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Tres días mágicos por tierras de Burgos y Soria

Sin duda acercarse por el pueblo burgalés de Quintanar de la Sierra y oler a resina de pino y madera junto a la calidad de su aire es una experiencia inolvidable.

Días de sol y frescor donde la humedad apenas es protagonista y los pulmones lo agradecen, así como toda la estructura vital y energética del cuerpo.

   Una vez allí me trasladé a Revenga y visité su bonita ermita de piedra con fecha de 1921 levantada sobre una construcción del siglo XVIII (además de su Museo de la Madera y la necrópolis). Revenga con su templo ya existía en el año 1000 y a su alrededor hay 133 sepulturas antropomorfas talladas en las rocas de la época visigoda y mozárabe. En toda esta zona de la Sierra hay nada menos que 20 necrópolis.

 La ermita de Revenga apenas cuenta con elementos decorativos y en su sencillez surge en el altar tres pares de manos talladas en madera, realizada por el escultor Humberto ABAD reconocido artista nacido en Quintanar, que sostienen a modo de pilar a la Virgen de Revenga. Un bonito lugar declarado BIC (Bien de Interés Cultural) por la Junta de Castilla y León en el año 2011 y que comparten tanto Quintanar como Regumiel y Canicosa, siendo su romería a la Virgen de Castilla y León la más antigua.

Fue en este lugar donde el cura leyó La Gran Invocación por primera vez en el año 1977. Numerosos estudiosos de Filosofía oriental, hippies y estudiosos de misticismo occidental estuvieron presentes. El motivo de tan inusual acontecimiento fue nuestra boda, la de Leo y Petri.

Ahora, 47 años después, renovamos sentimientos, recordamos con imágenes fugaces aquel memorable momento y ponemos en orden nuestros pensamientos, además de presentar mi último libro publicado y dedicado a niños y adolescentes.

¡Virgen de Revenga, gracias por cuidar de nosotros durante todos estos años!

Y oramos, como en otras tantas visitas,

para traer la tan ansiada luz, amor, paz, y voluntad al Bien,

pero esta vez con la compañía de nuestro nieto Unai de 10 años,

y su madre Idoia y su padre Koldo.

¡La Vida nos brinda acontecimientos hermosos y éste es uno de ellos!

 Ese día paseamos por Regumiel, que cuenta con una zona con huellas de dinosaurios… y mientras leía mi nueva obra se me acercó un visitante para observar de qué trataba el libro.

Hizo su estrepitosa presentación, ya que el suelo se movía con sus pisadas, y me dijo:

– ¡Hola, soy un Iguanodon!

– ¡Hola, y yo soy Leonardo!

– dije. Acto seguido añadió:

– ¡Estoy aburrido!

– Normal, ¡llevas 135 millones de años ahí!

Me miró, bostezó sonoramente y se marchó. Después de que el suelo dejara de moverse proseguí mi camino.

Estos bonitos pueblos están a más de 1100 m de altura, el aire en este mar de oxígeno es todo lo puro que puede ser en estos días, y buscaba una milenaria formación de rocas esculpidas por el viento y la lluvia cual dólmenes y menhires realizados o dirigidos por los espíritus de la naturaleza que abundaban por estos parajes cuando el ser humano ni siquiera existía como tal.

En los pueblos siempre oyes hablar de entornos paisajísticos geofísicos y lugares encantados… pero no les prestas mucha atención. Recientemente, el amigo Manuel, cuya familia es de Quintanar, pero que reside en las Palmas de Gran Canaria, nos dijo de ir al Parque Natural de Castroviejo (situado a 1540 metros de altura), un espectáculo de piedra, flora, pinos albares y fuentes de agua de donde nace el río Duero. ¡Dicho y hecho!

   Mejor ver las fotos en vez de tener que describirlo. Aquí se grabó alguna película. No es de extrañar pues las caprichosas gigantescas rocas y su bello paisaje se presta a ello.

El caso es que, a la vuelta de una parte del recorrido, me encuentro con la fuente de agua fresca que estaba precisamente a la entrada y para mi sorpresa y la de mi familia, había junto al caño de agua una pequeña columna que presentaba en una de sus caras, una corona forjada en la que se podía apreciar el símbolo de la Chintamani, como símbolo de la trinidad y de la riqueza de la edad media. Una igual, pero más pequeña dado que era el ornamento real de una Virgen, se halla en mi museo Roerich. Entonces puse mi libro sobre la misma, tanto la portada como la contraportada, ya que fue un regalo inesperado que nadie del lugar puede entender. Ver fotos.

