Archivos por Etiqueta: Shambala y Shangri-La

LA MUJER QUE ESCUPÍA DIAMANTES – VII (Género fantástico)

                La reunión va finalizando en el Petit Hôtel de París

  Por RAI

Tras un descanso, el grupo de amigos reparaban en las lecturas celebradas y en el trabajo esotérico realizado. Ahora estaban sincronizados con unas energías de conciencia tan altas como bellas. Cada uno conservaba su propia personalidad y libertad de expresión que servían de estímulo y crecimiento a los demás en una coherencia de corazón y de mente propia de los discípulos avanzados. El Rayo de la Personalidad y el del Alma de cada uno de ellos tomaba colores y tonalidades de hermosos matices espirituales a la visión del Maestro Superior que les guiaba. Maestro que desde el Reino Invisible, apreciaba como nadie las notas de humor de cada uno de ellos, y su capacidad para atraer el magnetismo de la Piedra meteorítica Chintamani. Piedra Shambálica que magnetizó la kundalini del antiguo Meridiano Cero de la ciudad, para con ello atraer, estimular y elevar la conciencia de artistas, ingenieros, diseñadores, arquitectos y escritores tras la Primera Guerra Mundial. París, en los años 20 y 30, mostraba talento, aires de libertad y una gran energía creativa -al igual que en la ciudad hermana de Nueva York- influyendo al resto del mundo. Ahora nuestros amigos y tantos otros grupos esotéricos y ciudadanos de Buena Voluntad despertaban cada mañana con la idea de recuperar todo lo perdido.

En una calle-jardín de París

En un momento dado Sophie dijo:

–¡Qué bonitas las lecturas que habéis hecho! Se me ocurren muchas preguntas, pero me mantendré expectante a que se vayan respondiendo por sí solas al mantener mi fidelidad con vosotros. El amor por la lectura y más por este nivel de aventuras espirituales y de filosofía hermética me resulta de lo más iluminador. Le da sentido a la vida ¿no os parece?

–Todos esbozaron su mejor sonrisa.

–¿Quéee? Me ha gustado mucho, y este té de Darjeeling está delicioso –comentó, para luego añadir–: Bueno, ya me callo.

–Puedes decir todo lo que quieras –dijo cariñosamente Collete, dueña del hotel.

–Me apena mucho todo lo que está ocurriendo, y parece que nunca va a acabar –dijo Sophie. Luego mirando a cada uno de ellos, añadió–: La guerra es una frivolidad y ésta no debe distraernos de las cosas que son realmente serias. Es lamentable cómo cada día hay más franceses que son colaboradores de los alemanes, y ante la persecución antisemita muchos franceses miran para otro lado. Estoy desolada y solo quiero marcharme de París, pero ¿dónde ir?

–Ven al sur conmigo –dijo Didier.

–¿A la Provenza?

–No, a Biarritz.

–Allí hay muchos intelectuales y artistas antinazis, también judíos que buscan huir a Portugal ?dijo Juliette.

–Sí –añadió Didier–. A la Provenza no se puede ir, han construido numerosos campos de internamiento con miles de prisioneros entre los que se encuentran refugiados españoles, judíos y gitanos. Son lugares de sufrimiento en donde sobreviven de forma infrahumana. Hay también zonas ocupadas por soldados italianos ?Luego añadió?: De momento Biarritz no es peligroso, al menos no como en San Juan de Luz, que hace frontera con Irún en España, un país supuestamente neutral como Suiza pero que no lo es. Y luego está la frontera de Canfranc en el Pirineo Franco-Aragonés, infectado de nidos de ametralladora y bunkers, donde se halla la Estación Internacional de Ferrocarril, que junto con Zaragoza y San Sebastián son nidos de espías, soplones y de agentes que colaboran de un lado y del otro.

–Yo allí no voy. Para eso me quedo en París –sentenció Sophie, apretando los dientes.

