Archivos de Categoría: India

CARTAS INÉDITAS (Fragmentos)

Helena escribía a su amiga Sanusya en 1935:

Será significativo que ambas Américas firmen el Tratado… porque la Bandera de la Paz es la Santa Voluntad de la Luz…

 

Helena escribiendo

Helena escribiendo desde su habitación en Kalimpong, Norte de India

Resulta duro no tener a mis hombres junto a mí. Tanto Nicolás como mi hijo Yuri están en China por este año, y quizás el siguiente también (Svetoslav está en el sur de India). Han pasado 12 años desde que salimos de Nueva York… Mándame fotos de la casita… Cuánto hemos experimentado durante este tiempo. Han sucedido muchos eventos y cómo ha cambiado la conciencia en estos años. La lealtad es tan importante. Estoy abrumada con las escrituras y por dirigir tantos asuntos. ¡Ay, la correspondencia ha aumentado tanto que voy a coger aversión a toda escritura! Los textos de los nuevos libros son raros…

Es necesario trabajar para las nuevas generaciones. La nueva Rusia y la juventud tienen que tomar nuevos caminos, lejos de la moderna forma de vida depredadora. Tiene que haber una nueva reorganización del mundo, esto es obvio, y en todas partes las masas despiertan una conciencia más profunda sobre la dignidad humana, aun estando como lo están sumergidas en formas feas y salvajes. Hay que evitar toda ecuación que lleve a la muerte (igual que en el 2021). La monotonía, la nada, la no acción, es un modo de muerte que debe ser evitada.

Helena Roerich y sus libros

Las personas con una gran cantidad de energía psíquica serán consideradas el verdadero tesoro del Estado. Espero con alegría un nuevo encuentro.

Helena I. Roerich

Cortesía: Revista Una Nueva Era

Año: 1993 -ICR-

ARTÍCULO SOBRE ENRIQUE ORFILA DE UN DIARIO DE MENORCA 1 de mayo de 1991

RECUPERAR UN ORIGEN OLVIDADO

Enrique Fernández Orfila regresa a Menorca 56 años después de dejar atrás un mundo que sentía cómo se le quedaba pequeño.

Quizás porque cuando uno se vuelve viejo ve como le invade la añoranza, en un último intento por recuperar algo de una vida que ya se adivina caduca, a menudo se oye el dicho popular de “roda el món i torna al born”. Algo debe haber de cierto en todo ello, cuando alguien, después de muchos años sin interés alguno por volver a su lugar de nacimiento, intenta reencontrarse con sus orígenes. Enrique Fernández Orfila se ha decidido a regresar a Maó (Mahón) 56 años después de haber abandonado esta isla en la que él mismo dice que “siempre me sentí como metido dentro de una caja”.

 

Museo Privado de Leonardo

Historia de un Diario Oculto

Convertido en un privilegiado jubilado, a sus 77 años está decidido a vivir a caballo entre Maó y Houston (Estados Unidos), donde trabajó los últimos cinco años de su vida profesional. Ahora, en el momento del reencuentro, superado el miedo al regreso, a los fantasmas que dejó atrás cuando se fue, “incluso la isla me parece más grande de lo que creía, porque esta España no tiene nada que ver con la que yo conocí”.

Maestro que nunca ejerció, tras estudiar en Palma, dio el salto a Barcelona, donde finalizada la guerra civil reorientó su vida, entró en la Universidad y convertido en químico montó una pequeña fábrica, tuvo una amarga experiencia matrimonial que acabó fracasando y de la que lo único que le queda es un hijo. Pero vivir sin libertad para Enrique Fernández, a pesar de que nunca se metió en política, no era vivir.

INDIA.

