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LA MUJER QUE ESCUPÍA DIAMANTES – II (Género fantástico)

Ayuda del otro lado / Los tentáculos de la Bestia

Por RAI

AYUDA DEL OTRO LADO

  En la reunión siguiente, una vez juntos y tras degustar un té y café con dulces, el abogado extrajo de su maletín una gran cantidad de dinero con su correspondiente recibo. Se trataba de la venta de dos de los tres diamantes materializados por Juliette, y dijo:

–Con esto podréis afrontar todas las deudas del banco y a la vez podréis hacer alguna reforma en el hotel.

Colette y René se miraron agradecidos:

–Además, podremos agrandar la cocina y arreglar algunas de las habitaciones. Hemos pensado quitar el cartel del hotel, para no llamar la atención, y usar varias de las habitaciones para niños sin hogar, y habilitar otras para que las usen tres matrimonios con sus familias. A una de ellas la conocemos, a otras no, pero todas colaborarán con la casa. Haremos todo lo que podamos por darles de comer, y repartir alimentos entre los más necesitados, –dijo entusiasmada Colette.

René añadió: –Prepararemos un almacén adecuado para guardar harina de trigo y centeno, arroz, sal, azúcar, tocino, leche, galletas y otros víveres, y así ayudar al máximo número de personas.

–Eso está bien –dijeron todos. El abogado Didier comentó:

–Antes de que me preguntéis por el tercer diamante os diré que tal y como me dijo Juliette, lo he guardado en la caja fuerte de mi despacho. Más adelante lo cambiaremos por dinero en el lugar que lo he hecho ahora, un conocido barrio de judíos de París (tan solo unos pocos años después el barrio quedó totalmente dañado por el régimen nazi en lo que se llamó Viento Primaveral. Una persecución en la que colaborarían altos funcionarios franceses).

Entró en conversación Juliette, que lucía un collar de piedras negras. Una de ellas tenía unas suaves y finas inscripciones doradas, casi imperceptibles, dedicadas al planeta Júpiter.

–No os preocupéis por la procedencia de la materialización de los diamantes, ya que nada viene de la nada. He obtenido el permiso de los espíritus para extraerlos de la caja fuerte de un banco en el que hay cientos de pequeñas cajas en su Cámara de custodia. Cajas en una zona acorazada que contienen los tesoros de las fortunas de este país. Una de éstas, contiene 15 diamantes en una bolsita de terciopelo negro. Pertenecieron a un judío que falleció en la Primera Guerra Mundial, y que no tiene descendientes. Nadie sabe de la existencia de esa bolsa, ni siquiera el propio banco. Su custodia fue abonada por 50 años. Muchas de estas cajas quedan huérfanas, sobre todo con los conflictos armados, para mayor riqueza de… –Juliette, tosió suavemente sobre su pañuelo y añadió:

–Insisto, nadie sabe la cantidad de diamantes que hay. Y nadie los va a echar en falta. Hay muchos y distintos tesoros repartidos por el mundo a disposición de los espíritus guardianes, para momentos puntuales.

Armand, el librero, ya había leído en sus libros de ocultismo acerca de la materialización, –dijo:

–De vez en cuando se dan estos hechos, en particular en la India y en el Tíbet.

Henri, Didier y el matrimonio mayor Colette y René, miraban y escuchaban en silencio, pues ya habían visto otros fenómenos muy interesantes por parte de su amiga la médium. En cierta ocasión ella trajo un espejo de cobre perteneciente al Antiguo Egipto, propiedad de una amiga suya. Tras la sesión de concentración surgió del espejo una leve niebla azul, y acto seguido todos los allí presentes oyeron los sonidos de unos platillos metálicos y de un arpa o lira. Sonidos que parecía venir de muy lejos y por todos los lados de la habitación, para acto seguido desaparecer como vino.

Luego Juliette dijo:

–Dicen que hay que tener amigos hasta en el infierno, yo los tengo en el Cielo-Astral. Ahora debemos de meditar ¿estáis listos? Tratemos de descubrir soluciones ante lo que se avecina. Dejadme que haga una nueva exploración psíquica en este sentido.

Y entraron en silencio.

Cuando uno se sumerge en la calma de la meditación y actúa como observador expectante, se abre o se crea un espacio de felicidad.

Ahora eran las velas las que alumbraban mortecinamente el recinto, ya que se procedió a apagar las pequeñas bombillas de 125 voltios. A veces su tintineo del ir y venir la luz, molestaba. Mientras que la llamita de las velas creaba el ambiente adecuado para la conexión con los espíritus que ayudan desde el otro lado.

 

LOS TENTÁCULOS DE LA BESTIA

  De pronto, la médium comenzó a hablar y dijo: –Hay unas fuerzas oscuras que buscan la dominación mundial. Más allá de nuestro espacio y tiempo, está viniendo un horrible espectáculo. Algo está naciendo que va a devorar el mundo que conocemos. Se trata de… –titubeó un poco– de algo ponzoñoso, que quiere anular la vida. Veo ejércitos negros, y lo que es peor, muchos franceses colaborando con ellos… ¡con la oscuridad!

