estados Unidos, Gran Bretaña, India y en muchos países más, no sólo al zar de Rusia…

La frase: “Salpicaba sus lienzos de cielos rojos, nubes negras y montañas de perfiles geométricas en las que se adivinaban rostros y mensajes ocultos, casi proféticos” no puede ser más desafortunada, ya que hizo gala de un amplísimo espectro cromático, tanto con líneas geométricas como más orgánicas, abarcando un dilatado estudio de color y forma, por lo tanto, la frase es severamente simplista. Además cae en los tópicos extendidos, pero incorrectos, de estar intentando siempre dilucidar rostros y mensajes ocultos, cuando muchos de sus trabajos ni lo son ni quisieron serlo.

Incidir de manera tan circense en los grandes maestros de Shambhala dentro de un medio de comunicación público, donde los lectores no están habituados a los contenidos de la literatura esotérica, no es de recibo, ya que esta cuestión no se va a entender, generando el efecto de la incredulidad, el recelo y el escepticismo. Por lo tanto, dichos comentarios en un medio público ni es el sitio ni el espacio adecuado para hacerlo.

En cambio, no se incide más en el carácter académico de Nicolás Roerich, en su voluminoso corpus literario, en sus actividades culturales y artísticas, en la creación de numerosas asociaciones, etc. Esto parece que no existe para el autor del artículo.

Se define a Roerich como un excéntrico, cuando se puede sobresaltar otras muchas facetas, pero se anota este calificativo, denotando un sentido negativo sobre el pintor ruso.

Según el autor, la Bandera de la Paz parece hoy olvidada. Pero curiosamente no se acuerda que durante el siglo XXI desgraciadamente se han sucedido varias guerras en distintos puntos del planeta, siendo una de las más devastadoras en destrucción de obras de arte, yacimientos arqueológicos, museos, monumentos arquitectónicos, la que ocurrió en Siria. Parece que sólo se acuerda ahora…

Por cierto, ponemos en duda que se definan a los moradores de Shambhala como rishis. Existen otros muchos apelativos más certeros y concretos para su denominación.

Cuando el autor afirma que “ni los rishis de Shambhala son capaces de hacer entrar en razón”, debería saber que aludir a lo que pueden o no hacer estos seres de un nivel de conciencia tan elevado está fuera de nuestro conocimiento y percepción, por lo tanto, supone demasiado y da por hecho una comprensión que está fuera de nuestro alcance en causas y efectos.

Se debería haber indagado más en los valores universales de la Bandera de la Paz (Pax-Cultura dirigida a la protección de los monumentos religiosos, científicos y edificios históricos, contra su demolición en caso de guerra o paz) y de su creador, que supo amar a su patria, pero a la vez tener una mirada global y universal, sin fronteras, ni limitaciones culturales. Para Roerich (Ciudadano del Mundo), todas las guerras resultan nefastas, no siendo unas menos que otras. La guerra no es una experiencia romántica y mucho menos vital, es amoral y anti-ética. Por lo tanto, se debería hacer uso del pensamiento de Roerich en cada uno de los conflictos y no única y expresamente en éste. Para saber más consultar a la Asociación ADA Roerich que lleva 25 años dando a conocer la Bandera de la Paz y de la Cultura en España y en Europa. NO A LA GUERRA, NO A LA DESINFORMACIÓN.

8 de julio de 2021: UN HIMNO A LA LIBERTAD Y A LA CULTURA

Alguien me dijo un día:

Nicolás Roerich dice: “Donde hay Paz hay Cultura, y donde hay Cultura hay Paz”, y sin embargo yo no lo veo. Veo cultura en el mundo pero también una sociedad que cuando no está demacrada, está en grandes conflictos y crisis ¿Cómo es eso entonces?

Y yo le dije: Tienes razón, pero sólo en parte. Olvidas que Nicolás Roerich se refería a una Cultura Interna, átmica y profundamente superior. No a la cultura actual de nuestras ciudades, que rayan con lo ordinario, cuando no con lo blasfemo y pertenece a una conciencia básica y sin los valores espirituales en los que se mueve la verdadera Cultura.

 

Monumento de Alexey Leonov en Volosovo, Leningrado, Rusia

Monumento de Alexey Leonov en Volosovo, Leningrado, Rusia

En Rusia aprendí el enorme esfuerzo que supone trabajar con la herencia de la familia Roerich. El movimiento generado por Nicolás era entonces una enorme maquinaria que abarcaba diversos campos de la cultura, la ciencia, el arte, el paisajismo y la educación. Todo ello requería y -hoy también- un trabajo constante y continuado, con un enfoque profesional y enérgico.

Los problemas de su época siguen siendo los mismos que la nuestra. No se valoran los principios que enaltecen al género humano, y hoy día en cierto modo es peor. Tenemos más medios de comunicación, viajamos más rápido y aun así seguimos siendo una sociedad mediocre, tanto en lo intelectual como en nuestras vidas. Se da una visión de la práctica del Yoga que no es la real, se utiliza la meditación con nombres comerciales para venderse como algo nuevo, lo que es absurdo. Se desnaturaliza a los Maestros del Himalaya y se esquiva la Enseñanza Tradicional Oculta.