Su interés por temas trascendentales le llevó a la India a los 37 años, contratado por la compañía química inglesa ICI y, tras pasar un año en las montañas con los yoguis, se instaló en una casa cercana a la playa en Madrás. De una India multirracial con numerosas costumbres y religiones totalmente diferentes conviviendo, este mahonés que se educó teniendo por buena solo la forma de vida que le rodeaba, aprendió sobre todo que hay algo muy importante en la convivencia entre los seres humanos, algo tan básico como la tolerancia.

En los 25 años que pasó en la India, Enrique Fernández apenas tenía referencias válidas de la vida en España, quizás por eso seguía pesando tanto en él la imagen de un país de posguerra. Sin embargo, recuerda con especial cariño la visita de los Reyes de España a la India, cuando todavía eran Príncipes. “Un amigo del Cuerpo Diplomático me invitó a la recepción en Madrás, yo estaba en la segunda fila esperando a que bajaran del avión y se debía notar que era español, porque el Rey vino directamente a saludarme a mí, y aun siendo un acto protocolario, recuerdo que bromeamos”.

El calor en la India puede hacerse insoportable, con temperaturas que alcanzan fácilmente más de 40 grados, y con el paso de los años el cuerpo de Enrique Fernández ya no aguantaba como antes el clima de Madrás y decidió cambiar de aires.

ESTADOS UNIDOS

Editado por SoldeSol

El Maestro

En una muestra más de osadía, con 62 años se presentó en Chicago dispuesto a iniciar una nueva vida, pero huyendo del calor de la India buscó el otro extremo y el frío de Chicago se le hizo insoportable, por lo que cinco años después se trasladó a Houston, donde concluyó su vida profesional, siempre dedicado a su labor de químico.

Ahora, dispuesto a disfrutar de sus ahorros “que han sido más en 10 años en Estados Unidos que en 25 en la India”, con una autocaravana se dedica a recorrer Centroamérica y el sur de Norteamérica, afición que ahora piensa alternar con sus estancias en Menorca.

Toda una vida llena de anécdotas y experiencias que han marcado el paso de un mahonés, nacido en la calle Virgen de Gracia, por un mundo que intuía se le quedaba pequeño y que Enrique Fernández se ha apresurado a reflejar en un libro autobiográfico que ya está en manos de una editorial.

Ese libro ha sido publicado por su amigo Leonardo.

Cómo visitar un templo hindú

Un artículo publicado en febrero del año 2000 (hace 20 años) en la revista de Más Allá.

  Proteger la estabilidad de los “centros de conciencia” y conseguir la iluminación interior sin necesidad de forzar el velo de lo desconocido. Esa es la principal función de los recintos sagrados hindúes. Ahora bien, el “hechizo” no funcionará a menos que el devoto ponga, de corazón, algo de su parte. Si desea vivir plenamente la experiencia de visitar un templo hindú, no deje de leer el siguiente reportaje.

La visita a un templo hindú constituye una experiencia fantástica y renovadora difícil de olvidar. Al entrar en el templo, más de 3000 años de vida y actividad ritual nos contemplan. Por primera vez nos sentimos conectados con el saber más antiguo. Resonamos como almas que ya han vivido esta situación alguna vez, pero también tomamos consciencia de la larga distancia que nos queda para llegar a la definitiva perfección como personas.

De este modo, un caleidoscopio de emociones, percepciones sensoriales y vislumbres intuitivos se presentan ante el peregrino, sea éste un ejecutivo moderno o un místico yogui, una ama de casa o un estudiante. Todos son bienvenidos. Una cálida cascada de vibraciones de paz baña a todos por igual.

LA ACTITUD INTERIOR

Quien nunca haya estado en un templo hindú debe prepararse para entrar en un universo diferente. El recinto es un lugar mágico, un punto de encuentro entre tres mundos. El universo físico es el Primer Mundo, y el reino de Dios y los dioses, con sus miríadas de formas, el Tercer Mundo. El intermedio, el Segundo Mundo, que es la morada de los devas (ángeles) y mahatmas (seres de luz), interpenetra los dos primeros.