Luego hizo una respiración profunda y volvió en sí, aunque tampoco estaba totalmente sumida en el trance. Muchas veces no necesitaba cerrar los ojos para ver lo que luego pronunciaba por su boca. Sólo tenía que concentrarse en una joya brillante depositada sobre la mesa, para desencadenar con ella un torrente de imágenes en su mente. Tal era su poder de concentración.

Esta vez, una copita de anís le aguardaba preparada por René.

Tras recuperarse plenamente, dijo:

–En los próximos años, Francia será ocupada por un ejército negro y diabólico. Portan símbolos extraños –(Luego se supo que algunos de éstos fueron arrebatados del Tíbet, como es la esvástica convertida en un icono de la propaganda nazi).

Después añadió:

–He apartado mi visión de la escena, ya no podía seguir viendo tal locura, muerte y más muerte –balbuceó–, y de pronto su rostro se volvió a mostrar pálido. Entonces Colette preguntó:

–¿Acaso lo divino no nos protege?

Y Juliette contestó:

–Es una lucha que viene de los planos inferiores del astral. El olor a azufre y a un gas pestilente lo impregna todo… y se extiende como corrientes de aire infectando por el norte de Europa, Italia y España.

Armand el librero dijo:

–Para vencerlos, nuestra voluntad debe ser soberana para ellos. No hay que tenerlos miedo, si no ¡nos dominarán!

Y luego añadió:

–Todo cuanto existe en la Tierra tiene su contraparte astral. Esto es un hecho, enseñado por las escuelas ocultas. Lo que ocurre en un plano afecta al otro, y viceversa.

–¿Qué quieres decir? –preguntó Henri (que solía acompañar a su amigo a las conferencias de radiestesia parisinas).

–Pensad y reflexionad acerca de las falsas ideas que conducen al ser humano hacia su propia destrucción.

Tras un silencio, como para que los contertulios asimilen sus palabras, añadió: –Tenemos que desechar los viejos hábitos de pensar. Hay que descubrir la manera de vencer este mal, y sobre todo, descubrir aquellas personas, hombres y mujeres que sean puros. Que trabajen con la luz de nuevas ideas y descubrimientos. Solo así podremos vencer a lo que se avecina.

–Pronto imperará solo una ley… ¡la del miedo! –comentó Juliette.

El abogado Didier dijo: –¿Cómo es posible que muchos individuos se desvíen del amor y se conviertan en amos dominadores? –Y luego con cierta firmeza dijo:

–Quien busca dominar, no son humanos. Ni en lo político, ni en lo social, ni en lo sexual –(Didier, era un gran admirador del modisto Paul Poiret, quien libró a la mujer de los corsés y de toda ropa incómoda llevándola a seguir su propio estilo y a descubrir su propia individualidad. Fue precursor del estilo oriental y el primer modisto en crear un perfume. Organizaba grandes fiestas, así le conoció Didier, hasta que se arruinó. Ahora vivía retirado en la campiña francesa dedicado tan solo a pintar, tras escribir sus memorias unos años antes).

Se produjo un nuevo silencio. Los ojos de Juliette estaban fijos en el tapete de color magenta, y seguido pronunció con voz firme:

–¡Debemos colaborar todos juntos!

–Y por supuesto ¡en secreto! –añadió alguien.

Acto seguido se levantó Colette y encendió la luz eléctrica, de las pocas bombillas que alumbraban aquel cenáculo tan especial. Didier volvió a tomar la palabra: –Mientras Collette y René hacen obras y los cambios pertinentes en su casita-hotel, nosotros viajaremos para buscar esas personas especiales, y nos mantendremos en contacto por teléfono. Quizá sea interesante que hagamos una lista de hermandades, logias y escuelas ocultas, para hablar con ellas y así hacer un frente común. Yo conozco a muchos de sus dirigentes. Buscaremos a gente de buena voluntad que esté en nuestra línea, y todos juntos influir en hacer un frente común, contra esta fuerza que parece crecer cada vez más y que ahora amenaza a nuestro País.

Armand añadió con gran entusiasmo:

–¡Pardiez! Hay que defenderse del mal a través de la Ley de la Verdad Absoluta, que es justa.

–Creo que esas leyes espirituales solo intervienen cuando la llamada invocativa es fuerte y poderosa –Interrumpió Didier.

–Amigo Didier, aunque sólo fuéramos una veintena en toda Francia, la fuente universal invisible y poderosa, nos ayudará. –Luego sentenció–: ¡El centro de la vida es el corazón y no podemos permitir que este corazón sea destruido por una fuerza oscura!

Didier añadió:

–Nos enfrentamos de nuevo a la destrucción social y al genocidio como personas, no cabe duda. Dañan la economía de los países y luego restringen sus libertades. Se trata de algo más que geopolítica. Esto es una megalomanía y un poder social que quieren implantar.