   Investigando, supe que era la llamada fuente de Los Quintanaros dentro del paraje conocido como la “Majada Falsa”. Se trata de un agua que procede del Manantial del Raso Bustar ubicado en el Parque Natural de Castroviejo. Lamentablemente el mismo no estaba muy cuidado pues hay animales de dos patas que gustan destruir lo que es bueno para todos. De hecho, el elemento decorativo de la fuente, la corona o aureola de hierro presenta tres veces el sagrado símbolo trinitario y los desalmados se han dedicado a golpearlos hasta desfigurar dos de los tres. Presento en las fotos el que ha resistido a la invencibilidad de algunos humanos venidos a menos.

En los siglos XVII y XVIII las coronas heráldicas de tipo honorífico o nobiliario variaban según el momento y los países. La corona triunfal de laurel de los primeros tiempos pasó con los años a condecoraciones de lujo y poder coronal. Ésta es muy significativa y ahora me aguardaba otra feliz sorpresa y seguido un reencuentro.

 Aprovechando estos poquitos días visitamos también el Monasterio de Santo Domingo de Silos, al que he ido en numerosas ocasiones y también hace mucho tiempo con mi amigo Enrique F. Orfila. Su arquitectura y disposición para encontrar la serenidad y la paz es inestimable, y más aún oír a sus monjes benedictinos cantar en gregoriano. El ciprés del claustro románico tiene 125 años y mide 25 metros de altura.

Me sorprendió a mí y a mi familia, una galería relativamente grande con una cuidada exposición de iconos rusos de gran colorido y belleza titulada: BELLEZA INVISIBLE.

   Su atractivo como obras de arte, su simbolismo y valores cromáticos, se ve aumentada por la vibración sagrada de la obra y del propio lugar donde se expone. El libro de los niños pidió ponerse junto a una de estas imágenes de El PANTOCRÁTOR (la fuerza y el poder de Dios). Según el arte Bizantino el Cristo o el mismo Dios, con el gesto o mudra de mostrar dos dedos en señal de bendición (las dos facetas de Cristo) y desde una estrella de ocho puntas (espacio sagrado) en las que pueden verse dos letras griegas a cada lado de él significa “El QUE ES”, “ES”. Lo que equivale al nombre sagrado de Dios. El que todo lo gobierna y sostiene los mundos (Pantocrátor). Ver fotos.

 Petri, explicó a nuestro nieto Unai la importancia de la exposición espiritual y pronto se dispuso el niño a fotografiarlas en silencio. Fue sin duda una pequeña peregrinación por la vida de Cristo, sus discípulos y otros santos que nos hablan de la Fraternidad Universal y de los sentimientos más nobles del hombre. Realmente fue un baño de bendiciones al estilo de la pintura energética de Roerich.

 Poco antes me encontré, a la entrada de la exposición, con la tumba de D. Fernando Pérez de Guzmán, quien llamó su atención con un sonoro tropezón por parte mía (?) Ahí lo dejo con una fotografía.

Y en otro momento estelar en lo espiritual, ya en Burgos capital, visité el exterior de su Gran Catedral para subir unos escalones y situarme en la calle Fernán González, que forma parte del Camino de Santiago. Allí mismo se encuentra la Iglesia de San Nicolás y San Esteban. Se trata de uno de los templos de estilo gótico más antiguos de Burgos (siglo XV).

Su fachada sobria, blanca y sencilla da paso a un elemento destacado:

EL SÍMBOLO EN PIEDRA DE LA BANDERA DE LA PAZ

Algo que ya conocía desde hace muchos años y que sin duda hubiera gustado de ver a la familia Roerich, ya que lleva el círculo rodeando a las tres esferas, lo que es inusual. A fin de cuentas, lleva ahí varios siglos para mostrar los tres aspectos de todo santo u hombre espiritual que finalmente necesita para alcanzar la paz, como es caminar por el Sendero de la Luz, en forma victoriosa, poderosa y triunfante.

Mucha Paz.

Leonardo

La muerte, una liberación para alcanzar la Luz Clara del Alma

Hoy domingo he tenido el impulso de escribir sobre la muerte en la tranquilidad de mi caserío-museo de la montaña. Es un día soleado y una corriente de aire templada mece las ramas de los árboles de mi jardín. Yo me encuentro bien en la mesa de la cocina, que es un lugar amplio y tranquilo, además se está muy fresquito, gracias a los espesos muros de piedra de este caserío del siglo XVIII.

Antes de ponerme a escribir he tenido el impulso mental de buscar literatura acerca de la psiquiatra, escritora suiza-norteamericana, la Dra. Elisabeth Kübler-Ross.

Museo Asiático de Biarritz

Recuerdo haber visto tres libritos de ella donde habla o escribe sobre sus experiencias con personas moribundas. He rebuscado en mi biblioteca repartida en varias habitaciones de la casa y nada de nada. Seguro que están guardados en una de las veinte cajas que tengo almacenadas. Así que decido coger el móvil y buscar en Internet. Acto seguido he leído en Wikipedia: “Nacimiento: 8 de julio”. ¡Caramba, igual que yo! E inmediatamente examiné las 5 fases o etapas del duelo, a saber: Primera, la negación. Segunda, la ira. Tercera, la negociación. Cuarta, la depresión. Quinta, la aceptación.