   Este Segundo Mundo es conocido como el “Reino de las Almas”. Todos somos almas, sólo que en el plano físico se expresan a través de un cuerpo. El alma evoluciona de un mundo al otro hasta perfeccionarse y lograr la unión completa con su creador. En el templo hindú podemos percibir los tres mundos en uno, y ello contribuye a intensificar nuestra evolución.

Los templos hindús no son como los occidentales. Carecen de puertas y el dirigente espiritual, sacerdote o maestro, no es un intermediario entre el devoto y la divinidad. Es el encargado de mantener afinada la energía del lugar mediante la recitación de textos sagrados antiguos, cánticos y el puja (ceremonia u ofrenda), que despierta la capacidad de sintonizar con los arquetipos sutiles. De este modo, y si la devoción se practica con verdadero amor, se precipita en ocasiones la afluencia de devas que materializan olores perfumados especiales, a veces incluso flores y objetos físicos (lingams), y sobre todo un inmenso caudal de energía salutífera y bendiciones.

Protocolo: la visita al templo.

Es conveniente darse una ducha en casa y ponerse ropa limpia antes de acudir al templo, al cual se suele ir con regalos como frutas, flores, velas, incienso o dulces. La ropa blanca o vestido tradicional es mejor: saris, punjabis o largos vestidos para las mujeres. Para ellos, pantalones y camisolas largas, tipo yoga o chándal. El calzado se deja fuera y hay que tocar la campana de la entrada para saludar a Ganesha, divinidad principal que representa la Fuerza.

La mente debe estar orientada hacia Dios, lo universal. Los problemas, tensiones y tristezas han quedado atrás. Con las manos juntas y el saludo namaskar nos inclinamos levemente ante el sancta sanctórum. Uno debe sentir el sannidhaya, la divina presencia dentro del templo.

Tras depositar el collar de flores o la ofrenda a los pies de la divinidad, ya podemos sentarnos en meditación silenciosa. Los pies no deben estirarse apuntando a la deidad o al maestro. Los modales incorrectos, la risa o los comentarios en voz alta deben ser evitados. El guía espiritual es conocido como el pujari, el que realiza el puja (intercambio de energía). Hay dos tipos de puja: bahya puja (externo, ceremonial) y manasika puja (interno, actitud mental). Ambos requieren bháva, que significa “sentimiento profundo”, “estado mental definido”. Sin bháva, el puja no es puja y no sería posible la dinamización pránica o vital del templo.

Templo de la Luz en Adyar India 1982

En el ritual o ceremonia externa, el pujari comienza primero por purificar la atmósfera, saludar a las divinidades y bendecir los utensilios sagrados usados en el puja. Para ello pronuncia mantras, efectúa cánticos en lengua sánscrita y recita himnos de los antiguos textos de los Vedas. Luego viene la retribución de energía (aunque sólo podremos recibir si aprendemos a dar). El pujari ofrece collares de flores, arroz, incienso, cúrcuma, agua, perfumes, pasta de madera de sándalo, ceniza sagrada, agua de rosas, leche, frutas, alcanfor, aceite o velas para la luz.

Arati: tomando la llama sagrada.

En el cenit del puja, una bandeja con luces vivas -como una tarta de cumpleaños- es movida en círculos ante la deidad mientras suenan las campanas: es el arati, el momento más hermoso. Ahora es cuando Dios envía su poder y se produce el intercambio con los devotos. El Tercer Mundo y el Primero se conectan más que nunca. A través de la llama sagrada (agni) los devas y los reinos sutiles pueden vernos, produciéndose la comunicación necesaria para que envíen sus bendiciones.

Mientras cantan a la luz, los devotos pasan sus manos reverencialmente tres veces por la lámpara ardiente, llevando las bendiciones a sus ojos. De esta manera se comparten tanto el amor que se ha ofrecido a Dios como las bendiciones, en un baño de luz que ha de permitir clarificar nuestros propósitos en la vida y percibir mejor -con los ojos bien despiertos- la Verdad más profunda instalada en ella.

