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40 ANIVERSARIO DE LAS III JORNADAS IBÉRICAS TEOSÓFICAS EN SABADELL, 7 de junio de 1980

Queridas hermanas, queridos hermanos, querida Presidencia:

Centro Dzyan de Leonardo

 

Jornadas Ibéricas de T

Libro

Como es costumbre en estas Jornadas que cada Rama trate un poquito su forma de ver la Teosofía, aprovecho esta extraordinaria oportunidad para decir lo siguiente:

Nuestra querida H.P.B. tiene que estar contenta, observe desde donde nos observe. Y nosotros haremos que lo esté más aún con unos encuentros y unas jornadas elegantes, comunicativas y fraternales.

Hace un siglo, y como cada último cuarto de los mismos, se hizo un gran esfuerzo por irradiar luz y mostrar ciertas verdades. Pero sobre todo se nos mostró que el sendero del discipulado no es fácil de ser hollado y la senda de la iniciación ha de seguirse con los hombros rectos, el corazón puro y una voluntad dirigida.

Se nos dice que el Iniciado es un guerrero cubierto de cicatrices… el vencedor de muchas luchas, de muchas batallas, y esto me hace pensar y ver las cicatrices de nuestra Sociedad Teosófica y por lo tanto su ¡grandeza!

 

Rukmini Devi y Leo

La Sociedad Teosófica, como sabéis muy bien, nunca pretendió ser la única depositaria de la Sabiduría Eterna, muy al contrario, siempre afirmó que perteneció a la humanidad misma, y aun hoy, la Sociedad Teosófica es un misterio, una creación con un propósito muy definido… propósito que habrá de entrar en actividad un siglo después de su creación… ¡o sea, ahora!

Preparemos pues nuestra conciencia interna dirigida de una forma receptiva a las futuras vibraciones, yo diría que Shambálicas, que van a comenzar a darse muy pronto, en esta época.

Como sabéis, todo está muy materializado; en 1980 hay una gran pérdida de valores espirituales, de moralidad, diría yo; pensamos demasiado en las comodidades, en la comodidad desnaturalizada, en dar importancia a la parte menos significativa y no a la que realmente nos perjudica; esto habría que meditarlo, como dice muy bien nuestro hermano Olivares; hay prejuicios, mente no flexible, pasiones, caprichos, sensualidad, falsedad y un largo etcétera, barnizan a nuestra actual sociedad. Desde luego que nada de esto conduce al hombre al portal de la Iniciación, y la Teosofía se encuentra con este “caos”; ¿qué hacer? La Madre Naturaleza, en la actual ronda, es la última en la que va a reinar el Kali-Yuga, el desbarajuste; el planeta en sí, podemos decir que no va a permitir más contaminación mental, no más contaminación emocional, no más contaminación física, y dentro de muy pocos siglos, el karma negativo generado habrá que ir a pagarlo a otra parte en la que no habrá tantas oportunidades de expresión como las que tenemos ahora.

 

Petri y Rukmini Devi

Sabemos que el planeta tierra, dentro de muy poco y ya en la Era Acuariana, exige que ésta sea formada a través del “fuego” de la Disciplina, del Sacrificio y de la Humildad. Esta nos llevará, poco a poco, a la realización del Plan que en su día nos manifestó nuestra querida Sociedad Teosófica.

Pocas veces se ha comprendido a nuestros queridos fundadores y a menudo no se les ha interpretado bien. Nuestros fundadores, los Grandes y los más Pequeños, ofrendan todo lo que el mundo considera de valor, en un servicio altruista, hasta incluso ofrecer la propia vida como dádiva final. Para luego descubrir que aquellos a los que se les enseñó, rechazan la ofrenda, la desprecian y la critican.

Pero esto ha ocurrido siempre y al Iniciado no le importa, ya que tiene el privilegio de ver el futuro y reconocer que la “fuerza” por él creada cumplirá el plan a su debido tiempo y ese tiempo ha llegado.