Esto ocurre en mayor o menor grado ante la muerte de un familiar o un ser muy querido. Y es un sentimiento natural, pero me he quedado un poco frío, a pesar de que nos rodea el calor propio del verano (y no como dicen engañándonos, que se debe al cambio climático).

No discrepo de que esto no sea así (menos mal que muchos años después Elisabeth dijo que el duelo no es tan lineal y rígido como lo había descrito, sino que es más abstracto). Y es que para mí, falta un componente esencial, y es el hecho de que la persona que se va -independientemente de cómo haya sido la forma de morir- su espíritu entra en una dimensión de paz, autenticidad y espiritualidad de orden sublime. Realmente NO MUERE. Te faltará su tacto, su mirada, su entrañable abrazo, su timbre de voz, pero te aseguro que, desde otro nivel de conciencia, el ser que amas estará pendiente de ti y te lo hará saber a través de los sueños.

Hay muchas falsas creencias e inadecuadas interpretaciones de las antiguas escrituras sagradas por ahí. Que no te espante la mediocridad de los discursos de hoy día. El alma -salvada la confusión del momento de la transición- el alma como digo, se centra en las personas que dejó en la Tierra y les envía todo su amor, su “particular forma de sustento energético y poder de calma”. Independientemente de que seamos conscientes de ello o no, esto siempre es así. De ahí que el alma se vea también un tanto afligida si percibe que aquellos que ha dejado en el mundo físico están tristes durante mucho tiempo. Los seres humanos somos almas que tienen un cuerpo, y no un cuerpo que tienen un alma. Obtenidas las experiencias necesarias en la Tierra, o cuando su karma lo indique, el alma abandona el cuerpo como si de un viejo abrigo se tratara. Es un proceso natural de la Vida, como el nacimiento; nacemos en la Tierra tras dejar el Plano Espiritual y a nuestros amigos allí. Un sagrado lugar que ya conocemos, pero que no lo recordamos, sustentado por millones de vidas con distintos niveles de manifestación, y protegidas por la Fuerza lumínica y maravillosa de Shámbala. Se ha dicho que Shámbala, es “el lugar donde la Voluntad de Dios (el Logos o Lo Que Es) es conocida”.

Esto ha de ser un gran alivio. Es cierto y algo natural que el que se queda, sufre, llora y muestra su incredulidad ante la desaparición física definitiva del ser amado. La muerte siempre produce tristeza, nostalgia, pesar y emociones encontradas. La persona afectada entra en cabreo o ira, se desespera, se deprime (entristece lo que es un sentimiento natural y lógico) y finalmente lo asume, o mejor dicho, se calma. Sabe -de un modo que no puede explicar- que la pérdida es solamente un hecho aparente, que sigue ahí, y que desde el punto de vista espiritual no ha muerto sino que ha cambiado de nivel. Al abrir así la mente, la aflicción desaparece automáticamente.

Todos sabemos que tarde o temprano tenemos que abandonar el cuerpo. Nacemos con una inhalación y nos vamos con una exhalación. Un trance que siendo nuestra última aventura en cada una de las vidas, hemos practicado muchas veces. Todos nos vamos a reunir de nuevo tras abandonar nuestros respectivos abrigos. Para el común de los mortales, resulta frustrante no tener las pruebas de que la vida de un ser continúa tras la muerte física. Y es que nuestro cerebro físico no puede comprender lo que acontece a un nivel más alto o en un plano espiritual, salvo que seas un Iniciado o un Yogui realizado. No es fácil explicar con palabras corrientes las características propias de la Vida Espiritual, y acerca del propósito de nuestra existencia en la Tierra. Pero hay algo que sí sabes y lo intuyes, y es que “Somos Almas”, “Somos inmortales”, “Tú eres un ser Inmortal”, porque los Universos son gobernados por medio de leyes perfectas, éticas y eternas, y esa certeza la llevamos con nosotros en nuestro interior.

Otro médico psiquiatra y licenciado en Filosofía, el Dr. Raymond A. Moody, dice en “Vida después de la vida”: Tengo miles de testimonios, bien analizados y realizados con total honestidad. He trabajado con regresiones, he estudiado los casos de “viajes fuera del cuerpo”, y el estado “extracorporal” consciente. En innumerables ocasiones hemos experimentado el vernos tumbados en el diván o en la cama estando fuera del cuerpo. Al principio te sorprendes, luego te das cuenta de lo bien que estás en ese estado espiritual extracorpóreo, y si tienes que volver del plano Astral, porque no es el momento de morir o porque el regresor te llama, experimentas una gran pereza el hecho de tener que “entrar de nuevo”, en algo tan denso y limitado como es el cuerpo físico. Esto lo he experimentado yo mismo en mis múltiples experiencias como profesor de Raja Yoga (Yoga mental) a lo largo de mi vida.