Vibhuti y agua sagrada.

Vibhuti es la ceniza sagrada: los restos de maderitas no espinosas, boñiga seca e incienso, todo cuidadosamente escogido. Es un símbolo de pureza que representa la reducción a cenizas de “las tres ataduras” -el ego, la ignorancia y el mal karma- y revela así la buena voluntad y la bondad natural del alma.

Maestro Parvati Kumar y Leo   El sacerdote marca nuestra frente con dicha ceniza, o bien la deposita en nuestra mano derecha (nunca en la izquierda: es de mala educación). Nosotros transferimos el vibhuti a la palma de la mano izquierda y seguidamente, con los tres primeros dedos de la mano derecha, untamos en la ceniza y trazamos tres líneas a lo largo de la frente. Este acto representa la conquista de las tres ataduras. Poco después se proporciona una cucharadilla de agua sagrada bendecida (tirtham) que se recibe en la palma ahuecada de la mano derecha y que, tras beber un poco, se pasa por la cabeza hacia atrás, magnetizando toda la actividad cerebral (centro coronario). A veces también se tocan los ojos y luego se bebe. Así se armonizan la personalidad y el alma.

Chandana y kunkuma.

Chandana es una pasta de madera de sándalo cuya fragancia la convierte en una preciosa substancia de uso tradicional. Se debe untar con el dedo anular derecho y aplicar a un punto determinado en el centro de la frente (Tercer Ojo). Acto seguido, se frotan ambas manos para extender su maravilloso perfume.

Después le toca el turno al kunkuma, un polvo rojo contenido en una cajita que el sacerdote sujeta. Hay que introducir en ella el dedo anular (sin mojarlo con saliva) y aplicar encima del sándalo en la frente. Este punto, llamado bindu, marca nuestra percepción superior: la idea de que lo esencial es invisible a los ojos físicos y que somos devotos del camino espiritual. Para los yoguis que siguen un sendero definido supone la identificación con el “Maestro de Maestros”, el primer Asceta, el dios Shiva.

Podemos decir que todos los matices de la existencia, incluso los relativos a la vida cotidiana (ver recuadro), se dan en el templo hindú. El trabajo en grupo y la particular “forma vibracional” que adquiere el recinto es precisamente lo que protege a todo aquel que se acerca al mismo.

Puja y Yoga.

   En la práctica auténtica del yoga (no en el que se practica en gimnasios y salas de fitness), donde se imparten las “enseñanzas”, se acentúa la sintonización mental o el manasika puja. Es común en las sesiones avanzadas de yoga visualizar un haz de luces partiendo del corazón del estudiante en dirección al maestro o la deidad, potenciado por un lazo honesto de sentimiento verdadero, mientras mentalmente se proyecta afecto, cariño y lealtad.

Se trata de una acción retributiva basada en el gana-gana (ganan ambas partes), sin aquella actitud de pichón en la que sólo se busca que a uno lo “alimenten y empujen” a volar. Esto no sería una posición saludable ya que la actitud psicológica “vampiresca” es bloqueante y desdeñable. Así, en la práctica ortodoxa del yoga, el manasika-puja se presenta con tres matices más:

1. Bhavana puja: Dirigido al ashram o local que acoge tanto las enseñanzas como a los practicantes de yoga para impregnar de fuerzas saludables y positivas el lugar.

2. Guru puja: Apoyo al instructor que imparte la enseñanza y que representa al maestro y a Shiva.

3. Satguru puja: Es para aquel que inspira el trabajo del instructor, su maestro: el propio creador del sistema yoga, Sri Patañjali, Shiva o Narayana.

