Departamento de Historia del Arte de la Asociación ADA

Iñigo Sarriugarte Profesor Titular de la Universidad del País Vasco

Zéosis de Antonio Camaró por Iñigo Sarriugarte

Cuando se ejerce el acto de delectación ante una pintura son numerosos los factores que se deben analizar, pero algunos suscitan un peso simbólico y sígnico que requieren una consideración mayor por parte del espectador. Y esta es una de las principales peculiaridades en la producción del creador valenciano Antonio Camaró.

El artista se mueve con facilidad por un territorio donde el tratamiento se manifiesta en base a colores planos que tanto recuerda a los experimentos de las Vanguardias Históricas, mediante sus manifestaciones fauvistas y que fueron reincorporados a partir de los años ochenta del siglo pasado bajo diferentes movimientos posmodernos. Si su mensaje intrínseco impulsa la unidad en la pluralidad, esta misma sintonía de eclecticismo se recoge técnicamente en su proceder pictórico, indagando en antiguos activos, como la pintura mural del medievo y sus rasgos de índole primitivista, características que han generado resultados de gran valor histórico en distintos períodos y fases artísticas.

Su pintura busca conectar el presente con lo mejor de épocas pasadas, con aquellos momentos donde grandes personajes históricos consiguieron infundir una gran luz ante un mundo que se encadenaba de manera constante y dilatada a la oscuridad. Por este motivo, el artista nos recuerda lo determinante de mantener vivo en el colectivo social la presencia de ciertas figuras caracterizadas por su evolución espiritual y más que nunca en estos momentos donde el mundo parece desvanecerse una vez más en una nueva penumbra. De ahí, que su obra titulada Zéosis sea una exhortación de unión entre lo diferente, pero con el objetivo de propagar la armonía y la paz.

Iñigo Sarriugarte Profesor Titular de la Universidad del País Vasco