En la India abordan la muerte con el mismo dolor que en cualquier parte del mundo, y tienen numerosos tratados que hablan sobre ese particular momento. También tenemos El Libro de los Muertos del Antiguo Egipto, con descripciones muy curiosas, y lo mismo ocurre con El Libro de los Muertos Tibetano. Merece la pena indagar en ellos, sobre todo si trabajamos y estamos cerca de personas que están en un estado moribundo.

Según E. Lester Smith, en su libro “Nuestra última aventura”, relacionado con la partida del cuerpo, las personas que han perdido algún miembro de su cuerpo físico siguen experimentando energéticamente o espiritualmente que lo tienen completo, es decir ¡entero! (llamado miembro fantasma) y esto les consuela enormemente. La Ciencia Oficial te dirá que son “engaños del cerebro”, no te lo creas. Nunca ha estado más dividida la Ciencia que ahora. Si a una persona que le faltan las piernas o le falta un brazo, se le hace salir fuera de su cuerpo o tiene una experiencia extracorpórea, podrá ver perfectamente todo su cuerpo completo en su forma energética.

En el mundo y a lo largo de la existencia humana, se han creado varios miles de rituales para el momento del morir y para después de la muerte. “Tuvimos un diluvio y gran parte de la humanidad desapareció”, o sea, murió. Y ahora, en nuestra época, los signos parecen mostrar que va a ocurrir lo mismo, pero no con agua ¡sino con fuego! Sí, una destrucción de tipo subatómico, bioquímico o por bioterrorismo. Y es que la evolución humana, que debiera ser siempre ascendente y encaminada hacia el bien de la totalidad, se empeña en pasar a fases regresivas a cambio de obtener un poder y enriquecimiento efímero, llevándose por delante la destrucción de la vida en todos sus reinos. Destruimos los ríos, los océanos, los bosques, el reino animal, los minerales, y lo único que se puede imponer a esta barbarie es un ser humano con ética, visión espiritual y con una justicia verdadera.

Si queremos un progreso real, tenemos que avanzar hacia el futuro “sin perder tiempo”. Tenemos que cuidar de nuestra libertad y ser responsivos. Con serenidad y apremio debemos demostrar nuestra conformidad o no ante las situaciones que nos presentan.

Hay que ser sensitivos e intuitivos rehusando cualquier forma de hacer daño a la Vida. La muerte es inevitable, pero hay elección a la hora de morir. Es una vergüenza lo que acontece en algunos hospitales, clínicas y residencias de ancianos. No es de extrañar que exista la llamada “fobia hospitalaria”. La psicoterapeuta Christianne Heal habla de ello, y añade: “Que el trance de la muerte no se convierta en un negocio en marcha plagado de ruido y luces, y sin asistencia espiritual propia de otras confesiones o filosofías, además de poder obtener incineraciones o enterramientos ecológicos”.

Ángel del Amor

Ángel del Amor

A lo largo de los años he leído y he asistido a muchas charlas y coloquios sobre la ciencia del morir, dadas por lamas tibetanos y maestros de Yoga. Desde el punto de vista hindú, el conocimiento de una inminente partida comienza aprendiendo a recogerse como siempre se ha hecho en el Ashram (lugar de meditación y enseñanzas). Es decir, adoptar una actitud recogida y silenciosa en una habitación tranquila de la casa, dejando que su inteligente alma haga todo el proceso.

Hay que procurar, para obtener la quietud deseada, haberse despedido de los suyos, haber distribuido los bienes materiales, y si es posible lograr la paz con aquellos que ha estado en conflicto. El incienso, una luz anaranjada y cálida en la habitación, y algunas notas musicales suaves vienen bien para el momento del trance y para el después. Entonces el último sueño se produce, y el viaje comienza a los planos superiores e internos, donde acude a lugares de cuidados intensivos especiales, además de ser recibido por familiares y amigos que habían fallecido antes que él o ella. Aquí, en este nuevo estado se depuran karmas negativos y karmas positivos. Se vislumbra el trabajo de futuro en esos niveles de conciencia y se prepara –para mucho más adelante- su nueva siguiente encarnación en la Tierra con nuevos cometidos y metas. Lo usual es esperar a que los seres amados que dejó en la Tierra desencarnen, y él o ella los reciba con plena conciencia y les muestre el nuevo hogar.

Así las cosas, la transición no es más que un cambio de habitación. Se ha ido nuestro ser querido, pero no se ha ido del todo. Se trata de vivir y morir para seguir viviendo con más plenitud.