La utilización del puja permite protegerse del magnetismo agotador de las personas que necesitan “chupar” todo aquello que pillan por medio. Los instructores, en su sensibilidad, pueden -y de hecho lo hacen- “enfermar” en su continua labor de divulgación y ayuda año tras año. Ellos no son dioses y por ello no disponen de una energía inagotable. De ahí que el puja sirva para poner las cosas en su sitio. Se puede decir, para finalizar, que el yoga sin puja no es yoga.

   Ceremonias especiales y cotidianas Homa.

En algunas fiestas especiales se realizan ceremonias un poco más complejas, como quemar en un fuego sagrado (homa) una petición u oración escrita en un papel. Se supone que la respuesta -después de haber pasado a los planos superiores- llegará en los tres días siguientes, a menudo de manera sutil. Una sincronicidad de hechos, una inspiración repentina o una sugerencia fortuita suelen ser sucesos notables tras una práctica espiritual sincera.

Archana.

A un puja especial e individualizado se le llama archana. Suele ser una ceremonia corta, usualmente después del puja principal. Es una manera de pedir a Dios algo importante y personal, o simplemente de expresar nuestro agradecimiento por la buena fortuna. El sacerdote necesitará nuestro nombre y el astro de nacimiento (nakshatra).

Samskaras.

Los samskaras son ceremonias cotidianas en la vida de cada hindú: dar el nombre al bebé (a los 40 días de su nacimiento), la perforación de las orejas (a la edad de un año), las bodas o el comienzo de la educación convencional. También los ritos funerarios son conducidos por religiosos designados especialmente. A veces se trata de ceremonias muy elaboradas, y otras, más sencillas. Siempre incluyen el puja y el homa o ritual del fuego.

LEONARDO OLAZABAL – PROFESOR DE MEDITACIÓN RAJA YOGA

GEORGE ROERICH Y SU PASIÓN POR LOS CABALLOS

EQUUS FERUS CABALLUS

Al parecer el primer caballo domesticado pudo producirse hace unos 5.500 años en la zona occidental de Eurasia.

George Roerich

Recientemente se ha celebrado el 117 Aniversario del nacimiento de George Roerich, al que llamaban cariñosamente Yuri (1902-1960).

Yuri era un amante de los caballos. Sentía que su vida estaba conectada con ellos desde tiempos inmemoriales. Gustaba observarlos y cabalgar sobre ellos.

Este mamífero herbívoro denominado al principio Equus Ferus (caballo salvaje), fue imprescindible en la Expedición al Corazón de Asia (1924-1928) de principios del pasado siglo XX, dirigida por su padre Nicolás Roerich y cuyo propósito aún hoy día es objeto de debate. Nicolás, llamado el profeta de la Paz, y el Maestro de las Montañas y del color, expresó con sus lienzos los estados de ánimo de los héroes y de las gloriosas tradiciones del pasado espiritual de muchas culturas y países. No se trata de mostrar la estética del arte sino la ética contenida en el fondo del corazón humano, decía. Y añadía: Alrededor de toda creatividad debe existir el sentimiento perpetuo de la ética y de la belleza espiritual.

Sus encuentros con eruditos filósofos, artistas, educadores, y religiosos, le daba la oportunidad de expresar la necesidad de entender que hay una Jerarquía Espiritual que facilita un Conocimiento que hace más bella la vida humana. Para añadir: La historia del ser humano se basa en la perfección incesante, en el ascenso a las radiantes cumbres lejos de todo aquello que nos divide.

Este ser de la luz, al igual que su mujer Helena y sus dos hijos Yuri y Svetoslav, cada uno a su manera, avisaron acerca de la inadecuada actitud de la humanidad que en su lujuria y desmedida ambición la llevaba al desastre.

La paz, la belleza y la cultura son las formas más elevadas del logro espiritual del ser humano

 Yuri, hoy día sigue siendo un enigma, un misterio que es investigado por historiadores y biógrafos rusos bien preparados. Hablaba 17 lenguas y dialectos orientales. Fue catalogado como uno de los mayores expertos en estudios orientales del mundo, en particular del Budismo Tibetano y pre-budismo asiático. Siempre discreto y alejado del tonto misticismo de algunos seguidores de sus padres, analizó, estudió e investigó libros muy antiguos, pinturas, dibujos y yacimientos arqueológicos por todo el Asia Central y también en la India donde residía al abrigo de miradas indiscretas.