–Bien –dijo alguien– busquemos a esas personas y a las hermandades secretas, y utilicemos la Magia Blanca, la Magia de Dios, y de los secretos del Templo de Salomón y del Antiguo Egipto para vencerla.

A lo que René añadió:

–Napoleón, aun con sus errores, mostró siempre una fuerza vital extraordinaria. ¡Evoquemos esa fuerza Napoleónica y busquemos por toda Francia!

Después Colette vertió en las tazas que tenía ya preparadas un nuevo té y café, que degustaron hasta levantarse la sesión.

Continuará…

LA MUJER QUE ESCUPÍA DIAMANTES – III

La estrella de cinco puntas / Guerra de símbolos: La Cruz de Lorraine (Lorena).

La 2ª Guerra Mundial y París

LA MUJER QUE ESCUPÍA DIAMANTES – I (Género fantástico)

El Petit Hôtel París / La Moda en París

Por RAI

EL PETIT HÔTEL PARÍS

  Caminaba por una calle de la ciudad de París mirando cómo las gotas de lluvia rebotaban en sus zapatos. Un trueno le hizo alzar la mirada. Ya estaba frente a la casa-hotel en el que había quedado con un grupo de estudios ocultistas y herméticos. Hizo sonar la campana tirando de una manivela situada al lado del letrero desgastado de porcelana azul-índigo y con letras blancas que ponía “Petit Hôtel Paris”.

 

En una calle-jardín de París

A mediados de los años 30 había una gran cantidad de grupos no-conformistas que buscaban la inspiración en libros, revistas y movimientos filosóficos relacionados con Egipto, Grecia, y los alquimistas de la Edad Media, por un lado. Mientras que otros buscaban y reflexionaban sobre nuevas ideas políticas, moda, arte y los nuevos espectáculos.

La puerta se abrió y una señora mayor de ojos verdes y cabello castaño con gruesos rizos, esbozó una leve sonrisa tras mirar a un lado y al otro de la puerta.

–Hola Henri -dijo la señora.

–Hola Colette.

Colette era mujer de René, y dueños de la casita hotel.

Francia se hallaba sacudida por la crisis financiera que azotó al mundo unos años antes, en 1929. La vida social estaba ralentizada y su recuperación se presentaba lenta, y según la médium Juliette (nombre que proviene del mes de julio y corresponde al planeta Júpiter) se avecinaba una época apocalíptica.

Pero aún sería peor para España, Alemania, Italia, Inglaterra y los Estados Unidos. Los gobernantes, como tantas veces ha ocurrido y ocurrirá en el futuro, eran incapaces de detectar con claridad lo que ocurría, ni las causas reales de la crisis. Los parisinos pasaban hambre. Los niños y ancianos eran los más vulnerables. Pero nada comparado con lo que ocurriría en los años siguientes.

Tratar en la reunión sobre qué peligros amenazaban a Francia y en particular a los ciudadanos parisinos, era el motivo de la tertulia de ese día, y también las circunstancias económicas por las que estaban pasando los dueños del pequeño Hotel París. Como cada viernes y una vez al mes, la reunión se llevaba a cabo en un salón acogedor de la parte baja del hotel. El mismo se hallaba ubicado tras lo que era una bodega de vinos, ahora llena de cajas de madera y sillas antiguas. Una pequeña puerta daba paso a la sala de reuniones. La habitación aparecía con estanterías llenas de libros antiguos, protegidos algunos con puertas de cristal y otros con cortinas de terciopelo rojo, y cajones cerrados con llave. En un lado había una gran mesa de roble rectangular, donde cabían doce personas sentadas cómodamente. Sobre ésta había distintos libros, entre ellos se apreciaba la obra de Zanoni y una esfinge egipcia de loza azul brillante del tamaño del libro.

A un lado de ésta y en un rincón, una mesa redonda con seis sillas servía de cobijo y lugar de encuentros. Aquí los amantes de los libros y de las tertulias filosóficas mostraban la esencia de sus pensamientos y reflexiones. En esta mesita se hablaba de psicometría, de radiestesia, de astrología, de quiromancia o lectura de las manos, de metapsíquica, de arqueología del Antiguo Egipto, de talismanes y piedras mágicas.

Según decían, los libros daban conocimiento, y los objetos mágicos servían para aprender a desarrollar la concentración y la meditación. Ambos eran los medios para llegar a la luz.

En la última reunión la médium Juliette dejó caer que había que prepararse mental y físicamente para un nuevo conflicto que se asomaba en el horizonte, tal y como lo había visto repetidamente en sus visiones.