Leonardo

LA ÉTICA VIVA DEL ESPACIO CÓSMICO

Una Ética de Vida proyectada por la Madre del Mundo

En los encuentros Roerich que mantuve en Moscú, Rusia, oía hablar a Ludmila V. Shaposhnikova sobre la espiritualización del Espacio Cósmico. Y de cómo este espacio está representado por la Ética Viva o de Vida. Hay un mundo interno inmenso e incontable en el Cosmos. Desde ese mundo interno surge el impulso creativo de la evolución Cósmica. Para ello miríadas de vectores de luz se encargan de ello. Estos vectores de luz se han convertido en los Maestros de la humanidad y en la Madre del Mundo, la Inmaculada Madre Cósmica.

Y así el ser humano, en su estructura energética, forma parte de este Cosmos Espiritualizado.

Helena Ivanovna y Nicolás Konstantinovich Roerich formalizaron y publicaron este sistema filosófico llamado Agni Yoga. Y como ya señalara L.V. Shaposhnikova hace una década: “Es ahora cuando realmente nace esta filosofía de la Realidad Cósmica”.

El Agni Yoga es para esta época, inmersa como está toda la humanidad en una guerra bioquímica y de nanotecnología, capturada por el miedo, la coacción, el chantaje y los aspectos materiales de la vida. Donde cada día nos roban sin ningún pudor nuestro trabajo y nuestra libertad. Sí, el ser humano depende hoy día más de sí mismo que nunca. O domina toda esta presión y mentira, o se detendrá en su mejoramiento espiritual alejándose del espacio de la luz. Viviremos el Nuevo Año 2022 como una etapa en la que nos tocará elegir y luchar. Se precisan de estos conocimientos de Ética Viva y de otros nuevos, para ayudar a la humanidad en la transición hacia una nueva ronda evolutiva. Como dicen los estudiosos de la filosofía Roerich de Rusia:

“Todos los que nos hemos embarcado en este camino encontramos enormes obstáculos y el principal de ellos tiene sus raíces en la naturaleza del hombre mismo”.

   Hoy hay una enorme colisión del hombre contra el hombre. Las proporciones son gigantescas. Estamos en el lodo de la manipulación y de la corrupción. No quiero perturbar a nadie, a fin de cuentas, ya lo percibe casi todo el mundo, y claro: están asustados, angustiados, deprimidos.

 Pero he de decir que la corona de laurel envuelve la cabeza del hombre, altar de su espíritu. Hoy más que nunca los impulsos de ese espíritu son imparables, y saldrá en su ayuda. Sólo tienes que procurar no dejarte vencer.

Los Maestros anónimos del Himalaya dicen:

“No hay nada que no puedas hacer si lo deseas.

Todo sucederá muy rápido”.

   Amigos y amigas nos elevamos por la paz, la belleza y la bondad.

Desde las Torres de Shámbala, entre fuentes de aguas puras, flores paradisíacas y arbustos de laurel, vienen los nuevos paladines de alturas inconcebibles, como lo fueron antes las almas de San Petersburgo, Nicolás y Helena, que con su escudo flamígero detuvieron las flechas enemigas de su tiempo.

La Madre del Mundo, Madre Divina, Madre del Puro Amor, que desde la eternidad esconde su mirada al no-iniciado, nos mostrará de nuevo esos escudos de luz.

¡Envíanos ahora Madre, tu luz y melodía de paz para luchar contra todo mal. Que la luz solar y la de los mundos distantes nos bendiga y proteja!

Para este nuevo año 2022, te digo:

¡La Reina del Cielo está con nosotros! ¡Celebra todos los días

con alegría! ¡En ti está la Fuerza de Shámbala y la de sus Jerarcas!

Om Shanti.

Leonardo

ADA Roerich

LA MUJER QUE ESCUPÍA DIAMANTES – XI (Género fantástico)

El laberinto de la Basílica de Guingant

Por RAI

Reunidos de nuevo el pequeño grupo se saludaron efusivamente.

–¡Qué alegría de veros Armand y Henri! –dijo Colette y René, tras abrir la puerta–.

Pasad, vamos a nuestro rincón de los libros.

Luego Armand preguntó:

–¿Cómo va todo por aquí?

–Hay mucho movimiento en todos los sentidos –contestó René.

–¡Ya! sobre todo en la costa de Bretaña –remarcó Henri.

Luego atravesaron un largo pasillo y tras varias estancias llegaron donde ya estaban reunidos el resto del grupo. Sólo faltaba Madame Nadine, que se reuniría al día siguiente con Juliette. Nadine estaba preparando algunos asuntos del viaje a Biarritz de Didier al enterarse de que éste partiría para el sur de Francia.

 

Sentados alrededor de una gran mesa de madera de roble Didier dijo:

–Os hemos echado de menos, contadnos ¿cómo os fue por Bretaña?