Tradujo numerosos textos antiguos acumulando gran cantidad de datos científicos que permiten entender la estructura de la que está formado el budismo y el pre-budismo. Su brillante línea de trabajo y exploración por monasterios y cuevas de China-Tíbet y las enseñanzas del Kalachakra (sistema Vajrayana más allá del tiempo que te permite alcanzar la Iluminación) así como de las escuelas más antiguas del Tantra procedentes del sánscrito de India, le han valido el reconocimiento de ser El Gran Erudito en esas materias. De ahí su notable y complejo libro LOS ANALES AZULES.

Ríete de las tonterías que podemos ver hoy día en Internet, Facebook o Instagram, sobre el tema de la familia Roerich. En Rusia se les conocía como arqueólogos y pintores. En Estados Unidos como portadores de una nueva cultura. Ahora, se les ve como educadores y filósofos que reflejan los logros cósmicos contenidos en el Agni Yoga. Hay que analizar cuidadosamente el Canon o Regla de esta enseñanza de Síntesis en la que se te invita a mejorar física y espiritualmente dentro de las oportunidades que te ofrece tu sociedad. Hay que aportar ideas y llevar a cabo trabajos de expresión artística, tangibles y duraderos que enriquezcan la vida de nuestros pueblos y ciudades.

Hay que evitar hoy día a esa prole de personajes que van de visionarios místicos, dispensadores de purpurina seudoespiritual que no llegan ni a la suela de la sandalia de un lama budista, de los muchos con los que Yuri trabajaba e investigaba. Lamas que con una dilatada vida de estudio, meditación y vida espiritual jamás mencionaban tales cosas de poder y otros astralismos propios de la New Age. Por ello se requiere de una saludable dosis de escepticismo ante lo que nos presentan.

Trails To Inmost ASIA

Yuri era un inquisitivo investigador que dedicaba las 24 horas del día a desgranar los textos vivientes, manuscritos y documentos más antiguos que caían en sus manos. Este talentoso artista también pintaba -cosa que pocos saben- era un organizador de bibliotecas, de intendencia y protección militar, conocimiento que vino muy bien ante los reiterados ataques de salteadores y bandoleros perpetrados contra su expedición por el Asia Central.

Él supo combinar los estudios de Oriente con Occidente viendo e interpretando la influencia que tubo el Cristianismo en China.

Pero volvamos a los caballos. Los miraba, contemplaba y acariciaba. Relataba en su larga expedición las distintas razas equinas con las que se encontraba en sus viajes. Srinagar en Cachemira (lugar donde residía los Maestros M y K.H.) era uno de los más grandes mercados de caballos. Admiraba las razas que habitaban en el alto Badajshán, los caballos mongoles, los ponis de Zanskar y los caballos de Karashar de la Ruta de la Seda. Caballos fuertes con poderosos cuellos y patas que exigían monturas muy pesadas. Ver su libro: Trails to Inmost Asia.

Hace unos años pude fotografiar y apreciar con detalle la silla de montar, botas y fusta de Yuri en Moscú.