También dijo, que el vulgo nada sabe de poderes sobrenaturales. La gente, como nunca ha estado preparada para un entendimiento superior, no puede acceder a este drama que se avecina. De ser así, las escuelas de iniciación y sabiduría no existirían. El poder del hombre es grande, y ha sido conocido desde que los Maestros Divinos plantaron la semilla del Conocimiento en los albores de la humanidad…

Ahora en el salón, se hallaban ya sentados en la mesa redonda la médium Juliette, hija de un comerciante de perfumes. Didier, que es un ilustrado abogado, conocedor de algunas hermandades esotéricas de Francia y Europa. Y Armand, un librero zahorí o rabdomante que usa un péndulo además de la horquilla de avellano y era un miembro de la Asociación de Amigos de la Radiestesia fundada en 1929 por el sacerdote Alexis Bouly.

 

LA MODA EN PARÍS

  La moda en París comenzaba a estar en auge. Juliette vestía con los diseños de Jeanne Paquin, de la Rue de la Paix, fallecida tres años antes en plena fama. Juliette afirmaba entrar en contacto de vez en cuando con su espíritu. La conoció en vida y la veía como una mujer fuerte y extraordinaria, que luchaba por la liberación de la mujer a través de la moda. Jeanne era también una gran admiradora de los ballets rusos y de su arte. A Juliette le gustaba llevar el abrigo quimono de sobrios colores diseñado por su admirada amiga Jeanne Paquin.

En el nº3 se hallaba la tienda de la diseñadora Jeanne Paquin.

Colette, pareja de René y dueños del Petit Hôtel París, viste de manera frugal. Lleva un vestido azul turquesa que hacía honor a sus ojos verdes, junto con una chaquetita de lana de color oscuro que cruzaba con elegancia sobre su pecho.

René, su marido, un hombre mayor, vestía humilde pero elegante, con ropa de color gris y marrón.

En cambio Henri, lleva un traje de lana color marrón, con ojales cruzados y camisa de color crema con rayas muy finas formando cuadros. Con la corbata y la gabardina, le hacían parecer un comisario de policía.

Didier, el abogado -así le llamaban-, llevaba el cabello con un buen corte a los lados y en la nuca, dejando más volumen en la parte superior para peinarlo hacia atrás, bien engominado para que no se mueva como era la moda. Viste un traje de color oscuro con pañuelo de seda en su bolsillo superior, y una camisa blanca. Un abrigo largo, guantes, y el paraguas completaban su atuendo, lo que hacía de él un hombre distinguido. Ya no se llevaba barba, y rara vez un grueso bigote tan popular en esa época. Aún así, él llevaba un fino bigote del estilo del actor Errol Flynn. Para entonces las gafas oscuras eran sinónimo de espía o tramposo, y ya no se llevaban. Eran tiempos austeros y la extravagancia estaba mal vista.

Armand el librero y radiestesista, vestía con un grueso jersey de nudos en azul marino, y pantalón de pana marrón oscuro, coronado por una boina de color índigo, bien ladeada sobre una de sus orejas.

Una vez que se saludaron, se sentaron los seis y volvieron a retomar la conversación de la última vez.

Luego se hizo una sesión de mediumnismo.

Tras las visiones, y ya de nuevo incorporada en su cuerpo físico se le acercó a Juliette media copita de ginebra para reanimarla físicamente. Tras un pequeño sorbo dijo:

–Se trata de Alemania.

–¡Otra vez los alemanes! –Espetó sin ningún tacto René (había perdido a sus padres en la Primera Guerra Mundial), y añadiendo un bufido dijo:

–¿No tuvieron suficiente con la primera Gran Guerra?

Juliette, respondió con voz casi apagada:

–El conflicto que viene no va a ser solo de oscuros uniformes militares, sino de… una inmunda pestilencia psíquica, de ¡fuerzas paranormales!

Luego con un poco más de fuerza en su voz, añadió:

–¡Algo tenebroso y oscuro se alzaba en el horizonte! Veo que la confrontación va a ser diferente a todas las anteriores de 1870 y 1914.

–Analicemos esto –añadió Armand.

El grupo compartió opiniones y comenzaban a dibujarse planes y objetivos…

En esta ocasión trataron sobre los gastos que costaba el mantenimiento del pequeño hotel. Colette y René estaban endeudados dada la situación social de pobreza que se vivía en la ciudad. Y esto les preocupaba porque estaban a punto de perderlo todo. Los bancos apretaban sus zarpas legales y el señor Didier, abogado, ya no podía contenerlos más.

Nuevo trance de la médium.

Juliette, volvió a entrar en un estado profundo de la mente. Pidió hacer un silencio. Después pronunció unas ininteligibles palabras y cayó en trance. Un fuerte trueno, de la tormenta que caía en el exterior, retumbó en toda la casa. Al poco, Juliette abrió la boca y depositó sobre una taza vacía de té, la conocida forma lechosa de ectoplasma, un fluido psíquico, que en la experiencia repetitiva de otras reuniones lo había convertido en algo ya conocido (se trataba de una sustancia blanca de composición desconocida que se produce en un estado modificado de conciencia. Una sustancia energética o etérica que se materializaba por el poder mental de la médium). Pero esta vez había algo peculiar en él. Había una luminiscencia en la masa vaporosa. Se esperó a que Juliette saliera de su trance y tomara unas respiraciones profundas. Su cara pálida, siempre que caía en trance, se volvía ahora más rojiza. Luego tomó delicadamente la taza y vertió su contenido sobre un platito, y entre la espuma ligeramente luminosa, aparecieron tres diamantes brillando a la vez que ésta desaparecía.