–Henri y yo –dijo Armand– nos vamos unos meses a Bretaña. Vamos a recorrer la costa desde Saint-Malo hasta Trégastel. Iremos también a Morbihan, donde conozco a dos radiestesistas que hablan de las Ondas de Forma y su influencia en el ambiente o espacio. Se trata de un conocimiento secreto proveniente del Antiguo Egipto, según contó en una conferencia en la Asociación de Radiestesistas aquí en París antes de la invasión. Lo que quiero decir es que, si quieres puedes venir con nosotros.

 

Libro Chintamani

Libro Chintamani

Juliette enseguida dijo:

–Ahí sí que hay que tener cuidado. Los alemanes tienen una gran concentración de tropas, bunkers, cañones y observatorios a lo largo de todas las playas de la costa que mira al océano Atlántico, ya que tienen como objetivo defenderse de una posible invasión de nuestros aliados ingleses. Además maniobran para llegar a las costas y ciudades de Inglaterra con sus famosas bombas volantes, todas esas zonas están militarizadas.

–Mon Dieu! –exclamó Sophie, para luego añadir–: Me quedo aquí con vosotros, a pesar de la inseguridad que se respira en París.

–Vale –dijo Didier–. Volveremos a reunirnos dentro de unos meses, no más de las seis personas que estamos aquí. Si hace falta nos reuniremos de dos en dos, unos días unos y otros días otros, y continuaremos con prudencia nuestros trabajos psíquicos como sabemos. Os avisaré cuando yo pueda de nuevo reunirme y traeros información. Tened cuidado con los comentarios por teléfono. Si queréis, para decir que todo va mal o que es peligroso, haremos referencia a la ropa vieja. Y para indicar que todo va bien haremos referencia a ropa nueva. ¿Estáis de acuerdo?

–Sí –dijeron todos. Y así se despidieron saliendo en grupos de dos en dos, con intervalos de 3 a 5 minutos cada uno.

París, cada vez era una ciudad más extraña y controvertida. En los cafés se podía ver a los oficiales sentados al aire libre leyendo periódicos mientras soldados de uno y de otro bando saludan al pasar frente a ellos. Aún así, tanto los alemanes como los franceses -que estaban obligados a una mutua colaboración- no se fiaban de nadie.

En la calle se mezclaba un ambiente de semiclandestinidad junto a la pobreza y a la vestimenta de las clases altas. El gentío camina sin rumbo fijo, solo por el placer de mirar, ya que para algunos no había nada que hacer salvo vivir un día más. A veces, el clamor y la curiosidad se avivaba al ver el rodaje de documentales o de cine en plena calle. Los negocios al pie de las mismas componían la totalidad de la escena de cada día.

Todo el mundo aplicaba sus mejores dotes para trapichear y poder llevar algo de comida a casa. Luego, con la caída de la noche y ante el toque de queda, las calles se quedaban totalmente vacías.

En los suburbios las ratas dejaban sitio a los sintecho. Los gobernantes de toda Francia eran títeres de una fuerza mayor y de su propia estupidez. Al ciudadano de a pie sólo le quedaba obedecer y obedecer. Con este panorama humano y social ¿que se podía esperar del futuro?

Gandhi afirmaba con tristeza en 1947:

NI LA VIOLENCIA NI LA NO-VIOLENCIA
ALCANZAN LA FUENTE DEL MAL

 

Apenas unos pocos años antes, París parecía estar en la misma tesitura ¿Qué hacer? Solo una fuerza Suprafísica podía actuar en favor de la vida física.

Nuestros amigos de París, en India y en Bélgica ya estaban trabajando en ello de acuerdo a las cualidades de cada uno de ellos.