 

Salvador Sendra de la Editorial Orión y Leo

Se dice que “quien tenga oídos para oír, que oiga, y quien tenga ojos para ver, que vea”… ¡Menos mal que el núcleo moral del Universo es inquebrantable! Yo quisiera desde aquí, agradecer a los hermanos de Portugal y de España, que desde hace años vienen corporizando y materializando todos estos Grandes Pensamientos, decirles que la juventud de hoy día os envidiamos (si cabe aquí esta expresión) y os agradecemos que nos hayáis dejado marcados los pasos en esta Senda que hacia la futura Era Acuariana nos conduce.

Por Leonardo Olazabal Amaral

Presidente-Fundador de la Rama Dzyan, Bilbao.

LA RUTA DEL GRIAL Huesca – Zaragoza – Teruel – Valencia

Con el solsticio de verano es el momento de planificar unas vacaciones en forma de aventura. La ruta del Grial comienza a conocerse como una actividad vital y altamente instructiva. Al frente de este proyecto se halla Fina Doménech, coordinadora de la Ruta del Grial-Turisme Comunitat Valenciana que resalta:

“Turisme Comunitat Valenciana ha realizado un gran esfuerzo tanto económico como personal para plasmar la idea del Grial en una experiencia turística, para lo que decidimos inspirarnos en el Camino de Santiago, dando como resultado la Ruta del Grial”.

HuescaLa ilusión de alcanzar una meta es un anhelo tan antiguo como la humanidad misma. Recorrer una ruta durante días y por tramos bien definidos, con sus dificultades y belleza, pone de relieve nuestras actitudes y cualidades internas, permitiéndonos conocernos mejor. Tras cada tramo recorrido, y ya en la hora del descanso, nuestra conciencia se ensancha tras haber descubierto, en la marcha en busca del Grial, nuestras debilidades, impresiones, y certezas cual pequeñas líneas invisibles ahora ensanchadas por las experiencias del viaje. Se trata de demarcaciones que no se pueden ignorar, ya que son aspectos de nuestro ser que antes del viaje no distinguíamos bien. ¿No es ese el papel de la ruta del Grial? ¿Extraer con cada paso lo mejor y lo peor de nosotros mismos enraizado en nuestro subconsciente? ¿todo lo escondido allí, hasta pulirlo e iluminarlo? ¿No es ese nuestro objetivo?

En tiempos de Jesús se advertía de lo inconveniente de ser un fariseo, un hipócrita, un farsante que predica agua y bebe vino. De ahí lo de “sepulcros blanqueados”, metáfora que habla de estar blanqueado por fuera pero lleno de impurezas y corrupción por dentro. Son estas impurezas y estados inadecuados del ser, las que como mugre y suciedad tienen que desaparecer antes de llegar a inclinarse ante el Grial de la Catedral de Valencia.

Este es el papel de todas las peregrinaciones, “rumiar” y con ello reconocer nuestras debilidades para hacernos más fuertes y volver a nuestros destinos preparados para solventar cualquier dificultad que se presente en la vida.

¿Te vas a perder esta oportunidad de conocerte a ti mismo mejor? Seamos prácticos, dejemos la comodidad de estar sentados en nuestro sofá o cojín de meditación, y emprendamos la Ruta del Grial, desde Huesca hasta la catedral de Valencia, Fina Doménech comenta:

“Es una ruta en la que vivir experiencias y tradiciones de los lugares que visitamos, saborear la gastronomía, conocer gente y su hospitalidad así como la historia de esos lugares, todo esto nos hará conocernos más a nosotros mismos. Los viajes enriquecen a la persona, hace que el viajero tenga una mente más abierta y que sea más tolerante, lo hace más feliz”.

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Cómo visitar un templo hindú

Un artículo publicado en febrero del año 2000 (hace 20 años) en la revista de Más Allá.

  Proteger la estabilidad de los “centros de conciencia” y conseguir la iluminación interior sin necesidad de forzar el velo de lo desconocido. Esa es la principal función de los recintos sagrados hindúes. Ahora bien, el “hechizo” no funcionará a menos que el devoto ponga, de corazón, algo de su parte. Si desea vivir plenamente la experiencia de visitar un templo hindú, no deje de leer el siguiente reportaje.

La visita a un templo hindú constituye una experiencia fantástica y renovadora difícil de olvidar. Al entrar en el templo, más de 3000 años de vida y actividad ritual nos contemplan. Por primera vez nos sentimos conectados con el saber más antiguo. Resonamos como almas que ya han vivido esta situación alguna vez, pero también tomamos consciencia de la larga distancia que nos queda para llegar a la definitiva perfección como personas.