 

El hotel era una pequeña opción al Gran Hôtel de París

Cómo ocurrió esto merecerá nuestra atención más adelante. El caso es que todos se miraron y comprendieron que allí estaba la solución al problema del hotel. En Metapsíquica se estudia el fenómeno del ectoplasma de los médiums sin llegar a comprenderlo todavía. Curiosamente a la vez que esto ocurría en París, en un poblado de India, durante una ceremonia de fuego llamada Agni-Puja, el yogui estando situado frente a grandes llamaradas de fuego con las manos unidas frente a su pecho materializó por su boca tres pequeños lingams de cristal de cuarzo, que recogieron con una gasa de seda blanca, los sacerdotes que a su lado pronunciaban mantras en forma devota y ceremonial.

Continuará…

LA MUJER QUE ESCUPÍA DIAMANTES – II

Ayuda del otro lado /Los Tentáculos de la Bestia.

40 ANIVERSARIO DE LAS III JORNADAS IBÉRICAS TEOSÓFICAS EN SABADELL, 7 de junio de 1980

Queridas hermanas, queridos hermanos, querida Presidencia:

Centro Dzyan de Leonardo

 

Jornadas Ibéricas de T

Libro

Como es costumbre en estas Jornadas que cada Rama trate un poquito su forma de ver la Teosofía, aprovecho esta extraordinaria oportunidad para decir lo siguiente:

Nuestra querida H.P.B. tiene que estar contenta, observe desde donde nos observe. Y nosotros haremos que lo esté más aún con unos encuentros y unas jornadas elegantes, comunicativas y fraternales.

Hace un siglo, y como cada último cuarto de los mismos, se hizo un gran esfuerzo por irradiar luz y mostrar ciertas verdades. Pero sobre todo se nos mostró que el sendero del discipulado no es fácil de ser hollado y la senda de la iniciación ha de seguirse con los hombros rectos, el corazón puro y una voluntad dirigida.

Se nos dice que el Iniciado es un guerrero cubierto de cicatrices… el vencedor de muchas luchas, de muchas batallas, y esto me hace pensar y ver las cicatrices de nuestra Sociedad Teosófica y por lo tanto su ¡grandeza!

 

Rukmini Devi y Leo

La Sociedad Teosófica, como sabéis muy bien, nunca pretendió ser la única depositaria de la Sabiduría Eterna, muy al contrario, siempre afirmó que perteneció a la humanidad misma, y aun hoy, la Sociedad Teosófica es un misterio, una creación con un propósito muy definido… propósito que habrá de entrar en actividad un siglo después de su creación… ¡o sea, ahora!

Preparemos pues nuestra conciencia interna dirigida de una forma receptiva a las futuras vibraciones, yo diría que Shambálicas, que van a comenzar a darse muy pronto, en esta época.

Como sabéis, todo está muy materializado; en 1980 hay una gran pérdida de valores espirituales, de moralidad, diría yo; pensamos demasiado en las comodidades, en la comodidad desnaturalizada, en dar importancia a la parte menos significativa y no a la que realmente nos perjudica; esto habría que meditarlo, como dice muy bien nuestro hermano Olivares; hay prejuicios, mente no flexible, pasiones, caprichos, sensualidad, falsedad y un largo etcétera, barnizan a nuestra actual sociedad. Desde luego que nada de esto conduce al hombre al portal de la Iniciación, y la Teosofía se encuentra con este “caos”; ¿qué hacer? La Madre Naturaleza, en la actual ronda, es la última en la que va a reinar el Kali-Yuga, el desbarajuste; el planeta en sí, podemos decir que no va a permitir más contaminación mental, no más contaminación emocional, no más contaminación física, y dentro de muy pocos siglos, el karma negativo generado habrá que ir a pagarlo a otra parte en la que no habrá tantas oportunidades de expresión como las que tenemos ahora.

 

Petri y Rukmini Devi

Sabemos que el planeta tierra, dentro de muy poco y ya en la Era Acuariana, exige que ésta sea formada a través del “fuego” de la Disciplina, del Sacrificio y de la Humildad. Esta nos llevará, poco a poco, a la realización del Plan que en su día nos manifestó nuestra querida Sociedad Teosófica.

Pocas veces se ha comprendido a nuestros queridos fundadores y a menudo no se les ha interpretado bien. Nuestros fundadores, los Grandes y los más Pequeños, ofrendan todo lo que el mundo considera de valor, en un servicio altruista, hasta incluso ofrecer la propia vida como dádiva final. Para luego descubrir que aquellos a los que se les enseñó, rechazan la ofrenda, la desprecian y la critican.

Pero esto ha ocurrido siempre y al Iniciado no le importa, ya que tiene el privilegio de ver el futuro y reconocer que la “fuerza” por él creada cumplirá el plan a su debido tiempo y ese tiempo ha llegado.