Sólo cuando se domina nuestra naturaleza interior se domina el mundo exterior, eso afirma al menos los Yogas Superiores. No hay remedio que convierta el vinagre en agua de rosas, pero sí al revés. De ahí que sea necesario trabajar y actuar para que nadie avinagre nuestra vidas. Se requiere primero curar la base del hombre, transformarlo y convertirlo en un ser pensante libre y luminoso. Si se quiere eliminar a la Bestia de la mentira, al Destructor de la humanidad, hay que educar a cada ser humano y evocar a las Fuerzas Superiores y entonces y solo entonces, lo demás vendrá por añadidura.

Didier y Sophie se marcharon juntos.

Agarrada al brazo de Didier, Sophie dijo:

–¡La vida es una tortura cuando está desprovista de significado!

–Debemos de confiar –le contesto Didier mientras alzaba la mano a un taxi que pasaba por la calle.

Ya en él, Sophie se acercó al oído de Didier para decirle:

–Déjame ir a tu piso.

–No, Sophie. Aunque vivo solo, no es una buena idea. Tengo que madrugar para recoger unos documentos importantes para llevar a Lyon a que los firmen en los próximos días, entonces bajaré hasta Biarritz, como ya he dicho al grupo.

Sophie, se quedó silenciosa y cabizbaja.

Didier, indicó la dirección al chofer. Luego, con su dedo índice levantó cariñosamente la barbilla de Sophie y mirándola a los ojos le dijo:

–Aguardo el momento de estar contigo todo un día. Pasear, comer y cenar juntos, lejos de problemas y de los desafíos diarios. Solos tú y yo, ¿te parece bien?

–Sí, claro, pero… ¿Qué es lo que te preocupa Didier?

–Nada importante. Sólo quiero resolver este viaje, que quizás sea un tanto peligroso.

–¿Peligroso has dicho?

–No, no quería decir eso, sino… ¡delicado!

–Didier, ¿qué es lo que pasa? ¿no confías en mí?

–¡Claro que sí criatura!

–¿Entonces?

Didier hizo un silencio, mientras Sophie tiraba de su brazo cariñosamente.

Son cosas del trabajo, nada más –contestó.

El taxi paró, y tras bajarse, Didier acompañó al portal de la casa de Sophie. Una gran puerta de forja ornamental y acristalada daba paso al lujoso interior del mismo, donde el portero daba la bienvenida a ambos. Tras retirarse éste, Sophie se echó en brazos de Didier besándole en la mejilla. Didier, la abrazó fuertemente y a la vez en forma contenida. Tenía cierto miedo en hundirse en los éteres de su gracia y belleza. Sophie se retiró y con ojos húmedos le recordó que cuando regresara de ese viaje estarían todo el día juntos. Asintiendo éste con la cabeza mientras se retiraba para ir a su piso situado a unas manzanas de allí.

Didier, mientras llegaba a su hogar pensaba:

–Poderoso Dios ¿por qué pones esta adorable y joven criatura en mi camino? ¿Qué tengo que aprender de ella y qué puedo yo enseñarla?

 

En el despacho de abogados

Biblioteca Despacho Didier

La secretaria del despacho de Didier anunció la visita de tres personas del Gobierno Parisino.

–Buenos días, pasen ustedes –dijo Didier.

–Buenos días dijeron todos al unísono.

Seguido Didier pidió a su secretaria que los demás trabajadores del despacho se mantuvieran sin hacer excesivo ruido, y que no se abriera la puerta, tanto la de su despacho como la puerta principal, hasta que él finalizara.

–Gracias Monsieur Didier por la discreción. Tenemos dos coches vigilando la calle –dijo uno de ellos, mientras que el otro agente añadía: –Nos envía…

–¡No por favor, nada de nombres! Ya sé quién les envía y tengo referencias de cada uno de ustedes. Sé que quieren hacerse con un contrato de varios miles de botellas de champagne para que sean enviadas a Alemania cada año. Mi despacho buscará un contrato que les beneficie a ambos.

Luego con cierta socarronería añadió:

–No esperarán dejarnos sin champagne a los franceses ¡una cosa es la guerra! ¡pero otra bien distinta es no tener una copa de ese burbujeante líquido de oro que llevarse a la boca!