De este modo, un caleidoscopio de emociones, percepciones sensoriales y vislumbres intuitivos se presentan ante el peregrino, sea éste un ejecutivo moderno o un místico yogui, una ama de casa o un estudiante. Todos son bienvenidos. Una cálida cascada de vibraciones de paz baña a todos por igual.

LA ACTITUD INTERIOR

Quien nunca haya estado en un templo hindú debe prepararse para entrar en un universo diferente. El recinto es un lugar mágico, un punto de encuentro entre tres mundos. El universo físico es el Primer Mundo, y el reino de Dios y los dioses, con sus miríadas de formas, el Tercer Mundo. El intermedio, el Segundo Mundo, que es la morada de los devas (ángeles) y mahatmas (seres de luz), interpenetra los dos primeros.

   Este Segundo Mundo es conocido como el “Reino de las Almas”. Todos somos almas, sólo que en el plano físico se expresan a través de un cuerpo. El alma evoluciona de un mundo al otro hasta perfeccionarse y lograr la unión completa con su creador. En el templo hindú podemos percibir los tres mundos en uno, y ello contribuye a intensificar nuestra evolución.

Los templos hindús no son como los occidentales. Carecen de puertas y el dirigente espiritual, sacerdote o maestro, no es un intermediario entre el devoto y la divinidad. Es el encargado de mantener afinada la energía del lugar mediante la recitación de textos sagrados antiguos, cánticos y el puja (ceremonia u ofrenda), que despierta la capacidad de sintonizar con los arquetipos sutiles. De este modo, y si la devoción se practica con verdadero amor, se precipita en ocasiones la afluencia de devas que materializan olores perfumados especiales, a veces incluso flores y objetos físicos (lingams), y sobre todo un inmenso caudal de energía salutífera y bendiciones.

Protocolo: la visita al templo.

Es conveniente darse una ducha en casa y ponerse ropa limpia antes de acudir al templo, al cual se suele ir con regalos como frutas, flores, velas, incienso o dulces. La ropa blanca o vestido tradicional es mejor: saris, punjabis o largos vestidos para las mujeres. Para ellos, pantalones y camisolas largas, tipo yoga o chándal. El calzado se deja fuera y hay que tocar la campana de la entrada para saludar a Ganesha, divinidad principal que representa la Fuerza.

La mente debe estar orientada hacia Dios, lo universal. Los problemas, tensiones y tristezas han quedado atrás. Con las manos juntas y el saludo namaskar nos inclinamos levemente ante el sancta sanctórum. Uno debe sentir el sannidhaya, la divina presencia dentro del templo.

Tras depositar el collar de flores o la ofrenda a los pies de la divinidad, ya podemos sentarnos en meditación silenciosa. Los pies no deben estirarse apuntando a la deidad o al maestro. Los modales incorrectos, la risa o los comentarios en voz alta deben ser evitados. El guía espiritual es conocido como el pujari, el que realiza el puja (intercambio de energía). Hay dos tipos de puja: bahya puja (externo, ceremonial) y manasika puja (interno, actitud mental). Ambos requieren bháva, que significa “sentimiento profundo”, “estado mental definido”. Sin bháva, el puja no es puja y no sería posible la dinamización pránica o vital del templo.

Templo de la Luz en Adyar India 1982

En el ritual o ceremonia externa, el pujari comienza primero por purificar la atmósfera, saludar a las divinidades y bendecir los utensilios sagrados usados en el puja. Para ello pronuncia mantras, efectúa cánticos en lengua sánscrita y recita himnos de los antiguos textos de los Vedas. Luego viene la retribución de energía (aunque sólo podremos recibir si aprendemos a dar). El pujari ofrece collares de flores, arroz, incienso, cúrcuma, agua, perfumes, pasta de madera de sándalo, ceniza sagrada, agua de rosas, leche, frutas, alcanfor, aceite o velas para la luz.

Arati: tomando la llama sagrada.