Entusiasmado Armand comenzó a contar los pormenores del viaje:

–Llegamos allí a Bretaña agotados por las densas energías de dolor y sufrimiento que nos encontrábamos por el camino. Las heridas de gentes y soldados no sólo son físicas sino también psíquicas. Supimos de un pueblo donde los nazis ahorcaron de los postes y farolas de las calles a más de 120 personas. Mujeres, niños y sobre todo a hombres jóvenes. Llegaron incluso a obligar al resto de los vecinos a salir de sus hogares y presenciar la matanza. Solo había tres personas de la resistencia entre los ahorcados. Pero a los nazis ejecutores eso no les importaba. Su oficial al mando sentado en la terraza de un bistrot degustaba nuestro champagne y reía mientras ordenaba las ejecuciones. ¿Puede haber más malignidad encarnada en un cuerpo humano?

Juliette, dijo:

–Estos asesinos se entrenaron produciendo verdaderos baños de sangre en otros países antes de llegar a Francia. En caso de guerra, los psicópatas asesinos y a cualquiera que les den una gorra y una porra terminan abusando y cometiendo atrocidades, ya que carecen de empatía ante el sufrimiento ajeno, es por ello que alcanzan muy pronto los cargos superiores debido a su egolatría y sadismo.

Henri tomó el relevo relatando las experiencias vividas:

–Es tremendo ver cada día tanta desolación y tristeza. La presencia de miles de soldados alemanes –todos muy jóvenes y seguramente sin experiencia alguna– se dirigían con sus vehículos militares de un lado a otro, a lo largo de toda la costa.

–Casi no podíamos movernos –dijo Armand–. Por la noche hay grupos de la Gestapo que van por libre y efectúan con total impunidad acosos sexuales, robos y tropelías, tanto en ciudades como en pueblos. No podíamos confiar en nadie. Las energías en el ambiente son enfermizas y sombrías. Teníamos la sensación en todo momento de que algo grave y muy grande iba a ocurrir… como cuando estalla un volcán o se produce un terremoto.

–Estábamos deseando volver a París –apostilló Henri– para estar con vosotros y sentirnos protegidos por la ciudad y por el grupo. Pero, claro, nuestro empeño era llegar hasta la casa del investigador André.

–Eso mismo –dijo Armand–. Este hombre vive cerca de las playas de la costa, pero en su interior, en los campos de hierba y cereales. André vive en una casa solariega y tiene terrenos con pinos y manzanos. Una choza de ladrillos dedicada a guardar aperos y útiles de campo –medio escondida entre los árboles del bosque– se había convertido en su particular laboratorio de Radiestesia y estudio de la energía de las Ondas de Forma. Al parecer allí –lejos de la mirada de los vecinos granjeros– trabaja con energías desconocidas e impredecibles… de un orden muy fino, cuyos efectos podrían ser beneficiosos o dañinos para todo ser viviente.

En uno de sus comentarios André nos contó que mientras experimentaba con estas Energías de las Formas, cayó un árbol sobre su laboratorio para susto de su amigo León que trabajaba con él. Le ocurrían otros tipos de fenómenos, tanto buenos como no tan buenos, por ejemplo: árboles que se secaban de repente frente a su laboratorio, frutos que eran más dulces de lo normal, pequeñas bolas de luz que se desplazaban por el habitáculo lleno de piezas de carpintería con las más extrañas formas geométricas, y otras cosas parecidas.

Ahora, tomaba la palabra Henri:

–Nos comentó que un general inglés le había pedido crear con su conocimiento un sendero psíquico que fuera de Bretaña hasta las costas de Inglaterra, de tal manera que el enemigo no prestara atención a esas vías fluviales, y se creara algo así como un espejismo de… normalidad en esas playas. Pero que era una cosa difícil de llevar a cabo y más si requería, como parecía, de cierta urgencia.

Dominique y su moto con sidecar

Armand dijo:

–Os queremos contar cuando nuestro amigo Dominique vino en su moto con sidecar pintada de color verde oscuro, modelo Gnome & Rhone. Las largas piernas de Henri no cabían en el sidecar y tuve que hacerlo yo por él (risas). Estábamos hospedados en una casita-hotel donde nos recogió para llevarnos a la Basílica de Notre-Dame de Bon-Secours en Guingamp. Allí, un curioso laberinto de baldosas aguardaba nuestra visita.

Cuando aparcamos frente a la iglesia, Henri y yo accedimos a su interior por el lado del pórtico norte. Dominique se había marchado para hacer unas visitas. Entonces vimos en el suelo el laberinto que mide tres metros, y tiene doce círculos concéntricos donde se alternan el granito gris claro con el gris oscuro formando una geometría circular.

Frente a éste, se puede ver un pequeño altar donde se encuentra su famosa y venerada Virgen Negra con el niño en brazos, llamada Nuestra Señora de Bon-Secours.