 

Salvador Sendra de la Editorial Orión y Leo

Se dice que “quien tenga oídos para oír, que oiga, y quien tenga ojos para ver, que vea”… ¡Menos mal que el núcleo moral del Universo es inquebrantable! Yo quisiera desde aquí, agradecer a los hermanos de Portugal y de España, que desde hace años vienen corporizando y materializando todos estos Grandes Pensamientos, decirles que la juventud de hoy día os envidiamos (si cabe aquí esta expresión) y os agradecemos que nos hayáis dejado marcados los pasos en esta Senda que hacia la futura Era Acuariana nos conduce.

Por Leonardo Olazabal Amaral

Presidente-Fundador de la Rama Dzyan, Bilbao.

LA RUTA DEL GRIAL Huesca – Zaragoza – Teruel – Valencia

Con el solsticio de verano es el momento de planificar unas vacaciones en forma de aventura. La ruta del Grial comienza a conocerse como una actividad vital y altamente instructiva. Al frente de este proyecto se halla Fina Doménech, coordinadora de la Ruta del Grial-Turisme Comunitat Valenciana que resalta:

“Turisme Comunitat Valenciana ha realizado un gran esfuerzo tanto económico como personal para plasmar la idea del Grial en una experiencia turística, para lo que decidimos inspirarnos en el Camino de Santiago, dando como resultado la Ruta del Grial”.

HuescaLa ilusión de alcanzar una meta es un anhelo tan antiguo como la humanidad misma. Recorrer una ruta durante días y por tramos bien definidos, con sus dificultades y belleza, pone de relieve nuestras actitudes y cualidades internas, permitiéndonos conocernos mejor. Tras cada tramo recorrido, y ya en la hora del descanso, nuestra conciencia se ensancha tras haber descubierto, en la marcha en busca del Grial, nuestras debilidades, impresiones, y certezas cual pequeñas líneas invisibles ahora ensanchadas por las experiencias del viaje. Se trata de demarcaciones que no se pueden ignorar, ya que son aspectos de nuestro ser que antes del viaje no distinguíamos bien. ¿No es ese el papel de la ruta del Grial? ¿Extraer con cada paso lo mejor y lo peor de nosotros mismos enraizado en nuestro subconsciente? ¿todo lo escondido allí, hasta pulirlo e iluminarlo? ¿No es ese nuestro objetivo?

En tiempos de Jesús se advertía de lo inconveniente de ser un fariseo, un hipócrita, un farsante que predica agua y bebe vino. De ahí lo de “sepulcros blanqueados”, metáfora que habla de estar blanqueado por fuera pero lleno de impurezas y corrupción por dentro. Son estas impurezas y estados inadecuados del ser, las que como mugre y suciedad tienen que desaparecer antes de llegar a inclinarse ante el Grial de la Catedral de Valencia.

Este es el papel de todas las peregrinaciones, “rumiar” y con ello reconocer nuestras debilidades para hacernos más fuertes y volver a nuestros destinos preparados para solventar cualquier dificultad que se presente en la vida.

¿Te vas a perder esta oportunidad de conocerte a ti mismo mejor? Seamos prácticos, dejemos la comodidad de estar sentados en nuestro sofá o cojín de meditación, y emprendamos la Ruta del Grial, desde Huesca hasta la catedral de Valencia, Fina Doménech comenta:

“Es una ruta en la que vivir experiencias y tradiciones de los lugares que visitamos, saborear la gastronomía, conocer gente y su hospitalidad así como la historia de esos lugares, todo esto nos hará conocernos más a nosotros mismos. Los viajes enriquecen a la persona, hace que el viajero tenga una mente más abierta y que sea más tolerante, lo hace más feliz”.

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Cómo visitar un templo hindú

Un artículo publicado en febrero del año 2000 (hace 20 años) en la revista de Más Allá.

  Proteger la estabilidad de los “centros de conciencia” y conseguir la iluminación interior sin necesidad de forzar el velo de lo desconocido. Esa es la principal función de los recintos sagrados hindúes. Ahora bien, el “hechizo” no funcionará a menos que el devoto ponga, de corazón, algo de su parte. Si desea vivir plenamente la experiencia de visitar un templo hindú, no deje de leer el siguiente reportaje.

La visita a un templo hindú constituye una experiencia fantástica y renovadora difícil de olvidar. Al entrar en el templo, más de 3000 años de vida y actividad ritual nos contemplan. Por primera vez nos sentimos conectados con el saber más antiguo. Resonamos como almas que ya han vivido esta situación alguna vez, pero también tomamos consciencia de la larga distancia que nos queda para llegar a la definitiva perfección como personas.

De este modo, un caleidoscopio de emociones, percepciones sensoriales y vislumbres intuitivos se presentan ante el peregrino, sea éste un ejecutivo moderno o un místico yogui, una ama de casa o un estudiante. Todos son bienvenidos. Una cálida cascada de vibraciones de paz baña a todos por igual.