En el cenit del puja, una bandeja con luces vivas -como una tarta de cumpleaños- es movida en círculos ante la deidad mientras suenan las campanas: es el arati, el momento más hermoso. Ahora es cuando Dios envía su poder y se produce el intercambio con los devotos. El Tercer Mundo y el Primero se conectan más que nunca. A través de la llama sagrada (agni) los devas y los reinos sutiles pueden vernos, produciéndose la comunicación necesaria para que envíen sus bendiciones.

Mientras cantan a la luz, los devotos pasan sus manos reverencialmente tres veces por la lámpara ardiente, llevando las bendiciones a sus ojos. De esta manera se comparten tanto el amor que se ha ofrecido a Dios como las bendiciones, en un baño de luz que ha de permitir clarificar nuestros propósitos en la vida y percibir mejor -con los ojos bien despiertos- la Verdad más profunda instalada en ella.

Vibhuti y agua sagrada.

Vibhuti es la ceniza sagrada: los restos de maderitas no espinosas, boñiga seca e incienso, todo cuidadosamente escogido. Es un símbolo de pureza que representa la reducción a cenizas de “las tres ataduras” -el ego, la ignorancia y el mal karma- y revela así la buena voluntad y la bondad natural del alma.

Maestro Parvati Kumar y Leo   El sacerdote marca nuestra frente con dicha ceniza, o bien la deposita en nuestra mano derecha (nunca en la izquierda: es de mala educación). Nosotros transferimos el vibhuti a la palma de la mano izquierda y seguidamente, con los tres primeros dedos de la mano derecha, untamos en la ceniza y trazamos tres líneas a lo largo de la frente. Este acto representa la conquista de las tres ataduras. Poco después se proporciona una cucharadilla de agua sagrada bendecida (tirtham) que se recibe en la palma ahuecada de la mano derecha y que, tras beber un poco, se pasa por la cabeza hacia atrás, magnetizando toda la actividad cerebral (centro coronario). A veces también se tocan los ojos y luego se bebe. Así se armonizan la personalidad y el alma.

Chandana y kunkuma.

Chandana es una pasta de madera de sándalo cuya fragancia la convierte en una preciosa substancia de uso tradicional. Se debe untar con el dedo anular derecho y aplicar a un punto determinado en el centro de la frente (Tercer Ojo). Acto seguido, se frotan ambas manos para extender su maravilloso perfume.

Después le toca el turno al kunkuma, un polvo rojo contenido en una cajita que el sacerdote sujeta. Hay que introducir en ella el dedo anular (sin mojarlo con saliva) y aplicar encima del sándalo en la frente. Este punto, llamado bindu, marca nuestra percepción superior: la idea de que lo esencial es invisible a los ojos físicos y que somos devotos del camino espiritual. Para los yoguis que siguen un sendero definido supone la identificación con el “Maestro de Maestros”, el primer Asceta, el dios Shiva.

Podemos decir que todos los matices de la existencia, incluso los relativos a la vida cotidiana (ver recuadro), se dan en el templo hindú. El trabajo en grupo y la particular “forma vibracional” que adquiere el recinto es precisamente lo que protege a todo aquel que se acerca al mismo.

Puja y Yoga.

   En la práctica auténtica del yoga (no en el que se practica en gimnasios y salas de fitness), donde se imparten las “enseñanzas”, se acentúa la sintonización mental o el manasika puja. Es común en las sesiones avanzadas de yoga visualizar un haz de luces partiendo del corazón del estudiante en dirección al maestro o la deidad, potenciado por un lazo honesto de sentimiento verdadero, mientras mentalmente se proyecta afecto, cariño y lealtad.

Se trata de una acción retributiva basada en el gana-gana (ganan ambas partes), sin aquella actitud de pichón en la que sólo se busca que a uno lo “alimenten y empujen” a volar. Esto no sería una posición saludable ya que la actitud psicológica “vampiresca” es bloqueante y desdeñable. Así, en la práctica ortodoxa del yoga, el manasika-puja se presenta con tres matices más:

1. Bhavana puja: Dirigido al ashram o local que acoge tanto las enseñanzas como a los practicantes de yoga para impregnar de fuerzas saludables y positivas el lugar.

2. Guru puja: Apoyo al instructor que imparte la enseñanza y que representa al maestro y a Shiva.

3. Satguru puja: Es para aquel que inspira el trabajo del instructor, su maestro: el propio creador del sistema yoga, Sri Patañjali, Shiva o Narayana.