–Los agentes franceses se quedaron petrificados… el dirigente Alemán que era un General vestido de paisano, tras un breve silencio, se echó a reír, mientras se atusaba su largo bigote gris.

–¡Me gusta este hombre! –añadió en francés pero con un deje alemán mientras reía, risa que terminó por contagiar a todos.

–No colaboro con ustedes por la minuta sino porque me lo ha pedido un amigo al que respeto y… ¡por el champagne claro está!

–Jajaja, ¡me gusta este hombre! volvió a decir, como si no supiera más frases que pronunciar en francés.

Uno de los agentes hizo una señal al otro, y éste posó con cuidado un maletín negro sobre un tapete de piel verde, junto al plumero de oro y tinta china situados en la mesa de Didier. La abrieron y extrajeron tres carpetas, un sobre, y otro maletín más pequeño.

–Aquí tiene los contratos redactados por su amigo –dijo el alemán, para luego añadir:  –Ahora le pedimos que los verifique usted. Uno lo traerá con la firma y sello de la Bodega.

Didier lo miró con detenimiento.

–Está todo correcto. Me han presentado ustedes dos sobres y ¿el tercero de qué se trata?

–Éste no lo puede abrir. Se lo dará a la persona que detalla el sobre en la Jefatura de Lyon, no necesita saber nada más –dijo con gesto serio el alemán.

Seguido un agente le mostraba el sobre pequeño.

–Aquí tiene un salvo conducto para moverse por toda Francia, sin límite de horarios.

El otro agente abre el pequeño maletín.

–Tiene también permiso para llevar esta pistola y dos cargadores, procure ser discreto.

–¡Pero yo no he disparado nunca y ni sé hacerlo!

El alemán arrebató la pistola al agente y dijo con tono enérgico:

–¡Es fácil! Primero cargar pistola, luego bajar el seguro como bajar bragueta del pantalón, luego apuntar bien y disparar todo el cargador ¡¡¡como en un orgasmo!!! Jajaja, reía su gracia mientras todos callaban.

Didier, pasaba la mano por su frente como para borrar esa escena tan frívola y desagradable protagonizada por un alemán que seguramente escondía sucias historias en su mente.

–Despachos importantes como el suyo, banqueros y joyeros llevan permisos para portar esta arma francesa, la “Pistola 625” semi-automática, –dijo uno de los agentes.

–¿Francesa? –gritó el alemán–. ¡Querrá decir la excelente y bien calibrada pistola que nosotros hemos hecho en vuestros talleres -ahora de Alemania- a partir de vuestro Modéle 1935!

–Está claro que la industria alemana se posiciona como la mejor de Europa, y esto es bueno para todos, –dijo con firmeza Didier.

–Jajaja, ¡me gusta este hombre! –todos rieron.

–Se parece usted –añadía el General señalando con el dedo índice a Didier–, al cómico del cine mudo Max Linder, con su bigotito casi iguales, jajaja –luego añadió–: –Si se lo recortara un poco a cada lado del mismo se parecería a nuestro ¡Führer! –Y volvió a soltar carcajadas que se oían al otro lado de las paredes.

Luego se despidieron tras quedar en avisarse por teléfono cuando los contratos fueran firmados y el sobre entregado.

Max Linder era el nombre artístico de Maximilien G. Leuvielle. Era francés y había muerto en forma trágica en el año 1925, quizás a raíz de las secuelas dejadas por los gases asfixiantes que respiró cuando se alistó en el ejército de su país en la Primera Guerra Mundial. De aspecto distinguido fue el actor cómico de cine mudo mejor pagado de toda Francia. Marchó a EE.UU. en 1916 para hacer varias películas y enseguida volvió a París. No sin antes dejar una profunda huella en la persona que más tarde se la conocería como Charles Chaplin, quien manifestó ser discípulo suyo y al que llegó a copiarle sketch de sus películas y parte de su vestimenta.