–¡Reminiscencias quizás de la diosa Isis con su hijo Horus del Antiguo Egipto! –con esta afirmación Armand tomaba de nuevo la palabra:

–Sí, una misteriosa Virgen Negra y curiosamente en el centro del laberinto hay una inscripción en hierro que dice: AVE MARÍA en letras góticas, rodeada de flores de Lis ¿Por qué esta flor del lirio? Por ser un símbolo de lealtad, de luz, de resurrección y de pureza del cuerpo y alma.

Estuvimos examinando agachados en el suelo con nuestro péndulo los pormenores del laberinto. Había que iniciar el sendero, marcado por el granito oscuro, por su lado izquierdo, como con los chortens o stupas tibetanas. Descubrimos que el comienzo del laberinto empieza con 5.000 Angstroms, y cuando llega al centro sube la tasa energética a 15.000 Angstroms. Es una poderosa subida energética que dota a la persona que se sitúa en su centro de una vitalidad salutífera que no tenía antes.

Entonces, por el rabillo del ojo, nos dimos cuenta de que en el interior del templo y a un lado del altar, un sacerdote con apariencia de mendigo nos observaba en silencio. Hizo una mueca que resultaba divertida por la expresión de su cara, ya que no disimulaba su extrañeza al vernos con el péndulo en la mano, recorriendo el laberinto. Nos acercamos a él y le preguntamos por el mismo. Nos dijo casi tartamudeando que “es para viajar”. No decía más, tan solo se nos quedaba mirando. Luego repetía: “Es para viajar”. Su insistencia nos desconcertó. Enseguida, atravesando una pequeña puerta, desapareció como vino, no sin antes decir: “El laberinto es para los pobres, para que ellos puedan viajar hacia su Jerusalén interior”.

Nos quedamos mudos, mascullando sus palabras, y tras echar una nueva mirada a cada rincón de la basílica buscando algún símbolo esotérico hicimos un dibujo del laberinto y nos fuimos.

Nuestro amigo Dominique nos esperaba fuera. Había conseguido comprar algunos huevos frescos y pan. Montamos en su moto y tras varias bromas sobre el sidecar nos llevó a su casa. Una vez allí le contamos nuestra pequeña experiencia y entonces él nos habló de que en la antigüedad los caballeros templarios y la gente con dinero viajaban a Jerusalén. Mientras que aquí en el pueblo los pobres no podían hacerlo. En el mes de julio y en ciertos días señalados, recorrían de rodillas el laberinto. Comenzaban por el principio, y cuando llegaban al centro, besaban el suelo y tocaban con sus manos el círculo del Ave María mientras pedían bendiciones. Luego se ponían de pie para salir del mismo con sus mentes ya más serenas y vitalizadas.

–Curioso ¿verdad? –dijo Henri.

–¡Bravo! –grito alguien del grupo y todos los felicitaron.

–Unos se alían con la resistencia, otros nos alineamos con la espiritualidad y trabajamos desde ahí, es nuestra particular forma de resistencia y también nuestro laberinto invisible –dijo Didier.

–¿Qué quieres decir?  –preguntó Sophie.

–Por lo que yo veo, se trata de construir la paz mentalmente. De generar procesos de invocación y oración para contener las fuerzas malvadas y proteger a la humanidad. De ese pensamiento surgen las catedrales, iglesias y claustros que contienen una geometría sagrada… Basílicas y recintos sagrados que la maldad y los que aborrecen la religión es lo primero que intentan destruir bajo el pretexto de que idiotiza al pueblo.

–Y los laberintos y vidrieras de color, ya que son emanaciones de luz y poder vital –apostilló Henri.

–Sí, todo eso es importante, pero también falta el monje iniciado que sepa activar esas fuerzas para generar olas de energía positivas y de protección. No se trata solo de fe, sino de regeneración celular y orgánica, un arte antiguo que la gente actual ignora –añadió su compañero de viaje.

Luego hablaron de otros muchos temas hasta finalizar el día.

   Didier de nuevo en Biarritz

Tras visitar los viñedos en la región vinícola del oeste de Toulouse y bajar hasta el País Vasco francés saludando a clientes y amigos de su buffet, Didier viajó a Biarritz donde en una casa señorial le esperaba la Dama que le compró anteriormente el diamante. Como no se puede revelar su nombre, por ser una figura pública, Didier se refería a ella como La Dama de Blanco, dado que casi siempre vestía con ese inmaculado color, incluyendo su sombrero. Al parecer unos años antes, había vivido una larga temporada en Ceilán, la perla del océano, gobernada por los británicos y situada a 31 kilómetros de la costa del sur de India, de ahí su fascinación por la ropa de color blanca.

Didier era conducido por el mayordomo hasta los jardines de la casa, donde la Dama conversaba con el jovencito Michel, amante de las antigüedades orientales. Se levantaron ambos y saludaron a Didier.