La utilización del puja permite protegerse del magnetismo agotador de las personas que necesitan “chupar” todo aquello que pillan por medio. Los instructores, en su sensibilidad, pueden -y de hecho lo hacen- “enfermar” en su continua labor de divulgación y ayuda año tras año. Ellos no son dioses y por ello no disponen de una energía inagotable. De ahí que el puja sirva para poner las cosas en su sitio. Se puede decir, para finalizar, que el yoga sin puja no es yoga.

   Ceremonias especiales y cotidianas Homa.

En algunas fiestas especiales se realizan ceremonias un poco más complejas, como quemar en un fuego sagrado (homa) una petición u oración escrita en un papel. Se supone que la respuesta -después de haber pasado a los planos superiores- llegará en los tres días siguientes, a menudo de manera sutil. Una sincronicidad de hechos, una inspiración repentina o una sugerencia fortuita suelen ser sucesos notables tras una práctica espiritual sincera.

Archana.

A un puja especial e individualizado se le llama archana. Suele ser una ceremonia corta, usualmente después del puja principal. Es una manera de pedir a Dios algo importante y personal, o simplemente de expresar nuestro agradecimiento por la buena fortuna. El sacerdote necesitará nuestro nombre y el astro de nacimiento (nakshatra).

Samskaras.

Los samskaras son ceremonias cotidianas en la vida de cada hindú: dar el nombre al bebé (a los 40 días de su nacimiento), la perforación de las orejas (a la edad de un año), las bodas o el comienzo de la educación convencional. También los ritos funerarios son conducidos por religiosos designados especialmente. A veces se trata de ceremonias muy elaboradas, y otras, más sencillas. Siempre incluyen el puja y el homa o ritual del fuego.

LEONARDO OLAZABAL – PROFESOR DE MEDITACIÓN RAJA YOGA

ARTE RADIÓNICO, TELE-RADIESTESIA Y CURACIÓN ESOTÉRICA PARA LUCHAR CONTRA LA EXTENSIÓN DEL CORONAVIRUS

Grupo G-7 (EQUILIBRIO PLANETARIO)

www.shambala-roerich.com

Hola amigos/as,

¿Cómo va vuestro retiro obligado por culpa del coronavirus (Sart Cov.-2)?

 Pérdidas económicas y de empleos, convivir con quien nos cuesta hacerlo, auto-encuentro con nuestra esencia verdadera, toma de conciencia de la situación del mundo y de quién nos gobierna, apreciación de que en realidad todo es impermanente. Estamos viviendo una prueba en la que caemos en cuenta que somos frágiles, vulnerables y prescindibles. Al menos eso nos dice este virus invisible que busca también su sitio en la vida. ¿No es irónico que algo tan pequeño haga tambalear las bolsas de todo el mundo, a pesar de la aparente robusta civilización que hemos creado? ¿Merece la pena alardear tanto en la vida, de triunfar, ganar dinero, manipular, traficar, y sacar a pasear a nuestro falso ego?

Pensad al menos, que en este tiempo de confinamiento estamos dando una oportunidad de descanso a la atmósfera, los ríos, los bosques, los mares y océanos, a los peces y a los animales en general. El Planeta Tierra, después de 100 años, respira tranquilo y Gaia -la Madre Tierra- se relaja un poco de tanta usura, lucro, y presión de la raza humana. Ella, de algún modo, también se reajusta a los requerimientos de la Nueva Era y el Sistema Solar se resetea y se prepara para nuevos ciclos y acontecimientos. En especial por el daño invasivo de microondas debido a los miles de satélites que el hombre está situando alrededor de la Tierra.

La radioactividad emitida por éstos, los radares, las antenas, el wifi y los móviles generan nuevas interferencias enfermizas en la humanidad. Los Radiónicos y Radiestesistas lo conocen bien y lo tienen en cuenta. Según dicen algunos investigadores no sería extraño que lo que llamamos virus son en realidad restos de nuestro propio ADN y RNA, desechados como respuesta al daño recibido por las ondas de radio que aunque no sean ionizantes y no dañen el ADN sí lo hace a su estructura Etérica. Pero aquí estamos una vez más en desventaja y todo esto será desmentido. La Ciencia y la Conciencia enclavada en la materia física usurpa la Dimensión sutil negándola y así nos va.