LA ACTITUD INTERIOR

Quien nunca haya estado en un templo hindú debe prepararse para entrar en un universo diferente. El recinto es un lugar mágico, un punto de encuentro entre tres mundos. El universo físico es el Primer Mundo, y el reino de Dios y los dioses, con sus miríadas de formas, el Tercer Mundo. El intermedio, el Segundo Mundo, que es la morada de los devas (ángeles) y mahatmas (seres de luz), interpenetra los dos primeros.

   Este Segundo Mundo es conocido como el “Reino de las Almas”. Todos somos almas, sólo que en el plano físico se expresan a través de un cuerpo. El alma evoluciona de un mundo al otro hasta perfeccionarse y lograr la unión completa con su creador. En el templo hindú podemos percibir los tres mundos en uno, y ello contribuye a intensificar nuestra evolución.

Los templos hindús no son como los occidentales. Carecen de puertas y el dirigente espiritual, sacerdote o maestro, no es un intermediario entre el devoto y la divinidad. Es el encargado de mantener afinada la energía del lugar mediante la recitación de textos sagrados antiguos, cánticos y el puja (ceremonia u ofrenda), que despierta la capacidad de sintonizar con los arquetipos sutiles. De este modo, y si la devoción se practica con verdadero amor, se precipita en ocasiones la afluencia de devas que materializan olores perfumados especiales, a veces incluso flores y objetos físicos (lingams), y sobre todo un inmenso caudal de energía salutífera y bendiciones.

Protocolo: la visita al templo.

Es conveniente darse una ducha en casa y ponerse ropa limpia antes de acudir al templo, al cual se suele ir con regalos como frutas, flores, velas, incienso o dulces. La ropa blanca o vestido tradicional es mejor: saris, punjabis o largos vestidos para las mujeres. Para ellos, pantalones y camisolas largas, tipo yoga o chándal. El calzado se deja fuera y hay que tocar la campana de la entrada para saludar a Ganesha, divinidad principal que representa la Fuerza.

La mente debe estar orientada hacia Dios, lo universal. Los problemas, tensiones y tristezas han quedado atrás. Con las manos juntas y el saludo namaskar nos inclinamos levemente ante el sancta sanctórum. Uno debe sentir el sannidhaya, la divina presencia dentro del templo.

Tras depositar el collar de flores o la ofrenda a los pies de la divinidad, ya podemos sentarnos en meditación silenciosa. Los pies no deben estirarse apuntando a la deidad o al maestro. Los modales incorrectos, la risa o los comentarios en voz alta deben ser evitados. El guía espiritual es conocido como el pujari, el que realiza el puja (intercambio de energía). Hay dos tipos de puja: bahya puja (externo, ceremonial) y manasika puja (interno, actitud mental). Ambos requieren bháva, que significa “sentimiento profundo”, “estado mental definido”. Sin bháva, el puja no es puja y no sería posible la dinamización pránica o vital del templo.

Templo de la Luz en Adyar India 1982

En el ritual o ceremonia externa, el pujari comienza primero por purificar la atmósfera, saludar a las divinidades y bendecir los utensilios sagrados usados en el puja. Para ello pronuncia mantras, efectúa cánticos en lengua sánscrita y recita himnos de los antiguos textos de los Vedas. Luego viene la retribución de energía (aunque sólo podremos recibir si aprendemos a dar). El pujari ofrece collares de flores, arroz, incienso, cúrcuma, agua, perfumes, pasta de madera de sándalo, ceniza sagrada, agua de rosas, leche, frutas, alcanfor, aceite o velas para la luz.

Arati: tomando la llama sagrada.

En el cenit del puja, una bandeja con luces vivas -como una tarta de cumpleaños- es movida en círculos ante la deidad mientras suenan las campanas: es el arati, el momento más hermoso. Ahora es cuando Dios envía su poder y se produce el intercambio con los devotos. El Tercer Mundo y el Primero se conectan más que nunca. A través de la llama sagrada (agni) los devas y los reinos sutiles pueden vernos, produciéndose la comunicación necesaria para que envíen sus bendiciones.

Mientras cantan a la luz, los devotos pasan sus manos reverencialmente tres veces por la lámpara ardiente, llevando las bendiciones a sus ojos. De esta manera se comparten tanto el amor que se ha ofrecido a Dios como las bendiciones, en un baño de luz que ha de permitir clarificar nuestros propósitos en la vida y percibir mejor -con los ojos bien despiertos- la Verdad más profunda instalada en ella.

Vibhuti y agua sagrada.

Vibhuti es la ceniza sagrada: los restos de maderitas no espinosas, boñiga seca e incienso, todo cuidadosamente escogido. Es un símbolo de pureza que representa la reducción a cenizas de “las tres ataduras” -el ego, la ignorancia y el mal karma- y revela así la buena voluntad y la bondad natural del alma.