El conocimiento superior, el sentido de la belleza átmica y la paz nacen de la disciplina, de la austeridad, de la meditación, del estudio y del servicio diario. Las Enseñanzas del Raja-Agni Yoga nos hablan de ello. En ese sentido se requieren Escuelas que eduquen en la Paz. Por eso Roerich creó en el siglo pasado institutos y academias de cultura, de arte y de educación sobre la paz, en Europa, en EE.UU. y en India. Ahora afortunadamente se recupera esta línea en Rusia.

 

Natalia Cherkashina Directora del Museo no gubernamental Nicholas Roerich

Natalia Cherkashina Directora del Museo no gubernamental Nicholas Roerich

Nicolás alentó la creación de un edificio como el Master Building* (1929) en la Gran Manzana de Nueva York, donde se reunirían todas estas artes con sus correspondientes talleres, salas de exposiciones y un teatro. Además disponía de apartamentos para los profesores y estudiantes que pudieran costeárselos y una gran cafetería-restaurante. Lástima que la Gran Depresión diera al traste con tan bonito proyecto unos pocos años después de inaugurado.

¿Se imaginan un proyecto parecido así en España?

En mis viajes a Rusia he visto cómo en numerosas ciudades se hacen exposiciones para niños y adultos de la pintura de Nicolás K. Roerich. Para ello se usan magníficas reproducciones de sus cuadros.

Recientemente se inauguró un monumento de Alexey Leonov al Maestro Nicolás, el gran hijo de Rusia como es calificado allí, en la región de Leningrado, cerca de la finca familiar de sus padres en Izvara, que tuve ocasión de visitar hace unos años, y donde Nicolás Roerich trabajó y vivió durante muchos veranos.

Gracias a mecenas, amigos del arte y de la cultura, al Centro Cultural y Educativo Roerich de Izvara, a diversas Organizaciones independientes y sin fines de lucro, junto con el Centro Internacional de los Roerich (ICR) y apoyados por la administración de la Escuela de artes de la ciudad de Volosovo se hizo realidad este hermoso proyecto. Ver foto por gentileza de Alexey y del ICR.

V. Larisa Surgina del Internacional Roerich Memorial Trust de Naggar Kullu, India

V. Larisa Surgina del Internacional Roerich Memorial Trust de Naggar Kullu, India.

Sueño con ver la creación de un busto así de Nicolás Roerich -con el símbolo de la paz y una leyenda en su pedestal- rodeado a su vez de rosas en un jardín público de España.

Para obtener un cierto éxito en este sendero de la vida, es necesario no solo tener un deseo, sino ver si tenemos la capacidad de cumplir ese deseo. ¿Somos seres mediocres o somos verdaderos Tejedores en la Luz? Esa es la cuestión. Hay que buscar a las personas adecuadas para hacerlo posible y Rusia es un ejemplo en este sentido.

El artista valenciano Antonio Camaró lo tiene claro cuando dice:

    El hombre actual solo quiere poseer y tener, es egoísta y tiránico, hace lo que sea para conseguir sus deseos sin pensar en el otro. Se ha enquistado. Precisamos hombres éticos, con valores sólidos. De ahí mi obra el Homo Ethicus.

Antonio Camaró, como pintor y humanista, lo expresa y lo pinta allá por donde pasa y expone. Su pintura nos habla de la necesidad de una verdadera libertad, de paz y de concordia. Y en ese sentido podemos decir: Querido mundo, ¡no nos rendimos, seguiremos pintando, escribiendo, cincelando, y sobre todo seguiremos bailando!

Leonardo

*Para saber más: https://shambala-roerich.com/dia-de-los-museos-y-luna-llena-de-wesak/

https://shambala-roerich.com/?s=el+Master+Building

ZÉOSIS: UNA MIRADA POLIÉDRICA

 

Departamento de Historia del Arte de la Asociación ADA

Iñigo Sarriugarte Profesor Titular de la Universidad del País Vasco

Zéosis de Antonio Camaró por Iñigo Sarriugarte

Cuando se ejerce el acto de delectación ante una pintura son numerosos los factores que se deben analizar, pero algunos suscitan un peso simbólico y sígnico que requieren una consideración mayor por parte del espectador. Y esta es una de las principales peculiaridades en la producción del creador valenciano Antonio Camaró.

El artista se mueve con facilidad por un territorio donde el tratamiento se manifiesta en base a colores planos que tanto recuerda a los experimentos de las Vanguardias Históricas, mediante sus manifestaciones fauvistas y que fueron reincorporados a partir de los años ochenta del siglo pasado bajo diferentes movimientos posmodernos. Si su mensaje intrínseco impulsa la unidad en la pluralidad, esta misma sintonía de eclecticismo se recoge técnicamente en su proceder pictórico, indagando en antiguos activos, como la pintura mural del medievo y sus rasgos de índole primitivista, características que han generado resultados de gran valor histórico en distintos períodos y fases artísticas.

Su pintura busca conectar el presente con lo mejor de épocas pasadas, con aquellos momentos donde grandes personajes históricos consiguieron infundir una gran luz ante un mundo que se encadenaba de manera constante y dilatada a la oscuridad. Por este motivo, el artista nos recuerda lo determinante de mantener vivo en el colectivo social la presencia de ciertas figuras caracterizadas por su evolución espiritual y más que nunca en estos momentos donde el mundo parece desvanecerse una vez más en una nueva penumbra. De ahí, que su obra titulada Zéosis sea una exhortación de unión entre lo diferente, pero con el objetivo de propagar la armonía y la paz.

Iñigo Sarriugarte Profesor Titular de la Universidad del País Vasco