El Profesor Lokesh Chandra dice:

Los Roerichs son la encarnación de una realidad subyacente e intuitiva de lo sagrado, combinándolo con la disección racional de la realidad en el conocimiento científico moderno. Ellos unen las dos partes de la sabiduría y la fuerte experimentación de las ciencias, para encontrar el humanismo en un universo holístico dominado por los modelos ocultos de la danza de la vida y de la naturaleza…

… George Roerich, como sus eminentes padres, pertenece a la tradición de los videntes (rishis). Heredó en silencio la inspiración en el arte y en la poesía, con una voz interior y transcendental, ya que estudiaba los iconos tibetanos y mongoles, el épico Kesar, el origen del alfabeto mongol, la historia de Ladakh, y ayudaba al desarrollo de la indología en Rusia. Ellos son la resonancia del nexo cercano del ruso al sánscrito y de las memorias de la sangre mongol en el pasado maternal de su padre. Sus investigaciones son lejanamente alumbradas a través de asociaciones inusuales. Los modelos cruzados de voz y sangre buscan una conciencia que fluya a través de la humanidad en muchos periodos de la historia y en toda vida. La arquitectura del tiempo está abierta a los valores, la razón y la realidad, tanto como podamos mirar en el asombro de la nobleza de la cultura y la espiritualidad subyacente del cosmos.

Sí, Yuri fue una figura talentosa rodeada de una influencia misteriosa, cuya personalidad completa aún no se ha dado a conocer, y yo he querido traer un poco aquí de su pasión por los caballos con motivo de su aniversario.

Quiero creer que esta gloriosa familia son una de las más nobles y grandes salvadores de la humanidad.

 El 25 de octubre del año 2012 se dieron a conocer muchas cosas acerca de George Roerich en la Conferencia científica pública internacional del desaparecido ICR de Moscú.

Yuri se convirtió en Director del Instituto de Investigaciones del Himalaya llamado “URUSVATI” en el valle de Kullu, India. Ver la reciente aparición de la obra KULUTA en :

https://shambala-roerich.com/kuluta-himalayas-una-obra-del-profesor-nicolas-roerich/

Tras diversas conferencias dadas en Nueva York y otras diversas universidades de EE.UU. le permitieron regresar a la URSS en 1957 siendo nombrado Jefe del Departamento de Filosofía e Historia de las Religiones Indias en el Instituto Soviético de Estudios Orientales.

En estas conferencias se puso de relieve que la obra pictórica, las enseñanzas, libros, estudios y los hermosos trabajos constructivos de los Roerich dirigidos a la evolución de la conciencia humana y visión del espacio, definitivamente han contribuido a mejorar el mundo.

Ellos vieron la dramática historia del siglo XX y nos avisaron de cómo proceder en el futuro. Desde luego sus enseñanzas no son para las multitudes ni para universitarios deformados, sino para el espacio de la dimensionalidad creativa de las ideas, el reino puro de la mente.

Leonardo Olazabal Amaral

Presidente de la Asoc. ADA

KULUTA -Himalayas- una obra del Profesor Nicolás Roerich

Viajes y tesoros del Himalaya

KULUTA fue escrito por Nicolás Roerich debido a la admiración que sentía por esta región del Himalaya (Kullu-Naggar), Morada de Luz donde nació el Rig-Veda, los textos más antiguos de la India que hacen referencia al Conocimiento y al Orden Cósmico. Aquí, montañas misteriosas esconden fabulosos tesoros, sobre todo espirituales. Fue aquí, donde la familia Roerich estableció en 1930 su hogar y una morada para la Investigación Científica de todas las ramas del Saber llamada URUSVATI que significa en sánscrito Estrella del Amanecer.

 

Poderosas energías se acumularon en torno al Instituto de Investigaciones Científicas del Himalaya “Urusvati”. ¡Ama la India! es el grito que surge por doquier y de la boca de antiguos ocultistas y maestros.

Un trabajo literario para el mundo de Belleza, Paz y Cultura.

 

¡Ama sus montañas! parece gritar este librito, esta joya espiritual, dada la cantidad de imágenes en color y en b/n que contiene. Una obra que no puede faltar en la biblioteca de todo viajero y de todo estudiante que se halle en el Sendero de la Luz. Un trabajo, idea y concepto realizado por Leonardo y su equipo de la Asociación ADA, para los países de habla hispana (400 millones).

 

PEDIDOS: https://shambala-roerich.com/producto/kuluta/