Didier viajaría al sur de Francia. Primero a Lyon en la llamada zona libre, donde se encuentra el régimen colaboracionista de Vichy. Antes había quedado con Juliette, la médium, y le puso al corriente de que en su despacho se habían reunido con un dirigente alemán y dos agentes del servicio secreto francés. Debía llevar unos documentos para ser firmados en Lyon y una pistola para defenderse en caso de que intentaran robarle, dada por ellos. Le comentó también que pensaba llevar y vender el diamante que les quedaba, ya que tenía un contacto en Biarritz.

                                                                                       Continuará….

Diamante vendido

40 ANIVERSARIO DE LAS III JORNADAS IBÉRICAS TEOSÓFICAS EN SABADELL, 7 de junio de 1980

Queridas hermanas, queridos hermanos, querida Presidencia:

Centro Dzyan de Leonardo

 

Jornadas Ibéricas de T

Libro

Como es costumbre en estas Jornadas que cada Rama trate un poquito su forma de ver la Teosofía, aprovecho esta extraordinaria oportunidad para decir lo siguiente:

Nuestra querida H.P.B. tiene que estar contenta, observe desde donde nos observe. Y nosotros haremos que lo esté más aún con unos encuentros y unas jornadas elegantes, comunicativas y fraternales.

Hace un siglo, y como cada último cuarto de los mismos, se hizo un gran esfuerzo por irradiar luz y mostrar ciertas verdades. Pero sobre todo se nos mostró que el sendero del discipulado no es fácil de ser hollado y la senda de la iniciación ha de seguirse con los hombros rectos, el corazón puro y una voluntad dirigida.

Se nos dice que el Iniciado es un guerrero cubierto de cicatrices… el vencedor de muchas luchas, de muchas batallas, y esto me hace pensar y ver las cicatrices de nuestra Sociedad Teosófica y por lo tanto su ¡grandeza!

 

Rukmini Devi y Leo

La Sociedad Teosófica, como sabéis muy bien, nunca pretendió ser la única depositaria de la Sabiduría Eterna, muy al contrario, siempre afirmó que perteneció a la humanidad misma, y aun hoy, la Sociedad Teosófica es un misterio, una creación con un propósito muy definido… propósito que habrá de entrar en actividad un siglo después de su creación… ¡o sea, ahora!

Preparemos pues nuestra conciencia interna dirigida de una forma receptiva a las futuras vibraciones, yo diría que Shambálicas, que van a comenzar a darse muy pronto, en esta época.

Como sabéis, todo está muy materializado; en 1980 hay una gran pérdida de valores espirituales, de moralidad, diría yo; pensamos demasiado en las comodidades, en la comodidad desnaturalizada, en dar importancia a la parte menos significativa y no a la que realmente nos perjudica; esto habría que meditarlo, como dice muy bien nuestro hermano Olivares; hay prejuicios, mente no flexible, pasiones, caprichos, sensualidad, falsedad y un largo etcétera, barnizan a nuestra actual sociedad. Desde luego que nada de esto conduce al hombre al portal de la Iniciación, y la Teosofía se encuentra con este “caos”; ¿qué hacer? La Madre Naturaleza, en la actual ronda, es la última en la que va a reinar el Kali-Yuga, el desbarajuste; el planeta en sí, podemos decir que no va a permitir más contaminación mental, no más contaminación emocional, no más contaminación física, y dentro de muy pocos siglos, el karma negativo generado habrá que ir a pagarlo a otra parte en la que no habrá tantas oportunidades de expresión como las que tenemos ahora.

 

Petri y Rukmini Devi

Sabemos que el planeta tierra, dentro de muy poco y ya en la Era Acuariana, exige que ésta sea formada a través del “fuego” de la Disciplina, del Sacrificio y de la Humildad. Esta nos llevará, poco a poco, a la realización del Plan que en su día nos manifestó nuestra querida Sociedad Teosófica.