De la cocina una sirvienta portaba un pastel casero para dejarlo en la mesa del jardín junto al té, bajo una gran buganvilla llena de flores carmesí.

–Te recuerdo –dijo Didier mientras le daba un apretón de manos a Michel.

–Yo también Sr. Didier.

Y pasaron a sentarse.

–Qué bien estáis en este jardín donde todo es verde y el tiempo parece detenerse –comentó Didier.

–Sabes lo que me decía hace un momento Michel, querido Didier… que, una obra de arte verdadera ha de contener un instante de eternidad, como lo que acabas de decir tú.

–Sin duda un pensamiento profundo –comentó Didier mirando al joven. Y luego añadió–: Estoy seguro de que harás grandes cosas en el futuro.

La Dama asentó con la cabeza a la vez que sonreía, mientras el joven Michel se sonrojaba de alegría.

–Lo que es bueno, es bueno siempre –dijo La Dama. Y Didier añadió:

–Lo importante para alcanzar nuestras metas de vida es saber marcar objetivos, trabajar y esperar… –luego se quedó un instante pensativo y añadió–: Saber esperar elimina la voluptuosidad del ego, sus falsas esperanzas, y los estados engañosos de la mente. No saber esperar conduce al desastre de toda buena obra. Trabaja desde la Paz, no desde el deseo. No hagas las cosas por dinero, sino por la belleza, por la vida y por la felicidad. Sé autosuficiente, pero no para perder el tiempo, busca a los Maestros y aprende a despertar conciencias en esta humanidad dormida y tan dolorida… si me permites aconsejarte.

–Desde luego que sí –respondió Michel–, es algo que aprecio mucho viniendo de usted.

      [Michel con los años se convirtió en un hombre viajero que visitaría más tarde toda Asia y crearía la mejor y mayor colección de obras de arte del Himalaya, Tailandia, Camboya, Vietnam y Pakistán de toda Europa. Estudió idiomas, códices antiguos de medicinas naturales, libros orientales, monedas y sellos todos ellos muy antiguos. La mayoría de los objetos los adquiría para salvarlos de su destrucción u abandono. Y los donaba a otros museos. Siempre llamó la atención de la necesidad de proteger las obras artísticas antiguas de Asia (trabajo de la Interpol) como lo hiciera antes el profesor y artista Nicolás Roerich. Curiosamente mucho tiempo después regresó a Biarritz y fundó junto con su mujer Xintian, el Musée Asiatica situado en el centro de la ciudad y que se puede visitar hoy día.]

   Tras degustar el té y el pastel, la Dama dijo:

–Didier, te he citado aquí porque como ya sabes, Biarritz está lleno de espías. El otro día un amigo tuvo un accidente con el coche. Acabó en un matorral, pero no le pasó nada. Al parecer manipularon sus frenos. Ésta opresión y guerra es vergonzosa. De momento somos más afortunados los que vivimos en esta zona del mundo, pero decenas de miles de personas mueren cada día en toda Europa por culpa de las balas, las bayonetas y las bombas… y nadie conoce nada de sus vidas y anhelos… sólo son carne de cañón ¡Que estúpida humanidad!

–Ya, pero recuerda que todas nuestras acciones tienen consecuencias –dijo Didier.

–Sí, pero no se ven en el momento; quizás tú lo percibas así como abogado, ya que ves las sentencias in situ, pero me inquieta el saber si todas ellas son justas. Las triquiñuelas, la manipulación y la compra de voluntades están a la orden del día –dijo la Dama con un tono sensato y elocuente a la vez.

–Bien, es más complejo todo ello e implica muchos otros ámbitos de la realidad.

–¡Qué aplomo tienes hijo mío! Me temo que eso es difícil de entender.

–El espejo del karma, en su momento reflejará y compensará todos los hechos acaecidos en estas guerras y escaramuzas. Hechos que son solo protagonizados por el hombre y nada más que por el hombre. El miedo y el terror es contrario a la vida, como ya sabemos. No debemos de desanimarnos cuando algo no lo entendamos. Los héroes y heroínas, todas las víctimas que mueren día tras día, ya sea en un lado o en el otro de la guerra, serán los colores de la luz que harán que la vida en la Tierra brote de nuevo con fuerza en las siguientes generaciones. Nacerán almas más perfectas, honestas, responsables y éticas, que serán capaces de crear una nueva civilización más justa.

–Hasta que una fuerza mayor vuelva otra vez a intentar controlar las mentes de todas ellas, y ¡cataplum! ¡La Tercera Guerra Mundial está servida!

–Bien, entonces les tocará luchar a ellos con los instrumentos de su época ¿No crees?

La Dama se quedó pensativa… y Michel permanecía en silencio.

Una suave brisa trajo el perfume de las flores del jardín que terminó por embriagar el ambiente de este grupo de amigos.

Continuará…

6 de junio El Día D y Final