Maestro Parvati Kumar y Leo   El sacerdote marca nuestra frente con dicha ceniza, o bien la deposita en nuestra mano derecha (nunca en la izquierda: es de mala educación). Nosotros transferimos el vibhuti a la palma de la mano izquierda y seguidamente, con los tres primeros dedos de la mano derecha, untamos en la ceniza y trazamos tres líneas a lo largo de la frente. Este acto representa la conquista de las tres ataduras. Poco después se proporciona una cucharadilla de agua sagrada bendecida (tirtham) que se recibe en la palma ahuecada de la mano derecha y que, tras beber un poco, se pasa por la cabeza hacia atrás, magnetizando toda la actividad cerebral (centro coronario). A veces también se tocan los ojos y luego se bebe. Así se armonizan la personalidad y el alma.

Chandana y kunkuma.

Chandana es una pasta de madera de sándalo cuya fragancia la convierte en una preciosa substancia de uso tradicional. Se debe untar con el dedo anular derecho y aplicar a un punto determinado en el centro de la frente (Tercer Ojo). Acto seguido, se frotan ambas manos para extender su maravilloso perfume.

Después le toca el turno al kunkuma, un polvo rojo contenido en una cajita que el sacerdote sujeta. Hay que introducir en ella el dedo anular (sin mojarlo con saliva) y aplicar encima del sándalo en la frente. Este punto, llamado bindu, marca nuestra percepción superior: la idea de que lo esencial es invisible a los ojos físicos y que somos devotos del camino espiritual. Para los yoguis que siguen un sendero definido supone la identificación con el “Maestro de Maestros”, el primer Asceta, el dios Shiva.

Podemos decir que todos los matices de la existencia, incluso los relativos a la vida cotidiana (ver recuadro), se dan en el templo hindú. El trabajo en grupo y la particular “forma vibracional” que adquiere el recinto es precisamente lo que protege a todo aquel que se acerca al mismo.

Puja y Yoga.

   En la práctica auténtica del yoga (no en el que se practica en gimnasios y salas de fitness), donde se imparten las “enseñanzas”, se acentúa la sintonización mental o el manasika puja. Es común en las sesiones avanzadas de yoga visualizar un haz de luces partiendo del corazón del estudiante en dirección al maestro o la deidad, potenciado por un lazo honesto de sentimiento verdadero, mientras mentalmente se proyecta afecto, cariño y lealtad.

Se trata de una acción retributiva basada en el gana-gana (ganan ambas partes), sin aquella actitud de pichón en la que sólo se busca que a uno lo “alimenten y empujen” a volar. Esto no sería una posición saludable ya que la actitud psicológica “vampiresca” es bloqueante y desdeñable. Así, en la práctica ortodoxa del yoga, el manasika-puja se presenta con tres matices más:

1. Bhavana puja: Dirigido al ashram o local que acoge tanto las enseñanzas como a los practicantes de yoga para impregnar de fuerzas saludables y positivas el lugar.

2. Guru puja: Apoyo al instructor que imparte la enseñanza y que representa al maestro y a Shiva.

3. Satguru puja: Es para aquel que inspira el trabajo del instructor, su maestro: el propio creador del sistema yoga, Sri Patañjali, Shiva o Narayana.

La utilización del puja permite protegerse del magnetismo agotador de las personas que necesitan “chupar” todo aquello que pillan por medio. Los instructores, en su sensibilidad, pueden -y de hecho lo hacen- “enfermar” en su continua labor de divulgación y ayuda año tras año. Ellos no son dioses y por ello no disponen de una energía inagotable. De ahí que el puja sirva para poner las cosas en su sitio. Se puede decir, para finalizar, que el yoga sin puja no es yoga.

   Ceremonias especiales y cotidianas Homa.

En algunas fiestas especiales se realizan ceremonias un poco más complejas, como quemar en un fuego sagrado (homa) una petición u oración escrita en un papel. Se supone que la respuesta -después de haber pasado a los planos superiores- llegará en los tres días siguientes, a menudo de manera sutil. Una sincronicidad de hechos, una inspiración repentina o una sugerencia fortuita suelen ser sucesos notables tras una práctica espiritual sincera.

Archana.

A un puja especial e individualizado se le llama archana. Suele ser una ceremonia corta, usualmente después del puja principal. Es una manera de pedir a Dios algo importante y personal, o simplemente de expresar nuestro agradecimiento por la buena fortuna. El sacerdote necesitará nuestro nombre y el astro de nacimiento (nakshatra).

Samskaras.

Los samskaras son ceremonias cotidianas en la vida de cada hindú: dar el nombre al bebé (a los 40 días de su nacimiento), la perforación de las orejas (a la edad de un año), las bodas o el comienzo de la educación convencional. También los ritos funerarios son conducidos por religiosos designados especialmente. A veces se trata de ceremonias muy elaboradas, y otras, más sencillas. Siempre incluyen el puja y el homa o ritual del fuego.

LEONARDO OLAZABAL – PROFESOR DE MEDITACIÓN RAJA YOGA