Pocas veces se ha comprendido a nuestros queridos fundadores y a menudo no se les ha interpretado bien. Nuestros fundadores, los Grandes y los más Pequeños, ofrendan todo lo que el mundo considera de valor, en un servicio altruista, hasta incluso ofrecer la propia vida como dádiva final. Para luego descubrir que aquellos a los que se les enseñó, rechazan la ofrenda, la desprecian y la critican.

Pero esto ha ocurrido siempre y al Iniciado no le importa, ya que tiene el privilegio de ver el futuro y reconocer que la “fuerza” por él creada cumplirá el plan a su debido tiempo y ese tiempo ha llegado.

 

Salvador Sendra de la Editorial Orión y Leo

Se dice que “quien tenga oídos para oír, que oiga, y quien tenga ojos para ver, que vea”… ¡Menos mal que el núcleo moral del Universo es inquebrantable! Yo quisiera desde aquí, agradecer a los hermanos de Portugal y de España, que desde hace años vienen corporizando y materializando todos estos Grandes Pensamientos, decirles que la juventud de hoy día os envidiamos (si cabe aquí esta expresión) y os agradecemos que nos hayáis dejado marcados los pasos en esta Senda que hacia la futura Era Acuariana nos conduce.

Por Leonardo Olazabal Amaral

Presidente-Fundador de la Rama Dzyan, Bilbao.

ENCUENTRO CON UN MAHATMA, UN REY MAGO DE VERDAD, EN LAS AFUERAS DE MADRID

Breve e interesante descripción del sabio y polígrafo español Dr. Mario Roso de Luna sobre el encuentro con un hombre notable, un Adepto, en las afueras de Madrid.

Enrique F. Orfila me habló mucho de él, y quiero iniciar el año nuevo 2018 con este interesante relato. Confío en que os deleite. ADA Roerich.

OBRAS SON PERSONAS HECHAS REALIDAD HISTÓRICA

¿Un Cherenzi, un Bodhisatva o un Mahatma?

Mago de la Fuerza Espiritual; Maestro de Sapiencia; Verbo de Sagacidad; Creador de Culturas; Genio Rector de Civilizaciones; Investigador de un Renacimiento Espiritual Moderno… Todo eso es ese hombre Divino, que nadie puede ver con verdadera sinceridad sin aprender a amar de veras y reconocer en él a un verdadero genio tutelar de carácter providencial, de extrañas realidades místicas y supracósmicas.

Lo conozco, he departido con él durante horas y horas, en la intimidad, que es cuando el hombre no puede engañar, y le he oído tratar de todos los problemas y en torno a la capacidad conceptual del hombre, que equivale a la expresión de la inteligencia en SÍ y POR SÍ, lo cual no puede dejar lugar a dudas ni a falsas apreciaciones en una mente que, como la mía, está acostumbrada a hurgar la naturaleza con un sentido riguroso de la precisión a la vez que de la belleza y de la sublimidad.

He visto en él todas las cualidades que quisiera ver en un genuino Maestro de Sabiduría, en un Arhat, en un auténtico Buda o Cristo. Más aún, lo he visto siempre promover, promulgar, señalar y aún inspirar nuevos valores en lo recóndito del ser. Toda su enseñanza, en efecto, gira en torno a la expresión de Valores netos de la seidad, que se encuentran en el ser tan sólo en condiciones potenciales, y se debe invocar y forzar o asumir caracteres externos por medio de la valuación de los múltiples y diversos trances de la vida. Por eso, cuando habla, podría decirse que pontifica, pues asevera como función de VERBO que exalta, exterioriza y expresa vitales y fundamentales Valores que hacen surgir de lo íntimo del ser, donde yacen estas cualidades de la Conciencia Universal, en forma de vivencias trascendentales.

Leer más ...