Solo podemos decir que si quieres CALIDAD DE VIDA huye del 5G.

¿Nos hará pensar todo esto?

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MÉDICOS, HOSPITALES Y RESPIRADORES ARTIFICIALES

¿Ancianos y personas mayores sin derecho a la vida?

Tras el COVID-19 o SARS-CoV-2, ahora la ONU alerta de que próximamente “el cambio climático” va a ser más mortal que el Coronavirus de Wuhan. La culpa, el calentamiento extremo y global (debido al enfriamiento planetario) que vamos a padecer en muchos países, unido al hambre derivada por la crisis alimentaria. Ello va a suponer todo un reto extraordinario para los gobiernos y diversas corporaciones. Reto que ha de abordarse con inteligencia, previsión, y una muy buena planificación ¿Se va a tener en cuenta?

Medicina complementariaO se va a tirar por la acción más fácil: Que se mueran los sabios, o sea los ancianos, ya sean médicos, cirujanos, escritores, profesores, pensadores, visionarios, o artesanos y constructores, a cambio de la vida de jóvenes pastilleros, borrachos de mentes mediocres, cerebros idiotas, ninis aprovechateguis, zombis sin alma. Por supuesto dejando a un lado a los jóvenes emprendedores, científicos, ingenieros, de vida intachable, precursores de una nueva civilización más luminosa y auténtica. ¿Quién decide eso? ¿Un médico que juega a ser Dios? ¿Un grupo de médicos que se acogen el papel de ser un Ángel Exterminador? ¿Un Juez? ¿Un Presidente de Gobierno? ¿Un Ministro de Sanidad? Estos depredadores de su presa, amparándose en que es muy difícil su toma de decisiones y que son altruistas en sus motivos, en realidad son los mayores delincuentes del altruismo y de la medicina del bienestar.

Con el coronavirus, la vida nos ha dado dos patadas que nos ha dejado temblando. La primera patada, el invisible coronavirus COVID-19. La segunda patada, la inutilidad del Gobierno, los políticos y los medios de comunicación.

Qué barbaridad es esa: Los mayores “sobran” y son un cargo social.

Los mayores deben de “sacrificarse y dejarse morir” para salvar la economía, o a una vida más joven.

Hablan de ser justos cuando en realidad dan la espalda al Altruismo del Amor. Bajo el palio de un falso humanismo, toman decisiones que son un genocidio de la humanidad. Quieren hacernos ver, con buenas palabras y falsos argumentos, un caballo donde en realidad hay un corzo.

Encubren sus crímenes con una capa de virtud y de Ciencia ¿puede haber algo más pérfido? Se requiere más ingeniosas ideas ¿no les parece?

Ser anciano, jubilado o mayor, al parecer tiene doble premio: Le ha caído al condenado dos horcas, la del coronavirus que son los primeros en fallecer, y la otra por no podérsele atender en la residencia o por no haber un respirador artificial en el hospital. Con el extra de que la familia no puede tocarlos ni despedirlos cuando fallecen. ¿Puede haber algo más desolador? Ni en la Guerra, ni con Jesucristo ocurrió la infamia de no poder velarlos. ¿Habremos los jubilados de quedarnos en el sofá, petrificados por el miedo, a la espera del día del juicio final? ¿Se aprovecharán de ellos incluso hasta las funerarias?

Demonios exterminadores; el anciano tiene que seguir viviendo en el planeta con todos sus encantos, obstáculos naturales y nobles alegrías. Y ¡ay de aquél! que decida que no merece vivir, porque en ese momento él también habrá muerto en vida. El Universo observará su impostura y tomará buena nota de su nada gloriosa acción. Cada noche surgirá amenazante con sus risas burlonas sobre la almohada en la que duerma. Y entonces se dará cuenta de que la Vida es algo más que un respirador, una economía, o una decisión precipitada. Ahora sólo oirá las pulsaciones de su corazón metálico y el ruido de las puertas de un paraíso negro y frío. Si estamos en la trama de una película de ciencia ficción diré: ¡Descansaréis pero sin paz, muertos en vida!

L.O.A. Presidente de ADA Roerich